CAPITULO 6



Era un día perfecto para una fiesta en la piscina. Después de discutir sus planes con Sang- Woo y Mi-suk , ellos habían aceptado amablemente ser anfitriones de la fiesta, incluso se ofrecieron para ayudar con el plan de  Jaejoong    para conseguir que Junsu y Yoochun estuvieran juntos. Había costado menos de una semana el planificar la fiesta, pero ahora estaba en pleno apogeo.
La temperatura era de unos treinta grados, el sol brillaba, y una ligera brisa movía el aire del verano a través del patio. La mesa exterior estaba cubierta de alimentos, cubos llenos de hielo y bebidas. La piscina se había limpiado y estaba lista para jugar, y una música suave sonaba de fondo.
Era seguro que sería una fiesta en la piscina espléndida. «Justo lo que necesita Junsu», pensó  Jaejoong    mientras miraba alrededor evaluando por lo que habían trabajado con una sonrisa satisfecha. Todo estaba listo para que la fiesta comenzase. Ahora, ¿dónde estaba Junsu?
—Mi-suk , ¿has visto a Junsu? —gritó a través del patio.
—Creo que está arriba, cambiándose en su antigua habitación. Segunda puerta a la derecha en la parte superior de las escaleras.
—Cambiándose, ¿eh? Será mejor que vaya a supervisar eso — Jaejoong    se rió entre dientes. Saltó a la puerta de atrás y entró en la casa seguido por el sonido de la risa de Mi-suk .  Jaejoong    sabía que Mi-suk  entendía que no había nada entre Junsu y él, excepto amistad.
Había sido una grata sorpresa la facilidad con que Mi-suk  y Sang- Woo habían accedido a su plan, y habían ofrecido su ayuda rápidamente para que esto ocurriera. A partir de ese mismo día, la operación para que Yoochun sacase la cabeza de su culo por cualquier medio, estaba en pleno apogeo.
 Jaejoong    subió rápidamente las escaleras y llamó a la puerta de Junsu antes de abrirla y entrar. Junsu salió del cuarto de baño, un leve rubor en su rostro cuando vio a  Jaejoong    en la puerta.
¡Maldito infierno! Junsu usaba el traje de baño negro más pequeño que  Jaejoong    hubiera visto nunca. La prenda abrazaba el culo de Junsu como si estuviera pintada sobre él y dejaba muy poco a la imaginación. Mi-suk  había hecho un gran trabajo escogiéndolo.
—Maldita sea, bebé, esa cosa es perfecta. Creo que podrás obtener tu deseo con  ChangMin. No estoy seguro de que ningún hombre pueda permanecer recto alrededor de ese culo —silbó  Jaejoong    mientras arrastraba su mirada por el cuerpo casi desnudo de Junsu, y luego lentamente hacia arriba.
—No puedo creer que mi madre comprara esto para mí. ¿En qué estaba pensando? —exclamó Junsu.
—No sé qué estaba pensando, pero sé lo que estoy pensando yo. ¡Te ves bien! —Jae movió las cejas sugestivamente a Junsu.
—Oh, no eres de ninguna ayuda. ¡Mírame! Estoy ridículo —se quejó Junsu haciendo un gesto hacia su cuerpo.
—Parece que dijeras: ‘estoy buscando, estoy buscando’ — Jaejoong    se rió entre dientes, haciendo sonrojar a Junsu aun más.
—¡ Kim Jaejoong ! —Junsu se quejó.
—De acuerdo, de acuerdo, lo siento. Pero te ves bien. Te ves muy bien, de hecho. Diablos, incluso me avergonzaba por haberme comprado este en Italia. — Jaejoong    hizo un gesto hacia su brillante bañador rojo. Era casi tan firme y tan diminuto como el de Junsu, pero no del todo—. Además, Yoochun con seguridad babeará.
Junsu se sentó en el borde de la cama con un profundo suspiro. —Me siento ridículo.
 Jaejoong    se sentó al lado de Junsu Y le palmeó la pierna desnuda. —Te ves muy bien. Hey, este eres tú saliendo del armario en la fiesta de la piscina. Se supone que tienes que verte caliente, de modo que todos los hombres gays, y algunos de los rectos, te coman con los ojos. ¿Cómo, sino vas a encontrar el amor verdadero?
Junsu miró tímidamente a  Kim Jaejoong      . —¿Tú crees?
—Sé que es así, dulzura. ¿Me dejas guiarte?
—¡En un santiamén! —Junsu se rió entre dientes.  Jaejoong    se echó a reír. Junsu se quedó en silencio durante varios minutos antes de dispararle un vistazo a  Jaejoong    por debajo de sus pestañas. —Jae, ¿harías algo por mí?
—Claro, cariño, lo que sea. Ya lo sabes.
—Yo… No quiero que pienses que voy detrás de ti o cualquier otra cosa, porque no lo hago. No es que no seas un hombre de gran apariencia y todo. Sé qué harías a cualquier hombre feliz de tenerte. Sólo que… me preguntaba si...
—Junsu, escúpelo ya.
—¿Me besarías? —Junsu preguntó en voz baja.
—¿Qué? —preguntó  Jaejoong    con sorpresa.
—No importa —murmuró Junsu mientras se miraba las manos rápidamente. Arañó con sus uñas una de sus manos—. Fue una estupidez. —Junsu trató de levantarse, pero  Jaejoong    lo agarró del brazo y tiró de él hacia abajo.
—Junsu, no es estúpido. No es que yo no quiera darte un beso, sólo quiero saber por qué quieres que lo haga.
—Sólo me han besado una vez, y fue Yoochun cuando él estaba demasiado borracho para recordarlo. Nunca he besado a nadie. Bueno, excepto a un chico y él en realidad no cuenta porque no hay nada que haya sucedido realmente. Me preguntaba si, bueno, si era Yoochun o…
Antes de que Junsu pudiera continuar,  Jaejoong    lo empujó sobre la cama y cubrió parcialmente el cuerpo de Junsu con el suyo propio. Apretó una pierna entre las de Junsu, agarró su cara y lo besó, deslizando su lengua entre los labios de Junsu.
—Hey, Mi-suk , ¿dónde está Junsu? —preguntó Yoochun dándole un pequeño beso en la mejilla después de entrar por la puerta. A través de la ventana de la cocina, podía ver a varias personas reunidas en el patio trasero. Reconoció a algunos. A otros no. A él no podía importarle menos. Él sólo quería ver a Junsu.
Yoochun apenas podía creerlo cuando Mi-suk  lo llamó y le dijo que Junsu estaba planeando hacer una fiesta en la piscina, y específicamente, le pidió que estuviera allí. Después de la extraña llamada que había recibido de Junsu la semana anterior, no había esperado verlo de nuevo.
No iba a mirar al caballo regalado, y él había aceptado con entusiasmo venir. Ahora que había llegado, estaba tan nervioso que podría vomitar. Su estómago estaba atado en nudos. Él estaba emocionado de ver de nuevo a Junsu, pero tenía miedo de lo que el chico le pudiera decir.
—Oh, hola, Yoochun, está arriba poniéndose su traje de baño. ¿Por qué no vas arriba y lo ves? Sé que ha estado ansioso porque llegaras.
Yoochun asintió con la cabeza, no estaba tan seguro de eso como Mi-suk , pero se dirigió a las escaleras de todos modos. Se paró frente a la puerta de Junsu y tomó un par de respiraciones profundas para tomar valor antes de abrir la puerta. Sintió el silbido de aire de sus pulmones a la vista de lo que encontró. Algo que realmente no esperaba.
Junsu estaba tumbado de espaldas en la cama, un hombre encima de él con una pierna encajada entre sus muslos. Las manos del hombre estaban enterradas en los cabellos castaños de Junsu mientras sostenía su cabeza. Sus labios estaban claramente unidos a los de Junsu.
Lo que más le sorprendió, fueron las manos de Junsu, agarrando los brazos del hombre. Yoochun no sabía si Junsu estaba tratando de alejarse o mantenerse lo más cerca posible. Yoochun sólo veía rojo mientras la ira lo llenaba.
—¿Qué demonios está pasando aquí? —gruñó mientras caminaba dentro de la habitación y jalaba a Jaejoong    lejos de Junsu. Se suponía que el chico estaba enamorado de él. ¿Es así como se lo mostraba?
—¿Yoochun?
—¿Quién es este hombre, Junsu? ¿Por qué está besándote? —Yoochun exigió.
Junsu estaba demasiado conmocionado al ver a Yoochun para mentirle. —Yo se lo pedí.
—¿Tú… le pediste que te diera un beso?
—Sí. —Junsu casi chilló cuando Yoochun dio un paso hacia él.
Con sus manos apretadas en puños, Yoochun fulminó a Junsu con la mirada, la ira llenándolo cuando miró rápidamente al extraño que había besado a Junsu. Yoochun se sentía con ganas de sacarle la cabeza al tipo. No sabía si estar enojado con ese hombre, o con Junsu.
—Por lo tanto, todo el tiempo que me decías que me amabas, ¿no significaba nada para ti? ¿Decidiste tomar al primer hombre que tuvieras a mano? Esa es una buena manera de demostrar que has crecido, Junsu —gritó Yoochun mientras miraba hacia él.
Junsu se levantó lentamente de la cama. Se abrió paso yendo más allá de Yoochun, tratando de tocar la menor cantidad de su cuerpo que pudiera. Se acercó a la puerta, y se giró para mirarlo. —Yo te amaba, imbécil. Te esperé durante diez años, pero estoy cansado de esperarte, cansado de dormir solo, cansado de no tener a nadie que me abrace en la noche. Claramente, tú no me quieres. Ya he visto tu manera de demostrarlo. Ahora, ha terminado la espera. Ya que no me quieres, voy a encontrar a alguien que sí lo haga.
Cuando Junsu salió de la habitación, Yoochun se quedó allí, con la mente en estado de shock. ¿Junsu lo iba a dejar, y encontrar a alguien que lo amase? ¿Qué se suponía que iba a hacer ahora? ¿Cómo podía convencer a Junsu de que sí lo quería?
—Eres un idiota. ¿Estás a punto de perder lo mejor que te ha pasado y te quedas ahí parado? —dijo una voz detrás de Yoochun.
Yoochun se giró para mirar al hombre que había besado a Junsu. Lo observó ponerse de pie y caminar hacia la puerta, mirando sobre su hombro a Yoochun. —A pesar de lo que dice, Junsu todavía te ama. Probablemente más de lo que te mereces. Si realmente no lo quieres, déjalo ir para que alguien más tenga una oportunidad con él, porque ahora todo lo que puede ver es a ti.
—¿Qué? ¿Quién eres tú? —preguntó Yoochun, todavía un poco aturdido.
—Mi nombre es  Kim Jaejoong      . Soy amigo de Junsu. Y si soy lo suficiente afortunado y tú eres demasiado estúpido para tomar lo que está justo en frente de ti, voy a llenar ese hueco que estás haciendo en el corazón de Junsu. Porque si tú no lo quieres, yo sí.
Yoochun dio un paso amenazador hacia  Kim Jaejoong      . —¡Él es mío! Tú no puedes tenerlo —gruñó desde el fondo de su garganta. Apretó los puños y comenzó a levantarlos, dispuesto a luchar por lo que le pertenecía, cuando el hombre comenzó a reír.
—Ah, sí, ¿y cómo planeas detenerme? No soy Junsu, Yoochun. No voy a sentarme y esperar a que te decidas. Yo me lo llevaré y haré mi reclamación. Y no voy a esperar diez malditos años para hacerlo.
Jaejoong    apenas podía contener su regocijo ante la mirada atronadora que Yoochun le dio al salir de la habitación. Necesitaba encontrar a Junsu y rápido. Yoochun estaba seguro de que  Jaejoong    estaba detrás de Junsu, y la siguiente pequeña escena en esta comedia romántica tenía que ser jugada en frente de una audiencia.
 ChangMin se reunió con  Jaejoong    en la parte inferior de la escalera, mirando hacia el dormitorio. —¿Qué diablos pasó ahí? Junsu sólo bajó las escaleras como si los perros del infierno fueran tras él.
—Yoochun sucedió —se rió  Kim Jaejoong      —. Oh, todo era totalmente inocente, pero Yoochun no lo sabe. Junsu me pidió que lo besara. Nada importante, sólo quería ver lo que se sentía, ya que el único hombre al que había besado era Yoochun. De todos modos, Yoochun nos encontró… se podría decir que juntos.
 ChangMin miró un poco sorprendido antes de que se echara a reír. —Oh, esto va a ser bueno. ¿Qué sigue en el orden del día? ¿Suicidio?
—Cerca, pero no, yo voy a salir al patio y a consolar a mi amigo e intentar conquistarlo. Sólo espero que Yoochun intervenga antes de que Junsu me golpee.
—Oh, sí, pobre Junsu —dijo  ChangMin—. Espero que cuando todo esto termine, entienda por qué lo hicimos.
—Cuando todo esto acabe, si todavía estoy vivo, Junsu será muy feliz disfrutando de los golpes enojados que nos dará Yoochun. Hasta entonces, estoy caminando en la cuerda floja. ¿Has visto a Yoochun? Ya está dispuesto a matarme. — Jaejoong    se rió entre dientes.
—Nop, no lo conozco todavía. Pero ten cuidado. No me gustaría tener que empezar con otro socio, ahora que te tengo tan bien entrenado.
 Jaejoong    bateó sus pestañas a  ChangMin. —Oh, dulce hablador.
ChangMin se echó a reír un poco más mientras seguía a  Jaejoong    al patio. Ambos se dirigieron derechos hacia Junsu, que estaba muy ocupado hablando con Eunhyuk y Donghae.
 Jaejoong    rápidamente envolvió sus brazos alrededor de Junsu. Se puso cerca de la cabeza del chico para susurrarle al oído. —Supongo que no fue tan bien, ¿eh? ¿Quieres intentarlo de nuevo? Por lo menos, podemos mostrar lo que Yoochun se está perdiendo.
Junsu gritó cuando  Jaejoong    buscó su culo a través de su apretado traje de baño. —Uh, Jae, no estoy seguro de cómo decir esto, pero…
—Relájate, cariño, ya he descubierto que no te enciendo en absoluto. Y eso está bien. Pero conozco a alguien que sí te enciende. Y él está en su camino hacia la puerta mientras hablamos. No, no mires. Quédate donde estás. Es hora de que Park Yoochun se ponga serio o se calle. Además, una buena tortura es buena para el alma. Ahora, bésame, Junsu.
—Pero… —las palabras de Junsu murieron cuando  Jaejoong    se inclinó y lo besó.
 Jaejoong    sabía que alguien que estaba mirando pensaría que iba todo bien, pero él sólo le dio a Junsu un beso en los labios, sin lengua. Sin embargo, se aseguró de estar haciendo movimientos y gimiendo como si estuviera besando a Junsu por todo lo que valía la pena.
Oyó un gruñido fuerte detrás de él, y se encontró de repente apartado de Junsu. Tuvo tiempo suficiente para registrar la rabia en el rostro de Yoochun antes de que el hombre le diera un puñetazo en la mandíbula.
Su mano se movió hacia arriba al lado de su cara, y  Jaejoong    vio con asombro como Yoochun le gruñía. —Te dije que Junsu era mío. ¡Mantén tus manos fuera de él! — Jaejoong    trató de ocultar su sonrisa al ver a Yoochun agarrar a Junsu y jalarlo hacia su cuerpo. Yoochun lanzó a Junsu sobre su hombro y lo llevó de vuelta a la casa.
 Jaejoong    echó un vistazo a las caras de asombro de los que miraban después de que Yoochun y Junsu se fueran y se rió entre dientes. —Eso salió muy bien.
Yoochun lo llevó escaleras arriba y cerró con llave la puerta detrás de él antes de tirar a Junsu en la cama. Rápidamente cubrió el cuerpo de Junsu con su propio cuerpo.
—Nunca más, Junsu. ¿Me entiendes? —Yoochun gritó en la cara de Junsu cuando se sentó a horcajadas sobre su cuerpo, colocando una pierna a cada lado de sus caderas. Sus manos sostenían los brazos del chico en la cama. —Nunca más besarás a otro hombre, no mientras yo viva. Tú me perteneces a mí, y sólo a mí.
Yoochun bajó la boca y reclamó los labios de Junsu. Sus labios se encontraron en la que parecía ser la primera vez. Estaban desenfrenados, frenéticos, y necesitados. Él gimió cuando pasó la lengua por el borde de los labios de Junsu, antes de que se adentrara en el interior.
Cuando Yoochun escuchó los suaves gemidos provenientes de la boca de Junsu, abandonó los labios para mordisquear la tierna carne de su cuello, dejando allí una mancha roja. Dio un gruñido satisfecho ante la marca de amor, con la esperanza de que todos los que la vieran supieran que Junsu había sido reclamado.
Se deslizó más abajo en el cuerpo de Junsu para encontrar los perfectos pezones. Pasó la lengua y lamió una vez más, antes de chupar los pezones en su boca, primero uno, luego el otro.
Las manos de Yoochun acariciaron la carne de Junsu, y abarcó todo lo que pudo sin salir de los nudos marrones que él estaba adorando con la boca. Cuando se encontró al borde del traje de baño, empujó abajo el elástico para agarrar su apretado culo.
Quería sentir más de la piel desnuda de Junsu, por lo que se levantó rápidamente y se quitó su propia ropa. Sacó un condón y lubricante de sus pantalones, tiró todo sobre la cama y subió de nuevo. Agarró el bañador de Junsu, lo bajó por sus piernas y lo dejó caer en el suelo. Entonces se arrastró y se acomodó entre los muslos abiertos de Junsu.
—Oh Dios, Yoochun, por favor, dime que no estás borracho de nuevo —rogó Junsu.
—No estoy borracho, bebé. Sé exactamente lo que estoy haciendo. —Yoochun le lamió la esquina de los labios mientras frotaba sus penes juntos. Se echó hacia atrás para poder mirar en los bellos y aturdidos ojos de Junsu.
—Estoy haciendo el amor con el hombre con el que he estado soñando durante años —susurró, sin apartar los ojos de Junsu. Yoochun miraba con asombro cómo los ojos del chico rodaron. La cabeza de Junsu estaba arqueada hacia su espalda, los músculos de su cuello tensos mientras gritaba.
—¡Yoochun!
Él sintió el pulso de la dureza de Junsu contra la suya, los chorros húmedos de la semilla salir de su pene sobre su abdomen cuando Junsu se corrió. Sintió los dedos de Junsu morder la carne de sus brazos. Era la vista más hermosa que Yoochun había visto nunca y al instante quiso seguirlo en el éxtasis. Gritó su liberación antes de colapsar hacia abajo sobre el cuerpo de Junsu.
Yoochun apoyó la frente sobre la de Junsu, su respiración entrecortada en su pecho. Sus manos no hicieron nada, solo frotaron los costados y las caderas de Junsu. Yoochun nunca se había corrido así, sin estimulación física, como si fuera un adolescente. Al abrir sus ojos miró a Junsu unos minutos más, y vio el miedo y la ansiedad llenar sus ojos.
—¿Qué te pasa, cariño? —le preguntó Yoochun cuando llevó una mano para acariciar un lado de su cara.
—¿No es aquí donde me dices que…? —comenzó Junsu, mientras las lágrimas se formaban en sus ojos.
Yoochun sabía que Junsu estaba esperando ser rechazado nuevamente. No podía dejar que creyera que eso iba a pasar, no cuando lo único que quería era una segunda oportunidad. —Aquí es donde te digo cuánto te amo y cuánto lo siento, y que soy un absoluto idiota. Aquí es donde te pido que me perdones —dijo Yoochun serio.
—Yoochun, yo no…
—Por favor, dame otra oportunidad, Junsu.
Yoochun esperó durante varios minutos mientras Junsu lo miraba. Yoochun sabía que el chico tenía que decidir por sí mismo si quería darle otra oportunidad. Él no podía influir en Junsu, no importaba lo mucho que lo deseara. Yoochun había hecho un montón de cosas estúpidas por las que Junsu estaba preocupado, así que no le sorprendería si le dijera que se fuera al infierno. Pero esperaba que no lo hiciera.
—¿Por qué? —Junsu preguntó finalmente—. ¿Por qué ahora? ¿Qué ha cambiado?
—¿Heh? Oh, bebé —murmuró Yoochun mientras acariciaba su cara. Pasó los dedos sobre sus ojos y su nariz, y más abajo a lo largo de su mandíbula—. He sido tan estúpido. Simplemente no me di cuenta de lo mucho que significabas para mí hasta que ya te habías ido.
—¿Y ahora? ¿Cuánto… cuánto significo para ti ahora?
Yoochun podía ver una chispa de esperanza en los ojos de Junsu, empañada por un montón de miedo y duda. Sabía que tenía que ponerlo todo en la línea antes de que Junsu creyera que realmente lo deseaba.
—Te amo, Junsu, y te deseo. Pero es más que eso. Quiero conocerte, al verdadero tú. Quiero saber todo acerca de ti, qué te gusta y qué te disgusta, lo que quieres de la vida, si puedes encontrar un lugar para mí en tu vida.
—Estás diciendo todo lo correcto, Yoochun, pero, ¿cómo sé que es así cómo realmente te sientes? ¿Qué pasa si cambias de opinión? ¿O si decides que soy demasiado irresponsable? Quiero decir, ¿qué sabemos realmente uno sobre el otro? Todos estos años, pensé que eras heterosexual, por el amor de Dios.
—¿Pensabas que era heterosexual? —Yoochun preguntó sorprendido—. ¿De dónde demonios sacaste esa idea?
—Nunca te he visto con otro hombre, y siempre llevabas mujeres a todas las reuniones de la familia. ¿Qué otra cosa se suponía que debía pensar? Además, el rumor en la familia es que le vas a pedir a Jessica que se… que se case contigo.
—¿Casarme con Jessica? —se rió Yoochun—. Nunca podría casarme con Jessica. No tengo el equipo adecuado. Jessica es lesbiana. Ella es también una buena amiga y mi compañera de trabajo. Es por eso que pasamos tanto tiempo juntos. Hay un montón de fiestas a las que tenemos que asistir por trabajo. Solemos ir en pareja porque ninguno de nosotros tiene una. Eso es todo lo que es. Nunca hemos estado en una relación.
—¿Y todas las demás mujeres que has traído? ¿También eran todas lesbianas? —preguntó Junsu con la duda nublando su voz.
—No, no todas ellas. La mayoría eran mis amigas o amigas de amigos. Un par de ellas eran citas, pero no en el sentido romántico. Me gustan las mujeres. Bueno, me gustan más los hombres, pero cuando llevo a un hombre a una fiesta, espera algo. Con una mujer que sabe que soy gay, no tengo que luchar contra cualquier avance sexual. Cuando las dejo en la noche no esperan nada, y no tengo que llamar por la mañana.
—Por lo tanto, ¿no vas a pedirle a Jessica que se case contigo?
—Bebé, si le pido a alguien que se case conmigo no va a ser a Jessica. Y una vez que te conozca mejor y, si Dios quiere, podamos empezar una vida juntos, tal vez ahí es donde nuestra relación vaya. Pero definitivamente, no voy a casarme con Jessica.
—¿Tú vas… tú vas a hacer eso? ¿Pedirme que me case contigo? —susurró Junsu en estado de shock.
—En un latido del corazón. Pero creo que tenemos mucho camino por recorrer antes de llegar a ese paso. Nosotros realmente no sabemos mucho uno acerca del otro, Junsu. Pero yo quiero saberlo. Te dejé hace tantos años por una promesa que le hice a Zuno. Eso fue una tontería, pero no puedo cambiarlo ahora. Estuve a punto de perderte a causa de ella. No voy a dejar que escapes de mí esta vez. La única manera en que voy a dejar que lo hagas es si me dices en la cara que ya no me amas y no quieres tratar de construir un futuro conmigo. ¿Es eso lo que quieres, Junsu?
Yoochun contuvo la respiración mientras esperaba a que Junsu respondiera. El futuro del mundo de Yoochun dependía de lo que Junsu dijera en los próximos minutos. Por desgracia, todo estaba en manos de Junsu ahora. Yoochun lo quería, sin importar cuál fuera la respuesta.
—Tengo miedo, Yoochun. ¿Qué pasa si decides que no te gusto? ¿Qué pasa si no soy lo suficientemente bueno? Nunca he estado con nadie más. ¿Cómo es posible que te complazca?
—Si alguien no es lo suficientemente bueno, soy yo, no tú. Eres perfecto tal como eres. En cuanto a cómo complacer mi cuerpo, bebé, me complaces sólo con respirar. Sigues siendo la cosa más caliente en la que he puesto los ojos en los últimos años. Antes, ver cómo te corrías, la mirada en tu cara, fue la cosa más hermosa que he visto nunca. Quiero ver esa cara por lo menos una vez cada día.
Yoochun trató de sonreír, pero era difícil. Estaba demasiado lleno de ansiedad y preocupación por que Junsu no lo perdonara y no le diera otra oportunidad. Yoochun no le echaría la culpa en lo más mínimo si le diera una patada en el culo. Después de todo lo que había hecho, Yoochun sabía que se lo merecía.
—Bebé —dijo Yoochun acercándose y apartando un rizo de la cara de Junsu—. No puedo prometer que las cosas saldrán bien. Tú puedes decidir que no quieres estar conmigo después de conocerme. Soy egoísta, dominante y muy posesivo. Me gusta salirme con la mía, incluso si estoy equivocado. Y soy un maniático del orden. Me encanta el jazz, pero odio la música new age. Me gusta dormir los domingos, y conseguir mamadas temprano en la mañana, y soy alérgico a los gatos.
Yoochun le sonrió a Junsu y continuó. —Creo que no te gustaré una vez que realmente me conozcas. Por lo tanto, no puedo prometer que todo estará bien. Todo lo que puedo prometer es que voy a intentarlo. Quiero estar contigo más de lo que alguna vez he querido nada en mi vida.
—Yoochun, yo…
—Junsu. Es muy simple. ¿Todavía me amas? —preguntó Yoochun con vehemencia.
—Sí —respondió Junsu sin vacilar.
Los ojos de Yoochun se cerraron brevemente y agradeció a todos los poderes establecidos, el amor de Junsu. Siempre y cuando se amaran, tenían algo para trabajar, algo en que basarse.
—¿Me deseas? —Yoochun abrió los ojos y volvió a mirar a Junsu.
Junsu se ruborizó un poco y asintió con la cabeza, sus ojos desviándose rápidamente lejos de Yoochun, quien de todos modos estaba bastante seguro de su respuesta. El abultamiento del duro pene de Junsu se presionaba contra su estómago con lo que no podía ser otra cosa más que deseo.
—¿Crees que te amo?
Los ojos de Junsu regresaron a mirar a Yoochun antes de alejarlos de nuevo. —No —susurró.
—Está bien. Supongo que eso es algo que tendré que trabajar. Pero yo te amo. No me importa cuánto tiempo se necesite para que me creas. Voy a demostrarte que te amo. Mientras tanto, me gustaría conocer más acerca de ti. Háblame, Junsu.
—¿Qué quieres saber?
—Todo. ¿Cuál es tu comida favorita? ¿Te gustan los gatos o los perros? ¿Qué haces para divertirte? ¿Qué tipo de música te gusta? ¿Eres alérgico a algo? ¿Con quién fantaseas cuando te masturbas? ¿Cuál es tu posición sexual favorita?
Los ojos de Junsu volvieron a crecer del tamaño de platos ante las preguntas sin fin de Yoochun.
Yoochun no era tímido en preguntar sobre cosas, cosas muy personales. No creía que Junsu se sintiera de la misma manera. Sin embargo, el ligero rubor que llenó la cara de Junsu era una forma de encenderlo.
—Mi comida favorita es la tarta de manzana de mi madre. Solían ser las fresas, pero desde que, bueno, simplemente ya no me gustan. Me gustan ambos, gatos y perros por igual. Hago un montón de cosas diferentes para divertirme... leer, bailar, y el senderismo. Me gusta todo tipo de música. Sólo depende de la situación. Y no soy alérgico a nada, hasta donde yo sé.
Yoochun sonrió. —¿Y el resto? ¿Qué pasa con eso?
Cuando Junsu negó con la cabeza, Yoochun comprendió. Junsu no quería responder a esas preguntas. Probablemente ellos aún no tenían esa intimidad. No estaba dispuesto a abrirse a Yoochun de esa forma, todavía no. Pero Yoochun no tenía esas dudas.
—Por favor, bebé, dime. ¿Ayudaría si te lo contara yo primero? —animó Yoochun, frotando su pene contra Junsu, aprovechando un gemido silencioso de él—. Fantaseo contigo, Junsu. Lo hago desde hace años. Recuerdo la primera vez que me di cuenta de que te deseaba. Apenas tenías diecinueve años de edad. Acababas de graduarte en la escuela secundaria y fuiste de viaje a un camping. Cuando llegaste a tu casa, saltaste a la piscina, con ropa y todo. Cuando te levantaste, tu ropa estaba mojada, abrazando tu cuerpo. Nada se ocultó a mi vista nada —Yoochun frotó las manos por el pecho de Junsu, chasqueando los dedos brevemente en los pezones erectos—, no tus planos abdominales marcados —murmuró Yoochun mientras frotaba círculos en el abdomen de Junsu—, ni siquiera este precioso pene tuyo. —Yoochun se deslizó por el cuerpo de Junsu, hasta que el pene erecto quedó firme frente a su cara—. Oh, bebé, tienes un pene perfecto, tan agradable y grueso, con la longitud correcta. No puedo esperar a sentirte dentro de mí.
Yoochun lo oyó gemir más fuerte cuando su lengua lamió la cabeza del pene de Junsu. Yoochun lamió las gotas de pre-semen que brillaba en lo alto. —Dios, bebé, tu sabor es tan bueno. Te voy a comer.
Junsu se aferró desesperadamente a las sábanas cuando Yoochun tragó la cabeza de su palpitante erección. La lengua de Yoochun pasó por encima de la pequeña abertura en la parte superior antes de que se la tragara hasta el fondo.
—Joder, Yoochun, yo nunca… es tan… joder —se quejó cuando Yoochun comenzó un movimiento de succión rápido, sus dedos acariciando el saco de seda por debajo. Saltó cuando un dedo húmedo, lubricado, frotó contra su apretado agujero antes de que se hundiera poco a poco y frotara alrededor.
—Yoochun —se lamentó cuando Yoochun bombeó un segundo dedo dentro y fuera de él, mientras la boca seguía succionando su pulsátil pene. Cuando Yoochun introdujo un tercer dedo, fue casi más de lo que Junsu podía tomar. Se sentía completamente lleno.
Cuando Junsu comenzó a retorcerse, Yoochun se quitó rápidamente de encima. Agarró el condón de la cama y desgarró la envoltura. Las manos de Yoochun temblaban mientras rodaba el condón por su dolorido pene.
Mirando hacia abajo a Junsu, Yoochun rápidamente untó lubricante sobre el condón y luego roció más en la grieta del culo de Junsu. Extendió el lubricante alrededor y lo empujó en el culo de Junsu con los dedos.
Se puso de rodillas y enganchó las piernas de Junsu sobre sus brazos, y luego empujó la cabeza de su pene contra el agujero. Mientras se abría pasado por el primer anillo de músculos, dejó caer la cabeza hacia atrás gimiendo por el placer de estar en el interior de Junsu por primera vez.
—Oh maldición, Junsu, estás tan apretado. —Poco a poco, empujó una pulgada, y luego otra, hasta que sintió sus bolas tocando el culo de Junsu—. Joder, bebé, lo siento mucho. Yo no voy a durar mucho tiempo.
Yoochun comenzó un lento movimiento de bombeo, manteniendo su control de un hilo. Junsu era todo lo que había soñado y más. Saber que él era el primero, que nadie había amado a Junsu de esa forma, sólo hacía el momento aún más especial.
—Tócate a ti mismo, Junsu. Quiero ver cómo te tocas —demandó Yoochun mientras aumentaba sus embestidas, con el objetivo de rozar la próstata de Junsu. Cuando empezó a golpear el dulce punto en varias ocasiones, vio endurecerse el pene de Junsu como acero.
Los párpados de Junsu estaban entrecerrados y los ojos borrosos, mientras agarraba su pene y empezaba a acariciarlo.
—Más rápido, Junsu, sacude ese hermoso pene con mayor rapidez. Quiero ver que te corres conmigo dentro de ti, bebé. Quiero que aprietes mi polla con tu culo apretado. Oh sííííí, bebé, así, joder, eres tan malditamente perfecto
—Yoochun… ahora, Yoochun… oh Dios, Yoochun… Yoochun voy a… joder… Yoochun, te amo —gritó Junsu cuando de la cabeza de su pene salió volando su sedosa crema.
Eso fue todo. Ese era el hermoso aspecto que Yoochun quería ver en el rostro de Junsu. Era impresionante en su placer. Era la mirada que Yoochun había esperado. Ahora podía encontrar su propia liberación.
Empezó a empujar con rapidez en Junsu, todo su control se había ido. Sintió que los músculos internos de Junsu exprimían su palpitante pene, ordeñándolo cuando se corrió. —Oh joder, Junsu, te amo… te amo… amor… Junsu —bramó Yoochun mientras empujaba una vez más en Junsu tan duro como pudo. Entonces se desplomó hacia abajo sobre el pecho de Junsu, la cabeza hundida en su cuello. Sus manos liberaron las piernas de Junsu y rodó en la cama junto a él.
Los brazos de Yoochun se envolvieron alrededor de Junsu y lo sostuvo apretado contra su pecho. No había manera de que lo dejara ir ahora. Él quería estar donde estaba, seguir conectado a Junsu, aún dentro de él. Nunca más quería estar sin él, no después de haber probado el éxtasis que Junsu podía darle.
Entonces, con gran pesar comenzó a levantarse fuera de Junsu. Sintió los brazos del chico apretar alrededor de él cuando trató de levantarse.
—No, quédate donde estás —susurró Junsu en el cabello de Yoochun.
—Bebé, soy muy pesado.
—No, nunca serás demasiado pesado. Quédate, por favor. Te necesito aquí, sentirte en mis brazos, sólo por un rato, Yoochun.
Yoochun se inclinó para besarlo ligeramente en los labios. Su mano acarició suavemente la mejilla de Junsu. —Está bien, bebé —le susurró, con la esperanza de que las lágrimas en los ojos de Junsu fueran lágrimas de alegría.
Yoochun se movió a una posición más cómoda con los brazos todavía envueltos alrededor de Junsu. Metió la cabeza entre su cuello y su hombro, y luego cerró los ojos y se quedó allí.
—Te amo… —Junsu susurró contra la piel de Yoochun cuando se desvaneció dentro del sueño.

Unos instantes más tarde, Yoochun le respondió, aunque sabía que Junsu se había quedado dormido. —Te amo, también Junsu. —Envolviendo sus brazos alrededor de Junsu con más fuerza, lo siguió a la tierra de los sueños.


Continuara


2 comentarios:

  1. Que lindo su primera vez de Junsu y lo mejor con la persona que ama.
    Gracias

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  2. oh por dios esto fue hermoso .. dios estoy llorando.. graxias mil graxiasss

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