—¿Entonces, estás seguro sobre seguir con Jaejoong?
Yunho sonrió, girándose para mirar a Leeteuk. — Si tengo suerte.
—¿Cuales son tus planes? —preguntó Leeteuk.
Yunho resopló. —Lo primero que tengo que hacer es descubrir
si queda algo en mi apartamento. No he vuelto desde que el lugar explotó. En
este punto, podría no tener ni un bote donde mear.
Leeteuk rió. —¿Crees
que Jaejoong te dejará quedarte con él?
—Puedo tener esperanza, —contestó Yunho—. No quiero
empujarlo o hacer que se sienta incómodo. Ha sido bastante duro para él dejarme
volver a su vida.
Leeteuk asintió. Era
una de las pocas personas en que Yunho había confiado sus sentimientos por Jaejoong
y su anterior relación. Yunho sabía que Leeteuk entendía.
—Bueno, sabes que siempre puedes quedarte en mi casa si lo
necesitas.
—Sí, gracias, hombre, eso significa muc...
—¿Yunho? —la voz de Jaejoong vino del comunicador en la
oreja de Yunho.
—¿Jaejoong? —contestó Yunho. Podía escuchar aprensión en la
voz de Jaejoong—. ¿Qué va mal?
—Necesito que vengas a la furgoneta.
—¿Qué pasa? —preguntó Yunho, mientras salía del coche.
—Te lo diré cuando llegues. Solo ven.
Yunho aceleró su paso a la furgoneta aparcada al girar la
esquina. La última vez que escuchó ese particular tono en la voz de Jaejoong,
acababan de descubrir que había habido otro asesinato. A Yunho no le gustó
escucharlo en ese momento, y no le gustó escucharlo ahora. Jaejoong estaba muy
molesto.
Yunho alcanzó la esquina justo cuando un gran coche negro
paró delante del club. Yunho se presionó contra el lateral del edificio y miró
por la esquina. El conductor salió, caminó a la puerta, y la abrió.
Observó a un alto y delgado hombre salir del coche,
poniéndose bien su traje negro en el momento en que se levantó. Otro hombre
vestido en altos tacones y una falda muy corta de cuero salió tras él. La única
razón por la que yunho supo que era un
hombre era la ausencia de camisa en él.
El hombre en traje dijo algo a alguien de dentro del coche. Yunho
vio aparecer un bastón, luego unas piernas, antes de que el siguiente ocupante
saliera del vehículo. En el momento en que lo hizo, el suelo bajo los pies de Yunho
se separó y supo que estaba en el infierno.
No importaba cuanto tiempo había pasado, cuanto hubiera
odiado al hombre y nunca deseara volver a verlo de nuevo, Yunho no tenía duda
de que estaba mirando a su padre. El hombre podría haber ganado algo de peso y
perdido su cabello negro, pero no había forma de esconder la maldad en sus ojos marrones, los mismos ojos marrones que Yunho veía en el espejo cada mañana.
Yunho empezó a dar un paso adelante y demandar que coño
estaba pasando cuando alguien lo agarró, arrastrándolo por la esquina antes de
empujarlo contra una pared de ladrillos. Una mano rápidamente cubrió su boca
antes de que pudiera decir algo.
—Di una palabra y arruinarás toda la operación, — susurró Jaejoong
en su oído—. Necesitamos saber que coño pasa y si tiene algo que ver con la
desaparición de Heo Young Saeng. Puedes pegarle a tu padre después de eso.
Yunho se mordió los labios llenos de ira y apretó sus puños.
Sabía que Jaejoong tenía razón. Encontrar a Heo
Young Saeng era más importante que descubrir porqué su padre no estaba a seis
pies bajo tierra en una fría tumba en el este.
Finalmente, asintió. Jaejoong apartó su mano y dio un paso
atrás. Yunho miró por la esquina a tiempo de ver a los tres hombres entrar en
el edificio. Se inclinó y cogió aire antes de mirar el preocupado rostro de Jaejoong.
Apuntó alrededor de la esquina. —¿Era de eso de lo que
querías hablar?
Jaejoong sacudió la cabeza, se detuvo, luego asintió. Yunho
gruño. —Bueno, ¿qué pasa, Jae?
—No sabía esto, —dijo Jaejoong, señalando al edificio—. Hangeng
y yo estábamos viendo los videos que Siwon quería que viéramos. Vi a tu padre.
—Jaejoong frunció el ceño—. Pensaba que tu padre estaba muerto.
—Igual que yo.
—Entonces, ¿qué vas a hacer?
Yunho podía decir que Jaejoong estaba preocupado. No culpaba
al hombre. La última vez que habían estado en el mismo lugar que su padre, Yunho
había dejado a Jaejoong. Yunho estaba seguro de que Jaejoong estaba pensando en
eso.
Agarró a Jaejoong, atrayendo al hombre más cerca de él.
—Nada que involucre dejarte.
Yunho sabía que había acertado cuando Jaejoong de repente soltó
el aire y la tensión se fue de sus hombros. Yunho ahuecó el rostro de Jaejoong,
llevando la cabeza atrás. Yunho quería mirar a Jaejoong.
—Prometo que nunca te dejaré de nuevo, y lo digo en serio.
Que mi padre esté aquí no cambia eso. Recuerda, dijiste que podríamos luchar
con cualquier enemigo mientras estuviéramos juntos. Es lo que vamos a hacer.
Los ojos negros de Jaejoong
buscaron el rostro de Yunho. Podía sentirlos por su piel. —¿Estás seguro, Yunho?
La última vez que te enfrentaste a tu padre por nuestra relación, yo perdí.
—Sí.
Jaejoong miró a Yunho un poco más, luego asintió. —
Entonces, ¿qué vas a hacer?
—Quiero echarles un vistazo a esos videos.
—Yunho, yo... —Jaejoong se detuvo, tragando duro—. Creo que
tu padre es Kim Kyu‑jong, y creo que está metido en todas estas
desapariciones.
—¿Por qué? —dijo por la vacilación de Jaejoong, Yunho
continuó: —Creo en ti, Jaejoong. Eres muy bueno en lo que haces. Solo me
pregunto que te hace pensar que mi padre tenga algo que ver con las desapariciones
de estos hombres jóvenes gay. Odia a los gay. Fue una de las razones
principales por las que te amenazó. No quería un hijo gay.
—Él murió hace cinco años, más o menos cuando apareció Kim
Kyu‑jong
en escena, —dijo Jaejoong, contando con sus dedos—. Kim Kyu‑jong
es conocido por operar en la clandestinidad de clubs BDSM donde han
desaparecido hombres. Y está en dos de los clubs legítimos de BDSM de la zona,
donde, debería añadir, otros jóvenes hombre gay han desaparecido.
—Entonces, ¿crees que mi padre está asesinando a hombres gay
porqué los odia?
—No, creo que no le importa que sean gay, —contestó Jaejoong—.
Y no creo que los mate, tampoco, como dijo Junsu.
—¿Entonces qué coño está haciendo con ellos? —gritó Yunho,
luego miró rápidamente alrededor para asegurarse de que nadie le había
escuchado. Estaba perdiendo el control. Eso no era bueno mientras estuvieran en
una vigilancia policial.
Yunho cerró sus ojos un momento y cogió aire varias veces
mientras intentaba controlarse. Jaejoong estaba intentando explicar sus
teorías. Jaejoong no estaba haciendo nada malo. Pero todavía le dolía a Yunho
escuchar que su padre era un monstruo.
Abriendo los ojos, Yunho acarició la mejilla de Jaejoong con
el pulgar. —Lo siento. Esto es un poco duro para mí. Por favor, sigue.
Jaejoong agarró su mano y le dio un pequeño beso en la palma
antes de mirarle al rostro de nuevo. No soltó la mano de Yunho. —Creo que tu
padre está involucrado con una banda de esclavistas y además los vende.
Yunho exhaló lentamente y miró la furgoneta. —Necesito ver
esos videos.
—Vamos, —dijo Jaejoong mientras caminaba hacia la furgoneta—
Hangeng debería tenerlos en el monitor.
Jaejoong estaba a medio camino de la furgoneta antes de que Yunho
pudiera hacer que sus piernas se movieran. Necesitaba ver los videos, pero
estaba asustado de lo que encontraría. Su peor pesadilla estaba volviéndose
realidad ante sus ojos. Su padre todavía estaba vivo.
Yunho siguió a Jaejoong a la parte de atrás de la furgoneta,
notando que Hangeng ya tenía los videos en pantalla. Se sentó junto a Hangeng y
empezó a mirar, sintiendo la mano de Jaejoong apretando su hombro. Escena tras
escena hasta que una figura llamó la atención de Yunho.
—Ahí, para ahí, —ordenó, sorprendido. Yunho miró la
pantalla, sin creer lo que veía. Era claro como el día y a todo color, su
padre, en al pantalla, poniendo algo en la bebida de un joven en el bar. Unos
minutos después, el padre de Yunho ayudó a lo que parecía un hombre ebrio a
salir de la sala.
Menudo buen ciudadano. Yunho quería vomitar. Su padre estaba
involucrado en esto hasta el cuello. Yunho todavía no sabía si la teoría de Jaejoong
de la banda de esclavistas era cierta, pero tenía mucho sentido. Solo tenía que
descubrir donde habían entrado los asesinatos en el juego.
—Yunho, necesitamos contactar con Heechul y entrar, ver si Kim Kyu‑jong
sabe donde está Heo Young Saeng.
Yunho sintió a Jaejoong apretar sus hombros. Sabía que el
hombre pensaba bien, pero Yunho no podía ver más allá de la idea de que su
padre no solo estaba vivo sino que podría estar tras una larga lista de
desapariciones y asesinatos.
Cierto, nunca había sido particularmente cercano a su padre,
especialmente después de que su madre muriera. Pero el hombre todavía era su
padre. Yunho se preguntó si la maldad corría en los genes de la familia. ¿Se
volvería loco en algún punto y se convertiría en una amenaza para la sociedad?
—Yunho, —dijo Jaejoong—. Puedes sentirte mal cuando
lleguemos a casa. Ahora, necesitamos entrar en el club y rescatar a nuestros
amigos.
—Sí, vale, —dijo Yunho mientras se levantaba y miraba a Hangeng—.
¿Qué pasa en la oficina de Siwon?
—Siwon, Heechul, y Shindong
parecen estar sentados hablando. Nada interesante.
—¿Y mi padre?
Hangeng sacudió la cabeza. —No está ahí.
Yunho puso sus manos en el ordenador y se inclinó hacia
delante. —¿Puedes volver al vídeo de vigilancia del edificio? Quizá podamos
rastrearlo por ahí.
Hangeng sonrió y se movió hacia su teclado. —Puedo
intentarlo.
Yunho miró por encima de su hombro donde sintió la mano de Jaejoong
acariciar su espalda. Le dio una pequeña sonrisa. Yunho sabía que era una débil
sonrisa, pero sin embargo una sonrisa. Era todo lo que tenía en ese momento.
—No lo encuentro, Yunho, —dijo Hangeng—. O ha dejado el
local, o está en una sala sin vídeo vigilancia.
—Bueno, todavía no se ha ido, por lo que está en algún sitio
ahí dentro. —Los ojos de Yunho buscaron en las pantallas algún signo de su
padre. De repente sus ojos se ampliaron—. Oh, ¡mierda!
—¿Qué? —preguntó Jaejoong, acercándose—. ¿Lo encontraste?
—No exactamente, —contestó Yunho—. Pero creo que encontré a alguien
más, y nunca vas a creerme si no lo ves por ti mismo.
Yunho se apartó para que Jaejoong pudiera acercarse a la
pantalla que Yunho miraba. Apuntó al hombre de cabello oscuro en la pantalla. Yunho
supo el momento en que Jaejoong reconoció al hombre. La respiración de Jaejoong
salió de su pecho y empezó a reír.
—¡Oh, Dios! —dijo Jaejoong—. Hangeng, ¿puedes conseguir
fotos de eso? Juro que nunca más tendrás que comprarme un regalo de navidad en
toda nuestra vida.
—¿Qué estáis mirando vosotros dos? —preguntó Hangeng.
—Ese hombre de ahí, —dijo Jaejoong— ¿el que está vestido con
pantalones de cuero apretados y sin camisa, con un collar alrededor de su
cuello? Ese es ChangMin, mi compañero,
que es muy hétero.
Hangeng se veía muy confuso. —¿Entonces que coño está
haciendo en club de BDSM llevando un collar?
—No tengo ni idea. Podría ser que esté de encubierto.
Reconozco al hombre que lleva su correa de un par de casos en los que hemos
estado ChangMin y yo en el pasado. Es un
detective del distrito policial del norte, —rió Jaejoong—. Quiero fotos.
Yunho rió. —Vamos, suficientes juegos. Necesitamos entrar en
el club y encontrar a mi padre. —Animó a Jaejoong hacia la puerta de la
furgoneta, mirando por encima de su hombro a Hangeng—. Necesita remos dos copias
de esas fotos.
Yunho todavía estaba riendo mientras él, Jaejoong, y Leeteuk
giraron la esquina hacia la entrada del
edificio. Se detuvo y se giró hacia Jaejoong y Leeteuk . — Leeteuk, quiero que
vayas por atrás. Entra por la cocina. Vístete como un camarero si tienes que
hacerlo, pero entra ahí.
—¿Y vosotros dos? —preguntó Leeteuk .
Yunho sonrió y sacó un trozo de cuero de su bolsillo. —Jaejoong
se acaba de convertir en mi sumiso.
—¿Tú qué? —exclamó Jaejoong.
Yunho rió. Sostuvo el collar de cuero hacia Jaejoong. —
Necesitamos entrar en el club, bebé. La mejor manera es hacer ver que somos una
pareja D/s buscando un poco de diversión. Nos escabulliremos en la parte de
atrás mientras nos mezclamos con la multitud.
—¿Y por qué tengo que ser yo la perra?
—¿Eres más mono que yo? —dijo Yunho. Jaejoong gruñó—. Vale,
vale, es muy simple. He estado en uno de estos lugares antes. Tú no. No sabes
nada sobre como actuar dentro de un club de BDSM.
—¿Qué tiene eso que ver con llevar un collar?
—Si tu ere mi sub, puedo ordenarte que hables o que
participes en cualquier escena. Puedo decirles a todos que has sido castigado y
que solo puedes mirar. Eso mantendrá tu culo fuera de problemas lo bastante
para que encontremos a mi padre y, con suerte, a Heo Young Saeng.
Jaejoong rodó sus ojos y se giró. Yunho rápidamente ató el
collar al cuello de Jaejoong antes de que Jaejoong cambiara de idea. La lujuria
surgió a través del cuerpo de Yunho y se colocó en su ingle mientras cerraba el
collar.
Sacudió la cabeza para aclararla. Realmente tenía que dejar
de pensar en lo sexy que se veía Jaejoong con un símbolo de su relación
alrededor de su cuello. ¿Quizá tendría que ver si Jaejoong podía llevar un
collar?
—Vale, quítate la camisa, —ordenó Yunho.
Jaejoong se giró, alzando una ceja. —¿Perdona?
—Quítate la camisa, —repitió Yunho—. No estás vestido como
un sub. Los jeans te hacen un culo fantástico pero la camisa se tiene que ir.
—¿Ahora quieres que me desnude? —preguntó Jaejoong, viéndose
colérico.
Leeteuk rió. Jaejoong
lo miró.
—Jae, por favor, —dijo Yunho—. Tienes que verte como un sub.
—Señaló el collar de cuero en el cuello de Jaejoong—. Eso no lo va a hacer.
—Me debes una grande por esto, —dijo Jaejoong mientras se
quitaba la camisa por la cabeza—. Será mejor que consiga una semana de mamadas
por esto.
—Trato. —¿Qué más podía decir? Jaejoong estaba de acuerdo en
entrar en un club de BDSM, no solo llevando un collar como sub de Yunho, sino
sin camisa. Y Jaejoong se veía caliente sin camisa. Yunho sería la envidia de
cada Dom del lugar.
—¿Feliz? —preguntó Jaejoong.
—No tanto como lo estaría si estuviésemos en casa, pero
supongo que no puedo escoger.
—Oh, por favor, —gruñó Leeteuk —. Si seguís así me voy a poner malo. ¿Podemos
empezar con esto ya?
—Vale, ve a la parte de atrás, —dijo Yunho—. Jaejoong y yo
te veremos dentro. —Agarró a Jaejoong por el brazo y empezó a ir hacia la parte
delantera del edificio—. Recuerda, no hablar. No mirar a nadie a los ojos.
Intenta mantener tus ojos en mí todo el tiempo, y si ves algo que te asusta,
mantenlo para ti.
—Sí, Papi.
—Ese es un buen comienzo pero “Amo” estaría mucho mejor.
—¿En serio?
—Sí, en serio, —contestó Yunho—. Descubrirás que la mayoría
de los sub se refieren a sus Doms como “Amo”. No es extraño.
Jaejoong gruño. —Eso se te va a subir a la cabeza.
continuara.................................................................................

gracias chicas por pasar a leer y sobre todo por seguir amando a nuestros amados yunjae y el yoosu. aaa no me olvido de mi glotón changmin.


Min con pantalones de cuero y sin camisa, por kamisama, me lo puedo imaginar.
ResponderEliminarDe verdad Changmin estará de encubierto o será otra cosa por lo que este allí?
ResponderEliminarA Yunho ya se le hizo ver a Jaejoong de sumiso y que lo vea como amo, haber cuanto aguanta Yunho sin hacerle nada...
Gracias
Me vino esa imagen de changmin cantando en boys days, pero sin camisa jajajaja oh Dios estos shinkis, gracias por la actu!
ResponderEliminarlo savia el padre de yunho metido hasta el cuello en esto solo falta y que jae tenga razón y el sea el asesino de esos muchachos
ResponderEliminary claro que yunho sera la envidia de todos en ese lugar pues trae como su sumiso nada mas y nada menos que a el hermoso de jae claro que lo sera
a y por cierto yo también quiero una foto de min se a de ver espectacular vestido así XD mándala por fis :)