CAPITULO 2






Dos días más tarde, Junsu se levantó de la caja que había utilizado para embalar y se dirigió a la puerta cuando alguien llamó a la misma. La abrió y se sorprendió al ver que Yoochun estaba allí. —Yoochun.
—Hey, Junsu, me preguntaba si tenías un momento para hablar.
—Uh, sí, seguro, entra —dijo Junsu mientras sostenía la puerta abierta y se apartaba del camino. Junsu siguió a Yoochun, quien se quedó evidentemente desconcertado cuando entró en el apartamento. Parecía estar mirando los montones de cajas llenas con algo parecido al asco.
—¿Qué pasa, Yoochun? —preguntó Junsu mientras trataba de averiguar lo que estaba pasando. Sentía como una patada en el estómago que Yoochun estuviera allí después de haber tomado la decisión de dejar de suspirar por él.
—Sólo quería saber si todo está bien. Tu madre mencionó que te estabas mudando. —Yoochun hizo un gesto a las cajas apiladas alrededor de la habitación—. Supongo que es cierto.
—Sí, me estoy transfiriendo a la Universidad de SEUL.
—¿Por qué? —preguntó Yoochun girando para mirar a Junsu.
—¿Por qué? —preguntó Junsu, parpadeando con desconcierto ante la pregunta de Yoochun—. ¿A qué te refieres con ‘por qué’?
—¿Por qué la transferencia? ¿No puedes terminar tu grado aquí? —Yoochun preguntó mientras caminaba un poco más hacia Junsu.
—Podría, pero el programa de Universidad de Seul ofrece más —dijo Junsu mientras daba unos pasos hacia atrás, alejándose de Yoochun.
De pie tan cerca de Yoochun, podía oler el almizcle suave y el aroma de su colonia de después del afeitado, lo que estaba haciendo sus piernas débiles. Yoochun olía condenadamente bien. Siempre lo hacía.
—¿Es esa la única razón? —preguntó Yoochun. Junsu podía sentir su corazón latiendo en su pecho mientras intentaba leer la expresión cerrada en la cara de Yoochun. ¿Yoochun había adivinado su deseo? A Junsu le preocupó que alguien le hubiera dicho a Yoochun lo que él sentía, aunque jamás se lo había dicho a nadie.
—¿Si hay otra razón? —preguntó Junsu mientras sentía un rubor no deseado coloreando su cara.
—Junsu, sólo quiero ayudar. No tienes que ocultarme las cosas. Soy tu amigo —dijo Yoochun llevando una mano tranquilizadora al brazo de Junsu.
«Mi amigo, pero no mi amante», pensó Junsu con tristeza cuando se encogió hacia la mano de Yoochun alejándola de su brazo. —Estoy bien, Yoochun.
—Junsu…
Junsu se dio la vuelta y caminó hasta situarse en el mostrador de la cocina. —Gracias por venir a verme, Yoochun, pero estoy bien. Ya te puedes ir. —Junsu sabía que estaba siendo grosero, pero era demasiado duro estar en la misma habitación con Yoochun sin dejar escapar lo mucho que lo quería. Junsu tuvo que morderse los labios para no decirlo todo.
—Junsu… —Yoochun comenzó de nuevo.
—Por favor, Yoochun, sólo tienes que irte —dijo Junsu en un murmullo mientras sus manos se agarraban al borde de la encimera—. Por favor. —Junsu cerró sus ojos, mientras esperaba junto a la puerta de entrada para abrirla y cerrarla cuando Yoochun se fuera.
—Junsu, tiene que haber una manera mejor de lidiar con esto que mudarte al otro lado del país.
Junsu se dio la vuelta para encontrar a Yoochun de pie justo detrás de él, tan cerca que sus pechos casi se tocaron. Los ojos de Junsu se agrandaron por la sorpresa al ver la mirada de preocupación en el rostro de Yoochun. —¿Lidiar con qué? —apenas pudo decir, ahogado por la masa que se había formado en su garganta.
—Mira, Junsu, no podemos elegir a quién amamos, pero no vale la pena dejar a tu familia —dijo Yoochun.
—¿Quién? —preguntó Junsu confuso.
—La mujer de la que estás enamorado. Tu madre me lo contó todo. No sabe si tu problema era que la mujer está casada, que no está disponible o qué, pero ninguna mujer vale la pena para que renuncies a tu familia.
—Yo no estoy enamorado de una mujer —dijo Junsu, perplejo por la dirección en la que la conversación iba.
—Junsu,  ya te he dicho que no tienes que esconder esto de mí. Yo sólo quiero ayudar. Si no puede ver el gran tipo que eres, no la necesitas. Hay un montón de mujeres sueltas por ahí —continuó Yoochun, como si Junsu no hubiera dicho nada.
Junsu no podía dejar que su risa se escapara de sus labios mientras miraba a Yoochun. La situación no era divertida, pero no podía creer que Yoochun estuviera allí dándole ese tipo de sermón cuando en primer lugar, era precisamente él la razón por la que se encontraba en este lío.
—Yoochun, no hay ninguna mujer —dijo Junsu.
—Junsu…
—Yoochun, te lo juro, no hay ninguna mujer. Soy gay.
Junsu vio cómo la boca de Yoochun se abría y se cerraba varias veces mientras miraba a Junsu en estado de shock. Junsu se sintió avergonzado que Yoochun fuera el primero en saber que era gay y que la cosa se convirtiera rápidamente en una molestia cuando Yoochun sólo siguió mirándolo.
—¿Eres gay? —le preguntó Yoochun en un susurro.
Junsu cruzó los brazos sobre su pecho y lo miró. Yoochun parecía asombrado, como si el pensamiento no hubiera entrado en su mente. —Sí, lo soy. ¿Ves? No hay ninguna mujer de qué preocuparse. Ahora, ¿podrías irte? Tengo un montón de embalaje que hacer.
—¿Eres gay? —le preguntó Yoochun otra vez.
Junsu rodó los ojos y movió su mano en el aire agitándola. —Sí, Yoochun, soy gay. Siempre ha sido así. Siempre lo será. Ahora, si tienes la amabilidad de dejarme terminar mi equipaje, podría tener tiempo para ir al bar y encontrar algún estudiante caliente para traer a casa y follar.
Junsu tomó a Yoochun del brazo y tiró de él hacia la puerta. La abrió y empujó a Yoochun a través de ella. Junsu notó brevemente la mirada aturdida en los ojos de Yoochun. —Adiós, Yoochun —dijo Junsu al cerrar la puerta.
En el momento en que la puerta se cerró, Junsu la bloqueó y apoyó la cabeza contra ella mientras su corazón latía frenéticamente en su pecho. Él no podía creer que acababa de salir ante Yoochun, quien había pensado que estaba enamorado de una mujer. ¿No acababa de dar todos los golpes?
Junsu negó con la cabeza mientras volvía de nuevo a su embalaje. Mientras recogía otra pila de libros y los colocaba en una caja abierta, se preguntó qué habría dicho Yoochun si supiera que él era la razón de que se mudara al otro lado del país dejando a su familia.
Junsu resopló para sí mismo con el sombrío pensamiento acerca de cuál sería la respuesta de Yoochun. Probablemente hubiera pateado la cabeza de Junsu y le hubiera dicho que aún podrían seguir siendo amigos, pero sólo amigos. No era como si Junsu tuviera un montón de amigos, pero amistad precisamente no era lo que quería de Yoochun. Y lo que quería, no podría tenerlo nunca.
Junsu estaba aturdido por el sueño cuando llegó al teléfono junto a la cama. Miró brevemente la alarma del reloj y se preguntó quién diablos llamaba a las dos de la mañana.
—¿Hola?
—¿Es Kim Junsu?  —preguntó una voz extraña.
—Sí, soy  Kim Junsu. ¿Quién es? —preguntó Junsu, todavía preguntándose quién diablos estaba llamando tan temprano. Habían pasado sólo unas pocas horas desde que Yoochun se había ido, y Junsu había terminado de empacar para caer en la cama, exhausto.
—Soy el camarero de ‘Dooley’ en la Cuarta Avenida. Tengo aquí a un tipo llamado Yoochun. El hombre está borracho. No llegó conduciendo, pero tampoco creo que él deba caminar a su casa. Cuando le pregunté a quién podía llamar me dijo que te llamara a ti. ¿Puedes venir por él?
—Uf, sí, estaré allí en quince minutos. No lo dejes ir a ninguna parte —dijo Junsu con enojo cuando bajó las piernas por el lado de la cama y colgó el teléfono. Se vistió rápidamente, agarró su chaqueta y las llaves, y se dirigió hacia la puerta.
Mientras conducía hacia ‘Dooley’, Junsu no podía creer lo enojado que estaba con Yoochun. Se había quejado de Junsu por ser irresponsable, y ahora Yoochun estaba tan borracho que ni siquiera podía caminar hasta su casa.
¿Y por qué le llamaron a él? ¿No hubiera sido más fácil llamar a Zuno? Zuno podría ser el hermano de Junsu, pero también era el mejor amigo de Yoochun. Junsu ni siquiera sabía que Yoochun conocía su número de teléfono.
Decidió recoger a Yoochun, llevarlo directamente a su casa y dejarlo allí. Si Yoochun quería estar tan borracho que necesitara que alguien fuera a buscarlo, se merecía lo que obtuvo. Junsu se detuvo delante de ‘Dooley’ y se bajó de su coche. Pasó una mirada furiosa por el bar antes de dirigirse hacia la puerta.
Al abrir la puerta, estuvo un poco sorprendido por el brillo de la sala. A la luz, fue capaz de detectar inmediatamente a Yoochun. Estaba sentado ante la barra del bar mientras hablaba con un hombre que Junsu supuso era el camarero.
23
Caminó junto a él. —¿Yoochun?
Yoochun miró a su vez hacia él. Cuando la cara de Yoochun se iluminó al verlo, Junsu trató de no tomarlo en serio, sobre todo cuando sabía que no era real.
—Junsu, ¿qué estás haciendo aquí?
Yoochun en realidad sonaba feliz de verlo, pero Junsu podría decir por la dificultad para hablar de Yoochun que este estaba definitivamente muy tomado. Junsu casi se echó a reír. Yoochun estaba tan borracho que apenas podía mantenerse sentado erguido en su asiento.
—Yoochun, es hora de irse. Estoy seguro de que al camarero le gustaría cerrar y volver a casa. ¿Por qué no dejas que te lleve a casa?
—Está bien, Junsu —Yoochun le dedicó una descuidada sonrisa con hoyuelos—. Me gustaría ir a casa contigo.
Junsu se preguntó acerca del sonido un poco melancólico de la voz de Yoochun. Sonaba casi sentimental. Sacudiendo la cabeza, agarró el brazo de Yoochun y lo ayudó a bajar del taburete. —Vamos ya borrachín, vamos a llevarte a casa.
Junsu era  pulgadas más bajo, por lo que fue capaz de envolver un brazo alrededor de la espalda de Yoochun y ayudarlo a entrar en el coche. Por desgracia, Yoochun era más pesado que Junsu, lo que le hizo mucho más dificultoso acarrearlo hacia el coche.
Después de algunas maniobras creativas y varias malas palabras, finalmente consiguió que Yoochun quedara instalado en su coche y cerró la puerta. Rodeó el coche y se metió en el lado del conductor. Mirando a Yoochun cuando arrancó el coche, se echó a reír.
Yoochun estaba fuera de combate. Junsu, incluso podía oír el suave ronquido. Oh hombre, Yoochun iba a odiarse a sí mismo por la mañana. Su cabeza seguramente estallaría la primera vez que abriera los ojos. Junsu no querría ser él en la mañana.
Se detuvo en el camino de entrada de la casa de Yoochun unos momentos después. Salió de su auto y caminó hacia el lado del pasajero. Sacudió el hombro de Yoochun en varias ocasiones, repitiendo su nombre para tratar de despertarlo. Finalmente se dio por vencido. Al parecer, Yoochun no iba a ponérselo tan fácil.
Junsu jaló a Yoochun, apoyando sus pies en el suelo y luego lo arrojó sobre uno de sus hombros y cerró la puerta. Llegó a la puerta de entrada y la encontró cerrada. ¡Oh, diablos! Jaló a Yoochun de su hombro e inclinó al hombre contra la puerta revolviendo en sus bolsillos para conseguir las llaves.
Su respiración se quedó atorada en su garganta cuando su mano rozó una longitud dura en los pantalones de Yoochun. Oh hombre, ¿qué hacía que Yoochun estuviera así en ese momento? Junsu no quería hacer esto ahora mismo. Revolvió por las llaves y luego jaló a Yoochun contra su pecho para poder abrir la puerta.
Pateó la puerta, cerrándola después de sacar el bloqueo y llevó a Yoochun dentro de la casa. Nunca había estado en el interior de esa casa antes, así que no estaba muy seguro de dónde se encontraba el dormitorio. Él sólo comenzó a caminar por el pasillo en busca de la habitación principal.
Mientras él miraba a su alrededor se sorprendió por lo masculina que la casa entera parecía. Era agradable, pero no demasiado espectacular, con una gran cantidad de colores claros. Junsu podía verse a sí mismo estando muy cómodo en la casa de Yoochun.
Toda la casa estaba decorada en tonos cálidos, desde el sofá beige suave de dos plazas en torno a una chimenea de piedra grande, a la estantería de roble llena de libros que se alineaban en una pared entera. La mayor sorpresa de Junsu fue lo limpio y organizado que todo parecía estar. La casa de Yoochun era muy ordenada.
A Junsu le pareció raro que no parecía haber ningún signo de ningún toque femenino a la vista. No había flores, ropa femenina, o incluso ninguna de las parafernalias femeninas que ellas usaban. Casi parecía como si Yoochun estuviera libre.
Junsu entró en la habitación al fondo de la sala. Jaló la colcha y puso a Yoochun en la cama. Junsu le sacó los zapatos y los puso en el suelo junto a la puerta. Se agachó y tiró de la camisa de Yoochun para sacársela y luego fue por sus jeans. Parte de Junsu esperaba que Yoochun llevara boxers, pero otra parte más tortuosa esperaba que no fuera así. ¡Maldita sea! Los tenía.
Dobló cuidadosamente la camisa y los jeans de Yoochun y los colocó en una silla junto a la ventana. Volvió a la cama y tiró de las mantas para cubrirlo. «Dios, Yoochun es tan hermoso», pensó Junsu mientras miraba hacia abajo al hombre dormido.
Junsu fue a la cocina y buscó alrededor hasta que encontró una lata de café y procedió a hacer una olla. Colocó una taza vacía abajo justo al lado de la cafetera y escribió una breve nota diciéndole a Yoochun que esperaba que se sintiera un poco mejor al despertar.
En el cuarto de baño, Junsu buscó una aspirina en el gabinete, fue fácil de encontrar en la organizada plataforma. Los gabinetes en el baño de Yoochun estaban tan ordenados que Junsu se sorprendió de que Yoochun no hubiera marcado todo. Tal vez el hombre sufría un poco de desorden obsesivo-compulsivo.
Toda la casa estaba muy limpia y ordenada, casi demasiado. Junsu no era un vago de ninguna manera, pero era conocido por dejar tirada su ropa en el suelo. A diferencia de las estanterías ordenadas de Yoochun, Junsu tenía pilas de libros en todo el apartamento. Definitivamente, Junsu no era ordenado.
Agarró un vaso de agua y lo llevó al dormitorio, colocando el frasco de aspirinas y el agua sobre la mesita de noche. También dejó las llaves de la casa al lado de las aspirinas.
Mientras miraba al hombre que había amado durante casi diez años, Junsu no pudo evitarlo. Se inclinó y depositó un pequeño beso en los labios de Yoochun. Estuvo a punto de saltar fuera de su piel cuando Yoochun pasó un brazo alrededor de su cuello y comenzó a responder a su beso.
Al principio, el beso de Yoochun fue dubitativo, su boca suave y exploratoria. Luego unió su lengua al beso, rozando los labios de Junsu. Este no podía controlar sus gemidos. Los besos de Yoochun eran todo lo que siempre había pensado que serían y más.
Junsu se había perdido en su primer beso de verdad, su cabeza le daba vueltas cuando Yoochun tomó el beso más profundo, más duro, las dos manos envueltas en el cabello de Junsu manteniéndolo en su lugar para que no pudiera escapar. No es que Junsu quisiera hacerlo. Era allí donde él había querido estar durante los últimos diez años.
Cuando Yoochun se agachó y tiró de la camisa de Junsu, la realidad se estrelló contra él. Él no podía hacer esto. Yoochun era hetero. Estaba borracho. Obviamente no sabía lo que estaba haciendo. Junsu sabía que tenía que parar esto antes de que se saliera de control.
—Yoochun, hombre, detente —le rogó mientras trataba de desenredarse de los brazos de Yoochun.
—No quiero parar —se quejó Yoochun mientras chupaba un lado del cuello Junsu suficientemente duro como para dejar una marca. Sus manos fueron encontrando rápidamente su camino debajo de la camisa de Junsu.
—Yoochun, por favor, no podemos hacer esto —le susurró desesperadamente cuando los dedos de Yoochun tiraron de sus pezones. Junsu no pudo mantener el gemido que escapó de su boca cuando Yoochun manipuló su carne sensible. Sus pezones estaban en un punto caliente, y Yoochun estaba jugando con ellos como un maestro.
—Quieres… quieres ahora… tienes demasiada ropa —dijo Yoochun entre besos. Fue casi rudo cuando tiró de la ropa de Junsu.
—Yoochun, ¿sabes lo que estás haciendo? ¿Sabes quién soy? —preguntó Junsu desesperadamente.
—Junsu, lindo, lindo Junsu.
Bien, así que Yoochun sabía que era él. Eso no quería decir que supiera exactamente lo que estaba haciendo. ¿Yoochun tenía el secreto deseo de estar con un hombre? Tanto como Junsu quería ceder, no quería ser un experimento en el sexo gay.
Junsu lo intentó de nuevo. Agarró la cara de Yoochun en sus manos y trató de llamar su atención. Tenía que parar esto antes de que se saliera de control. —Yoochun, no podemos hacer esto. Estás borracho. No sabes lo que estás haciendo.
Junsu sabía que estaba perdido cuando Yoochun le lanzó una de esas famosas sonrisas con hoyuelos.
—No estoy tan borracho —se rió entre dientes, luego jaló la cabeza de Junsu abajo para otro beso.
Junsu se quejó profundamente mientras sucumbía a la seducción de Yoochun. Acarició suavemente el pecho cincelado de Yoochun, sus pezones. Subió por completo en la cama y se acomodó entre las piernas del hombre, gruñendo al sentir el duro pene de Yoochun apretado contra su estómago. Besó el pecho de Yoochun, bajando por su duro abdomen hasta la orilla de sus boxers. Jaló estos hacia abajo, pulgada a pulgada, dejando poco a poco al descubierto el pene de Yoochun y su saco casi sin vello, hasta que pudo empujar los boxers todo el camino, sacándoselos a Yoochun y colocándolos en el suelo.
Dejó escapar un suspiro pesado cuando Yoochun estuvo totalmente desnudo y su mirada hambrienta. Oh maldita sea, él también era perfecto aquí. El pene de Yoochun, levantado exigiendo toda su atención, era largo y grueso. Una gota de pre-semen brillaba en la pequeña ranura en la amplia cabeza de su pene.
Cuando Junsu acercó su lengua y lamió la gota, el pene de Yoochun saltó en respuesta. Junsu envolvió la cabeza del pulsante pene de Yoochun en su boca y Yoochun tomó en sus manos el cabello de Junsu, su gemido de aprobación resonó en el silencio de la sala.
Para Junsu, el sabor del pene de Yoochun y el pre-semen que escapaba de él, eran ambrosía. Sabía que iba a ser así. Atacó el pene de Yoochun y lo adoró con su boca y su lengua, como si su próximo aliento dependiera de ello.
Junsu oyó gemir a Yoochun, entonces este levantó sus caderas y empujó su pene en la ansiosa boca de Junsu, quien bajó su rostro hasta que su nariz estuvo enterrada en el vello suave y rizado. Envolvió sus labios alrededor de la base del pene de Yoochun y poco a poco chupó el camino de vuelta hasta la punta, y rápidamente de vuelta a la base.
Tanto como Junsu se dedicó a adorar el pene de Yoochun, este se retorció en la cama, llegando sus manos a apretar las sábanas, sus gemidos cada vez más fuertes con cada lamida de la lengua de Junsu. Este sintió que la erección en su boca empezaba a latir, y luego se sacudió repentinamente cuando Yoochun se arqueó en la cama y chorros de crema suave se derramaron en la boca de Junsu. Tragó todo lo que pudo hasta que empezó a filtrarse por un lado de su boca.
Junsu limpió con la lengua a Yoochun, dejando caer de su boca el pene desinflado y mirando hacia él. Se quejó en voz baja mientras dejaba caer su cabeza sobre la pierna de Yoochun. El hombre estaba fuera de combate una vez más. Y Junsu estaba duro como una roca.
Oh, bien, cualquier molestia que él tuviera había valido la pena por escuchar a Yoochun dar gritos de alegría y saber que había sido él quien le había dado a Yoochun ese placer. Además, siempre estaba duro por la mañana.
Junsu salió de la cama y rápidamente dejó su ropa en el suelo antes de subir a la cama al lado de Yoochun. Pasó el edredón por encima de ambos y entonces agarró y tiró de Yoochun a sus brazos.
Empujó una de sus piernas entre las de Yoochun y puso un brazo en su cintura y una mano sobre su corazón. Él acarició la cabeza de Yoochun mientras esta se apoyaba en su brazo. No podía creer que después de todos estos años Yoochun finalmente estuviera en sus brazos.
—Te amo, Yoochun —murmuró en voz baja en el cabello del hombre. Junsu cerró los ojos y se quedó dormido, las fantasías de su futuro con Yoochun bailaban en su cabeza.
Junsu sintió que alguien lo sacudía. No quería despertar todavía. Estaba demasiado cómodo. —Vuelve a dormir, bebé, es demasiado temprano —refunfuñó.
—¡Junsu, despierta de una puta vez! —gritó alguien cuando él se estremeció de nuevo.
Junsu abrió apenas los ojos y parpadeó cuando vio a Yoochun sentado delante de él. Cuando los recuerdos de la noche anterior se arremolinaron en su cabeza, Junsu se acercó a Yoochun. —Buenos días, cariño —sonrió. No podía esperar para terminar lo que habían comenzado la noche anterior.
Pero Yoochun no estaba sonriendo. —¿Qué demonios estás haciendo en mi cama?
Junsu se incorporó y se acomodó en la cabecera. Se pasó la mano por la cara mientras trataba de averiguar lo que había ocurrido entre anoche y esta mañana. No era así como él había imaginado despertar —¿Qué diablos estás haciendo aquí, Junsu? —preguntó. Yoochun se acercó y golpeó la mano de Junsu que estaba tocando su cara.
Junsu vio la cara de Yoochun volverse roja por la rabia. Como Yoochun continuó mirándolo fijamente, Junsu comenzó lentamente a entender que Yoochun no recordaba nada de la noche anterior. Él no podía decirle nada. ¿Qué iba a decirle?
¿Anoche estabas borracho y me aproveché de ti? Sí, eso empeoraría la situación.
Lo mejor que podía hacer era salir de allí tan rápido como pudiera. Junsu se deslizó hacia el lado de la cama y agarró sus pantalones. Se los puso, y sin saber cómo evitarlo, se puso de pie para abrochar el botón de sus pantalones. Cuando agarró la camisa, hizo una mueca al escuchar el grito de asombro horrorizado que salió de la boca de Yoochun.
—¿Qué demonios ha pasado aquí, Junsu? Dímelo, ¡maldita sea! —Yoochun exigió.
Junsu no pudo evitar la angustia de sus ojos mientras se giró para mirar el rostro sorprendido de Yoochun. —No pasó nada, Yoochun —susurró con una desesperada esperanza de que Yoochun lo creyera—. Tú estabas borracho y te traje a casa. No pasó nada.
—¿Entonces por qué diablos estabas en la cama conmigo, y por qué estás desnudo?
Junsu dio un paso atrás cuando Yoochun se puso de pie y comenzó a acercarse al borde de la cama. Fue entonces cuando Yoochun pareció darse cuenta de que él también estaba desnudo. El corazón de Junsu se encogió en su pecho cuando la cara de Yoochun se llenó de angustia.
Él debería haber sabido que había sido demasiado bueno para ser verdad. Yoochun nunca lo amaría, y él tenía que haberlo sabido. La noche anterior no había sido nada más que un sueño. Esta mañana se estaba convirtiendo en una pesadilla.
Miró con impotencia a Yoochun cuando este se giró para mirarlo de nuevo. —¿Qué me has hecho? —susurró Yoochun antes de girarse y correr hacia el baño.
Junsu lo vio correr y lo oyó vomitar. Se giró lentamente y salió de la habitación. Su corazón seguía latiendo en su pecho, por lo que él supo que todavía estaba con vida, pero sin duda no se sentía de esa manera.
Yoochun al parecer estaba tan disgustado con Junsu que estaba literalmente enfermo del estómago. Ese pensamiento sólo hizo que Junsu deseara no haber atendido el teléfono la noche anterior. Apretó las manos y clavó las uñas en las palmas para mantenerse en movimiento.
Bien, si Yoochun había vomitado después de encontrarse desnudo junto a él en la cama, eso le dejaba bastante claro que Yoochun nunca sería suyo. Junsu no sabía qué hacer. Yoochun estaba claramente disgustado con él. También era probable que ahora lo odiara.
Junsu no podía culparlo. Él sabía que la última noche no debió sucumbir a las súplicas de Yoochun, pero él quería al hombre tanto que no pudo resistirse. Sólo por una vez quería sentirse como si Yoochun también lo quisiera. Él sabía que no había sido real, pero deseaba que lo hubiera sido. Había fingido que era así.
Él no sabía lo que iba a hacer. Yoochun sin duda le diría lo que había pasado a Zuno, y su hermano iba a estar enojado con él. Nunca les había dicho ni a él ni al resto de su familia que era gay. Sin Yoochun, no le pareció que hubiera ningún punto en hacerlo. ¿Por qué salir del armario cuando el hombre por quien quería salir no le correspondía?
Junsu llegó a su pequeño apartamento y entró. Miró a su alrededor, aturdido, sin saber muy bien qué hacer. Se sentía como un muerto en vida. No se sentía triste ni feliz. Simplemente no sentía nada. Se preguntó si alguna vez volvería a sentir algo. Lo único que le decía que todavía estaba vivo, era el latido de su corazón roto.
Junsu entró en un estado de estupor mientras recogía algo de ropa y artículos personales y los apilaba en una bolsa de lona. Dejó caer la bolsa en la puerta principal, junto con su computadora portátil. Fue hacia el armario del dormitorio y bajó una caja de cartón de tamaño mediano.
Llevó la caja a la cama, se sentó y miró hacia adentro. Tantos recuerdos, tantas pequeñas cosas. Agarró una pluma de su mesita de noche y escribió una breve nota antes de dejarla caer en la caja y cerrar la tapa. Escribió el nombre de Yoochun en la parte superior en letras grandes y negras antes de tomar la caja y llevarla a la sala de estar.
Con una última mirada lamentable a la caja, él la puso al lado de la puerta principal. Junsu miró alrededor de su casa una vez más. No quedaba mucho. La mayor parte de sus cosas ya estaban empacadas y apiladas junto a la puerta. Sólo le quedaba empacar unos pocos elementos. Eso le tomó menos de media hora.
Apiló todas las cajas restantes al lado de la puerta principal, donde su madre podría encontrarlas fácilmente. Registró el apartamento por última vez para verificar cualquier cosa que pudiera haber dejado atrás antes de dirigirse a la puerta principal.
Con su maleta y unas cajas embaladas en su coche, Junsu subió a su auto y condujo hasta un cajero automático. Retiró 200 dólares, y después fue a la casa de sus padres. Todavía era temprano, ni siquiera eran las ocho de la mañana, pero sabía que su madre estaría despierta. Durante el tiempo que podía recordar, ella nunca dormía pasadas las siete de la mañana.
Abrió la puerta de la cocina en silencio, con la esperanza de no despertar a su padre. Junsu no tenía ganas de enfrentarse a él en esos momentos. Como sabía que sería, se encontró con su madre ante la mesa del desayuno con su taza de té de la mañana.
—¿Junsu? ¿Qué estás haciendo aquí tan temprano? —Mi-suk  preguntó cuándo vio a Junsu entrar por la puerta.
—Hola, mamá, yo sabía que ibas a estar levantada, sólo quería hablar contigo sin nadie más alrededor. —Junsu sabía que no iba a gustarle lo que tenía que decir, pero si alguien lo podía entender, esa persona sería ella.
—Mira, mamá, ha surgido algo y tengo que salir temprano. Aquí está la llave de mi apartamento. Todo está empacado y apilado junto a la puerta principal. ¿Crees que papá y tú podréis ir y recogerlo? ¿Tal vez ponerlo en el garaje hasta que yo pueda hacer los arreglos necesarios para llevármelo?
—Bueno, seguro hijo, pero ¿qué está pasando? ¿Hay algo que pueda hacer para ayudarte?
—No, mamá, es algo que tengo que trabajar por mi cuenta. Sólo necesito algo de tiempo para entender todo esto. Sólo… —Junsu apoyó los codos sobre la mesa y hundió el rostro entre las manos mientras las lágrimas se formaban en sus ojos.
—Junsu, dulzura, ¿qué es? Seguramente nada puede ser tan malo. —Mi-suk  se levantó rápidamente y caminó alrededor de la mesa para envolver sus brazos alrededor de Junsu.
Junsu envolvió sus brazos alrededor de la cintura de su madre y hundió la cabeza en su vientre mientras lloraba, grandes sollozos sacudían su cuerpo. Deseaba ser un niño otra vez y que su madre le diera un beso y alejara todo el daño. Sintió cómo todo su mundo se derrumbaba a su alrededor.
Los sollozos de Junsu estaban menguando. Se echó hacia atrás y agarró una servilleta para limpiar su cara, entregando una a su madre cuando vio las lágrimas en su rostro. Se sentía mal por haber hecho llorar a su madre.
—Lo siento, mamá, no quise hacerte llorar. Yo sólo quería… yo sólo… infiernos, no sé lo que quería.
—Querías un poco de consuelo, Junsu… y deja de maldecir —dijo Mi-suk —. ¿Puedes decirme qué ha pasado? A veces ayuda hablar de ello.
Junsu negó con la cabeza. —No, yo no estoy dispuesto a hablar de ello. No sé si alguna vez lo haré. Me duele demasiado.
—¿Es por la persona que amas? —preguntó Mi-suk  vacilante.
Junsu levantó su cabeza, y miró a su madre en estado de shock. —¿Tú sabes eso? —Por supuesto que lo sabía. Yoochun había dicho eso exactamente, pero ¿ella sabría el hecho de que Junsu no estaba enamorado de una mujer, si no de un hombre?
Mi-suk  sacudió la cabeza. —No exactamente. Sé que estás enamorado de alguien, pero no creo que todo vaya bien. Se supone que estar enamorado no hace daño. Y sé que ha estado sucediendo desde hace bastante tiempo, años, de hecho.
—’No va bien’. Sí, supongo que se podría decir eso. —Junsu se echó a reír amargamente.
—¿Qué pasó? —le preguntó Mi-suk  mientras caminaba de vuelta a la mesa para sentarse.
Junsu miró a su madre durante varios minutos mientras decidía qué cantidad decirle. Su madre siempre lo había entendido. De hecho, ella era su fan más grande, pero no sabía cómo iba a tomar sus noticias.
—Mamá, estoy enamorado de alguien que no me ama. He estado enamorado durante muchos años de esa persona, pero no me quiere de la misma manera. Yo nunca voy a tenerla. Las cosas llegaron a un punto en el que creo que es mejor si me tomo un tiempo antes de que mi cabeza explote. Eso es todo.
—¿Es porque eres gay? —Mi-suk  preguntó.
—¿Sabes que soy gay? —preguntó Junsu, sorprendido de que su madre lo supiera. Pensó que lo había escondido muy bien todos estos años.
—Oh, querido, por supuesto que lo sé. Siempre lo he sabido. ¿Qué? ¿No crees que una madre pueda saber esas cosas? —Se rió suavemente.
—¿Papá lo sabe? —Junsu le preguntó con temor.
—Por supuesto que lo sabe. Pero no nos importa. Nunca nos ha importado. Sólo queremos que seas feliz.
—¿Qué pasa con Zuno y Ji-min ? ¿Lo saben? —Junsu empujó una mano temblorosa por su cabello.
—No creo que Zuno lo sepa, y Ji-min  no tiene ni idea. Ella está demasiado metida en la relación con su actual novio.
—¿Cuánto tiempo hace que lo sabéis? —Él volvió a mirar a su madre.
—Desde que encontré la colección de pornografía en tu cama cuando tenías diecinueve. Fue un poco difícil pasar por alto el hecho de que todos ellos eran hombres y no mujeres.
—¿Y nunca dijiste nada? ¿Por qué no me dijiste nada? —preguntó con incredulidad.
—Bueno, tu padre y yo pensamos que nos lo dirías cuando quisieras que lo supiéramos. Hasta entonces, era tu asunto. —Mi-suk  se quedó callada por un momento mientras miraba a Junsu superar el shock de que ella lo supiera—. Cariño, ¿ese es el problema? ¿Tenías miedo de que no lo entendiéramos?
—No —Junsu sacudió la cabeza, lamentándose—. Me gustaría que fuera así de fácil. Es sólo que no me ama. Tuve la esperanza durante un tiempo, años de hecho, de que tal vez algún día lo hiciera, pero ahora sé que nunca lo hará. Yo debería haberlo sabido mejor. Ni siquiera es gay.
—Oh, cariño, lo siento.
—Mira mamá, tengo que irme. Tengo que estar en marcha antes que el tráfico se haga demasiado pesado. Te llamaré en cuanto pueda, ¿de acuerdo? —preguntó Junsu mientras se ponía de pie.
—¿Es esto realmente lo que quieres, Junsu?
—No, esto no es lo que quiero. No puedo tener lo que quiero, pero esto es lo que tengo que hacer.
Mi-suk  asintió tristemente. —Está bien, hijo, si eso es lo que quieres. Pero recuerda, si hay algo que necesites, lo que sea, tu padre y yo estaremos aquí.
—Lo sé, mamá, y gracias. Pero esto es algo que tengo que hacer por mi cuenta. Creo que si estoy lo suficientemente lejos para no verlo todo el tiempo, tal vez sea capaz de seguir adelante. Al menos es una esperanza. —Junsu trató de no parpadear y darle una sonrisa de esperanza a su madre, pero supo que no lo había conseguido cuando vio lágrimas en sus ojos de nuevo.
—Por favor, sé feliz, Junsu, donde quiera que vayas. Recuerda que tú siempre tendrás una casa aquí, sin preguntas. —Mi-suk  caminó hacia Junsu y le dio uno de sus famosos abrazos de mamá—. Te amo, Junsu, y estoy muy orgullosa de ti. Tú eres un hijo maravilloso.
—Gracias, mamá, También te amo. Me gustaría no tener que irme pero… —dijo Junsu mientras abrazaba a su madre de nuevo.
—No, cariño, tú haz lo que tengas que hacer. No te preocupes por mí. Voy a estar aquí cuando me necesites, ¿de acuerdo? —Mi-suk  le aseguró y lo acompañó hasta la puerta.
—Gracias. ¿Podrías decirles a los demás que los quiero y que lamento tener que irme sin decir adiós?
—Claro, hijo. Hazte cargo de lo que tengas que hacer, y yo me encargo de las cosas aquí. Cuídate y llámame tan pronto como te sea posible.
—Lo haré. Te amo, mamá —susurró Junsu de nuevo inclinándose y besando a su madre. Ella era realmente la mejor madre del mundo.
—Adiós bebé —Mi-suk  saludó con la mano cuando Junsu subió a su auto y se alejó. Ella lo vio conducir por la calle y alejarse de su vista, sintiendo dos brazos grandes envolverse por la espalda alrededor de su cintura. —¿Lo has oído? —preguntó a través de las lágrimas que obstruían su garganta.
—Sí, lo he oído. Nunca fue de hacer las cosas de la manera más fácil —dijo Sang- Woo mientras abrazaba a su esposa—. ¿Sabes de quién está enamorado Junsu? —preguntó Sang- Woo.
—Yoochun.
—¿Yoochun? ¿Él está enamorado de Yoochun? Creo que dijo que el chico del que estaba enamorado era heterosexual —preguntó Sang- Woo con confusión.
—Junsu cree que lo es. Si realmente lo piensas, ¿cómo iba a suponer algo diferente? No es como que pasaran mucho rato juntos, y Yoochun no lleva a nadie más que a mujeres a la casa si es que trae a alguien. ¿Alguna vez le has oído decir que es gay? Yoochun nos lo dijo a nosotros, pero nunca se lo dijo a Junsu. Yo ni siquiera pienso que lo sepa Ji-min .
—¿Qué vas a hacer? Tal vez Junsu no se iría si lo supiera.
—No, no nos corresponde decírselo a Junsu. Me gustaría, pero no puedo. Además, sólo porque Yoochun sea gay, no significa que él se enamorará de Junsu. Eso… eso lo tienen que trabajar por sí mismos. —Mi-suk  se giró en los brazos de Sang- Woo para darle un rápido beso.
—Ahora ve a vestirte. Tenemos que ir a recoger las pertenencias de Junsu. —Ella le dio una palmada mientras caminaba dentro —. Vamos, viejo, empieza a saltar.

—¿Viejo...? ¿Viejo? ¡Te voy a dar viejo, mujer! —gruñó Sang- Woo a su esposa riendo mientras salía de la habitación, acariciando el culo de ella a su paso.


Continuara


3 comentarios:

  1. Después de ser un día tan feliz para Junsu pensando que Yoochun le correspondía, zaz! Yoochun enojado y vomitando por pensar que Junsu tuvo sexo con el, pero resulta a que también es gay, entonces que le pasa?
    Gracias

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  2. que desepcionante para Junsu como dicen despues de un gusto un susto estoy de acuerdo que Yoochun se haya asombrado pero no que lo tratara asi de esa manera tan bruta lo que le falto fue que lo golpeara y seria el colmo menos mal que tiene apoyo absoluto de sus padres y esa madre se llevara su merecido x llamar viejo a su esposo jajajaja gracias x compartir

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  3. aayy que lemon tan bonito , me fascino, pero como yoochun que te quejas y como que es gay esono me lo espere .. me fascino a seguir leyendo.

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