—¿Algún
cambio?
Yunho sacudió
la cabeza, negándose a alzar su mirada a Junsu de su vigilia junto a Jaejoong.
Habían pasado tres días desde el disparo. Jaejoong había sido llevado al
hospital con una herida de bala que amenazaba su vida. Los doctores habían
operado, extraído la bala y el bazo de Jaejoong, y reparado el daño en sus
órganos internos. El resto dependía de Jaejoong.
Entonces, ahí
estaba Yunho sentado y lo había estado desde el momento en que le dejaron
entrar en la habitación. La gente entraba y salía; amigos, familia, compañeros,
oficiales. Yunho nunca se alejaba del lado de Jaejoong. Se negaba a hacerlo
hasta que Jaejoong abriera sus ojos.
—Te traje un
cambio de ropa, Yunho, —dijo Junsu, colocando una bolsa marrón de papel en el
suelo junto a la silla de Yunho.
—Gracias,
—contestó Yunho, sorprendido al ver cuan rasposa sonaba su voz. Tendría que ser
por todas las horas que había pasado hablándole a Jaejoong, intentando que el
hombre despertara.
—¿Por qué no
vas a darte una ducha? —animó Junsu—. Mantendré un ojo en Jae, y si muestra
signos de despertar, te aviso.
—No hasta que
despierte, —insistió Yunho. Estaba empezando a enfadarse con todo el mundo que
le decía que descansara un poco o que se duchara o que fuera a por comida.
¿Cómo se suponía que iba a hacer eso con su corazón alejado de sus ojos?
—Se va a
enfadar cuando se levante y descubra que no te has estado cuidando, —dijo Junsu—.
¿Lo sabes, no?
—Puede
gritarme todo lo que quiera, —contestó Yunho— mientras se despierte.
—Realmente lo
amas, ¿no?
Yunho pasó el
pulgar por la mano de Jaejoong. —Siempre lo he hecho.
—Entonces ve
a darte una ducha, maldición.
—No puedo, Junsu,
no hasta que Jaejoong des... ¿Está moviendo sus labios? —el corazón de Yunho
golpeó si pecho cuando se levantó y se inclinó sobre Jaejoong. Observó
intensamente buscando otro movimiento, cualquier movimiento.
Los labios de
Jaejoong se volvieron a mover.
—Jae, nene,
abre tus ojos para mí, —gimió Yunho—. Vamos, nene, abre esos hermosos ojos
negros.
—Voy a buscar
a un doctor, —dijo Junsu mientras salía de la habitación.
Yunho no se
dio cuenta de que Junsu había dejado la habitación. Estaba totalmente enfocado
en el hombre estirado en la cama ante él.
—Jae, nene,
—susurró Yunho de nuevo. Apartó el cabello negro de Jaejoong de su rostro—. Por
favor, nene, ¿por mí?
Los labios de
Jae se movieron de nuevo. Entonces Yunho sintió un pequeño apretón en su mano.
Bajó la mirada, inseguro de haberlo sentido. Lo deseaba tanto. Entonces vio a Jae
apretar su mano de nuevo. Euforia llenó a Yunho cuando se dio cuenta de que Jaejoong
estaba despertando. Jaejoong estaría bien.
—Hey, nene,
—dijo Yunho mientras los ojos de Jaejoong empezaron a moverse—. Estoy justo
aquí, Jaejoong.
Los ojos de Jaejoong
finalmente se abrieron. Se veía mareado y drogado, sin enfocar. Los labios de Jaejoong
se volvieron a mover. Yunho se inclinó y puso su oreja junto a la boca de Jaejoong.
Escuchó el murmullo de un sonido.
—Duele.
Yunho volvió
a mirar a Jaejoong. —Lo sé, nene. El doctor puede darte algo en cuanto te
examine. La bala entró por tu espalda y viajó un poco por dentro. Fueron
capaces de sacarla y reparar el daño, pero tuvieron que quitarte el bazo.
—¿Bien?
—masculló Jaejoong.
—Sí, —sonrió Yunho—
vas a estar bien. Hemos estado esperando a que abrieras los ojos. Has estado
dormido durante tres días, Jae, y tengo que decirte, que apesta.
—Lo siento.
—Y yo, nene,
siento que mi padre te disparara. ¿Y en qué coño estabas pensando para ponerte
delante de mí así?
—Amor. —Sí,
eso decía mucho.
—Yo también
te amo, Jaejoong.
—Cansado.
Yunho palmeó
la mano de Jaejoong. —Vale, necesitas volver a dormir. Solo prométeme que te
despertarás en poco tiempo y me enseñarás esos hermosos ojos tuyos. Los he
echado de menos estos últimos tres días.
—Prometido.
Yunho vio
como los ojos de Jaejoong se cerraban de nuevo. Estaba bastante seguro de que
el hombre solo estaba durmiendo esta vez. Silenciosas lágrimas de alivio
cayeron por las mejillas de Yunho. Yunho sabía que Jaejoong iba a estar bien. Jaejoong
tenía rehabilitación por delante, pero podrían hacer cualquier cosa si estaban
juntos. Jaejoong le había enseñado eso.
Yunho escuchó
a gente riendo antes de alcanzar la puerta de Jaejoong. La abrió, sorprendido
de encontrar la habitación casi llena de gente. Se veía como si todos hubieran
aparecido.
Escondiendo
sus flores tras la espalda, Yunho fue al lado de Jaejoong, se inclinó, y lo
besó suavemente en los labios. —Hey, nene, ciertamente te ves mejor que la
última vez que estuve aquí.
—Yunho, me
preguntaba a donde habías ido.
—Tenía que ir
a buscar estas, —dijo Yunho mientras sacaba el ramo de frescas flores
silvestres de detrás de su espalda.
—¿Flores?
—preguntó Jaejoong aturdido mientras las cogía. Las llevó a su nariz y las
olió—. No creo que nadie antes me haya traído flores.
—Solo los
polis sexy a los que les disparan salvando a sus amantes de sus padres
vengativos las consiguen.
—Que suerte.
—Jaejoong hizo una mueca.
Junsu rió.
—Lo siguiente que sabrás, Jae, es que va a estar recitando poesía para ti.
Yunho se
sentó en el borde de la cama de Jaejoong. Estaba contento de ver al hombre
sentado. Sacudió la cabeza a Junsu. —Amo a Jaejoong demasiado para recitarle
poesía. Me dejaría si lo hiciera.
—O te daría
un puñetazo en la boca, —advirtió Jaejoong.
Yunho rió y
miró alrededor de la habitación. Era bueno compartir esos momentos con toda la
gente que significaba tanto para ellos. Yunho rápidamente aprendió que la
familia era la que hacías, no necesariamente en la que nacías.
Ninguno de
sus amigos culpaba a Yunho por lo que había hecho su padre. En su lugar, habían
sido su fuerza cuando Jaejoong fue disparado. Preocupándose por él y llorando
con él mientras esperaba ver si el amor de su vida viviría. Eso era una
familia.
—Entonces,
¿cuáles son tus planes ahora, Yunho? —preguntó Yoochun desde la silla en la que
estaba sentado, Junsu sentado en su regazo.
Yunho se
encogió de hombros. —Bueno, mi apartamento, junto con la mayoría de mis
posesiones, explotó. Por suerte, tenía un buen seguro. Cuando el papeleo se
acabe, supongo que chantajearé a Jaejoong para que compre uno de esos nuevos
apartamentos en Pearl District conmigo.
—¿Y cómo
planeas chantajearme? —preguntó Jaejoong, con una ceja arqueada.
—Conseguí que
tu madre remplazara todas mis viejas fotos que explotaron con mi apartamento.
Añadió algunas. —Yunho ladeó la cabeza—. ¿Sabías que tu madre tiene esa
deliciosa foto tuya jugando en la bañera cuando tenías unos tres años? Estás
desnudo.
—¿Y?
—Y si no te
mudas conmigo, —contestó Yunho— esas fotos podrían acabar en tu oficina.
Los ojos de Jaejoong
se ampliaron mientras las risas llenaron la habitación. —Podrías haberlo pedido,
¿sabes?
—Lo sé, pero
de esta forma es más divertido.
—Idiota.
—Pero soy tu
idiota.
—Sí, —dijo Jaejoong
mientras sonreía y agarraba la camisa de Yunho para bajarlo para un beso, que Yunho
estaba deseoso de dar. Yunho alzó la cabeza un momento después, un poco
sonrojado, y miró alrededor de la sala que estaba llena de sus sonrientes
amigos.
—¿Cómo se os
dan las mudanzas?
—Tengo nuevo
equipo que instalar en la furgoneta, —dijo Hangeng rápidamente mientras se
dirigía a la puerta.
—Junsu y yo
tenemos que volver a casa con los perros, —dijo Yoochun, levantando a Junsu—.
Destrozarán el lugar si no los vigilamos. —Estuvieron fuera después de Hangeng.
Yunho miró a
Leeteuk . Leeteuk solo sacudió la
cabeza. —Olvídalo. No hago mudanzas. —Y salió por la puerta.
Miró a Heechul, que tenía a Heo
Young Saeng acurrucado junto a él en un largo banco. —Me encantaría ayudar,
pero Heo Young todavía no se ha recuperado de sus heridas.
Creo que sería mejor si esta vez solo nos sentamos.
Yunho apenas
podía aguantar la risa cuando Heechul
ayudó a Heo Young a levantarse y salir por la puerta. Yunho se
comería su sombrero si Heechul y Heo
Young no acababan juntos. Se veían bien.
Heechul apenas se había movido del lado de Heo
Young Saeng desde que había sido rescatado.
Eso dejaba a Choi
Si-won, el nuevo miembro de su pequeña familia, y ChangMin. Si Yunho no se equivocaba, ChangMin le daba a Siwon las miradas más raras
cuando pensaba que nadie lo estaba mirando. Yunho había visto esas miradas
antes. Eran las mismas miradas confusas que le había estado dando a Jaejoong en
los últimos seis meses.
—¿ ChangMin?
—¿Huh?
—contestó ChangMin, su rostro
enrojeciendo cuando todos se giraron para mirarlo—. No, todavía tengo mucho
papeleo por la investigación. Hyuk Jung podría haber sido disparado y muerto por
un policía, pero su malvado legado todavía vive.
Frunció el
ceño. —No te ofendas, Yunho.
Yunho ondeó
su mano. —Para nada. El hombre era pura maldad. Estoy contento de que se haya
ido.
—Todavía
tenemos mucha investigación que hacer. Encontramos archivos en su casa que
apuntan a que ha estado vendiendo mucho más que hombres como habíamos pensado.
Va a llevar tiempo rastrearlo todo.
—Estaré muy
contento de ofrecer cualquier ayuda que pueda, —dijo Siwon.
—Eso sería,
uh, de mucha ayuda, —contestó ChangMin,
no pudiendo mirar sus ojos.
—¿No nos vas
a ayudar a mudarnos, Siwon? — preguntó Jaejoong.
Siwon rió.
—Por favor, llámame Si-won o Choi Si-won. Y no, no mudo a la gente. Puedo enviar a
algunos sub a ayudaros, sin embargo. Estoy seguro de que hay algunos amos en mi
club lo verían como un buen castigo para sus sub. ¿Queréis que ponga un
anuncio?
Yunho rió,
sacudiendo la cabeza. —No, gracias. Ya he tenido suficiente que ver con el mundo
del BDSM para toda una vida.
—No sabes lo
que te estás perdiendo, mi amigo, — insistió Si-won.
—Paso.
Choi Si-won
se levantó. Se acercó y estrechó la mano de Jaejoong, luego la de Yunho.
—Llámame si cambias de opinión.
—No lo haré.
—Detective,
—dijo Si-won mientras se giraba hacia ChangMin— si tienes unos minutos, me gustaría
hablar contigo sobre algunos de los hombres desaparecidos. Creo que tengo
archivos en mi oficina que podrían ser de mucha utilidad. Sé que Yunho ya tiene
una copia, pero creo que yo podría darte una imagen más profunda de lo que
estamos tratando. Conozco a esos hombres.
ChangMin asintió y se levantó. —Sí, eso
probablemente sea una buena idea. —Miró a Jaejoong—. ¿Estás bien, hombre?
—Sí, —dijo Jaejoong,
apretando la mano de Yunho, alzándola para mostrársela a ChangMin— maravillosamente.
—Vale,
entonces. Volveré a verte más tarde. — ChangMin le dio a Choi Si-won otra
extraña mirada, luego salió. Choi Si-won sacudió la cabeza y lo siguió.
Mientras la
puerta se cerraba lentamente, Yunho puso jurar que escuchó a Choi Si-won
mascullar: hombre cabezota, hermoso y fantástico, hombre cabezota, pero podría
estar equivocado.
—Bueno, se
han ido bastante rápido, —dijo Jaejoong.
Yunho se
encogió y se estiró en el pequeño colchón junto a Jaejoong. —Está bien, podemos
contratar a alguien para que nos ayude. Te había dicho que en seguridad pagan
muy bien, ¿no?
—¿Cómo de
bien? —preguntó Jaejoong—. ¿Lo bastante bien para que deje de trabajar y me
convierta en tu esclavo sexual?
Yunho
parpadeó.
—Uh, no, pero
estaría encantado de coger a unos cuantos clientes más si hablas en serio. —Se
acurrucó más cerca de Jaejoong, deslizando su mano por debajo de las sábanas
para alcanzar la polla de Jaejoong—. Además, ¿quien necesita una enorme tele de
pantalla plana o un buen sistema de altavoces?
—Sí, cierto,
¿quién necesita eso? —rió Jaejoong.
—Sé de algo
que necesitas, —dijo Yunho. Sacó la mano de debajo de las sábanas y la metió en
su bolsillo para sacar una delgada caja negra que había comprado antes. Sus
manos temblaban un poco mientras se la daba a Jaejoong.
—¿Qué es
esto? —preguntó Jaejoong cogiéndolo.
Yunho lo miró
expectante. —¿Recuerdas cuando te puse ese collar de cuero alrededor del
cuello?
—¿Sí?
—Me gustó como
se sentía.
—¿Yo siendo
tu sumiso?
—No, me gustó
ponerte algo que diga al mundo que me perteneces, —dijo Yunho, cruzando los
dedos para que Jaejoong no entendiera mal sus palabras—. Nunca serás mi sumiso,
Jae, no es quien eres. Pero todavía me gusta la idea de que lleves algo que
diga que eres mío.
Jaejoong no
dijo nada, pero Yunho podía sentir la vacilación cuando el hombre abrió la
caja. Luego Yunho escuchó el suave jadeo de Jaejoong por el collar de oro. Era
bonito, solo dos cadenas de oro juntas, pero a Yunho le encantó en cuanto lo
vio. Se sentía correcto.
—Oh, Yunho,
es hermoso.
—¿Lo llevarás
por mí? —preguntó Yunho mientras sacaba el collar de la caja y lo extendía
hacia Jaejoong.
—Sí, lo haré,
—contestó Jaejoong— pero quiero que todos sepan que me perteneces tanto como yo
te pertenezco a ti. ¿Llevarás uno por mí?
Yunho pensó
en el collar a juego que había en su bolsillo. Sonrió a Jaejoong.
—Lo prometo.
Fin
gracias a todos los que siguieron esta historia, espero que en el futuro sigamos juntos nuevamente en una nueva aventura de nuestras parejas favoritas. ustedes saben que cualquier consulta pueden enviarme en el chat de este blogger, facebook o el grupo abierto.



Creo que es la primera ves que comento y lo siento mucho. Gracias por tomarse el tiempo y compartirnos esta historia, que les quedo muy linda. Heenchul de macho dominante eso fue nuevo para mi, pero gracias y hasta la próxima.
ResponderEliminarme encanto y después de el susto y agonía por jae regreso a estar a el lado de yunho para ser felices ya sin la sombra del padre de yunho para seguir torturando y lastimando a jae son libres para estar juntos y amarse
ResponderEliminarGRACIAS por compartirla y estaré esperando por las que sigan mas adelante hasta pronto bye
Al fin podrán ser felices el YunJae, después de tanta adrenalina en sus investigaciones ya se lo mereceian.
ResponderEliminarMuchas gracias por publicarlo para nosotras, estuvo muy emocionante.
Que bueno que jae logro recuperarse pronto no merecian sufrir mas y como dijo yunho jae es su luz e inspiracion para seguir adelante y vivir llenos de dicha y felicidad XD magnifico final
ResponderEliminarGracias por la historia
me encanto muy buena y por fin el yunjae estara juntoss - muchas gracias publicarlo
ResponderEliminarque bien que hayan disfrutado leyendo esta adaptación y es gratificante para mi que ustedes queden satisfechos por que al hacer estas adaptaciones lo hago para que ustedes puedan disfrutarlo.
ResponderEliminar