CAPITULO 11




  Jaejoong    abrió la puerta del dormitorio mientras Yoochun llevaba a su amante dormido dentro y lo puso sobre la cama. Junsu no se movió cuando Yoochun lo desnudó. Cuando le entregó la ropa de Junsu a  Kim Jaejoong      , este la plegó y la colocó en el extremo de la cama.
 Jaejoong    sonrió cuando Yoochun tiró las mantas para cubrir a su bella durmiente y se inclinó para besarlo en la frente. —Te amo, bebé —escuchó que Yoochun le susurraba a Junsu antes de seguir a  Jaejoong    fuera de la habitación.
—¿Quieres una cerveza? —preguntó Yoochun mientras caminaban de regreso a la habitación principal.
—Sí, eso estaría muy bien, gracias —respondió  Kim Jaejoong      , y se sentó en el sofá. Tomó la cerveza que Yoochun le entregó cuando entró en la sala de estar. Yoochun pasó junto a  Jaejoong    y se sentó en una de las dos sillas de gamuza color café situadas frente al sofá. —Jae, dejarlo ir, hombre. Ha sido una cosa de una sola vez. Deja de reprenderte a ti mismo por ello —dijo Yoochun.
 Jaejoong    arrugó la frente con confusión. —¿Cómo puedes decir eso? Nosotros tres simplemente tuvimos sexo, Yoochun.
Yoochun se inclinó hacia adelante, apoyando los codos sobre sus rodillas mientras miraba a  Jaejoong      . —Mira, Jae, es realmente simple. ¿Me amas? —preguntó Yoochun.
—No, ¿qué te dio esa idea? —preguntó  Jaejoong    con confusión.
—¿Amas a Junsu?
—Ya te lo dije que lo amo, pero no de una manera romántica. Él es mi amigo, mi mejor amigo. Yo nunca haría nada que se interpusiera entre vosotros dos —dijo   Jaejoong      .
—Cálmate, Jae. Eso es lo que estoy tratando de explicarte. Que no me amas, y yo no te amo, pero ambos amamos a Junsu, incluso si es sólo amistad para ti. Los dos nos preocupamos por él. Lo ocurrido esta noche ha sido acerca de dos cosas: mantener seguro a Junsu y darle una fantasía.
—¿Una fantasía? —preguntó  Jaejoong    incrédulo, arqueando una ceja.
—Claro, ¿nunca has querido estar con dos hombres al mismo tiempo? Sé que yo sí. Y después de la forma en que encendimos a Junsu en el club, ¿no te parece que él también estaba fantaseando con ello? Infiernos, él prácticamente se derretía en la pista de baile.
—¿Y eso está bien contigo? — Jaejoong    se mostró escéptico al ver a Yoochun.
—Eso depende de lo que sea tu definición de lo que está bien. Te acuerdas que él me preguntó primero, ¿verdad? ¿De verdad crees que habría hecho cualquier cosa si yo hubiera dicho que no? Confío en Junsu para estar conmigo y sólo conmigo. Así como que yo también voy a estar solamente con él.
—¡Será mejor que sea así! —dijo una voz grave desde el pasillo.  Jaejoong    miró sorprendido al ver a Junsu entrar en la habitación—. ¡Tontea alrededor mío y te aplastaré las bolas con una cuchara! —prometió Junsu mientras se abría camino en la sala e iba a sentarse en el regazo de Yoochun.

 Jaejoong    vio a Junsu agarrar la cerveza de Yoochun y tomar un trago antes de entregársela de nuevo. Entonces Junsu lo miró y le mostró una sonrisa malvada. —Hey, Jae.
—Hey, Junsu —respondió tímidamente Jae.
—No te preocupes por nosotros. Estamos bien. El hecho de que yo tuviera tu polla en mi boca no quiere decir que quiera sentar cabeza contigo. Esa parte de mi vida es para Yoochun, y sólo él. Pero tú eres mi mejor amigo,  Kim Jaejoong , y siempre lo serás. Esta noche no cambia nada.
 Jaejoong    pensó que eran dos locos. Yoochun y Junsu se veían tranquilos con todo el asunto, así que  Jaejoong    comenzó a preguntarse por qué él debería tener un problema al respecto. Yoochun y Junsu no parecían tener un problema con él. En todo caso, parecía haberlos acercado más.
—Por cierto, Jae —dijo Junsu.
—¿Sí? —preguntó   Jaejoong      .
—¡Hermosa polla! —rió Junsu. Yoochun se echó a reír.
—¡Junsu! —fue la respuesta horrorizada de  Jaejoong    antes de que él también viera la diversión en la situación y se riera. Junsu siempre encontraba una manera de tomar la salida correcta de los hombres duros, dominantes en su vida—. A veces eres demasiado, Junsu.
—Pero tú me quieres, ¿no? —preguntó Junsu.
—Sí, Junsu, te quiero, a pesar de tu escandalosa boca.
—Parecías amar mi escandalosa boca antes.
Jae miró a Yoochun desesperadamente. —¿No puedes controlarlo?
—¿Estás bromeando? Amo su boca, especialmente es la primera cosa que amo en las mañanas —Yoochun se rió cuando movió sus cejas.
Jae levantó las manos en el aire, exasperado. —Me doy por vencido. Os merecéis el uno al otro.
Yoochun jaló a Junsu más cerca a su lado y besó la parte superior de su cabeza. —Eso es verdad, amigo.


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Junsu abrió los ojos para ver los rayos del sol bajo las persianas herméticamente cerradas en las ventanas del dormitorio. Parpadeó varias veces mientras trataba de conseguir sacar el sueño de sus ojos. Se dio la vuelta y miró a su alrededor.
Estaba solo, sin Yoochun. Bueno, eso no era exactamente así. Junsu empujó la colcha y se levantó. Rápidamente sacó un par de pantalones de pijama del tocador de Yoochun y una de sus largas camisas y se vistió con las ropas. Cuando abrió la puerta de la habitación, oyó voces que venían de la cocina.
Junsu arrastró los pies mientras se abría camino por el pasillo hasta la cocina. Yoochun estaba sentado ante la mesa de desayuno, bebiendo una taza de café. Junsu ignoró a los otros tres hombres que estaban en la sala, todos extraños, y se acercó a retorcerse en el regazo de Yoochun antes de agarrar la taza.
Rápidamente tomó varios tragos grandes, entonces entregó la taza de vuelta a Yoochun. Cuando levantó la vista vio a tres caras sonrientes mirándolo. —Yoochun, ¿por qué hay tres matones en la cocina?
Si no hubiera sido por los pantalones vaqueros y camisas de vestir que los hombres llevaban, se habrían visto como matones. Cada uno de ellos podría haberlo doblado como si fueran la línea defensiva de un equipo de fútbol. Eran altos y simpáticos.
Yoochun se rió entre dientes. —Estos son mis amigos, bebé. Leeteuk, Jung   Yunho    y Hangeng. Fuimos compañeros de cuarto en la universidad Ellos están aquí para ayudarnos con nuestro pequeño problema. Todos trabajan en una empresa de seguridad privada, por lo que tienen mucha experiencia con este tipo de cosas. Van a quedarse con nosotros hasta que lo resolvamos. Un poco de protección adicional, se podría decir. ¿Está bien contigo?
Junsu asintió lentamente con la cabeza mientras miraba a los tres grandes hombres. Leeteuk tenía el pelo de color negro, largo hasta un cuello tan grueso como el tronco de un árbol. Junsu estaba bastante seguro de que era el mayor de los tres hombres.
Yunho tenía el pelo castaño. Era sólo un par de pulgadas más alto que Leeteuk, pero se veía casi igual de grande. La única cosa que realmente lo distinguía de los demás, era el pequeño destello de tristeza que Junsu podía ver en los ojos de Junho mientras contemplaba a Junsu sentado en el regazo de Yoochun.
Hangeng era el más raro de los tres hombres. Él no tenía ni un pelo en la cabeza. Los tatuajes oscuros que rodeaban cada uno de sus bíceps, recordaron a Junsu a un ciclista. Junsu se preguntó si alguna vez habría usado cuero.
Todos asintieron a Junsu y levantaron sus copas hacia él. Yoochun miró amorosamente a Junsu. —Chicos, este es mi bebé, Kim Junsu.
Leeteuk se echó a reír. —Entonces, ¿lo llamamos Junsu o bebé?
Yoochun se rió sobre la cabeza de Junsu de lo que Leeteuk había dicho. —Sé agradable o te volverá loco.
Junsu miró a Yoochun y rápidamente de vuelta a los tres grandes hombres. —¿Podemos darnos el lujo de darles de comer? —Tenía serias dudas de que hubiera suficiente comida en todo el estado para alimentar a estos hombres.
Los cuatro hombres se echaron a reír ante la mirada asombrada de Junsu. —No te preocupes, bebé, no comen mucho.
Junsu miró a los tres hombres grandes, todos sentados ante la mesa frente a él y Yoochun. —Seguro, y a ti no te gustan las mamadas temprano en la mañana —bromeó.
—¡Junsu! —Yoochun exclamó.
Junsu volvió a mirar a Yoochun y le guiñó un ojo, echándose a reír. —¿Qué? ¿Pensaste que estabas a salvo porque creo que eres lindo? No apuestes por ello. —Tomó la taza de café una vez más mientras los tres extraños se echaban a reír.
—Bueno, Yoochun, parece que por fin has encontrado a alguien que no se deja arrollar por tu buena apariencia —dijo Leeteuk.
—Oh, yo no sé nada de eso —dijo Hangeng—. Creo que probablemente será tan susceptible como cualquier otro hombre que respire. Él sólo se esconde mejor.
—No, creo que simplemente es más inteligente que el resto de nosotros. No me sorprendería en lo más mínimo. Parece que sabe suficientemente bien, cómo manejar a nuestro Yoochun —agregó Yunho.
La sonrisa fácil de Junsu se cayó rápidamente de su cara mientras miraba a los tres hombres que estaban sentados frente a Yoochun y él. —¡Mi Yoochun! —gruñó.
Leeteuk levantó las manos. —Alto ahí, bateador. Sin ánimo de ofender, en serio, Yoochun es un viejo amigo nuestro. Todos lo hemos conocido durante años. Ninguno de nosotros tiene intenciones de este tipo con él, nunca las tuvimos, y nunca las tendremos. Sólo somos amigos.
Junsu se quedó mirando a los tres hombres por unos momentos, preguntándose si estaban diciendo la verdad. Personalmente, no sabía cómo alguien podría estar en torno a Yoochun por cualquier cantidad de tiempo y no querer al hombre. Ciertamente él lo hacía.
Por último, Junsu asintió con la cabeza y se acomodó de nuevo en los brazos de Yoochun. —Siempre que recordéis que Yoochun me pertenece a mí. —Junsu sabía que había sonado posesivo, pero realmente no le importaba. Yoochun le pertenecía.
—Hey, Yoochun —dijo Junsu cuando se acordó de las actividades de la noche anterior—. ¿Dónde está Jae?
—Tenía que volver a casa. Dijo que estaría de vuelta en torno a las nueve. ¿Por qué? —preguntó Yoochun.
Junsu se encogió de hombros. —Yo estaba preocupado por él.
—No te preocupes, bebé, Jae está muy bien. —Yoochun acarició de nuevo a Junsu con suavidad—. Él debería estar de vuelta en cualquier momento.
Junsu miró el reloj en la pared. Eran casi las 10:45 de la mañana. —Um, Yoochun, ¿a qué hora dijiste que Jae estaría de vuelta? —Yoochun siguió la mirada de Junsu al reloj.
—Me dijo que estaría de vuelta en torno a las nueve. Ya tendría que haber llegado aquí. Me pregunto qué lo mantiene retenido.
Junsu se inclinó más cerca de Yoochun para susurrar en su oído. —No creo que esté todavía molesto por, bueno, ya sabes.
—No lo creo. Él parecía estar bien cuando se fue, se comportaba como nuestro viejo Jae. —Él asintió con la cabeza hacia el teléfono—. ¿Por qué no vas a llamarlo?
Junsu saltó rápidamente del regazo de Yoochun y agarró el teléfono. Contuvo el aliento mientras marcaba el número del apartamento de Jaejoong      . Cuando no obtuvo respuesta, colgó y marcó el teléfono celular de Jaejoong      . Todavía no había respuesta. Junsu colgó el teléfono y rápidamente marcó el número de  ChangMin.
—Hey,  ChangMin, soy Junsu. ¿Jae fue al trabajo?
—No. Él tiene los siguientes tres días de descanso, hasta donde yo sé —respondió  ChangMin.
—¿Lo has visto entonces? —preguntó Junsu mientras hacía girar el cable del teléfono alrededor de sus dedos.
—No desde que dejó el club ayer por la noche. ¿Por qué? ¿Ha pasado algo? —preguntó  ChangMin.
—No, pero estoy preocupado por él. Se fue esta mañana para ir a casa a cambiarse. Dijo que regresaría a las nueve. Son casi las once —dijo Junsu cuando miró el reloj en la pared.
—Estoy seguro de que no es nada, Junsu. Ya sabes lo que puede pasar a veces cuando se te pone una idea en la cabeza. ¿Por qué no me dejo caer por su casa y veo cómo está? Te llamaré tan pronto como lo haya localizado. ¿Está bien?
—Está bien. Gracias,  ChangMin, y no te olvides de llamarme. —Junsu colgó el teléfono y desenrolló el cable de teléfono de sus dedos. Echó una mirada de preocupación a Yoochun mientras caminaba por la habitación y volvía a su regazo. — ChangMin va a pasar por su apartamento y ver qué pasa. Llamará tan pronto como llegue o encuentre a Jae, lo que ocurra primero.
—Bebé, estoy seguro de que está bien. Es probable que sólo tuviera algunos recados que hacer o algo así. Él estará aquí pronto. No te preocupes. —Yoochun lo apretó más cerca. Metió la cabeza de Junsu en contra de su cuello y le besó la parte superior de la cabeza.
—¿Jae? —preguntó Leeteuk—. ¿Es alguien que necesitemos conocer?
Yoochun asintió con la cabeza. —Jae es el mejor amigo de Junsu. Se fue justo antes de que llegarais aquí. Él es genial, y un detective de la ciudad. Parece hacer sus cosas bastante bien.  ChangMin, el hombre al que Junsu acaba de llamar, es su compañero. Ellos han estado investigando a  hyun joong     desde que Junsu tuvo el primer incidente con él en el club. Ambos piensan que  hyun joong     tiene que tener un registro en alguna parte, pero no pueden encontrarlo. Jae dijo que  hyun joong     está demasiado confiado como para no haber hecho este tipo de cosas antes. Él sabía qué hacer para que pareciera que Junsu y él sólo habían tenido una riña de amantes.
—¿Y ellos lo fueron? ¿Hay alguna manera de que Junsu conociera a  hyun joong     y no supiera que lo hacía? —preguntó Leeteuk.
—¡Diablos, no! He conocido a Junsu durante diez años. Si él dice que nunca vio al hombre antes, nunca lo hizo. Mirad chicos, yo no os pedí que vinierais para que hicierais comentarios acerca de Junsu. Os he pedido que vinierais para ayudarme a mantenerlo a salvo —casi gritó Yoochun.
—Whoa, Yoochun —Yunho añadió—: Leeteuk no lo decía de la manera en la que estás pensando.
—Entonces, ¿qué demonios quiso decir? —Yoochun gritó mientras se sentaba. Una mano tapó su boca con rapidez, cortando cualquier otra cosa que fuera a decir.
—Yoochun, tienen derecho de hacer esas preguntas. Ellos no me conocen, y si les pediste que vinieran para ayudar a protegerme, saben que van a estar poniendo sus vidas en la línea. Creo que ellos tienen derecho a saber quién soy y por qué me protegen. Por lo que ellos saben, yo podría estar teniendo un altercado con un amante —dijo Junsu—. Así que deja de gritarles y responde a sus preguntas. No estoy ofendido.
—¿Ves? Te dije que era más inteligente que el resto de nosotros —se rió Yunho. Llevó la taza de café sobre la mesa y miró a Junsu—. Está bien, Junsu, cuéntanos acerca de  hyun joong    . ¿Podrías haberte encontrado con él en cualquier lugar, y no reconocerlo en absoluto?
Junsu negó con la cabeza mientras miraba a Yunho. —Hasta donde yo sé, sólo lo he visto una vez. Eso fue en el club la primera noche. Empezó a acosarme y luego trató de sacarme del edificio. Jae y  ChangMin lo detuvieron y le dijeron que diera marcha atrás. Nunca he vuelto a verlo. No tengo idea de quién es ni por qué está haciendo esto.
Su cuerpo se estremeció al recordar la forma en que  hyun joong     había hablado con él. Divertido... Jae y Yoochun habían hablado con él de la misma manera la noche anterior y eso lo había encendido, pero cuando  hyun joong     había hecho lo mismo, le pareció repugnante. Vaya uno a saber. Tal vez tendría que preguntar a Yoochun acerca de esto más adelante.
—Cuéntanos acerca de las otras veces que has tenido contacto con él. ¿Algo específico que recuerdes? ¿Alguien que te siguiera? ¿Algún extraño en los coches? ¿Personas caminando que te miraran más de una vez? —preguntó Yunho.
—Realmente no. —Junsu se encogió de hombros, mirando a Yoochun tímidamente—. A decir verdad, he estado un poco distraído últimamente. En realidad no me he fijado mucho en las cosas a mí alrededor, así que no podría decirlo, ni siquiera si una banda de música me hubiera seguido.
Junsu observó las diversas emociones pasar sobre el rostro de Yunho. El hombre estaba buscando entre Yoochun y él, con lo que parecía una gran curiosidad.
—Sí, Yunho, este es él —dijo Yoochun, ganando la atención de Junsu.
La cabeza de Yunho rápidamente volvió a mirar a la cara de Yoochun. Él levantó una ceja como preguntando: ¿En serio? Yoochun asintió de nuevo cuando una sonrisa satisfecha y ancha estalló en su cara.
—¿Él? —preguntó Junsu, confundido por los mensajes silenciosos que se intercambiaron entre Yoochun y Yunho.
—No es nada, cariño —le aseguró Yoochun.
—Oh, no sé, Yoochun. Mantenerte en tus pantalones y fuera del de todos los demás a lo largo de la universidad, creo que es una gran cosa. —Junsu vio a Yoochun dar una mirada feroz a Yunho cuando este siguió hablando. —Además, ¿no te parece que a Junsu le gustaría saber que él fue la razón de que no tuvieras sexo en la universidad?
—¡Yunho! —Yoochun gritó en el mismo momento en que la boca de Junsu se abrió en un silencio anonadado. Junsu miró de la sonrisa de Yunho a la cara enfurecida de Yoochun.
—¿Es eso cierto? —preguntó Junsu con sorpresa.
—¿Tal vez? —respondió Yoochun.
—Cariño, ‘tal vez’ sólo funciona si tú no puedes decidir entre el chocolate blanco o el oscuro. O bien es cierto o no lo es. ¿Cuál de ellos? —exigió Junsu. Él se sorprendió al ver a su vez la cara de Yoochun roja.
—En la universidad, le presenté a Yoochun a casi todos los hombres gays que conocía, tratando de llegar a conectarlo. Rechazó a todos. Después de un tiempo, empecé a sospechar que había alguien para el que se estaba guardando. Se negó a admitirlo, por supuesto. Pero yo lo sabía —agregó Yunho.
Junsu miró la cara de vergüenza de Yoochun. —¿Es eso cierto?
—Yo no era un santo, pero sí, creo que era verdad. Pero yo no lo sabía en ese momento. No me di cuenta hasta hace poco. Yo sólo sabía que ninguno de los chicos que me presentaba Yunho encajaba conmigo. Sólo era feliz cuando estaba de regreso aquí, contigo.
—Yoochun… —Junsu susurró mientras acariciaba la mejilla de Yoochun con su mano y la alegría llenaba sus ojos—.Eso es tan dulce. —Junsu se inclinó y le susurró algo al oído, que le hizo sonrojarse inmediatamente. Pero la sonrisa en su rostro era enorme, y rápidamente se puso de pie. Agarró a Junsu de la mano y tiró de él hacia el dormitorio.
Yunho, Leeteuk y Hangengell se sobresaltaron un poco al oír la puerta del dormitorio cerrarse, seguido rápidamente por la risa profunda de Yoochun. Yunho tomó un sorbo grande de su café antes de colocar su taza sobre la mesa. Miraron hacia atrás por el pasillo cuando oyeron un gemido venir a través de la puerta del dormitorio. —¿Alguien se imagina qué le dijo Junsu a Yoochun?
Dos rostros sonrientes dijeron que sí. Yunho rió entre dientes. —Sí, también estoy bastante seguro de saberlo. ¡Bastardo con suerte!
Yoochun se echó a reír cuando Junsu se enroscó en su costado después de darle una mamada espectacular. Junsu realmente tenía una gran boca, y sabía exactamente cómo usarla. —Eso estuvo bien, cariño, gracias.
—Sí, lo estuvo —dijo Junsu cuando Yoochun lo besó suavemente en el pecho—. Me gusta tenerte en mi boca. Sabes bien.
—Gracias a Dios por eso —se rió de nuevo Yoochun mientras abrazaba a Junsu. Tener a Junsu de amante era absolutamente maravilloso. Parecía estar abierto a casi todo lo que Yoochun le mencionara. Yoochun se preguntó qué otras cosas estaría Junsu abierto a hacer. —Hey, Junsu.
—¿Sí, Yoochun?
—¿Crees que alguna vez te gustaría follarme? —Junsu estaba tan tranquilo que Yoochun se preguntó si había dicho algo malo—. Si no quieres…
—¿En realidad, harías eso? Permitirme que te jodiera —preguntó Junsu con asombro. Yoochun levantó la cabeza de la almohada para mirarlo a los ojos.
—Bueno, sí, ¿por qué no? Se siente bien, casi tan bueno como estar dentro de ti. —Él agarró la mano de Junsu y la envolvió alrededor de su dura polla—. Sólo la idea de que estés en mi culo, me pone tan duro que podría partir algo.
La mano de Junsu acarició la polla de Yoochun mientras lo pensaba. ¿Yoochun quería que Junsu le hiciera el amor, o simplemente que lo jodiera? Por alguna razón, Junsu nunca había pensado en esa posibilidad. Yoochun parecía simplemente ser un macho dominante, que siempre sería el tipo de la parte superior en el sexo.
—Tú sabes que yo nunca he… —Junsu comenzó.
—Por supuesto que sí, bebé, ¿pero qué tiene eso que ver con esto? ¿No quieres follarme? —preguntó Yoochun.
—Bueno, sí, supongo. Yo realmente no lo he considerado nunca. No pensé que te gustaría que yo lo hiciera, bueno, ya sabes —dijo Junsu encogiéndose de hombros.
Yoochun se deslizó hasta sentarse en la cabecera y atrajo a Junsu hasta sentarlo entre sus piernas. Cuando Junsu no lo miró a los ojos, Yoochun tomó su barbilla y levantó la cara de Junsu hacia la suya. —Junsu, mírame.
Junsu levantó los ojos lentamente, avergonzado de mirar a Yoochun. Se veía muy hermoso, todo nervioso y ruborizado. Yoochun sabía que Junsu no estaba acostumbrado a discutir el lado más íntimo de su relación. Por lo general, sólo estaba de acuerdo con lo que Yoochun quería.
No es que no participara plenamente ni nada parecido. Junsu simplemente no solía iniciar nada sexual entre ellos. Yoochun esperaba que fuera sólo una cuestión de acostumbrarse a estar en una relación y no por ser totalmente sumiso.
Aunque a él le gustaba la naturaleza más sumisa de Junsu, no quería que sintiera que tenía que hacer todo lo que Yoochun quisiera. Si Junsu quería probar algo o iniciar sexo entre ellos, Yoochun estaría completamente para él.
—Bebé, no hay nada que deba ser un tema tabú entre nosotros. Ya deberías haberte dado cuenta la noche anterior. Quiero decir, yo no estoy dolido ni nada, pero si hay algo que quieras probar, puedes discutirlo conmigo. La única manera de que podamos aprender uno del otro, es hablando y experimentando.
Yoochun tragó saliva ante la mirada casi salvaje que apareció de pronto en el rostro de Junsu cuando él mismo se apoyó en sus rodillas y se inclinó hacia él, y sintió que simplemente había desatado un monstruo. Y no podría haber estado más feliz.
—Hay un montón de cosas que he leído que me gustaría probar, Yoochun —susurró con voz ronca por la excitación—. ¿Estás seguro que quieres ir por ello?
La mirada de ambos hombres cayó en la dura polla de Yoochun que de repente sobresalía de su ingle. —Hmmm, supongo que sí —se rió Junsu inclinándose y tomando la dolorida polla de Yoochun en la boca. Su boca se balanceó sobre la polla de Yoochun una y otra vez mojándola con su saliva y se la tragó a fondo, luego levantó su cabeza para mirar a Yoochun.
—Pero ahora mismo, sólo quiero que me jodas —exigió Junsu.
—Oh, sí —murmuró Yoochun cuando Junsu se deslizó un poco de su regazo.
—¿Lubricante? —preguntó Junsu, tendiéndole la mano. Yoochun se rió entre dientes cuando llegó a la mesita de noche y agarró el lubricante, entregándoselo a Junsu.
Él observó, fascinado, cómo Junsu apretó un poco de lubricante en sus dedos y luego dejó caer la botella en el pecho de Yoochun.
—Es posible que desees utilizarla al mismo tiempo que hago esto —dijo Junsu, haciendo un gesto hacia la botella de lubricante. Yoochun agarró rápidamente la botella y esparció el lubricante sobre su polla. Dejó la botella sobre la cama y tomó su polla. Los ojos de Yoochun observaron el rostro de Junsu cuando él mismo se preparó. Al mismo tiempo, Yoochun acarició lentamente su dolorida polla, esparciendo el lubricante en ella.
—¿Listo? —preguntó Junsu, colocando sus manos alrededor de la polla de Yoochun. El hombre asintió con la cabeza con impaciencia. Junsu se deslizó hacia delante y colocó la polla de Yoochun en la entrada de su ajustado agujero. Poco a poco, se hundió hasta que fue empalado por completo en la carne palpitante. Yoochun podía decir por la leve mueca de Junsu, que no había una pizca de dolor allí. Yoochun miró con asombro cómo Junsu respiró hondo y agarró sus manos, colocándolas sobre sus propias caderas. Junsu, a continuación, puso sus manos sobre el pecho de Yoochun y empezó a moverse. Su sonrisa era muy malvada cuando lo miró.
—Ahora, no te lo pido, Park Yoochun, te lo estoy exigiendo. Quiero que me folles y que me jodas rápido. Y quiero decir ahora, Yoochun.
Yoochun se rió entre dientes mientras agarraba fuertemente las caderas de Junsu y lo empujaba arriba y abajo. —Sí, señor. —Levantado sus caderas, Junsu se dejó caer hacia abajo para reunirse con el eje de Yoochun. Su cabeza cayó hacia atrás y sus ojos permanecieron muy cerrados—. Oh, sí, así Yoochun. Jódeme duro, ¡me haces sentir en el cielo!
Junsu abrió los ojos y volvió a mirar a Yoochun. Movió las manos una fracción de una pulgada para tocar los pezones de Yoochun, y los pellizcó suavemente entre sus dedos. Yoochun gimió y dejó caer la cabeza contra la cabecera mientras bombeaba más rápido sus caderas.
—No voy a durar mucho más. Más… —Yoochun gruñó con los dientes apretados.
Yoochun vio a Junsu sonreírle. Sus ojos se abrieron cuando Junsu agarró su propia polla llorosa. —Bien —susurró mientras se acariciaba él mismo. Un golpe repentino en la puerta de la habitación los congeló a ambos en el lugar. —¿Qué? —gritó Yoochun con voz ronca.
—Lo siento, hombre, pero tu amigo  ChangMin está al teléfono.
—¡Joder! Ya voy —gruñó Yoochun empezando a levantar a Junsu.
Junsu sacudió rápidamente la cabeza. —No, Yoochun, ¡joder! Estoy casi ahí. No puedes irte todavía. ¡Por favor!
Yoochun podía ver la mirada de desesperación en el rostro de Junsu mientras él seguía acariciando su dura polla. Tomó una decisión rápida, dio la vuelta y colocó a Junsu por debajo de él. Mientras agarraba las piernas de Junsu y las colocaba sobre sus hombros, le susurró con severidad: —De acuerdo, bebé, sostente.
Yoochun sintió que estaba en llamas cuando comenzó a presionar rápidamente en Junsu. Antes, Yoochun siempre había sido muy amable con él, pero ahora se sentía fuera de control mientras lo golpeaba con todas sus fuerzas.
Yoochun podía sentir su orgasmo construirse, sus bolas apretarse contra su cuerpo. Le dolía. Su pulso latía en su pecho mientras golpeaba en el cuerpo de Junsu. Sabía que estaba a unos minutos de explotar.
—Yoochun… Yoochun… más… oh joder —gritó Junsu cuando Yoochun ladeó la cadera una fracción de pulgada y golpeó el punto dulce de Junsu con cada golpe. Fue demasiado para Yoochun y no lo suficiente, todo al mismo tiempo.
—Córrete para mí, bebé. Vamos —ordenó Yoochun mientras observaba a Junsu golpearse a sí mismo. Justo cuando de la cima de la polla de Junsu brotaron corrientes de semen a su estómago y pecho, su cuerpo se ajustó alrededor de Yoochun con un agarre perfecto.
El rugido de Yoochun siguió segundos después de que su orgasmo llenara a Junsu. Los músculos temblorosos de Junsu ordeñaron hasta la última gota de Yoochun, robando el aliento de su cuerpo que se desplomó hacia abajo sobre Junsu.
La respiración pesada fue el único sonido en la habitación durante varios minutos. Finalmente, Yoochun levantó la cabeza y miró la cara enrojecida y sudorosa de Junsu. —¡Joder! —se rió—. Eso fue intenso.
Junsu también se rió. —¿No tienes una llamada telefónica que responder?
—¡Mierda! —Yoochun, lamentablemente, se retiró de Junsu y corrió rápidamente al baño para limpiarse y vestirse. Mostró a Junsu una rápida sonrisa mientras se dirigía a la puerta. —¿Vas a levantar tu culo perezoso o simplemente te quedarás tumbado en la cama todo el día?
Junsu se encogió de hombros y movió sus cejas. —¿Vas a volver?
Yoochun miró a Junsu, todo relajado en la cama sin hacer nada mientras su mano acariciaba su polla flácida. Señaló hacia donde la mano de Junsu tocaba. —Sigue haciendo lo que estás haciendo y estaré de vuelta en cinco minutos para hacerme cargo de eso por ti.
Yoochun envió a Junsu una mirada hambrienta antes de girar y salir de la habitación, cerrando la puerta detrás de él. Unos minutos más tarde, estaba de regreso. Yoochun apretó los puños, sus uñas clavándose en sus palmas al tiempo que abrió la puerta del dormitorio y entró.
Yoochun vio Junsu girar a su vez para verlo, la sonrisa en la cara de Junsu desapareciendo lentamente. —¿Qué? —preguntó Junsu mientras se sentaba.
—Jae desapareció.


Continuara


2 comentarios:

  1. KHJ seguro secuestro a Jae después de haber estado con Junsu, espero no le haga daño ese desquiciado.
    Gracias

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  2. oo por que si estaba todo perfecto ..pobre jae espero k no le haga nada ese loco demente .. lo buno es k ya aparecio yuhno ...yuhnnie salva a tu boo

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