Era
un día perfecto para una fiesta en la piscina. Después de discutir sus planes
con Sang- Woo y Mi-suk , ellos habían aceptado amablemente ser anfitriones de
la fiesta, incluso se ofrecieron para ayudar con el plan de Jaejoong
para conseguir que Junsu y Yoochun estuvieran juntos. Había costado
menos de una semana el planificar la fiesta, pero ahora estaba en pleno apogeo.
La
temperatura era de unos treinta grados, el sol brillaba, y una ligera brisa
movía el aire del verano a través del patio. La mesa exterior estaba cubierta
de alimentos, cubos llenos de hielo y bebidas. La piscina se había limpiado y
estaba lista para jugar, y una música suave sonaba de fondo.
Era
seguro que sería una fiesta en la piscina espléndida. «Justo lo que necesita Junsu»,
pensó Jaejoong mientras miraba alrededor evaluando por lo
que habían trabajado con una sonrisa satisfecha. Todo estaba listo para que la
fiesta comenzase. Ahora, ¿dónde estaba Junsu?
—Mi-suk
, ¿has visto a Junsu? —gritó a través del patio.
—Creo
que está arriba, cambiándose en su antigua habitación. Segunda puerta a la derecha
en la parte superior de las escaleras.
—Cambiándose,
¿eh? Será mejor que vaya a supervisar eso — Jaejoong se rió entre dientes. Saltó a la puerta de
atrás y entró en la casa seguido por el sonido de la risa de Mi-suk . Jaejoong
sabía que Mi-suk entendía que no
había nada entre Junsu y él, excepto amistad.
Había
sido una grata sorpresa la facilidad con que Mi-suk y Sang- Woo habían accedido a su plan, y
habían ofrecido su ayuda rápidamente para que esto ocurriera. A partir de ese
mismo día, la operación para que Yoochun sacase la cabeza de su culo por
cualquier medio, estaba en pleno apogeo.
Jaejoong
subió rápidamente las escaleras y llamó a la puerta de Junsu antes de
abrirla y entrar. Junsu salió del cuarto de baño, un leve rubor en su rostro
cuando vio a Jaejoong en la puerta.
¡Maldito
infierno! Junsu usaba el traje de baño negro más pequeño que Jaejoong
hubiera visto nunca. La prenda abrazaba el culo de Junsu como si
estuviera pintada sobre él y dejaba muy poco a la imaginación. Mi-suk había hecho un gran trabajo escogiéndolo.
—Maldita
sea, bebé, esa cosa es perfecta. Creo que podrás obtener tu deseo con ChangMin. No estoy seguro de que ningún hombre
pueda permanecer recto alrededor de ese culo —silbó Jaejoong
mientras arrastraba su mirada por el cuerpo casi desnudo de Junsu, y
luego lentamente hacia arriba.
—No
puedo creer que mi madre comprara esto para mí. ¿En qué estaba pensando?
—exclamó Junsu.
—No
sé qué estaba pensando, pero sé lo que estoy pensando yo. ¡Te ves bien! —Jae
movió las cejas sugestivamente a Junsu.
—Oh,
no eres de ninguna ayuda. ¡Mírame! Estoy ridículo —se quejó Junsu haciendo un
gesto hacia su cuerpo.
—Parece
que dijeras: ‘estoy buscando, estoy buscando’ — Jaejoong se rió entre dientes, haciendo sonrojar a Junsu
aun más.
—¡
Kim Jaejoong ! —Junsu se quejó.
—De
acuerdo, de acuerdo, lo siento. Pero te ves bien. Te ves muy bien, de hecho.
Diablos, incluso me avergonzaba por haberme comprado este en Italia. — Jaejoong hizo un gesto hacia su brillante bañador
rojo. Era casi tan firme y tan diminuto como el de Junsu, pero no del todo—.
Además, Yoochun con seguridad babeará.
Junsu
se sentó en el borde de la cama con un profundo suspiro. —Me siento ridículo.
Jaejoong
se sentó al lado de Junsu Y le palmeó la pierna desnuda. —Te ves muy
bien. Hey, este eres tú saliendo del armario en la fiesta de la piscina. Se
supone que tienes que verte caliente, de modo que todos los hombres gays, y
algunos de los rectos, te coman con los ojos. ¿Cómo, sino vas a encontrar el amor
verdadero?
Junsu
miró tímidamente a Kim Jaejoong . —¿Tú crees?
—Sé
que es así, dulzura. ¿Me dejas guiarte?
—¡En
un santiamén! —Junsu se rió entre dientes. Jaejoong
se echó a reír. Junsu se quedó en silencio durante varios minutos antes
de dispararle un vistazo a Jaejoong por debajo de sus pestañas. —Jae, ¿harías
algo por mí?
—Claro,
cariño, lo que sea. Ya lo sabes.
—Yo…
No quiero que pienses que voy detrás de ti o cualquier otra cosa, porque no lo
hago. No es que no seas un hombre de gran apariencia y todo. Sé qué harías a
cualquier hombre feliz de tenerte. Sólo que… me preguntaba si...
—Junsu,
escúpelo ya.
—¿Me
besarías? —Junsu preguntó en voz baja.
—¿Qué?
—preguntó Jaejoong con sorpresa.
—No
importa —murmuró Junsu mientras se miraba las manos rápidamente. Arañó con sus
uñas una de sus manos—. Fue una estupidez. —Junsu trató de levantarse, pero Jaejoong
lo agarró del brazo y tiró de él hacia abajo.
—Junsu,
no es estúpido. No es que yo no quiera darte un beso, sólo quiero saber por qué
quieres que lo haga.
—Sólo
me han besado una vez, y fue Yoochun cuando él estaba demasiado borracho para
recordarlo. Nunca he besado a nadie. Bueno, excepto a un chico y él en realidad
no cuenta porque no hay nada que haya sucedido realmente. Me preguntaba si,
bueno, si era Yoochun o…
Antes
de que Junsu pudiera continuar, Jaejoong lo empujó sobre la cama y cubrió
parcialmente el cuerpo de Junsu con el suyo propio. Apretó una pierna entre las
de Junsu, agarró su cara y lo besó, deslizando su lengua entre los labios de Junsu.
—Hey,
Mi-suk , ¿dónde está Junsu? —preguntó Yoochun dándole un pequeño beso en la
mejilla después de entrar por la puerta. A través de la ventana de la cocina,
podía ver a varias personas reunidas en el patio trasero. Reconoció a algunos.
A otros no. A él no podía importarle menos. Él sólo quería ver a Junsu.
Yoochun
apenas podía creerlo cuando Mi-suk lo
llamó y le dijo que Junsu estaba planeando hacer una fiesta en la piscina, y
específicamente, le pidió que estuviera allí. Después de la extraña llamada que
había recibido de Junsu la semana anterior, no había esperado verlo de nuevo.
No
iba a mirar al caballo regalado, y él había aceptado con entusiasmo venir.
Ahora que había llegado, estaba tan nervioso que podría vomitar. Su estómago
estaba atado en nudos. Él estaba emocionado de ver de nuevo a Junsu, pero tenía
miedo de lo que el chico le pudiera decir.
—Oh,
hola, Yoochun, está arriba poniéndose su traje de baño. ¿Por qué no vas arriba
y lo ves? Sé que ha estado ansioso porque llegaras.
Yoochun
asintió con la cabeza, no estaba tan seguro de eso como Mi-suk , pero se
dirigió a las escaleras de todos modos. Se paró frente a la puerta de Junsu y
tomó un par de respiraciones profundas para tomar valor antes de abrir la
puerta. Sintió el silbido de aire de sus pulmones a la vista de lo que
encontró. Algo que realmente no esperaba.
Junsu
estaba tumbado de espaldas en la cama, un hombre encima de él con una pierna
encajada entre sus muslos. Las manos del hombre estaban enterradas en los cabellos
castaños de Junsu mientras sostenía su cabeza. Sus labios estaban claramente
unidos a los de Junsu.
Lo
que más le sorprendió, fueron las manos de Junsu, agarrando los brazos del
hombre. Yoochun no sabía si Junsu estaba tratando de alejarse o mantenerse lo
más cerca posible. Yoochun sólo veía rojo mientras la ira lo llenaba.
—¿Qué
demonios está pasando aquí? —gruñó mientras caminaba dentro de la habitación y
jalaba a Jaejoong lejos de Junsu. Se
suponía que el chico estaba enamorado de él. ¿Es así como se lo mostraba?
—¿Yoochun?
—¿Quién
es este hombre, Junsu? ¿Por qué está besándote? —Yoochun exigió.
Junsu
estaba demasiado conmocionado al ver a Yoochun para mentirle. —Yo se lo pedí.
—¿Tú…
le pediste que te diera un beso?
—Sí.
—Junsu casi chilló cuando Yoochun dio un paso hacia él.
Con
sus manos apretadas en puños, Yoochun fulminó a Junsu con la mirada, la ira
llenándolo cuando miró rápidamente al extraño que había besado a Junsu. Yoochun
se sentía con ganas de sacarle la cabeza al tipo. No sabía si estar enojado con
ese hombre, o con Junsu.
—Por
lo tanto, todo el tiempo que me decías que me amabas, ¿no significaba nada para
ti? ¿Decidiste tomar al primer hombre que tuvieras a mano? Esa es una buena
manera de demostrar que has crecido, Junsu —gritó Yoochun mientras miraba hacia
él.
Junsu
se levantó lentamente de la cama. Se abrió paso yendo más allá de Yoochun,
tratando de tocar la menor cantidad de su cuerpo que pudiera. Se acercó a la
puerta, y se giró para mirarlo. —Yo te amaba, imbécil. Te esperé durante diez
años, pero estoy cansado de esperarte, cansado de dormir solo, cansado de no
tener a nadie que me abrace en la noche. Claramente, tú no me quieres. Ya he
visto tu manera de demostrarlo. Ahora, ha terminado la espera. Ya que no me
quieres, voy a encontrar a alguien que sí lo haga.
Cuando
Junsu salió de la habitación, Yoochun se quedó allí, con la mente en estado de
shock. ¿Junsu lo iba a dejar, y encontrar a alguien que lo amase? ¿Qué se
suponía que iba a hacer ahora? ¿Cómo podía convencer a Junsu de que sí lo
quería?
—Eres
un idiota. ¿Estás a punto de perder lo mejor que te ha pasado y te quedas ahí
parado? —dijo una voz detrás de Yoochun.
Yoochun
se giró para mirar al hombre que había besado a Junsu. Lo observó ponerse de
pie y caminar hacia la puerta, mirando sobre su hombro a Yoochun. —A pesar de
lo que dice, Junsu todavía te ama. Probablemente más de lo que te mereces. Si
realmente no lo quieres, déjalo ir para que alguien más tenga una oportunidad
con él, porque ahora todo lo que puede ver es a ti.
—¿Qué?
¿Quién eres tú? —preguntó Yoochun, todavía un poco aturdido.
—Mi
nombre es Kim Jaejoong . Soy amigo de Junsu. Y si soy lo
suficiente afortunado y tú eres demasiado estúpido para tomar lo que está justo
en frente de ti, voy a llenar ese hueco que estás haciendo en el corazón de Junsu.
Porque si tú no lo quieres, yo sí.
Yoochun
dio un paso amenazador hacia Kim
Jaejoong . —¡Él es mío! Tú no puedes
tenerlo —gruñó desde el fondo de su garganta. Apretó los puños y comenzó a
levantarlos, dispuesto a luchar por lo que le pertenecía, cuando el hombre
comenzó a reír.
—Ah,
sí, ¿y cómo planeas detenerme? No soy Junsu, Yoochun. No voy a sentarme y
esperar a que te decidas. Yo me lo llevaré y haré mi reclamación. Y no voy a
esperar diez malditos años para hacerlo.
Jaejoong apenas podía contener su regocijo ante la
mirada atronadora que Yoochun le dio al salir de la habitación. Necesitaba
encontrar a Junsu y rápido. Yoochun estaba seguro de que Jaejoong
estaba detrás de Junsu, y la siguiente pequeña escena en esta comedia
romántica tenía que ser jugada en frente de una audiencia.
ChangMin se reunió con Jaejoong
en la parte inferior de la escalera, mirando hacia el dormitorio. —¿Qué
diablos pasó ahí? Junsu sólo bajó las escaleras como si los perros del infierno
fueran tras él.
—Yoochun
sucedió —se rió Kim Jaejoong —. Oh, todo era totalmente inocente, pero
Yoochun no lo sabe. Junsu me pidió que lo besara. Nada importante, sólo quería
ver lo que se sentía, ya que el único hombre al que había besado era Yoochun.
De todos modos, Yoochun nos encontró… se podría decir que juntos.
ChangMin miró un poco sorprendido antes de que
se echara a reír. —Oh, esto va a ser bueno. ¿Qué sigue en el orden del día?
¿Suicidio?
—Cerca,
pero no, yo voy a salir al patio y a consolar a mi amigo e intentar
conquistarlo. Sólo espero que Yoochun intervenga antes de que Junsu me golpee.
—Oh,
sí, pobre Junsu —dijo ChangMin—. Espero
que cuando todo esto termine, entienda por qué lo hicimos.
—Cuando
todo esto acabe, si todavía estoy vivo, Junsu será muy feliz disfrutando de los
golpes enojados que nos dará Yoochun. Hasta entonces, estoy caminando en la
cuerda floja. ¿Has visto a Yoochun? Ya está dispuesto a matarme. — Jaejoong se rió entre dientes.
—Nop,
no lo conozco todavía. Pero ten cuidado. No me gustaría tener que empezar con
otro socio, ahora que te tengo tan bien entrenado.
Jaejoong
bateó sus pestañas a ChangMin.
—Oh, dulce hablador.
ChangMin
se echó a reír un poco más mientras seguía a Jaejoong
al patio. Ambos se dirigieron derechos hacia Junsu, que estaba muy
ocupado hablando con Eunhyuk y Donghae.
Jaejoong
rápidamente envolvió sus brazos alrededor de Junsu. Se puso cerca de la
cabeza del chico para susurrarle al oído. —Supongo que no fue tan bien, ¿eh?
¿Quieres intentarlo de nuevo? Por lo menos, podemos mostrar lo que Yoochun se
está perdiendo.
Junsu
gritó cuando Jaejoong buscó su culo a través de su apretado traje
de baño. —Uh, Jae, no estoy seguro de cómo decir esto, pero…
—Relájate,
cariño, ya he descubierto que no te enciendo en absoluto. Y eso está bien. Pero
conozco a alguien que sí te enciende. Y él está en su camino hacia la puerta
mientras hablamos. No, no mires. Quédate donde estás. Es hora de que Park Yoochun
se ponga serio o se calle. Además, una buena tortura es buena para el alma.
Ahora, bésame, Junsu.
—Pero…
—las palabras de Junsu murieron cuando Jaejoong se inclinó y lo besó.
Jaejoong
sabía que alguien que estaba mirando pensaría que iba todo bien, pero él
sólo le dio a Junsu un beso en los labios, sin lengua. Sin embargo, se aseguró
de estar haciendo movimientos y gimiendo como si estuviera besando a Junsu por
todo lo que valía la pena.
Oyó
un gruñido fuerte detrás de él, y se encontró de repente apartado de Junsu. Tuvo
tiempo suficiente para registrar la rabia en el rostro de Yoochun antes de que
el hombre le diera un puñetazo en la mandíbula.
Su
mano se movió hacia arriba al lado de su cara, y Jaejoong
vio con asombro como Yoochun le gruñía. —Te dije que Junsu era mío.
¡Mantén tus manos fuera de él! — Jaejoong
trató de ocultar su sonrisa al ver a Yoochun agarrar a Junsu y jalarlo
hacia su cuerpo. Yoochun lanzó a Junsu sobre su hombro y lo llevó de vuelta a
la casa.
Jaejoong
echó un vistazo a las caras de asombro de los que miraban después de que
Yoochun y Junsu se fueran y se rió entre dientes. —Eso salió muy bien.
Yoochun
lo llevó escaleras arriba y cerró con llave la puerta detrás de él antes de
tirar a Junsu en la cama. Rápidamente cubrió el cuerpo de Junsu con su propio
cuerpo.
—Nunca
más, Junsu. ¿Me entiendes? —Yoochun gritó en la cara de Junsu cuando se sentó a
horcajadas sobre su cuerpo, colocando una pierna a cada lado de sus caderas.
Sus manos sostenían los brazos del chico en la cama. —Nunca más besarás a otro
hombre, no mientras yo viva. Tú me perteneces a mí, y sólo a mí.
Yoochun
bajó la boca y reclamó los labios de Junsu. Sus labios se encontraron en la que
parecía ser la primera vez. Estaban desenfrenados, frenéticos, y necesitados.
Él gimió cuando pasó la lengua por el borde de los labios de Junsu, antes de
que se adentrara en el interior.
Cuando
Yoochun escuchó los suaves gemidos provenientes de la boca de Junsu, abandonó
los labios para mordisquear la tierna carne de su cuello, dejando allí una mancha
roja. Dio un gruñido satisfecho ante la marca de amor, con la esperanza de que
todos los que la vieran supieran que Junsu había sido reclamado.
Se
deslizó más abajo en el cuerpo de Junsu para encontrar los perfectos pezones.
Pasó la lengua y lamió una vez más, antes de chupar los pezones en su boca,
primero uno, luego el otro.
Las
manos de Yoochun acariciaron la carne de Junsu, y abarcó todo lo que pudo sin
salir de los nudos marrones que él estaba adorando con la boca. Cuando se
encontró al borde del traje de baño, empujó abajo el elástico para agarrar su
apretado culo.
Quería
sentir más de la piel desnuda de Junsu, por lo que se levantó rápidamente y se
quitó su propia ropa. Sacó un condón y lubricante de sus pantalones, tiró todo
sobre la cama y subió de nuevo. Agarró el bañador de Junsu, lo bajó por sus
piernas y lo dejó caer en el suelo. Entonces se arrastró y se acomodó entre los
muslos abiertos de Junsu.
—Oh
Dios, Yoochun, por favor, dime que no estás borracho de nuevo —rogó Junsu.
—No
estoy borracho, bebé. Sé exactamente lo que estoy haciendo. —Yoochun le lamió
la esquina de los labios mientras frotaba sus penes juntos. Se echó hacia atrás
para poder mirar en los bellos y aturdidos ojos de Junsu.
—Estoy
haciendo el amor con el hombre con el que he estado soñando durante años
—susurró, sin apartar los ojos de Junsu. Yoochun miraba con asombro cómo los
ojos del chico rodaron. La cabeza de Junsu estaba arqueada hacia su espalda,
los músculos de su cuello tensos mientras gritaba.
—¡Yoochun!
Él
sintió el pulso de la dureza de Junsu contra la suya, los chorros húmedos de la
semilla salir de su pene sobre su abdomen cuando Junsu se corrió. Sintió los
dedos de Junsu morder la carne de sus brazos. Era la vista más hermosa que Yoochun
había visto nunca y al instante quiso seguirlo en el éxtasis. Gritó su
liberación antes de colapsar hacia abajo sobre el cuerpo de Junsu.
Yoochun
apoyó la frente sobre la de Junsu, su respiración entrecortada en su pecho. Sus
manos no hicieron nada, solo frotaron los costados y las caderas de Junsu. Yoochun
nunca se había corrido así, sin estimulación física, como si fuera un
adolescente. Al abrir sus ojos miró a Junsu unos minutos más, y vio el miedo y
la ansiedad llenar sus ojos.
—¿Qué
te pasa, cariño? —le preguntó Yoochun cuando llevó una mano para acariciar un
lado de su cara.
—¿No
es aquí donde me dices que…? —comenzó Junsu, mientras las lágrimas se formaban
en sus ojos.
Yoochun
sabía que Junsu estaba esperando ser rechazado nuevamente. No podía dejar que
creyera que eso iba a pasar, no cuando lo único que quería era una segunda
oportunidad. —Aquí es donde te digo cuánto te amo y cuánto lo siento, y que soy
un absoluto idiota. Aquí es donde te pido que me perdones —dijo Yoochun serio.
—Yoochun,
yo no…
—Por
favor, dame otra oportunidad, Junsu.
Yoochun
esperó durante varios minutos mientras Junsu lo miraba. Yoochun sabía que el
chico tenía que decidir por sí mismo si quería darle otra oportunidad. Él no
podía influir en Junsu, no importaba lo mucho que lo deseara. Yoochun había hecho
un montón de cosas estúpidas por las que Junsu estaba preocupado, así que no le
sorprendería si le dijera que se fuera al infierno. Pero esperaba que no lo
hiciera.
—¿Por
qué? —Junsu preguntó finalmente—. ¿Por qué ahora? ¿Qué ha cambiado?
—¿Heh?
Oh, bebé —murmuró Yoochun mientras acariciaba su cara. Pasó los dedos sobre sus
ojos y su nariz, y más abajo a lo largo de su mandíbula—. He sido tan estúpido.
Simplemente no me di cuenta de lo mucho que significabas para mí hasta que ya
te habías ido.
—¿Y
ahora? ¿Cuánto… cuánto significo para ti ahora?
Yoochun
podía ver una chispa de esperanza en los ojos de Junsu, empañada por un montón
de miedo y duda. Sabía que tenía que ponerlo todo en la línea antes de que Junsu
creyera que realmente lo deseaba.
—Te
amo, Junsu, y te deseo. Pero es más que eso. Quiero conocerte, al verdadero tú.
Quiero saber todo acerca de ti, qué te gusta y qué te disgusta, lo que quieres
de la vida, si puedes encontrar un lugar para mí en tu vida.
—Estás
diciendo todo lo correcto, Yoochun, pero, ¿cómo sé que es así cómo realmente te
sientes? ¿Qué pasa si cambias de opinión? ¿O si decides que soy demasiado
irresponsable? Quiero decir, ¿qué sabemos realmente uno sobre el otro? Todos
estos años, pensé que eras heterosexual, por el amor de Dios.
—¿Pensabas
que era heterosexual? —Yoochun preguntó sorprendido—. ¿De dónde demonios
sacaste esa idea?
—Nunca
te he visto con otro hombre, y siempre llevabas mujeres a todas las reuniones
de la familia. ¿Qué otra cosa se suponía que debía pensar? Además, el rumor en
la familia es que le vas a pedir a Jessica que se… que se case contigo.
—¿Casarme
con Jessica? —se rió Yoochun—. Nunca podría casarme con Jessica. No tengo el
equipo adecuado. Jessica es lesbiana. Ella es también una buena amiga y mi
compañera de trabajo. Es por eso que pasamos tanto tiempo juntos. Hay un montón
de fiestas a las que tenemos que asistir por trabajo. Solemos ir en pareja
porque ninguno de nosotros tiene una. Eso es todo lo que es. Nunca hemos estado
en una relación.
—¿Y
todas las demás mujeres que has traído? ¿También eran todas lesbianas?
—preguntó Junsu con la duda nublando su voz.
—No,
no todas ellas. La mayoría eran mis amigas o amigas de amigos. Un par de ellas
eran citas, pero no en el sentido romántico. Me gustan las mujeres. Bueno, me
gustan más los hombres, pero cuando llevo a un hombre a una fiesta, espera
algo. Con una mujer que sabe que soy gay, no tengo que luchar contra cualquier
avance sexual. Cuando las dejo en la noche no esperan nada, y no tengo que
llamar por la mañana.
—Por
lo tanto, ¿no vas a pedirle a Jessica que se case contigo?
—Bebé,
si le pido a alguien que se case conmigo no va a ser a Jessica. Y una vez que
te conozca mejor y, si Dios quiere, podamos empezar una vida juntos, tal vez
ahí es donde nuestra relación vaya. Pero definitivamente, no voy a casarme con Jessica.
—¿Tú
vas… tú vas a hacer eso? ¿Pedirme que me case contigo? —susurró Junsu en estado
de shock.
—En
un latido del corazón. Pero creo que tenemos mucho camino por recorrer antes de
llegar a ese paso. Nosotros realmente no sabemos mucho uno acerca del otro, Junsu.
Pero yo quiero saberlo. Te dejé hace tantos años por una promesa que le hice a Zuno.
Eso fue una tontería, pero no puedo cambiarlo ahora. Estuve a punto de perderte
a causa de ella. No voy a dejar que escapes de mí esta vez. La única manera en
que voy a dejar que lo hagas es si me dices en la cara que ya no me amas y no
quieres tratar de construir un futuro conmigo. ¿Es eso lo que quieres, Junsu?
Yoochun
contuvo la respiración mientras esperaba a que Junsu respondiera. El futuro del
mundo de Yoochun dependía de lo que Junsu dijera en los próximos minutos. Por
desgracia, todo estaba en manos de Junsu ahora. Yoochun lo quería, sin importar
cuál fuera la respuesta.
—Tengo
miedo, Yoochun. ¿Qué pasa si decides que no te gusto? ¿Qué pasa si no soy lo
suficientemente bueno? Nunca he estado con nadie más. ¿Cómo es posible que te
complazca?
—Si
alguien no es lo suficientemente bueno, soy yo, no tú. Eres perfecto tal como
eres. En cuanto a cómo complacer mi cuerpo, bebé, me complaces sólo con
respirar. Sigues siendo la cosa más caliente en la que he puesto los ojos en
los últimos años. Antes, ver cómo te corrías, la mirada en tu cara, fue la cosa
más hermosa que he visto nunca. Quiero ver esa cara por lo menos una vez cada
día.
Yoochun
trató de sonreír, pero era difícil. Estaba demasiado lleno de ansiedad y
preocupación por que Junsu no lo perdonara y no le diera otra oportunidad. Yoochun
no le echaría la culpa en lo más mínimo si le diera una patada en el culo.
Después de todo lo que había hecho, Yoochun sabía que se lo merecía.
—Bebé
—dijo Yoochun acercándose y apartando un rizo de la cara de Junsu—. No puedo
prometer que las cosas saldrán bien. Tú puedes decidir que no quieres estar
conmigo después de conocerme. Soy egoísta, dominante y muy posesivo. Me gusta
salirme con la mía, incluso si estoy equivocado. Y soy un maniático del orden.
Me encanta el jazz, pero odio la música new age. Me gusta dormir los domingos,
y conseguir mamadas temprano en la mañana, y soy alérgico a los gatos.
Yoochun
le sonrió a Junsu y continuó. —Creo que no te gustaré una vez que realmente me
conozcas. Por lo tanto, no puedo prometer que todo estará bien. Todo lo que
puedo prometer es que voy a intentarlo. Quiero estar contigo más de lo que
alguna vez he querido nada en mi vida.
—Yoochun,
yo…
—Junsu.
Es muy simple. ¿Todavía me amas? —preguntó Yoochun con vehemencia.
—Sí
—respondió Junsu sin vacilar.
Los
ojos de Yoochun se cerraron brevemente y agradeció a todos los poderes establecidos,
el amor de Junsu. Siempre y cuando se amaran, tenían algo para trabajar, algo
en que basarse.
—¿Me
deseas? —Yoochun abrió los ojos y volvió a mirar a Junsu.
Junsu
se ruborizó un poco y asintió con la cabeza, sus ojos desviándose rápidamente
lejos de Yoochun, quien de todos modos estaba bastante seguro de su respuesta.
El abultamiento del duro pene de Junsu se presionaba contra su estómago con lo
que no podía ser otra cosa más que deseo.
—¿Crees
que te amo?
Los
ojos de Junsu regresaron a mirar a Yoochun antes de alejarlos de nuevo. —No
—susurró.
—Está
bien. Supongo que eso es algo que tendré que trabajar. Pero yo te amo. No me
importa cuánto tiempo se necesite para que me creas. Voy a demostrarte que te
amo. Mientras tanto, me gustaría conocer más acerca de ti. Háblame, Junsu.
—¿Qué
quieres saber?
—Todo.
¿Cuál es tu comida favorita? ¿Te gustan los gatos o los perros? ¿Qué haces para
divertirte? ¿Qué tipo de música te gusta? ¿Eres alérgico a algo? ¿Con quién
fantaseas cuando te masturbas? ¿Cuál es tu posición sexual favorita?
Los
ojos de Junsu volvieron a crecer del tamaño de platos ante las preguntas sin
fin de Yoochun.
Yoochun
no era tímido en preguntar sobre cosas, cosas muy personales. No creía que Junsu
se sintiera de la misma manera. Sin embargo, el ligero rubor que llenó la cara
de Junsu era una forma de encenderlo.
—Mi
comida favorita es la tarta de manzana de mi madre. Solían ser las fresas, pero
desde que, bueno, simplemente ya no me gustan. Me gustan ambos, gatos y perros
por igual. Hago un montón de cosas diferentes para divertirme... leer, bailar,
y el senderismo. Me gusta todo tipo de música. Sólo depende de la situación. Y
no soy alérgico a nada, hasta donde yo sé.
Yoochun
sonrió. —¿Y el resto? ¿Qué pasa con eso?
Cuando
Junsu negó con la cabeza, Yoochun comprendió. Junsu no quería responder a esas
preguntas. Probablemente ellos aún no tenían esa intimidad. No estaba dispuesto
a abrirse a Yoochun de esa forma, todavía no. Pero Yoochun no tenía esas dudas.
—Por
favor, bebé, dime. ¿Ayudaría si te lo contara yo primero? —animó Yoochun,
frotando su pene contra Junsu, aprovechando un gemido silencioso de él—.
Fantaseo contigo, Junsu. Lo hago desde hace años. Recuerdo la primera vez que
me di cuenta de que te deseaba. Apenas tenías diecinueve años de edad. Acababas
de graduarte en la escuela secundaria y fuiste de viaje a un camping. Cuando
llegaste a tu casa, saltaste a la piscina, con ropa y todo. Cuando te
levantaste, tu ropa estaba mojada, abrazando tu cuerpo. Nada se ocultó a mi
vista nada —Yoochun frotó las manos por el pecho de Junsu, chasqueando los
dedos brevemente en los pezones erectos—, no tus planos abdominales marcados
—murmuró Yoochun mientras frotaba círculos en el abdomen de Junsu—, ni siquiera
este precioso pene tuyo. —Yoochun se deslizó por el cuerpo de Junsu, hasta que
el pene erecto quedó firme frente a su cara—. Oh, bebé, tienes un pene
perfecto, tan agradable y grueso, con la longitud correcta. No puedo esperar a
sentirte dentro de mí.
Yoochun
lo oyó gemir más fuerte cuando su lengua lamió la cabeza del pene de Junsu. Yoochun
lamió las gotas de pre-semen que brillaba en lo alto. —Dios, bebé, tu sabor es
tan bueno. Te voy a comer.
Junsu
se aferró desesperadamente a las sábanas cuando Yoochun tragó la cabeza de su
palpitante erección. La lengua de Yoochun pasó por encima de la pequeña
abertura en la parte superior antes de que se la tragara hasta el fondo.
—Joder,
Yoochun, yo nunca… es tan… joder —se quejó cuando Yoochun comenzó un movimiento
de succión rápido, sus dedos acariciando el saco de seda por debajo. Saltó
cuando un dedo húmedo, lubricado, frotó contra su apretado agujero antes de que
se hundiera poco a poco y frotara alrededor.
—Yoochun
—se lamentó cuando Yoochun bombeó un segundo dedo dentro y fuera de él,
mientras la boca seguía succionando su pulsátil pene. Cuando Yoochun introdujo
un tercer dedo, fue casi más de lo que Junsu podía tomar. Se sentía
completamente lleno.
Cuando
Junsu comenzó a retorcerse, Yoochun se quitó rápidamente de encima. Agarró el
condón de la cama y desgarró la envoltura. Las manos de Yoochun temblaban
mientras rodaba el condón por su dolorido pene.
Mirando
hacia abajo a Junsu, Yoochun rápidamente untó lubricante sobre el condón y
luego roció más en la grieta del culo de Junsu. Extendió el lubricante
alrededor y lo empujó en el culo de Junsu con los dedos.
Se
puso de rodillas y enganchó las piernas de Junsu sobre sus brazos, y luego
empujó la cabeza de su pene contra el agujero. Mientras se abría pasado por el
primer anillo de músculos, dejó caer la cabeza hacia atrás gimiendo por el
placer de estar en el interior de Junsu por primera vez.
—Oh
maldición, Junsu, estás tan apretado. —Poco a poco, empujó una pulgada, y luego
otra, hasta que sintió sus bolas tocando el culo de Junsu—. Joder, bebé, lo siento
mucho. Yo no voy a durar mucho tiempo.
Yoochun
comenzó un lento movimiento de bombeo, manteniendo su control de un hilo. Junsu
era todo lo que había soñado y más. Saber que él era el primero, que nadie
había amado a Junsu de esa forma, sólo hacía el momento aún más especial.
—Tócate
a ti mismo, Junsu. Quiero ver cómo te tocas —demandó Yoochun mientras aumentaba
sus embestidas, con el objetivo de rozar la próstata de Junsu. Cuando empezó a
golpear el dulce punto en varias ocasiones, vio endurecerse el pene de Junsu
como acero.
Los
párpados de Junsu estaban entrecerrados y los ojos borrosos, mientras agarraba
su pene y empezaba a acariciarlo.
—Más
rápido, Junsu, sacude ese hermoso pene con mayor rapidez. Quiero ver que te
corres conmigo dentro de ti, bebé. Quiero que aprietes mi polla con tu culo
apretado. Oh sííííí, bebé, así, joder, eres tan malditamente perfecto
—Yoochun…
ahora, Yoochun… oh Dios, Yoochun… Yoochun voy a… joder… Yoochun, te amo —gritó Junsu
cuando de la cabeza de su pene salió volando su sedosa crema.
Eso
fue todo. Ese era el hermoso aspecto que Yoochun quería ver en el rostro de Junsu.
Era impresionante en su placer. Era la mirada que Yoochun había esperado. Ahora
podía encontrar su propia liberación.
Empezó
a empujar con rapidez en Junsu, todo su control se había ido. Sintió que los
músculos internos de Junsu exprimían su palpitante pene, ordeñándolo cuando se
corrió. —Oh joder, Junsu, te amo… te amo… amor… Junsu —bramó Yoochun mientras
empujaba una vez más en Junsu tan duro como pudo. Entonces se desplomó hacia
abajo sobre el pecho de Junsu, la cabeza hundida en su cuello. Sus manos
liberaron las piernas de Junsu y rodó en la cama junto a él.
Los
brazos de Yoochun se envolvieron alrededor de Junsu y lo sostuvo apretado
contra su pecho. No había manera de que lo dejara ir ahora. Él quería estar
donde estaba, seguir conectado a Junsu, aún dentro de él. Nunca más quería
estar sin él, no después de haber probado el éxtasis que Junsu podía darle.
Entonces,
con gran pesar comenzó a levantarse fuera de Junsu. Sintió los brazos del chico
apretar alrededor de él cuando trató de levantarse.
—No,
quédate donde estás —susurró Junsu en el cabello de Yoochun.
—Bebé,
soy muy pesado.
—No,
nunca serás demasiado pesado. Quédate, por favor. Te necesito aquí, sentirte en
mis brazos, sólo por un rato, Yoochun.
Yoochun
se inclinó para besarlo ligeramente en los labios. Su mano acarició suavemente
la mejilla de Junsu. —Está bien, bebé —le susurró, con la esperanza de que las
lágrimas en los ojos de Junsu fueran lágrimas de alegría.
Yoochun
se movió a una posición más cómoda con los brazos todavía envueltos alrededor
de Junsu. Metió la cabeza entre su cuello y su hombro, y luego cerró los ojos y
se quedó allí.
—Te
amo… —Junsu susurró contra la piel de Yoochun cuando se desvaneció dentro del
sueño.
Unos
instantes más tarde, Yoochun le respondió, aunque sabía que Junsu se había
quedado dormido. —Te amo, también Junsu. —Envolviendo sus brazos alrededor de Junsu
con más fuerza, lo siguió a la tierra de los sueños.
Continuara

Que lindo su primera vez de Junsu y lo mejor con la persona que ama.
ResponderEliminarGracias
oh por dios esto fue hermoso .. dios estoy llorando.. graxias mil graxiasss
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