CAPITULO 5



Esa noche, mientras subía a la cama, Junsu intentó tratar de sacar la visión de Kim hyun joong     de su mente. El hombre realmente le había puesto los pelos de punta. Había algo muy malo en él, algo que hizo que Junsu se sintiese violado sólo con la mirada de sus ojos.
Nunca antes había experimentado algo así. Nunca había tenido que decirle a nadie que se mantuviera alejado de él, que dejara de tocarlo. No es que hubiera tenido mucha gente tratando de tocarlo, pero, al menos, quería ser capaz de decir quién podía hacerlo y quién no.
Y las cosas que el hombre le había dicho… hacían que la piel de Junsu se pusiera de gallina del horror. Junsu estaba totalmente asustado. Se levantó rápidamente y verificó las cerraduras de las puertas y ventanas. Sabía que era una tontería, pero no podía evitarlo. Si tuviera elección, ni siquiera querría estar solo esa noche.
Desafortunadamente, era difícil para cualquier hombre admitir que tenía miedo, incluso para él. Junsu sabía que muchos hombres pensaban que las respuestas emocionales eran femeninas, pero él sentía que eran naturales. Los años de aprendizaje y de investigación que había tenido, sólo le demostraron que embotellar sus emociones no había hecho nada salvo aumentar su nivel de estrés, no lo aliviaba en absoluto. Pero hubo momentos en los que se sentía abrumado, al igual que ahora.
Desesperado, Junsu tomó su teléfono celular de su mesita de noche y marcó el número de teléfono de Yoochun.
Yoochun siempre había hecho que se sintiera seguro. Tal vez si escuchaba su voz, se sentiría mejor.
Contuvo la respiración al oír la voz aturdida que contestó al teléfono: —¿Hola?
Oh Dios, hasta que oyó la voz de Yoochun por primera vez en las últimas semanas, no se había dado cuenta lo mucho que extrañaba al hombre. Había pasado mucho tiempo desde que lo había visto, desde que había llamado a Yoochun.  Junsu quería decir algo, cualquier cosa, pero las palabras le fallaron y las lágrimas llenaron sus ojos y cayeron por sus mejillas.
—¿Hola? —preguntó Yoochun otra vez.
Junsu se cubrió la boca con la mano para no decir nada. Lo deseaba, pero si lo hacía, no sabía si podría dejar de mendigar por el amor de Yoochun.
—¿Junsu? —dijo Yoochun, su voz sonó de repente baja y ronca—. Sé que eres tú, Junsu.
El corazón de Junsu latió más rápido en su pecho ante las palabras de Yoochun. ¿Cómo podía saber que era él? No había hecho ruido, y sabía que su número estaba bloqueado en el identificador de llamadas. Reinó el silencio, se extendió por unos momentos, ya que ninguno de ellos hablaba. Junsu tenía miedo de decir cualquier cosa.
—Junsu, sé que eres tú. Habla conmigo, por favor —rogó—. Está bien, Junsu, si no vas a hablarme, entonces deja de llamarme. —Esperó unos instantes para que Junsu respondiera, que dijera algo, cualquier cosa. Pero Junsu todavía no hablaba—. Lo digo en serio, Junsu. No me llames de nuevo.
Junsu se estremeció al oír que la llamada telefónica se cortó. Sostuvo el teléfono en el pecho durante varios minutos antes de que pudiera reunir la fuerza necesaria para colgarlo y dejarlo sobre su mesita de noche. Se dio la vuelta y golpeó su almohada varias veces cuando la ira contra sí mismo llenó su mente.
¡Era tan estúpido! Todo lo que tenía que hacer era decir una palabra y Yoochun habría hablado con él. Una sola palabra. Pero no, tenía que sentarse allí como un idiota y no decir nada. Junsu golpeó la almohada de nuevo y la enrolló en una bola en su cabeza. ¡Qué idiota!
Era igual que antes. Yoochun no lo quería. Yoochun nunca lo había querido. Por difícil que fuera, tenía que recordar eso. Si él insistía en seguir llamándolo, nunca superaría lo que sentía por el hombre. Nunca sería capaz de seguir adelante.
Eso era todo lo que tenía que hacer, seguir adelante. Había días en que sabía que su vida estaba mejorando, que seguía adelante sin Yoochun. Otros días se preguntaba incluso por qué había salido de la cama. Nunca parecía que pudiera ser algo fácil.
Yoochun colgó el teléfono de nuevo en su soporte y lo miró. Estaba muy cansado de esto. Junsu lo llamaba, pero nunca decía nada. Sabía que era él quien llamaba. Siempre había sabido que era él. Lo que no podía entender era por qué no quería hablar. Él sabía que Junsu se preocupaba por él. Si hablara con él, entonces tal vez podrían solucionar todo esto. Eso estaba volviendo loco a Yoochun.
Ni Sang- Woo ni Mi-suk  le dirían dónde estaba viviendo Junsu. Tampoco se lo dirían a Zuno. Y si Junsu iba a casa de sus padres para cenar, le pedirían a Yoochun y Zuno que se mantuvieran alejados, ya que Junsu no quería ver a ninguno de ellos.
Habían pasado semanas. Yoochun había esperado con la esperanza de que hubiera alguna señal por parte de Junsu de que quería contactar con él, pero lo único que recibió fueron llamadas telefónicas por las noches en las que Junsu no hablaba… hasta ahora.
Yoochun gimió de repente al darse cuenta de lo estúpido que había sido. Podría haberse abofeteado a sí mismo. Junsu nunca volvería a llamar ahora y estas llamadas nocturnas eran su única conexión con él. ¿Qué diablos había hecho?
 Jaejoong    sonrió cuando Junsu se acercó y se sentó en la mesita frente a él. —Oye, hombre, estoy contento de que pudieras almorzar conmigo. Sé que tu horario es bastante reservado por el trabajo. Los chicos deberían estar aquí en unos pocos minutos. Eunhyuk estaba corriendo un poco más atrás así que Donghae y  ChangMin han ido a buscarlo.
—No hay problema. Podemos ordenar cuando lleguen. Pero me vendría bien algo frío para beber. —Junsu saludó con la mano a la camarera, pidió un vaso de limonada de fresa y luego se giró para mirar a  Kim Jaejoong      —. Entonces, ¿de qué se trata todo esto del almuerzo? —preguntó Junsu.
—¿Qué? ¿No puedo pedirle a mi mejor amigo que almuerce conmigo? ¿Necesito un motivo ulterior para verte? — Jaejoong    dijo con fingida indignación.
—Corta el rollo, Jaejoong      . Yo no soy un imbécil. Sé que pasa algo. Por eso has llamado a los refuerzos.
 Jaejoong    negó con la cabeza mientras esperaba que la camarera colocase la bebida de Junsu sobre la mesa. —Sí, tienes razón, hay algo que tengo que hablar contigo, pero me gustaría esperar a que los chicos lleguen hasta aquí. Quiero que ellos también escuchen esto —dijo  Jaejoong      .
Junsu asintió y tomó un sorbo de limonada de fresa. Podía ver a  Jaejoong    observándolo y evaluando su estado de ánimo. Sabía que no tenía buen aspecto, se veía en su cara. Se sentía como una mierda. Apenas había dormido desde que Yoochun le había colgado la semana pasada. Todo lo que podía hacer era sentarse y pensar en lo que Yoochun le había dicho.
—Junsu, te ves como si no hubieras dormido en días. ¿Qué está pasando?
—Caramba, gracias, me alegra ver que te has dado cuenta —Junsu se rió entre dientes.
—No es eso lo que quiero decir, Junsu, y lo sabes. Te ves… No sé… Más triste que la última vez que te vi. ¿Ha sucedido algo más? —preguntó  Jaejoong      .
—Sí, se podría decir eso. He sido un estúpido una vez más. ¿Recuerdas la noche de la semana pasada en la que ese tipo se me acercó en el bar? Llamé a Yoochun. —Junsu podía sentir el calor de su rostro teñido por la vergüenza cuando dijo esas palabras.
—¿Y qué pasó? ¿Qué le dijiste? ¿Qué te dijo él? —preguntó  Jaejoong    con asombro.
—De eso se trata… Nada. Yo no pude decir ni una maldita cosa —dijo Junsu abatido.
—Oh, bien, ¿y Yoochun qué dijo? Porque sí dijo algo, ¿verdad? ¿O sólo se quedó en la línea sin decir nada, igual que tú?
—Oh no, él me dijo algo. —Junsu se rió amargamente—. Me dijo que no le volviera a llamar nunca.
—Oh maldición, Junsu, lo siento mucho —dijo  Jaejoong    mirando a Junsu—. ¿Qué vas a hacer?
Junsu se encogió de hombros. —No sé. Dejar de llamarlo, supongo. El problema es que me parece que no puedo conseguir ir más allá de lo que me dijo. Es como si… como si las palabras siguieran rodando en mi cabeza, y me parece que no puedo olvidarme de ellas. Siento que todo está muerto, todos mis sueños y fantasías, todo se ha ido, como si nunca hubieran existido. Y no sé qué hacer al respecto.
—¿Vas a dejar de llamarlo?
—Probablemente no —se rió Junsu.
 Jaejoong    palmeó la mano de Junsu. —Tú, amigo mío, eres masoquista. O bien pones todas tus cartas sobre la mesa y le dices al hombre lo que sientes, o dejas de rondar a su alrededor. —Sacudió la cabeza ante la mirada reticente de Junsu—. ¿Sabes? Uno de estos días vas a tener que llevarme a conocer a ese hombre. Tengo que conocer al tipo que ha dejado escapar una cosa sexy como tú después de haber estado atado a él durante diez años. Él tiene que tener algo.
—Oh, así es él. Estamos hablando aquí de serios ojos dulces —se rió Junsu.
—¿Ojos dulces? ¿Dónde? —preguntó ChangMin cuando se sentó junto a Junsu.
Donghae  y Eunhyukse  sentaron junto a  Kim Jaejoong      , sus hombros casi se tocaban mientras permanecían sentados juntos. Junsu sabía por experiencia que la mano de Donghae estaba en la pierna de Eunhyuk debajo de la mesa. Donghae no parecía estar en la misma línea que Eunhyuky no lo tocaba de ninguna forma.
—Le estaba diciendo a Junsu que tenía que presentarme a Yoochun. Junsu jura que él tiene los ojos más dulces del mundo. Tengo que conocer a alguien que parece tan caliente, incluso si es sólo para comérmelo con los ojos.
—Hmmm, no es mala idea. Me gustan los ojos dulces —dijo  ChangMin—. Tal vez deberíamos hacer una fiesta o algo así. Propongo a Eunhyuky Donghae como anfitriones. El apartamento de Junsu es muy pequeño, y el de  Jaejoong      … todos hemos visto el lugar de  Jaejoong   . Este hombre no conoce el significado de la palabra organización.
—La casa de mis padres sería mejor. Tienen una piscina. Podríamos tener una buena fiesta con barbacoa en la piscina. Mi papá cocina unos filetes estupendos. Además, mamá me ha estado molestando durante días para conoceros. Sería la oportunidad perfecta. Así todos podríais conocer al jodido de mi hermano y luego podremos echarle una ojeada a Yoochun.
—Eso suena como un plan para mí —dijo  Kim Jaejoong      .
—jae. Voy a hacer una llamada a mi madre y arreglar algo con ella y luego me comunico con vosotros —dijo Junsu, luego miró a  Kim Jaejoong      —. Entonces, quiero que me digas de qué va todo el asunto de este almuerzo.
—¿Te acuerdas del hombre que te atacó en el bar? ¿kim  hyun joong    ? — Jaejoong    preguntó lentamente.
Junsu asintió. —¿Cómo podría olvidarlo? Él me provocó escalofríos—. Se estremeció.
—Hice que lo investigaran. No encontramos que tuviera antecedentes penales. Ni siquiera estoy seguro de que su verdadero nombre sea Carl  hyun joong    . Pero  ChangMin y yo sentimos que es peligroso. Él no va a renunciar a ti sólo porque salió corriendo. Es demasiado agresivo para eso y no acepta un no por respuesta —explicó  Jaejoong    seriamente.
—Queremos tomar precauciones adicionales por un tiempo, sólo hasta que sintamos que él ha seguido adelante y no te molestará más —añadió  ChangMin mientras palmeaba la mano de Junsu—. Desafortunadamente, no hay nada que podamos hacer oficialmente hasta que  hyun joong     haga algún movimiento.
—No creeréis que él vaya a venir tras de mí, ¿verdad? —Junsu de repente se sintió muy ansioso.  hyun joong     no era alguien con el que quisiera tratar de nuevo. El hombre lo asustaba terriblemente.
 Jaejoong    negó con la cabeza. —No, eso no es lo que estamos diciendo. Sólo queremos que tengas cuidado. Que pongas un poco más de atención a tu alrededor. Asegúrate de que tus puertas están siempre cerradas. No abras la puerta a menos que sepas quién está ahí. Cosas por el estilo.
—Si te enteras de algo o te sientes inseguro, o lo que sea, llama a uno de nosotros. Tienes nuestros números de teléfono celular. Utilízalos. No nos importa qué hora es, tanto si es de día como de noche, puedes llamarnos. Incluso aunque solo tengas alguna sensación de incomodidad. Uno de nosotros estará ahí tan rápido como pueda —añadió Donghae.
—¿Estáis realmente seguros de que todo esto es necesario? ¿No estáis exagerando un poco? ¿Por qué querría alguien venir tras de mí? —preguntó Junsu.
—Junsu, no estamos diciendo que vaya a ir detrás de ti, pero había algo seriamente mal con ese tipo. Él sólo, bueno, para ser honesto, a mí también me dio escalofríos. He sido policía el tiempo suficiente para saber que cuando mi instinto me dice algo, debo hacerle caso. Y mi estómago está pidiendo a gritos más de este tipo —dijo  Jaejoong.
—Sólo queremos que seas extremadamente cuidadoso. Nos preocupamos por ti y no queremos que nada te suceda. — ChangMin apretó la mano de Junsu, tratando de tranquilizarlo.
—Además, no me gustaría que le pasara nada a ese apretado culo tuyo antes de que pueda verte en traje de baño. — Jaejoong    dio un guiño a Junsu, lo que hizo que éste se sonrojara.
—Hmmm, ahí hay una imagen que no me importaría ver por mí mismo, y eso que ni siquiera soy gay —se rió ChangMin, sólo para sumar más a la vergüenza de Junsu.
—Está bien —rió Donghae cuando se puso de pie y tiró de Eunhyuk con él—. Toda esta charla de culos apretados me está causando un serio problema, así que vamos a ir a un lugar más privado para evitar doblar a Eunhyuk sobre la mesa y joderlo justo aquí.
Junsu casi escupió su bebida ante la imagen, la lujuria llenando los ojos de Eunhyuk cuando este empezó a frotar el bulto en los pantalones de Donghae. —No me importaría. Siempre me ha gustado tener sexo al aire libre.
Estar en público sólo se sumará a mi experiencia —se rió Eunhyuk.
—Sí, bebé, pero no creo que Junsu esté preparado para pornografía en vivo. Podría deformar su pobre mente, déjalo sin esa imagen en su cabeza para que quiera seguir teniendo relaciones sexuales —dijo Donghae envolviendo su brazo alrededor de la cintura de Eunhyuk.
Nadie se sorprendió más que Junsu cuando él hizo un guiño a Eunhyuk y Donghae. —Oh diablos, ni siquiera he tenido sexo. En este punto, yo estaría dispuesto a correr el riesgo.
Todo el mundo lo miró por unos instantes en silencio antes de que estallasen en risas, haciendo que el rubor en el rostro de Junsu se profundizara aún más.
 Jaejoong    se estiró y pasó un brazo sobre los hombros de Junsu, entonces le dio un rápido beso en la mejilla. —Oh, cariño, tenemos que conseguirte eso.
Junsu se rió entre dientes a través de su rubor. —Sí, lo sigo intentando, pero  ChangMin no ha dicho que sí todavía. —Nadie podía dejar de reír cuando Junsu le hizo un guiño a  ChangMin, y esta vez fue este el que se sonrojó.  ChangMin era un confirmado heterosexual y todos lo sabían. Pero ciertamente se divertían burlándose de él.
—Sé que me quieres, pero me estoy reservando para Jae. Él es el único que podría hacerme cambiar de bando. ¿Alguna vez lo has visto en las duchas? Tiene un culo dulce —se rió ChangMin y sopló un beso hacia  Jaejoong      .
—Bueno, en este punto Donghae y yo realmente vamos a salir de aquí. Llámanos para lo de la fiesta, Junsu. Estoy seguro de que será una explosión. —Eunhyuk y Donghae saludaron con la mano mientras caminaban fuera, con los brazos uno alrededor del otro. La mano de Donghae se fue colando firmemente en el culo de Eunhyuk.
Junsu se rió con  Jaejoong    cuando  ChangMin rodó los ojos. Era un hecho conocido en su pequeño círculo apretado que Donghae tenía una obsesión fuerte con el culo de Eunhyuk. Tenía las manos en su culo constantemente, ya fuera tanteando o acariciándolo.
Jaejoong  , Junsu, y  ChangMin terminaron de almorzar y acordaron reunirse esa misma noche en el apartamento de Junsu para planificar la fiesta en la piscina. Junsu todavía tenía que llamar a sus padres y preguntarles si les parecía bien, pero estaba bastante seguro de que sería así.
Su madre estaría aún más emocionada cuando le dijese que podía invitar a Zuno y Yoochun. Junsu todavía no estaba seguro de cómo se sentiría al ver a Yoochun otra vez, pero con  Jaejoong    y sus otros amigos allí, sería más fácil. Por lo menos él esperaba que lo fuese.
A los pocos días, Junsu abrió la puerta de su apartamento y entró. Puso su maletín en la mesa del comedor y se dirigió a la nevera para disfrutar de un refresco. Abrió la tapa y fue hacia su habitación para cambiarse sus pantalones de jogging. Se quedó inmóvil ante la puerta cuando miró dentro.
Su corazón dio un vuelco en el pecho y el aire se negó a abandonar sus pulmones. Miró a su alrededor. La cama estaba hecha con sábanas de seda blanca y varias almohadas. Pétalos de rosas rojas cubrían las sábanas blancas.
Había velas encendidas por toda la habitación. Un vaso de champagne sobre una bandeja de desayuno al lado de un tazón de fresas cubiertas de chocolate. Al lado de la taza había una nota. Junsu cruzó rápidamente la habitación y la recogió. Las lágrimas nublaron sus ojos al leer las palabras: ‘Para ti, mi amor. Te extraño mucho, pero pronto estaremos juntos’.
Yoochun. ¡Tenía que ser Yoochun! Le temblaron las manos mientras llevó una de ellas al bolsillo y sacó su teléfono celular. Tuvo que tomar varias respiraciones profundas antes de poder marcar el número de teléfono de Yoochun. Sintió que su corazón lata más rápido con cada timbre del teléfono. —¿Hola?
—¿Yoochun? —murmuró Junsu casi sin aliento.
—¿Junsu? ¿Eres tú, Junsu?
—Yoochun —trató de nuevo, sólo un poco más fuerte. No sabía qué decir, cómo expresar la inmensa alegría que sentía por que Yoochun hubiera hecho algo como esto, algo tan romántico. Significaba el mundo para él.
—¿Por qué me llamas, Junsu? ¿Qué quieres? —Junsu estaba confundido por la animosa rigidez en la voz de Yoochun.
—¿No fuiste tú…? Quiero decir… dejaste una nota y la…
—Me perdí, Junsu. ¿Qué has dicho? ¿Has estado bebiendo otra vez?
—No, acabo de llegar a casa del trabajo. Quería darte las gracias por el champán, las fresas, las sábanas y todo eso. Yo estaba tan seguro de que yo no te importaba, que no querías… —dijo Junsu rápidamente.
—Espera, espera, Junsu, disminuye la velocidad. ¿De qué estás hablando?
—¿Cómo hiciste todo esto? ¿Mi madre te dio la llave? ¿Cómo sabes dónde estoy viviendo? Estaba tan sorprendido cuando llegué a casa. Por hacer esto, Yoochun, yo… Oh, yo sólo pensé que podíamos…
—Junsu, ¿de qué demonios estás hablando? Yo no he hecho nada. —Junsu se quedó en silencio durante varios minutos mientras trataba de comprender las palabras de Yoochun. Tenía que haber sido él. ¿Quién más podría…? Oh. ¡Dios mío! No, no, no, ¿por qué no podía haber sido Yoochun?
—Lamento haberte molestado, Yoochun, no volverá a suceder —susurró Junsu en voz baja. Podía oír a Yoochun gritar su nombre cuando colgó el teléfono. Miró una vez más todo el ambiente romántico antes de salir de la habitación, cerrando la puerta detrás de él.
Rápidamente salió por la puerta principal y fue a sentarse en su coche, las puertas cerradas. Abrió su teléfono celular y marcó el número de teléfono de  Jaejoong      . —¿Jae?
—¿Junsu? ¿Qué pasa?
—Creo que él estuvo aquí, en mi apartamento —dijo Junsu en voz baja.
—¿Quién, Junsu? —preguntó  Jaejoong    con confusión.
— hyun joong     —dijo Junsu pasando la mano por su pelo. Cuando se dio cuenta de que estaba temblando, apretó la mano en un puño y la dejó caer en su regazo—. Llegué a casa del trabajo y alguien había estado en mi apartamento.
—¿Qué te hace pensar que fue  hyun joong    ?
—Porque no fue Yoochun. Y estoy bastante seguro de que no fuiste tú a menos que estés pensando en seducirme. Eso no deja demasiada gente en la mira. Tiene que ser  hyun joong    . Por favor, ven. Tengo miedo de volver a mi apartamento —dijo Junsu agarrando el teléfono con fuerza en la mano.
—Ya estoy en camino, amor. Ahora, ¿cómo sabes que no ha sido Yoochun?
—Lo llamé, y no sabía de qué le estaba hablando. Él piensa que estoy borracho. Fue una tontería, lo sé, pero por un momento pensé, pensé, ¡oh infiernos!, ¿sabes lo que yo pensaba, Jae? —dijo Junsu cuando dejando caer la cabeza hacia adelante contra el volante.
—Sí, cariño, lo sé, y lamento que no fuera Yoochun. Pero necesito que hagas algo por mí, ¿sí? No toques nada hasta que yo llegue, ¿de acuerdo? De hecho, quédate fuera de la habitación —dijo  Jaejoong      .
—Yo no he tocado nada. Tan pronto como me di cuenta de que no había sido Yoochun, salí de la habitación. Ahora mismo estoy encerrado en mi coche.
—Bueno, bueno, quédate ahí. Voy a colgar por un momento y llamar a  ChangMin y pedirle que nos encontremos allí. También voy a llamar a Eunhyuky Donghae... Quiero que se queden contigo mientras  ChangMin y yo comprobamos las cosas. Te llamo de vuelta, ¿de acuerdo? No abras la puerta a nadie, solo a nosotros, ¿entiendes?
—Está bien, pero llámame de vuelta —pidió Junsu.
—Lo haré, bebé, te lo prometo.
Junsu sabía que había sido sólo un momento, pero pareció una eternidad antes de que  Jaejoong    lo llamara. —¿Junsu? Estoy a sólo un par de cuadras de distancia.
Estaré allí en pocos minutos. Eunhyuk y Donghae están en camino, y  ChangMin ha contactado con la estación de policía local para que podamos tomar liderazgo en esto... ¿De acuerdo?
—Está bien —dijo Junsu, sollozando en el teléfono.
—Todo va a estar bien, Junsu, te lo prometo —le aseguró  Jaejoong      .
—Me siento como un cobarde. Tengo veintiséis jodidos años de edad. Soy un hombre adulto, y ahora me da miedo ir a mi propia casa. Estoy encerrado en mi coche. ¿Qué dice eso sobre mí? No es de extrañar que no pueda encontrar a nadie que me ame. ¿Quién querría amar a alguien que salta por su propia sombra?
—Ya es suficiente, Junsu. No hay nada malo contigo. Tienes miedo, y creo que tienes derecho a tenerlo. Y encontrarás a alguien que te ame. Sólo hace falta tiempo, cariño. Infiernos, sólo has estado fuera del armario desde hace un par de meses. Para encontrar el amor, el verdadero amor, se necesita un poco más que eso. Pero va a suceder, bebé, sólo espera y observa. Eso va a pasar —le aseguró  Jaejoong      .
—¿Eso crees? Yo no estoy tan seguro. Jae, voy a ser honesto, no sé cuánto tiempo más pueda hacer esto. He esperado tanto tiempo, y todavía estoy solo. Estoy tan cansado de no tener a nadie para mí. Cuando llegué a casa y vi las rosas, el champán y las fresas, y luego leí la nota… se sentía tan bien. Se sentía como si por fin alguien se preocupara por mí, que alguien me quisiera. Y pensé que tenía que ser Yoochun. Yo quería que fuera él. ¡Oh Dios, soy un cobarde!
Jaejoong    sabía que no había nada que pudiera decir para que Junsu se sintiera mejor en ese momento. Él sabía lo que era estar sin el ser amado. Echaba de menos a Junho, y habían pasado casi diez años.
Claramente, Junsu no estaba superando lo de Yoochun. Hasta que lo superara, o bien hasta que se reuniera con él, Junsu no iba a ser capaz de tener cualquier tipo de vida. Tal vez era el momento de intervenir amistosamente. Tendría que hablar con  ChangMin, Eunhyuk, y Donghae acerca del tema, pero estaba seguro de que estarían de acuerdo. Junsu necesitaba ayuda.
 Jaejoong    se detuvo en el estacionamiento a la derecha del coche de Junsu, se bajó rápidamente y se acercó a su ventana.  Jaejoong    podía ver a Junsu con la cabeza apoyada en el volante, sus hombros temblaban mientras lloraba.
Llamó suavemente a la puerta, viendo cómo saltaba en el asiento, para inmediatamente después abrir la puerta al ver quién era. Junsu salió del coche y se lanzó a los brazos de  Jaejoong  . Podía oír de fondo los coches que entraban en el estacionamiento.
 Jaejoong    no alejó a Junsu de sus brazos hasta que  ChangMin, Eunhyuk, y Donghae llegaron. Dejando a Junsu con Eunhyuky Donghae,  ChangMin y él entraron en el apartamento para investigar. Cuando la policía llegó,  Jaejoong    y  ChangMin utilizaron su influencia como detectives para asumir el liderazgo de la investigación.
Jaejoong    no quería que nadie tratara mal a Junsu porque fuera un hombre gay, y  ChangMin quería asegurarse de que todas las pistas posibles fueran investigadas. Todo el apartamento quedó empolvado en la búsqueda de huellas digitales y todas las pruebas se embolsaron para ser llevadas al laboratorio de criminalística. Interrogaron a los vecinos y recorrieron la parte exterior del primer piso.
Junsu se negó a regresar a su apartamento, por lo que Eunhyuk entró y llenó una bolsa de viaje antes de que lo dirigieran al coche de  Jaejoong      . Donghae condujo el coche de Junsu, seguido detrás por todos los demás, dirigiéndose a la casa de  Jaejoong      .
—Vamos, cariño, ya estamos aquí —dijo  Jaejoong    ayudando a Junsu a salir del coche—. Iremos arriba y te pondremos en la cama, ¿de acuerdo?
 Jaejoong    podría decir por el guiño triste de Junsu que él no era muy consciente de sus alrededores en ese momento.  Jaejoong    no lo culpaba. Debió haber sido un shock para él volver a casa y encontrar todo eso en su habitación y tener que asumir que un desconocido había estado en su casa.
Ayudó a Junsu a entrar en el apartamento guiándolo por el pasillo hasta el dormitorio. Una vez que Junsu estuvo metido en la cama,  Jaejoong    le dio una pastilla para ayudarlo a dormir, y luego apagó la luz y cerró la puerta silenciosamente.
Caminó de vuelta por el pasillo y se encontró con Eunhyuk y Donghae en la sala de estar. Se fue derecho a la nevera, agarró una lata de refresco y se la llevó a la boca, tomando un gran trago. Hubiera preferido una cerveza, pero dadas las circunstancias, el consumo de alcohol no sería una buena cosa. Había trabajo que hacer.
—¿Cómo está? —preguntó Donghae mientras abrazaba fuertemente a Eunhyuken el pecho.
 Jaejoong    negó con la cabeza. —No está bien, pero ¿qué se puede esperar? Un maníaco estuvo en su apartamento.
—¿Sabes quién era? ¿Podría haber sido Yoochun? —preguntó Eunhyuk.
 Jaejoong    negó con la cabeza. —No, no fue Yoochun. Junsu pensó que podía ser él y lo llamó. No solo no fue él, si no que Yoochun pensó que estaba borracho. Yo apostaría el sueldo de un mes a que fue  hyun joong    . Ahora, sólo tengo que demostrarlo.
—¿No lo probará las evidencias? —preguntó Donghae confuso.
—Quizás sí, quizás no —dijo  Jaejoong      , encogiéndose de hombros—. Pero incluso si las pruebas demuestran que se trata de  hyun joong    , ¿qué juez en el condado emitiría una orden de arresto para un hombre que ha dejado elementos románticos a su amante gay?
— hyun joong     no es amante de Junsu —Eunhyuk casi gritó al tiempo que miraba a través de la cocina hacia  Jaejoong      .
—¿Puedes probarlo? —dijo  Jaejoong      —. Tú y yo sabemos que no lo es, pero trata de demostrárselo a alguien más.  hyun joong     sólo tiene que decir que está teniendo un romance con Junsu, que es su amante, y nadie podría probar lo contrario.
—Pero eso es, eso es justo lo que realmente apesta —dijo Eunhyuk.
 Jaejoong    asintió. —Sí, sí. Por suerte Junsu tiene una cosa a su favor con la que  hyun joong     no ha contado.
—¿Qué?
—¡Yo! —dijo  Kim Jaejoong      , que golpeó la lata de refresco en el mostrador—.Voy a volver al apartamento de Junsu y unirme a  ChangMin. Quiero que vosotros os quedéis aquí con Junsu. No quiero que esté solo por ninguna razón.
Eunhyuk y Donghae asintieron con la cabeza. —Llámanos cuando sepas algo —dijo Eunhyuk.
—Lo haré. Dile a Junsu que  ChangMin y yo estamos en esto, ¿de acuerdo? —pidió  Jaejoong      , mientras tomaba su chaqueta y se dirigía a la puerta—. Ah, una cosa más, quiero empezar a planificar la fiesta de la piscina de Junsu. Creo que la necesidad de distracción es importante en estos momentos.
—¿Qué pasa con Yoochun? —preguntó Donghae.
—Oh, él está en mi lista de cosas que tienen en estar en esa fiesta — Jaejoong    se rió entre dientes al abrir la puerta—. Los dos se necesitan mutuamente más que el aire para respirar, pero son demasiado estúpidos para reconocerlo. Parece que vamos a tener que planificar una pequeña intervención en su nombre.
Donghae  y Eunhyukse  quedaron con Junsu mientras  Jaejoong    y  ChangMin comenzaban su investigación. A la mañana siguiente, tenían un sospechoso: Kim hyun joong    . Era un investigador privado de treinta y cinco años de edad.
Por desgracia, hasta que hiciera algo más amenazante, todo lo que pudieron conseguir contra él fue acusarlo de invasión de propiedad privada y acoso, lo que ni siquiera lo mantendría en la cárcel durante una noche. Necesitaban algo más concreto.
 ChangMin sospechaba que no era la primera vez que  hyun joong     había hecho algo como esto. Había sido demasiado organizado como para no tener alguna experiencia. Sin embargo, se necesitaría una gran cantidad de filigranas y profunda excavación para demostrarlo.
Hasta entonces, mantener a salvo a Junsu era su primera prioridad. Entre los cuatro amigos, decidieron rápidamente que Junsu estuviera acompañado por uno de ellos en todo momento. Alguien lo dejaría y lo recogería en el trabajo, y se quedaría en la casa de alguno o serían ellos los que irían a su casa.
Junsu parecía estar tan abatido al pensar en todo esto, que  Jaejoong    decidió que los planes para la fiesta en la piscina necesitaban ser aplazados un par de semanas. Junsu necesitaba relajarse un poco antes. La fiesta en la piscina sería lo que pondría una sonrisa en su rostro.

Ahora, si sólo pudiera conseguir que sus planes funcionaran con Yoochun...


Continuara



2 comentarios:

  1. Los amigos de Junsu lo protegerán, pero su mejor medicina será el que Junsu y Yoochun estén juntos y eso será lo que harán sus amigos, unirlos...
    Gracias

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  2. ooo pero k lindo .. jae no aplases la fiesta en la piscina .. que ya sea kiero ver a mi yoosu juntos.. pliss jae arregla esto y te amare mas... :3

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