El
corazón de Junsu se exprimió por la angustia al mirar a través del patio de la
casa de sus padres y ver al hombre de sus sueños inclinarse para besar a la
linda mujer rubia que estaba en sus brazos. El objeto del deseo de Junsu, era Yoochun.
No
era un nombre famoso, ni aventurero, ni siquiera un nombre poético. Pero para Kim
Junsu, era el nombre más bello del mundo, porque pertenecía a Park Yoochun, el hombre con el que había estado soñando
durante los últimos diez años. Y para Junsu, habían sido diez años de anhelos
secretos, miradas robadas, y fantasías prohibidas.
Su
problema era que Yoochun había sido una parte de su vida durante los últimos
diez años y no estaba seguro de qué hacer sin el hombre. Junsu tenía tan sólo
dieciséis años de edad cuando asistió a la fiesta de compromiso de Zuno, su
hermano, donde conoció a Yoochun. Y había sido amor a primera vista. Los
sentimientos de Junsu no habían cambiado en todo ese tiempo, incluso después de
haber sabido que Yoochun era heterosexual.
Antes
de Yoochun, Junsu nunca había creído en el amor a primera vista. Ahora se
preguntaba qué haría sin Yoochun en su vida. ¿Cómo podría sobrevivir sin la
sonrisa con hoyuelos de Yoochun, su risa fácil, y su cálida presencia?
Junsu
había pasado los últimos diez años ocultando sus sentimientos por Yoochun a
todos los demás. Había llegado a ser tan bueno en eso, que se sorprendía cada
vez que veía a Yoochun y resurgía su sentimiento.
El
espíritu de Junsu se hundió aún más al ver a Yoochun coquetear con Jessica. Era
el momento de renunciar a sus fantasías y enterrar sus sentimientos por Yoochun,
seguir adelante con su vida, antes de que tuviera menos vida de la que tenía
ahora.
Con
el corazón pesado, Junsu caminó por el patio y se sentó ante la mesa de picnic
con sus padres. Miró a los dos por unos momentos, mientras trataba de armarse
de valor al unirse a ellos. Tenía que decirles que se marchaba. No iba a ser
fácil. Él era el bebé de la familia.
—Mamá,
papá, ¿puedo hablar con vosotros
unos minutos? —Junsu les dio una pequeña sonrisa tentativa.
—Claro,
Junsu, ¿qué pasa? —su madre, Mi-suk , preguntó mientras se giraba a mirarlo.
—Bueno,
ya sabes que apenas me queda un año más antes de conseguir mi doctorado en
Psicología, ¿verdad?
—Sí,
por supuesto —respondió Mi-suk —. ¿Qué es todo esto, Junsu?
Las
manos de Junsu se retorcían juntas. Él realmente no tenía ganas de afrontar
esta parte. —Yo me estoy transfiriendo a otra universidad. La Universidad de Seoul
National University tiene un gran programa, y podré asistir a otras clases
mientras termino mi carrera. Puedo conseguir una certificación en ‘Aplicación
de la cultura’ y ‘Socialización de la Comunidad’, al mismo tiempo.
—¿Seul
? ¿ Seoul National University ? —Mi-suk graznó mientras llevaba una mano temblorosa
hacia su marido.
—Es
un gran programa, mamá. Todavía conseguiré mi doctorado en Psicología, pero con
esa certificación, voy a tener mi especialización. Tendré recorrido un largo camino
para lo que realmente quiero hacer —Junsu racionalizó.
—Oh,
Junsu, ¿Seul? Eso está tan lejos, cariño. No te veremos nunca.
—Claro
que sí. Estaré en casa para las vacaciones y esas cosas. Además, no estaré
fuera tanto tiempo. Sólo será por un año —dijo Junsu, su voz gruesa e
irregular. Respiró hondo y luego levantó la vista hacia arriba para encontrarse
con su mamá. Sus ojos se aferraron a ella, analizando su reacción—. Esto es
algo que tengo que hacer, mamá.
Miró
a su madre fijamente durante varios minutos. Podía ver las lágrimas en sus ojos
cuando ella finalmente asintió. —Está bien, Junsu. Si esto es lo que tienes que
hacer, lo entiendo. Sólo recuerda que siempre estaremos aquí si nos necesitas o
quieres volver a casa.
Junsu
sonrió y se estiró para tomar la mano de su madre. Dio un apretón a la pequeña
mano. Sabía que su madre lo entendería aunque nadie más lo hiciera. Ella
siempre lo había entendido. —Gracias, mamá. Te prometo que voy a volver a casa
tan a menudo como me sea posible.
Cuando
él miró más allá de su madre, donde estaba Yoochun con Jessica, pensó que no
sería con mucha frecuencia. Se le rompía el corazón cada vez que venía a una
función de la familia y tenía que ver a Yoochun con otra persona.
En
el pasado, Yoochun había llevado con chicas a las reuniones familiares, pero
había sido una diferente cada vez. Junsu podía pretender que Yoochun no había
sentando cabeza porque todavía estaba en busca del amor perfecto, y tal vez él
aún tuviera una oportunidad.
Pero
en el último año, Yoochun había traído a la misma chica a todas las reuniones.
El rumor que circulaba en la familia era que Yoochun anunciaría su compromiso
en cualquier momento.
Junsu
no creía que pudiera sobrevivir viendo a Yoochun casarse con otra persona. Claro,
él quería que Yoochun fuera feliz, por lo que hizo su mejor esfuerzo para ser
civilizado con Jessica, la novia de Yoochun. Pero se le rompía el corazón cada
vez que los veía juntos.
Saber
que Jessica, tan agradable como era, estaría durmiendo en la cama de Yoochun
todas las noches, consiguiendo todo el amor y los afectos de Yoochun, hacía que
Junsu no creyera poder seguir sonriendo y siendo civilizado. Por lo tanto,
había tomado la decisión de alejarse.
—¿Estás
seguro de esto, Junsu? —preguntó Sang- Woo.
Junsu
envió a su padre una pequeña sonrisa. —Tan seguro como lo puedo estar, papá. No
estoy terriblemente feliz de dejar a todos, pero esto es algo que tengo que
hacer. Es difícil ser el bebé de la familia. Tengo que salir por mi cuenta un
poco.
—¿Cuándo
te vas? —preguntó Mi-suk .
Junsu
enrojeció ferozmente mientras respondía. —La semana que viene. Pienso que es
mejor llegar allí teniendo unos días de vacaciones. Ya tengo un apartamento que
me espera y todo eso. Las clases comienzan en dos semanas, pero quiero llegar
un poco antes y revisar el área, mudarme correctamente.
—¿Tan
pronto? —preguntó Mi-suk —. ¿Por qué no nos lo dijiste antes? Podríamos haber
organizado una fiesta de despedida y ayudado a mudarte.
—No
te lo dije antes precisamente por eso. Esto es algo que tengo que hacer, mamá.
Además, sabes lo que Zuno diría si lo supiera. Él todavía no entiende que yo
continúe en la escuela todo este tiempo. Todavía cree que sabe lo que es mejor
para mí.
Mi-suk
y Sang- Woo se rieron entre dientes.
—Está bien, Junsu —dijo Mi-suk —. Si eso es lo que tienes que hacer, te
apoyaremos. Sólo queremos que seas feliz.
Junsu
no sabía si estaba contento o no. Se sentía entumecido después de haber tomado
finalmente la decisión de mudarse, casi como si su cabeza estuviera un poco
nublada. Sabía que iba a sentir dolor y angustia por dejar a Yoochun. Él tenía
la esperanza de estar lejos el mayor tiempo posible, al menos hasta que se las
arreglara por sí mismo y pudiera lamer sus heridas en privado.
Cuando
Yoochun le dirigió una de sus famosas sonrisas con hoyuelos a través del patio,
Junsu se preguntó si lo iba a poder lograr. Yoochun era tan hermoso, quitaba el
aliento de Junsu cada vez que él miraba al hombre.
Yoochun
medía alrededor de un metro ochenta, puro hombre dominante. Exudaba todo lo que
debía ser un hombre, desde sus hombros anchos y brazos fuertes, hasta su
estómago de lavadero perfecto y sus piernas gruesas y musculosas.
Su
pelo rizado y ojos profundos , sólo se
agregaban a las características de Yoochun. Junsu miraba cada vez que podía la fuerte
mandíbula cuadrada, con la sombra de las cinco de la tarde que siempre parecía
tener.
Oh,
esos hoyuelos. Yoochun tenía uno en cada mejilla al lado de su boca, y se
mostraban brillantes como el día cada vez que sonreía. La sonrisa de Yoochun
podría iluminar una habitación y resucitar a los muertos trayéndolos de nuevo a
la vida. Junsu haría casi cualquier cosa para estar en el lado receptor de una
de las sonrisas de Yoochun.
No
podía recordar cuántas veces había hecho algo realmente estúpido, comportándose
como un perfecto idiota, buscando hacer reír a Yoochun para ver el flash de sus
hoyuelos. Por supuesto, había fracasado totalmente con él. Después de diez años
de actuar como un imbécil, Yoochun pensaba que Junsu era un cretino
irresponsable.
Yoochun
nunca había tomado a Junsu en serio, ni lo hacía ninguna otra persona. Junsu
supuso que se lo merecía. Había hecho algunas cosas realmente estúpidas. Todo,
desde teñir su cabello de azul a lanzar globos de agua a su hermano. Sin embargo,
por una sonrisa de Yoochun, había valido
la pena cada truco estúpido que Junsu había sacado en cada ocasión.
No,
Junsu sabía que había llegado el momento de renunciar a sus fantasías acerca de
Yoochun y seguir adelante con su vida. Él tenía veintiséis años de edad. Era
hora de que siguiera su vida sin intentar que Yoochun se fijara en él. Tal vez,
en algún lugar había alguien a quien pudiera amar y ser feliz, o tal vez no.
Pero tenía que intentarlo.
Junsu
estaba cansado de estar solo, cansado de dormir solo y cansado de volver a un
apartamento vacío todas las noches. Estaba cansado de mentir a su familia cada
vez que le preguntaban por qué nunca llevaba alguien a casa. Básicamente, Junsu
estaba cansado.
Se
sentía un poco triste mientras miraba alrededor del patio de su familia. Su
padre estaba muy ocupado volteando perros calientes en la parrilla. Su madre se
sentó ante la mesa del patio mientras charlaba con él. Era una habitual
barbacoa en el patio trasero de los Kim. Y Junsu se las perdería todas. Odiaba
tener que irse. Eran una familia muy, muy cercana. Pero sabía que no debía
quedarse. Al final, eso lo destruiría.
Junsu
sentía la tristeza en él y aún más al ver a su familia. Él había querido tener
un solo último encuentro con ellos antes de irse. Su miseria pesaba como el
plomo al aceptar el hecho de que era hora de irse. Quedarse era demasiado
condenadamente difícil.
Junsu
miró a través del patio donde Yoochun se encontraba hablando con Zuno y Seon-mi
, su brazo alrededor de la cintura del
de Jessica. Sí, era hora de irse. Diez años había sido suficiente tiempo.
Junsu
bajó su copa, y luego caminó por el patio con toda la calma que pudo reunir y
entró en la casa. Juntó sus cosas y comenzó a escribir una nota para su madre
hasta que oyó a alguien entrar en la cocina.
Junsu
hizo todo lo posible para suprimir un gemido cuando levantó la vista y vio a Yoochun.
En realidad, podría haber estado todo el día sin esto. —Oh, eh, Yoochun —dijo
mientras trataba de darle su mejor sonrisa.
—Hey,
Junsu, ¿te vas? —preguntó Yoochun mientras apoyaba la cadera contra el
mostrador.
—Sí,
tengo un poco de dolor de cabeza y no muchas ganas de fiesta. Iba a dejarle una
nota a mamá. Si no te importa, ¿podrías decírselo? —Junsu arrugó el pedazo de
papel que había estado escribiendo y lo tiró a la basura.
—¿Estás
bien para conducir? ¿Quieres que te lleve a casa? —preguntó Yoochun.
«¡Ni
que lo digas!» —No, hombre, estoy bien. No he bebido nada, excepto soda. Deben
ser las alergias o algo así. Estaré bien una vez que llegue a casa y descanse
un poco —dijo Junsu agarrando rápidamente su cazadora.
Yoochun
sonrió. —Supongo que todas esas fiestas nocturnas finalmente se están poniendo
al día contigo.
—Sí, eso debe ser.
—Sabes,
Junsu, si pusieras en tus estudios la mitad del gran esfuerzo que pones en las
fiestas, podrías… —Yoochun comenzó.
—Sí,
sí. Lo he oído todo de mamá y papá. No necesito escucharlo de ti —dijo Junsu,
mientras rodaba los ojos. ¿Qué fiestas? No había estado en una fiesta en mucho
tiempo, se preguntaba si se acordaría de lo que eran.
—Mira,
Junsu, sólo estoy diciendo…
—No,
Yoochun, no es así —dijo Junsu mientras la furia casi lo ahogó—. Estoy cansado
de que la gente me diga lo que debo o no debo hacer. Te paras ahí y me dices
que debo prestar más atención a mis estudios y dejar las fiestas. ¿Sabes cuánto
tiempo ha pasado realmente desde que he estado en una fiesta? ¿Lo sabes?
—No.
Pero yo estaba diciendo…
Junsu
no podía soportarlo más. Se había puesto al día con la mierda de sus padres
porque sabía que lo amaban y querían lo mejor de él. Pero no toleraría nada de Yoochun,
no cuando su corazón se salía de su pecho sólo por estar en la misma habitación
con el hombre.
—¿Tienes
idea de algo de mí? ¿Acerca de quién soy, qué hago, lo que quiero de la vida?
¿Por lo menos tienes alguna idea de lo que es mi vida? ¿O solo ves lo que
quieres ver, lo que siempre has visto? —preguntó Junsu, su voz empezando a
subir con ira y frustración.
Antes
de que Yoochun pudiera decir nada, Junsu rompió con él. —No, no. No sabes un
carajo de mi vida ni de mí. Eres igual que el resto de ellos. Todavía me veis
como ese estúpido adolescente que quería hacer reír a todos. No veis al verdadero
yo. Ninguno de ustedes.
—Junsu…
—Yoochun comenzó de nuevo.
—¿Sabes
qué...? —Junsu comenzó a reír con amargura—, ya no importa. Nada importa. Cree
lo que quieras creer. Me voy de aquí.
Yoochun
se quedó allí, asombrado, al ver a Junsu abrir la puerta y salir, cerrando la
puerta detrás de él. ¿Qué había sucedido? Junsu nunca se enfadaba, no con él, y
no con ninguna persona de esa manera.
Simplemente
no estaba en él estar enojado con alguien. Junsu era el payaso de la familia.
Siempre estaba haciendo algo para hacer reír a todos. Al igual que la vez en la
que había saltado a la piscina con toda su ropa. Claro, Yoochun sabía que
probablemente debería haber crecido a partir de ese momento, pero… era Junsu.
Yoochun
se giró al oír que alguien caminaba detrás de él. Era Mi-suk , la madre de Junsu.
—¿Junsu se ha ido? —preguntó mientras iba a la ventana para mirar hacia fuera.
—Uh,
sí. Dijo que tenía un poco de dolor de cabeza y decidió irse a casa. Estoy
seguro de que estará bien una vez que llegue y descanse —Yoochun trató de
asegurarle a Mi-suk . No tenía sentido que se diera cuenta del estallido de Junsu.
—Oh,
yo esperaba que se quedara. Este es nuestro último encuentro con él. Realmente
voy a extrañarlo. Él es mi bebé, no importa qué edad tenga. Es que va a ser tan
difícil verlo una vez que se mude.
—¿Se
está mudando? ¿Cuándo? ¿Por qué? —Por alguna razón, eso no le cayó bien a Yoochun.
No entendía por qué. No debería importarle lo que Junsu hiciera.
—Oh,
sí, se muda a SEUL para asistir a la
Universidad de allí. Se supone que debe
salir la próxima semana. Ya tiene un apartamento que espera por él y todo
arreglado.
—¿Por
qué se traslada? ¿No va a la universidad aquí? ¿Por qué tiene que ir a la
universidad de Seul? —preguntó Yoochun, a quien no le gustaba la idea de que Junsu
viviera al otro lado del país. Junsu siempre había estado ahí. Era un hecho de
la vida en el que podía confiar, como el sol saliendo por el este.
—Él
dice que quiere terminar su carrera allí, pero creo que es algo más que eso.
—¿Cómo
qué? —preguntó Yoochun con curiosidad.
Cuando
Mi-suk volvió a mirar a Yoochun, se
sorprendió por la mirada triste de su rostro. —Creo que alguien ha roto su
corazón. Él no ha dicho nada, pero una madre sabe cuándo su bebé está
sufriendo. Él ha estado sufriendo por un tiempo. Es por eso que no discutí con
él cuando nos dijo que se estaba mudando. Tal vez un cambio de aires le haga
bien y le devuelva la luz a los ojos.
—Yo
ni siquiera sabía que estaba saliendo con alguien. Nunca trae a nadie a ninguna
de las reuniones familiares. De hecho, no puedo recordar que trajera a alguien,
nunca, al menos no desde que he estado en ellas.
Y
eso ha sido, ¿cuánto? ¿Desde hace diez años más o menos?
—No,
nunca trae a casa a nadie. Le pregunté acerca de eso una vez, hace un par de
años atrás. Dijo que había alguien que le importaba, pero que no estaba
dispuesto a decirme nada en ese momento. Pensé que la relación era demasiado
nueva o algo así. Ahora me pregunto si fue así.
—¿Preguntarte
qué? —preguntó Yoochun, mitad con anticipación, mitad con pavor.
—Me
pregunto si tiene miedo de traer a casa a alguien por cómo vayamos a
reaccionar.
—¿Por
qué tendría miedo de traer a casa a alguien? Infiernos, yo traigo citas todo el
tiempo. Y yo ni siquiera tengo una verdadera relación. —Yoochun se encogió de
hombros para ocultar su confusión.
—Creo
que tal vez la persona con la que está involucrado es casada. Cada vez que
pregunto tiene una mirada triste, lejana, como si estuviera sufriendo. A veces,
él está tan triste, que me preocupo por él, por lo que podría hacer.
—Realmente
no crees que él hiciera nada para hacerse daño, ¿verdad? —preguntó Yoochun, vacilante,
casi con miedo de expresar sus pensamientos, sobre todo porque se centraban en
la ira repentina que sintió de que Junsu pudiera estar involucrado con otra
persona. ¿De dónde había salido eso?
—No,
por supuesto que no. Pero odio verlo tan infeliz. Me gustaría saber quién le
está haciendo daño. Encontrar a esa persona y darle un buen pedazo de mi mente.
No tiene idea del hombre especial que es Junsu. Él es muy amable y gentil. No
le hace daño a nadie. Y verlo tan triste, bueno, me rompe el corazón.
—¿Desde
hace cuánto tiempo ha estado sucediendo eso? —preguntó Yoochun con los dientes
apretados. Él se acarició con una mano temblorosa su rizado cabello mientras
trataba de averiguar por qué estaba tan inquieto por la idea de que Junsu
estuviera viendo a alguien más.
—Varios
años, según creo. No sé si ha sido la misma persona todo el tiempo o si ha han
sido varias personas diferentes. Tal vez sólo tenga mala suerte en el amor. —Mi-suk
miró hacia abajo a sus manos mientras
retorcía su anillo de bodas en el dedo.
—A
veces veo un destello en sus ojos cuando él está mirando hacia la nada, y
entonces creo que mi bebé está enamorado. Sólo alguien que ha sentido verdadero
amor puede tener ese brillo. Y luego se desvanece esa luz tenue y es sustituida
por dolor, uno tan profundo que debe desgarrar su alma. Y no sé cómo
solucionarlo.
Ella
se secó las lágrimas de sus ojos con la manga, emitiendo una risita: —Bueno,
basta de esto. Tenemos una fiesta a la que asistir. Debemos volver a ella.
Yoochun
observó a Mi-suk salir de la habitación,
una multitud de preguntas dando vueltas en su mente. No sabía qué pensar. No
podía creer que no hubiera visto nada de eso. Que hubiera sido totalmente ajeno
a todo lo relativo a Junsu.
Tal
vez Junsu estaba en lo cierto. Tal vez Yoochun no sabía nada de él. Yoochun
todavía lo veía como un niño tonto. ¿Y tenía qué, veinticinco... veintiséis
años de edad? Por supuesto, Junsu todavía actuaban gracioso casi cada vez que Yoochun
lo veía, lo que hacía que no supiera nada más allá de esos actos.
Pero
ahora que lo pensaba, en los últimos años se dio cuenta de que Junsu había
hecho menos y menos tonterías cada vez que veía al hombre. Tal vez él estaba
creciendo. Yoochun se alegraba de ello. Yoochun sabía que Junsu era un hombre
inteligente, esperaba que pudiera tener todo lo que siempre hubiera querido
tener en la vida.
La
experiencia le había demostrado a Yoochun que él había obtenido lo que quería
debido al trabajo duro y determinación, no perdiendo el tiempo y haciendo reír
a la gente. Después de tantos años en los que Junsu había corrido en la nieve
con sus pies descalzos, pintándose el cuerpo entero de morado, y colocando
petardos, Yoochun estaba un poco indeciso a creer que finalmente había decidido
apretarse el cinturón y convertirse en un adulto responsable.
Infiernos,
¿qué sabía Yoochun? Ni siquiera se había dado cuenta de que Junsu estaba
involucrado con nadie, y ahora Mi-suk le
decía que Junsu estaba enamorado de alguien y tenía el corazón roto. Debía ser
bastante grave para Junsu para tener que mudarse al otro lado del país para
escapar. Yoochun no podía creer lo mucho que le disgustaba esa idea.
Yoochun
se preguntó brevemente con quién estaría involucrado Junsu. ¿Era una persona
casada como Mi-suk sospechaba o era
alguna otra cosa? ¿Había algo más? ¿Qué tipo de problemas podrían tener dos
personas para que pudieran separarse de esa manera?
A
menos que ella no amara a Junsu. Si la mujer de la que Junsu estaba enamorado
no lo quería, eso podría ser devastador, especialmente para alguien como Junsu,
que no parecía tomarse nada en serio.
Yoochun
apretó los puños. Se sentía enojado por Junsu. Tan tonto como actuaba, era un
buen tipo. No se merecía ser herido de esa manera. Él mismo había sido herido
una o dos veces persiguiendo un amor inalcanzable. Él sabía lo que se sentía.
Mientras
pensaba en la situación de Junsu, se preguntó si podría ayudar de alguna
manera. ¿Habría algún consejo que pudiera darle a Junsu? Palabras sabias, por
así decirlo, que pudieran hacerle las cosas un poco más fáciles.
Además,
no le gustaba la idea de que Junsu se estuviera mudando al otro lado del país.
No podía imaginar cómo sería la vida sin Junsu. A Yoochun se le estrujó el
estómago con sólo pensar en ello. ¿Tal vez se había acostumbrado demasiado a
estar todo el tiempo con él? Tal vez esto era lo que Junsu necesitaba.
Yoochun
sacudió su cabeza mientras caminaba de vuelta al patio. Junsu podría meterse en
un lío. Yoochun reflexionó brevemente si el chico podría confiar en un amigo.
Tal vez si él se dejaba caer por su casa, podría hacer algo.
continuara

Eres un tonto Yoochun, es a ti a quien ama Junsu y por eso se va, pues te ha visto que vas en serio con Jessica y el no quiere sufrir más, pero esta bien acércate a el a ver si se te confiesa y te dice que te ama...
ResponderEliminarGracias
si tan solo supieras que es x tu culpa que se va a seul ,si supieras que por tu culpa tiene el corazon roto ,si supieras que eres tu el que hizo que perdiera ese brillo en su mirada y que toda esa inmadures que viste que iba disminuyendo era xq ya no auanta mas tiempo estando a tu lado y que no lo tommes en cuenta solo como un inmaduro revoltoso gracias x compartir lind
ResponderEliminarbabo babo !! yoochun, como es que no te das cuenta, pobre de nuestro delfin esta sufriendo. No te preocupes mi lindo susu estoy seguro que ese raton se dara cuenta de lo valioso que eres, ya lo veras.
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