Jaejoong se sentía como un bicho bajo un cristal en el
minuto en que entraron en la sala principal. Cada ojo parecía girar en su
dirección. Que no llevara camisa y que llevara un collar alrededor de su cuello
solo hacía que se sintiera más como un espectáculo.
Yunho parecía manejarse con facilidad. Asentía aquí y allá a
la gente mientras se movían por las salas del club. Incluso se detuvo a hablar
un par de veces. Jaejoong quería estrangular al hombre.
Jaejoong tenía que quedarse ahí, mirando los pies de la
gente y manteniendo su boca cerrada mientras hombre tras hombre lo miraban como
un trozo de carne. Debería haber sido halagador. No lo era. Solo quería
cubrirse.
—Vamos, mi mascota.
Jaejoong apretó sus dientes para evitar contestarle
enfadado. No podía regañar a su Amo. Hacían ver que eran una pareja D/s. Jaejoong
intentaba recordar eso hasta que notó un par de ojos mirándolo con puro horror.
Jaejoong esperó hasta que estuvieron lo bastante cerca,
luego le bufó un beso a ChangMin. ChangMin casi se cae de espaldas. Su amo, sin
embargo se acercó y miró a Jaejoong de arriba a abajo. Jaejoong vio que lo
reconocía antes de esconderlo.
—Este es un buen chico, —dijo el hombre—. ¿Lo has tenido
desde hace mucho tiempo?
—Unos diez años, —contestó Yunho.
—¿Le dejas jugar alguna vez?
—Ocasionalmente, cuando ha sido bueno, —dijo Yunho—. Tenía
un muy buen compañero de juegos, Jordy, pero tristemente, Jordy decidió jugar a
otro juego. Jugamos con otro joven un tiempo, una cosa dulce llamada Heo Young
Saeng. Tristemente, dejó de aparecer en las citas de juegos un día.
Jaejoong miró a ChangMin para ver si estaba pillando el
mensaje. La cabeza del hombre bajó, pero Jaejoong podía verlo mirando a Yunho.
—Esperamos encontrar a Heo
Young Saeng o Jordy aquí esta noche para jugar, pero no he visto a ninguno de
los dos todavía. ¿Quizá a tu chico le gustaría jugar?
—Creo que se podría arreglar, —dijo el hombre, sonriendo—.
¿Por qué no vemos si podemos encontrar una sala?
—Voy al bar a conseguir una bebida, si quieres conseguirnos
una sala, —dijo Yunho—. ¿Te traigo algo?
—Un escocés, gracias.
Jaejoong siguió a Yunho al bar, mirando atrás para ver a ChangMin mirándolo. Sentía interferir en
cualquier caso en el que estuviera trabajando ChangMin, pero el hombre debería haberlo
hablado con Jaejoong. Eran compañeros, después de todo. ChangMin dijo que tenía que ir a un sitio. No
dijo que fuera aquí.
Yunho consiguió las bebidas y las llevó a la otra sala para
encontrarse con el otro Dom. Se movieron por el pasillo a una sala privada. Los
ojos de Jaejoong se ampliaron en el momento en que entraron. No sabía que
existían salas como estas fuera de las películas porno.
—Ve a sentarte en la cama, chico, —ordenó el hombre. ChangMin instantáneamente hizo lo que el
hombre le pidió. El hombre se movió a una silla y se acercó, recostándose para
colocarse contra los cojines.
Yunho se veía casual mientras lentamente rodeaba la
habitación. —Ve, mascota, únete a él en la cama.
Jaejoong podía ver el terror en el rostro de ChangMin cuando se acercó y se sentó junto a
él. Quería decir algo, lo que fuera, pero sabiendo que estaban siendo grabados
significaba que solo podía hacer lo que su amo le ordenaba.
Se sentó a un lado de la cama y esperó a que Yunho le diera
otra orden. Los momentos pasaban. Jaejoong podía sentir el sudor cayendo por su
frente mientras la tensión llenaba la habitación.
—Vale, —dijo Yunho finalmente, indicando que había
encontrado la cámara de vigilancia e inutilizado—. Todo limpio.
Jaejoong miró a ChangMin y rió. —Bonito traje, Jordy.
—Tú hijo-de-puta, —dijo ChangMin mientas se levantaba—. ¿Qué coño
estás haciendo aquí?
—¿Qué estás haciendo aquí? —contestó Jaejoong.
—Estoy en una cita, ¿no lo ves?
—¿En un club BDSM? —preguntó Jaejoong—. ChangMin, cariño, tenemos mucho de que hablar.
—Maldición, Jae, estoy de encubierto, —dijo ChangMin—. Ahora dime que coño estás haciendo
aquí.
—Bueno, ya que no hemos hablado en estos días, hay un par de
cosas que no sabes. Estoy seguro de que has escuchado que el apartamento de Yunho
explotó y que Heo Young Saeng fue secuestrado. Lo que no
sabrás es que sospechamos que está siendo preparado para ser vendido en una
banda esclavista que estaba anteriormente dirigida por Kim hyun joong.
Jaejoong miró a Yunho. —¿Me dejo algo?
—No, —dijo Yunho— pero olvidaste decirle que estamos juntos
de nuevo.
—No, ya lo sabía, —contestó ChangMin, ondeando su mano hacia Yunho—. Jaejoong
ha estado loco por ti durante años. Sabía que finalmente lo convencerías.
Yunho sonrió. Jaejoong rodó los ojos.
—En serio, —dijo ChangMin— ¿qué estás haciendo aquí?
—Mi padre está vivo, y tenemos razones para creer que
también es Kim Kyu‑jong.
—¿Kim Kyu‑jong? —exclamó ChangMin—. Es a él a quien intentamos
encontrar. Nos dijeron que aparecería aquí esta noche.
—¿Por qué vas tras él? —preguntó Yunho.
—Ha habido acusaciones de asaltos sexuales, todos ellos a
manos de Kim Kyu‑jong. Parece que tiene como objetivos nuevos sub en la
escena. Bueno, soy muy nuevo.
Jaejoong rió. —En más de un sentido.
—Ya que estabais siguiendo pistas con Yunho, —dijo ChangMin— decidí rastrear a este. Sospechaba
que había una conexión entre Kim Kyu‑jong y las desapariciones de nuestras
víctimas pero no sabía nada de las bandas de esclavistas. Eso es nuevo. Todavía
creo que Kim Kyu‑jong está involucrado.
—Kim Kyu‑jong ya está aquí, —añadió Yunho—.
Vino con Shindong antes que nosotros. Tenemos una operación de
vigilancia. Leeteuk esta viniendo por
atrás. Hangeng está fuera monitoreándolo todo. Heechul está en la oficina de Siwon, y Siwon
está de nuestro lado, para que lo sepas.
—¿Has dicho que Heo Young Saeng está desaparecido?
Jaejoong asintió. —Creemos que Kim Kyu‑jong
lo tiene.
—¿Entonces a qué esperamos? —preguntó ChangMin—. Vamos a encontrarlo.
Jaejoong no podía estar más de acuerdo. Esto de esperar a
que algo pasara lo estaba volviendo loco. Era un detective de la policía.
Necesitaba acción. Necesitaba resolver este maldito caso para poder descansar
en casa envuelto en los brazos de Yunho.
—¿Crees que hemos estado aquí el tiempo suficiente?
—preguntó el detective desde su silla.
La cabeza de Jaejoong giró para mirar al tipo. Había
olvidado que el hombre estaba en la sala. —Sé que te he visto en un par de
casos, pero por mi vida, no puedo recordar tu nombre.
El hombre sonrió. —Detective Mizuchima del distrito policial
del norte.
Jaejoong asintió. —Detective.
Empezaron a dirigirse a la puerta cuando Yunho se detuvo.
—Una cosa más que necesitas saber. Yesung está metido en esto hasta las
pelotas. No confíes en el hombre. También me conoce a mí y a Jaejoong, por lo
que si lo ves, llama su atención hasta que nos podamos esconder.
ChangMin y el otro
detective asintieron. Yunho agarró a Jaejoong por la nuca, atrayéndolo a un
largo y apasionado beso. Para cuando alzó su cabeza varios momentos después, Jaejoong
se sintió mareado.
—Ahora te ves como que has tenido una razón para estar en
esta sala, —dijo Yunho, despeinando a Jaejoong—. ChangMin, te sugiero que te despeines un poco.
Te ves demasiado inmaculado para haber jugado con mi mascota. Siempre me veo
destrozado después de acabar con él.
—Demasiada información. —Rió ChangMin mientras se despeinaba, luego se
pellizcó las mejillas. Se desabrochó los dos botones de sus jeans y se los bajó
un poco por las caderas.
—¿Bien? —preguntó.
Jaejoong rió. —Sí.
—¿Nos podemos ir ahora? —urgió ChangMin. Miró al Detective Mizuchima —.
Recuerda soltarlo si corremos tras alguien. No quiero acabar estrangulado.
Yunho lideró el camino por el pasillo hacia la oficina de Siwon,
Jaejoong estaba tras él. ChangMin y el
Detective Mizuchima en la retaguardia.
Alcanzando la pequeña zona de descanso delante de la oficina de Siwon, Yunho
les señaló a ChangMin y el detective que
se acercaran.
—Jaejoong y yo vamos a esperar en esa sala de allí donde no
podemos ser vistos, pero estaremos observando. Quiero que lleves a ChangMin a la oficina de Siwon y que montes
algún tipo de jaleo sobre que te han dado un mal sub. Necesitamos que Shindong y
Yesung salgan del camino para poder hablar con el jefe.
El detective asintió. —¿Cómo sabrá Siwon que soy un oficial
de la policía?
—Por qué el Capitán Heechul está sentado en esa oficina, —dijo Yunho—.
Reconocerá a ChangMin y te ayudará.
Yunho y Jaejoong rápidamente se movieron a la sala cruzando
el pasillo mientras el detective irrumpía en la oficina de Siwon, con ChangMin. Yunho mantuvo la puerta un poco
abierta, mirando si venía alguien.
Jaejoong, presionado cerca de la espalda de Yunho, escuchaba
pequeños ruidos tras él. Se giró, sus ojos se agrandaron al ver lo que estaba
tras él. Tocó el hombro de Yunho, demasiado sorprendido para alejar la mirada.
Había una larga cadena que colgaba del techo. Al final de la
cadena había una barra. Conectada a cada punta de la barra había las manos de
un hombre. Sus pies estaban encadenados al suelo. Era obvio por las marcas en
la espalda del desnudo hombre que había sido azotado recientemente.
—¿Es eso normal? —susurró Jaejoong. Se estremeció, los
recuerdos de los azotes de Kim hyun joong frescos en su mente.
—Dios, no lo sé, —contestó Yunho bajito— diría que no, ¿pero
quién sabe?
—¿Deberíamos preguntar?
Yunho asintió. —Vigila la puerta. Iré a hablar con él.
Jaejoong asintió, asustado de acercarse al hombre. Solo por
mirar sus horribles pesadillas sobre Kim hyun joong volvieron a la vida, pero
no podía apartar la mirada. Observó a Yunho acercarse al hombre con cuidado,
luego se movió delante de él.
—Oh, infiernos, Jaejoong, es Heo Young Saeng.
Cada miedo sobre Kim hyun joong que sintió Jaejoong, fue
remplazado con el miedo por Heo Young Saeng. Corrió y se movió alrededor del
cuerpo colgado hasta que pudo ver el rostro de Heo Young Saeng. —¿Todavía está
vivo? —susurró.
—Sí, pero necesitamos bajarlo de aquí, —dijo Yunho—. Lo
alzaré, quítale las esposas.
Jaejoong asintió, esperando a que Yunho alzara el cuerpo de Heo
Young Saeng lo bastante para quitarle las cadenas. Rápidamente le quitó las
cadenas a Heo Young Saeng. —Bien.
Yunho alzó a Heo Young Saeng en sus brazos y lo llevó a la
cama de la esquina, estirándolo sobre su estómago. —Mira si puedes encontrar
algo de agua o algo.
Jaejoong empezó a buscar frenéticamente en la sala. Vio una
falda corta y altos tacones en el suelo pero nada de utilidad. Luego vio una
pequeña puerta en la esquina de la sala y esperó que fuera el baño. Jaejoong
cruzó la sala, abrió la puerta, y se congeló al ver la pistola apuntando a su
pecho.
El hombre alto movió la pistola, señalando que Jaejoong
diera un paso atrás. Jaejoong alzó sus manos y retrocedió, sus ojos nunca
dejaron el cañón de la pistola que lo apuntaba. —¿Uh, Yunho?
—¿Encontraste algo de agua, Jae?
—No, —dijo Jaejoong— no exactamente.
—Bueno, hazlo —contestó Yunho—. Heo
Young Saeng necesita... ¿Padre?
—Hola Yunho, — Hyuk Jung
dijo mientras entraba más en la sala—. Sabía que si movía esta pequeña
zanahoria delante de ti no podrías evitar venir a rescatarla. Siempre un
buenazo, ¿no, Yunho?
—Pensaba que estabas muerto, —dijo Yunho.
—Sí, bueno, las cosas no siempre son lo que parecen. —El
hombre alzó un poco los hombros—. Las autoridades estaban empezando a meterse
en mi pequeña operación, por lo que necesitaba desaparecer. ¿Qué mejor forma
que fingir mi propia muerte?
—¿De qué estás hablando? —preguntó Yunho—. ¿Qué operación?
—Oh, ahora, Yunho, sé que no eres tan estúpido. Estoy seguro
de que ya lo has descubierto. Si no, estoy seguro de que tu pequeña mascota sí.
A Jaejoong no le gustó el modo en que el hombre lo miraba.
Era peor que cuando había entrado al principio en el edificio y se había
sentido como un trozo de carne delante de toda esa gente. Mucho peor. Hyuk Jung le hacía sentir barato y usado. Hacía que
se le estremeciera la piel.
—¿Cómo está tu pequeña mascota, Yunho? — Hyuk Jung se acercó
a Jaejoong—. Pensaba que lo habías dejado hacía años. Imagina mi sorpresa
cuando Kim hyun joong me dijo que estabas investigándolo. Tsk, tsk, Detective,
has sido un niño malo, y me temo que tendrás que ser castigado.
—Estás trabajando con Kim hyun joong, —jadeó Jaejoong.
—Kim hyun joong trabajaba para mí, —gritó Hyuk Jung —. Y el
estúpido bastardo tenía que ir y calentarse por uno de nuestros objetivos. No
podía dejarlo. Tenía que tener a Junsu para sí mismo. ¿Ves que consiguió? El estúpido
está encerrado, con años de prisión por delante.
—Estarás en la celda contigua pronto, —dijo Jaejoong.
—No lo creo, Detective. Mira, no tengo intención de
mezclarme con el producto. Nunca lo hago, nunca lo haré. Contrato a hombres
para hacerlo por mí. —El hombre sonrió—. Personalmente, encuentro todo esto un
asco, pero los jóvenes gays parecen dar mucho dinero, especialmente de ricos
hombres que quieren pequeños sub que se ocupen de sus necesidades.
Hyuk Jung miró a Jaejoong
de arriba a abajo, su mirada tan fría que Jaejoong tembló. —Sin embargo,
reconozco un buen producto cuando lo veo, eres un buen espécimen. Estoy seguro
de que después de un poco de entrenamiento podría conseguir un buen precio por
ti, o al menos mantenerte para mí.
—No le tocarás ni un pelo, —gruñó Yunho, poniéndose entre Jaejoong
y su padre—. Dejé que nos separaras una vez. No voy a hacerlo de nuevo.
—Debería habérmelo pensado mejor hace diez años y haberlo
matado. No me causa más que problemas, —dijo Hyuk Jung mientras apuntaba a Heo Young Saeng—. ¿Sabes
cuanto dinero he invertido en tu pequeño amigo de ahí, cuando tiempo invertí en
su entrenamiento? Y tú tenías que ir y joderlo todo.
—Realmente estás involucrado en una banda de esclavistas,
—susurró Yunho—. No quería creerlo, mi propio padre, vendiendo gente por
dinero.
—Oh, por favor, no suenes tan correcto, —resopló Hyuk Jung —.
Estos hombres vienen a estos clubs buscando alguien que les haga de amos. Eso
es lo que hago, encontrar correctos amos para ellos. Podrías llamarme celestino.
—Estás enfermo.
Jaejoong podía escuchar el horror en la voz de Yunho. Jaejoong
sabía que hablar con su padre estaba destruyendo a Yunho poco a poco. Jaejoong
estaría maldito si dejaba que el hombre alejara a Yunho de nuevo por segunda
vez.
Mientras la atención de Hyuk Jung estaba en Yunho, Jaejoong alcanzó la pequeña
pistola de pequeño calibre metida en la parte de atrás de los pantalones de Yunho.
Sabía que Yunho lo sintió sacarla cuando el hombre se tensó, luego siguió
hablando.
—¿Qué pasa con Siwon? ¿Por qué haces ver que eres Kim Kyu‑jong?
—preguntó Yunho. Colocó su mano ligeramente en la muñeca de Jaejoong y se
movieron lentamente por la sala hasta que Heo
Young Saeng no estuvo estirado directamente tras ellos. Si Hyuk Jung disparaba, una bala perdida podría darle.
—Porqué Hyuk Jung tenía que morir. Y realmente, espero meter a Siwon
en esto. Shindong fue bastante fácil de conseguir, pero tiene una mente débil.
Si Siwon se une a mi organización, podemos deshacernos de Shindong y hacer de
esto una operación mucho más grande. Estoy pensando en expandirlo a otras
ciudades. Eso sería montones de dinero esperando para ser recogido.
Hyuk Jung sacudió la
cabeza. —Te habría metido en el negocio hace años, hijo, pero tu madre envenenó
tu cerebro con todas las cosas correctas de las que siempre hablaba. Fue mi día
de suerte cuando fue atropellada por un conductor borracho. Me salvó de muchos
problemas.
Jaejoong había escuchado suficiente. Si Hyuk Jung seguía hablando, no estaba seguro de como Yunho
seguiría cuerdo. No podía imaginar por lo que estaba pasando Yunho escuchando
que monstruo era su padre realmente.
Empezó a rodear a Yunho para ordenarle a Hyuk Jung que bajara el arma cuando Yunho habló,
sorprendiendo tanto a Jaejoong que casi suelta la pistola.
—¿Lo pillaste todo, Hangeng? —sonrió Yunho—. Entonces
envíalo a las tropas.
La puerta detrás de Jaejoong se abrió y hombres vestidos con
uniformes entraron, con pistolas. Empezaron a gritarle a Hyuk Jung que bajara el arma, para tirarlo al suelo, con
los brazos separados.
Hyuk Jung gruñó de
rabia. Jaejoong vio sus ojos girar a Yunho y supo que el hombre culpaba a su
hijo por cada fallo de su vida. Hyuk Jung sabía que solo su hijo lo pillaría. Miró el verdadero
odio en sus ojos que decía que iba a llevarse a Yunho al infierno con él.
Jaejoong solo tuvo un momento para reaccionar, pero nunca
fue una pregunta lo que haría cuando Hyuk Jung, alias Kim Kyu‑jong,
giró su arma en dirección a Yunho. Jaejoong rodeó a Yunho y presionó su cuerpo
contra la parte de delante del cuerpo de su amante.
Jaejoong vio la momentánea sorpresa en el rostro de Yunho
justo antes de que el dolor explotara en su espalda. Los ojos de Yunho
lentamente se llenaron de lágrimas. Jaejoong creyó oir a Yunho susurrar su
nombre, pero no estaba seguro. El rugido en sus orejas lo acallaba todo.
Su visión se volvió borrosa. El dolor en su espalda pasó a
todo su cuerpo. Sintió que Yunho lo bajaba al suelo, acercándolo.
—Jaejoong, ¡estúpido idiota! —gimió Yunho—. ¿Qué coño creías
que hacías?
Jaejoong usó sus últimas fuerzas para alzar su mano y
colocarla contra el rostro de Yunho. —Promesa, —susurró antes de que la
oscuridad lo engullera.
continuara.........................................................................

gracias a todas las que nos siguen, espero que la espera no haya sido tan larga.


tenia razón el padre de yunho es muy malo
ResponderEliminary tratar de matar a su propio hijo si que no tiene perdón
pero en la cárcel se encargaran de hacerle pasar el infierno que el les hizo a muchos solo espero que jae este bien y que nada le pase
el maldito viejo no los puede separar de nuevo
sino esta bes seria para siempre si jae llega a morir jae ponte bien
GRACIAS por el capitulo muy emocionante espero el siguiente hasta pronto BYE
Ese viejo es un demente aishhhh que colera espero y pague muy caro seria bueno que reciba una buena tunda aver si asi aprende aishh
ResponderEliminarEspero que lo de jae no sea muy serio creo que ya merecen estar siendo melositos y felices sin tener semejante problema como es el padre de yunho con toda y su red de malvados que tiene
Que clase de padre tiene Yunho que trato de matarlo, pero Jae al tratar de salvarlo
ResponderEliminarle dio la bala a él, espero no sea nada grave y pronto se recupere por favor.
Gracias.