Una vez que el nudo estaba amarrado alrededor de la muñeca
derecha de Junsu, se movió alrededor de la cama, su mano derecha se arrastraba
por las curvas de Junsu y se apoyaba a medida que avanzaba, hasta que llegó a
su otra muñeca. Al igual que antes, Junsu la ofreció sin preguntar, y sin
dudarlo.
Después de apretar la cuerda, se movió de nuevo, colocando a
los pies de la cama los pies de Junsu. Recogiendo uno de los pies del hombre más
joven, pasó la punta de sus dedos sobre el arco, sólo lo suficientemente ligero
como para hacerle cosquillas. Junsu se sacudió, pero no alejó su pie. ―Así es
como vamos a jugar, Junsu. Es realmente muy simple. Tú mantienes controlado a
tu lobo, y yo te joderé hasta dejarte inconsciente. ―Hizo una pausa por un
momento y pasó sus dedos por la pierna del otro hombre, rozándolo suavemente en
la parte posterior de su rodilla y arrastrándolo de vuelta otra vez. ―Lo dejas
tomar el mando y me detengo. ¿Entendido?
Miró como el hombre más joven se lamió los labios, sus ojos
oscuros estaba muy abiertos con excitación y entusiasmo. ―Sí ―susurró, con voz
ronca por la excitación sexual. Yoochun
se permitió el placer de mirar al hombre atado, su pulso se aceleró con
el hecho de que las cuerdas eran lo suficientemente gruesas para que Junsu no
pudiese escapar. Tenía al otro hombre a su merced, y podría hacer lo que
quisiera con él.
Decidiendo poner a prueba la fuerza de voluntad de Junsu, se
arrastró sobre él, se sentó a horcajadas sobre la parte inferior de sus
piernas, y se inclinó, lamiendo suavemente la punta rápidamente enrojecida de
su pene. Junsu corcoveó en la cama, sus estrechas caderas se sacudieron
mientras Yoochun lo tomaba profundamente
en su boca, chupándolo tan duro como podía antes de parar de repente. Su mirada
vagó sobre la piel, buscando algo de pelaje.
Al no encontrar nada, se echó hacia atrás y besó a todo lo
largo las piernas de Junsu. Moviéndose
lentamente hacia arriba, él cambió para sentarse a horcajadas en la cintura de
Junsu, la entrepierna de sus pantalones cortos se frotaba deliciosamente contra
el pene del otro, atormentando a los dos.
Apoyándose con las manos al lado de la cabeza de Junsu, se
inclinó y presionó sus labios contra los de Junsu, empujando su lengua
profundamente hasta que la húmeda suavidad de los labios del otro hombre se
separaron para él, con entusiasmo dieron la bienvenida a la profundidad del
beso. Mientras sus lenguas se apareaban, frotó su ingle lentamente contra la
del otro, sacándole suaves gemidos desde la profundidad de su pecho.
Yoochun podía sentir los jadeos de Junsu
fluyendo en su boca, y él aumentó la presión, hasta que tuvo que tirar hacia
atrás su propia cabeza y gemir. Había sido demasiado maldito tiempo.
Con una ahogada maldición, él se bajó de Junsu y se puso de
pie al lado de la cama. Mirando hacia abajo al hombre tan deliciosamente
extendido delante suyo, tuvo que hacer retroceder a su propio lobo otra vez.
Con manos temblorosas, bajó la cremallera de sus pantalones y sacó su pene,
lentamente acarició en un puño la dolorida cabeza, para luego envolver el eje
en un fuerte apretón. La mirada de Junsu se enfocó en los movimientos de sus manos mientras se acariciaba lentamente
hacia arriba y hacia abajo, trayendo un poco de alivio a la presión, pero al
mismo tiempo haciéndolo más intenso cuando se detenía.
Necesitando más, Yoochun
lanzó su ropa a un lado y abrió el cajón de la mesita de noche. Sacando
su lubricante favorito, cubrió su pene generosamente, sus movimientos sólo lo
suficientemente lentos como para atormentar.
Satisfecho, por haberse cubierto bien, se trasladó a los
pies de la cama y se arrodilló entre las piernas de Junsu. ―Levanta tus piernas
―le ordenó, sin estar seguro de lo que haría si Junsu no lo obedecía. Estaba
aliviado cuando vio a Junsu lentamente doblar sus piernas contra su pecho, la
larga extensión de músculos enmarcaban su pene, su hermoso agujero parecía brillar cuando los músculos
que lo rodeaban se flexionaban.
Mirando por encima del otro hombre, Yoochun se aseguró de no ver ningún indicio de que el
lobo estaba tomando el control. Se movió acomodándose sobre Junsu, sus brazos
se ahuecaban contra la parte de atrás de las rodillas del hombre más joven, sus
piernas inmovilizadas contra su pecho. Cuidadosamente, empujó la cabeza de su
pene contra el tentador anillo del culo del otro hombre y presionó suavemente
hacia adelante.
Junsu gruñó en respuesta, las pupilas de sus ojos se
dilataron y cambiaron, volviéndose más de lobo que de hombre.
―Controla al lobo, o me detengo ―gruñó Yoochun .
Junsu le dio una sacudida a su cabeza y cerró sus ojos, su
respiración venia en jadeos entrecortados mientras Yoochun se presionaba hacia adelante, deslizando su
pene un poco más adentro en el calor del culo del otro hombre.
―Mírame ―exigió, esperando hasta que pudo ver que los ojos
de Junsu habían vuelto a la normalidad antes de empujarse hacia delante,
sacando un aullido del hombre más joven. Mirando dentro de las profundidades
marrones de los ojos de Junsu, Yoochun
comenzó a perderse mientras embestía, conduciendo su pene profundamente
en el cálido hueco del otro hombre antes de retirarse.
Consciente de la sensación de la piel del otro hombre, luchó
para mantener en control a su propio lobo cuando comenzó la danza de
apareamiento, empujando hacia adelante y reclamar lo que era suyo, y luego
tirando hacia atrás, sólo para empujar de nuevo. Debajo de él, Junsu gruñía y
gemía mientras los llevaba a ambos hacia un estado de necesidad frenética,
alargándolo tanto tiempo como fuese posible.
Bajando la cabeza, mordisqueó el lleno labio inferior de
Junsu, sólo lo suficiente como para pincharlo un poco, luego metió su lengua
más allá de sus labios entreabiertos. Sus propias bolas se apretaron por el
inminente orgasmo, continuó empujando sus caderas, golpeando dentro del
acogedor calor de Junsu.
Yoochun rompió el
beso cuando cálidas gotas de humedad rozaron contra su estómago con cada
movimiento íntimo. Retirándose, se sentó justo lo suficiente para ver al
líquido filtrarse de la hendidura en el pene de Junsu mientras aumentaba el
ritmo de sus embestidas. Las venas del cuello del moreno se destacaban mientras
intentaba arquearse con los movimientos, empalándose a sí mismo más duro y más
profundo en el pene de Yoochun .
Agarrando los tobillos de Junsu, Yoochun los levantó para apoyarlos en sus hombros y
cambió su agarre a las caderas de Junsu, empujándolo abajo y adentro con cada
embestida, sus bolas se golpeaban contra las mejillas del culo del otro hombre
con la fuerza de su empuje. El aroma de su deseo fue filtrándose por sus poros,
mezclándose juntos, cubriéndolos una capa de feromonas a ambos. Yoochun podía sentir a su lobo arañando en su
interior, aullando por su pareja.
―Oh... Dios... Yoochun , no lo puedo controlar ―dijo Junsu
con voz entrecortada mientras sus pupilas se dilataban.
Yoochun solo podía
adivinar que Junsu estaba luchando tanto como él, pero él estaba ganando.
―Cedes y me detengo ―dijo con los dientes apretados, sin saber cómo diablos
cumpliría con su amenaza. Parar ahora lo mataría, se sentía tan bien al estar
profundamente enterrado dentro del culo de Junsu, al estar tan íntimamente
cerca de un hombre que estaba llegando a sentir que podría amar fácilmente.
En los últimos días Junsu había mostrado calidez de carácter
y una capacidad de reírse de sí mismo que era casi auto despreciativa, pero
encantadora a la vez. Estar tan cerca de él, sintiendo su cuerpo estremecerse
con la pasión, oliendo el eco del deseo en cada pulgada de su piel, era más de
lo que Yoochun había esperado encontrar.
Junsu luchó con sus ataduras, sus muñecas retorciéndose
salvajemente. ―Necesito mis manos libres ―dijo con voz entrecortada, su cuerpo
tensándose con un poco de pánico.
A pesar de su buen juicio, Yoochun se echó hacia atrás y rápidamente deshizo los
nudos, liberando a Junsu.
Inmediatamente, el hombre más joven se acercó a él,
envolviendo sus brazos alrededor del cuello de Yoochun y jalándolo hacia abajo contra su cuerpo,
colocó sus piernas sobre los brazos de Yoochun , y las extendió lo
suficientemente amplias como para acomodar su cuerpo.
El calor irradiando de Junsu era un afrodisíaco por sí solo.
Disminuyendo su ritmo, Yoochun
suavemente se empujó hacia adelante y se deslizó al interior de nuevo,
su pene apenas moviéndose del todo. En respuesta, Junsu apretó sus músculos,
aumentando el placentero dolor de ser sostenido dentro de una cavidad estrecha.
Yoochun gruñó cuando
su lobo hizo eco de su disfrute de la sensación, arañándolo por dentro. Se
estremeció ante la doble sensación, de trabajar en conjunto con el lobo por su
mutuo placer. Cerró sus ojos y besó a Junsu, extrayendo su lengua juguetona antes que no pudiese contenerse más.
Acelerando el ritmo de sus embestidas, se clavó más duro y más profundo dentro
del culo del otro hombre, sintiendo la corriente del pre-orgasmo de su amante
contra su estómago.
―Mío ―Gruñó Yoochun , decidido a poner su reclamación en el
otro hombre, a marcarlo antes de que el consejo llegara a comprobar las cosas.
Incluso si Junsu no pudiese controlar totalmente a su lobo, no iba a dejar que
nada le pasara. Si fuera necesario, Yoochun
estaba dispuesto a tomar personalmente la responsabilidad por el otro
hombre, sabiendo que si lo estropeara y perdiese el control ambas vidas
estarían perdidas. ―¡Dilo!― ordenó a Junsu.
No podía perder a Junsu.
―Soy tuyo ―dijo Junsu entrecortadamente, el anillo de su
culo apretando lo suficientemente fuerte para hacer gemir a Yoochun .
―Dilo de nuevo.
―Soy tuyo, Yoochun , hay Dios, ¡soy tuyo!
Junsu comenzó a gemir, su voz profundizándose más allá de la
audición humana cuando él gimoteaba su necesidad, susurrando palabras que sólo
encendían la necesidad de Yoochun de
reclamarlo. Sintiendo su pecho apretarse por la emoción, su lobo interior
aullaba ante la idea de su compañero siendo alejado, se empujó más duro,
bombeando sus caderas más agresivamente de lo que lo haría con un mortal, y
Junsu se encontraba con él empuje tras empuje.
El caliente rastro de humedad entre ellos se expandió cuando
Junsu dejó escapar un aullido, su cuerpo se estremecía y se retorcía mientras
el orgasmo lo inundaba. Yoochun gruñó y
se empujó duro y profundo, luego se mantuvo inmóvil mientras el culo de Junsu
se apretaba alrededor de su polla, provocando su propio clímax.
Jadeando, se mantuvo por encima del hombre más joven,
determinado a no hacer que se sintiera atrapado cuando su respiración poco a
poco volviera a la normalidad y pudiese pensar de nuevo. Abriendo sus ojos, se
encontró con unos sorprendidos ojos marrones que afortunadamente no tenían
indicios de su lobo interior.
―¿Estás bien?― se las arregló para preguntárle una vez que
pudo reunir suficientes pensamientos coherentes después de tan alucinante y
fundamental acontecimiento. En el momento de su orgasmo había sentido el placer
de Junsu, haciendo eco en su interior. No hubo nada en su vida que lo pudiera
haber preparado para sentir la doble sensación de empalar y ser empalado, de su
propio orgasmo al cuadrado, de la ternura y la necesidad de someterte junto con
la necesidad de dominar. Podía ver la misma confusión haciendo eco dentro de
los ojos marrones de su amante.
―Sí, oh hombre, sí ―Junsu respondió.
Saliéndose del culo de su amante, Yoochun rodó hacia un lado y arrastró a Junsu contra
él, presionando suaves besos contra la mordida en los gruesos labios del otro
hombre. No podía recordar haber mordido los labios de Junsu cuando su pasión se
elevó. De hecho, no podía recordar romper el beso y tirarlo hacia atrás, pero
sabía que lo había hecho.
―¿Qué acaba de pasar?― Junsu le preguntó con una mirada
inquisitiva en sus ojos.
Por mucho que Yoochun
quisiera explicarle al otro hombre, no tenía ni la menor idea y tenía
que decirle tanto. ―Desearía saberlo. ―Acariciando con su mano la espalda de su
amante, Yoochun resistió la tentación de
aferrarse fuertemente a él, de mantenerlo lo suficientemente cerca que pudiese
acurrucarse en el interior del hombre más joven. ―Pero podemos preguntarle
a Seung Hun cuando venga en unos pocos
días. Estoy seguro de que él lo sabrá. Junsu se tensó en sus brazos cuando
mencionó el nombre del anciano.
―Tranquilo, todo saldrá bien. Lo hiciste maravillosamente
controlando al lobo, y tenemos tiempo para trabajar con el resto.
―No lo hice, aunque, no después de que comenzáramos de todos
modos. Se quedó a mi lado y dejó de luchar contra mí. De hecho, podía oír su
aullido de placer sonando en mis oídos cuando me corrí.
Yoochun seguía
acariciando con sus manos la sudorosa piel de Junsu, amando la sensación de su
textura bajo sus dedos. Había algo calmante en sostener cerca al otro hombre y
respirar su olor. Su mente estaba ocupada dándole vueltas al asunto. Junsu y él
habían compartido el placer uno del otro, y parecía que ambos lobos habían
compartido cosas dentro de ellos.


Yoochun si logró que Junsu sacara a su lobo, no importa la estrategia que hizo, pero lo hizo y así ya no podrán llevar a Junsu, además si lo marco? Para compañero de vida...
ResponderEliminarGracias por compartir
el yoosu en accion que bueno que yoochun pudo hacer que su, se pudiera contener y controlar su lobo y me parese que son ahora compañeros de vida gracias por el capitulo
ResponderEliminarSiempre me encanta la primera vez estan hermosa .. bueno me encanta todas las veces que hacen el amor. ...
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