CAPÍTULO CINCO

Yunho suspiró y exhaló lentamente mientras iba hacia la cocina.
La revelación de la naturaleza de su relación había sido inevitable.
Debería haber adivinado que Jaejoong reaccionaría del modo en que lo hizo. Era casi un alivio. La mirada de miedo de Jaejoong y su incapacidad para consolarlo fueron demasiado duras.
Una leve sonrisa se insinuó en sus labios. En tan poco tiempo, se había encariñado con este triste pelinegro. O tal vez, tener alguien a
quien cuidar le daba un nuevo sentido a su vida.
Los detectives alzaron la vista con expectación cuando entró a la cocina.
—Caballeros, vamos a intentarlo otra vez. Todavía está alterado, pero creo que tiene muy buenas razones para estarlo.
Parece que  Hyun Joong ha hecho, algo más, que solo abusar de sus
esclavos.
Yoochun habló primero.
—¿Te dijo que Soo Hyun murió?
—No, pero suena como si así fuera. Está listo para hablar otra
vez, creo. —Yunho se restregó la cara con sus manos—. Jaejoong ha sido torturado en forma extrema y Dios sabe qué más. Puede que tenga veinticinco años, pero emocionalmente no es más que un adolescente.
No creo que alguna vez le hayan demostrado afecto o amor y no sabe cómo manejarlo.
Mirando al detective Changmin , Yunho continuó:
—Mi relación con él es algo que preferiría no divulgar. Usted
debería ser capaz de entenderlo. Quiero que sepa, que yo no le haría daño, no como el que ha sufrido. Él nunca tuvo la posibilidad de escoger este modo de vida. Pero ahora mismo no entiende ningún otro. Le prometí cuidar de él y planeo conseguirle ayuda psicológica.
—SeñorJung , debe comprender que he tratado con cada pervertido sexual... —Changmin  se detuvo y un rubor leve se elevó por su cuello—. Lo siento. No puedo entender su modo de vida, pero no es la primera vez que lidio con ello. Por lo que puedo ver, intenta hacer las cosas correctamente con el señor Kim Jejung. Lo único que necesitamos figure en el informe, es su declaración.
—Gracias. —Yunho giró para dirigirse hacia la puerta, entonces
se volvió—. Ah, y sobre su nombre. Llámelo Jaejoong, podría aliviar su incomodidad. Ayer, cuando lo hice decirme su nombre verdadero, se desmayó. Póngalo en sus notas, pero llámelo Jaejoong.
—Buena idea —cabeceó Changmin .
Cuando volvieron a la sala de estar, Jaejoong no se había movido
de su lugar en la esquina del sofá. Yunho no vaciló esta vez. Tomó
asiento a su lado, deslizó un brazo alrededor de sus hombros, y
entonces lo atrajo apretándolo contra él. Los dedos de su mano se
enlazaron libremente con los de Jaejoong.
Changmin  llevó la butaca más cerca del sofá y se sentó.
—Jaejoong, realmente tengo que saber qué os pasó a ti y a Soo Hyun.
Sé poco. ¿Te digo lo que sé y me dices si es o no correcto?
Yunho cabeceó ante la nueva estrategia de Changmin . Tratar a
Jaejoong más como un niño que como un adulto podría funcionar.
Jaejoong cabeceó ligeramente mientras sus dedos apretaban la
mano de Yunho.
—Bien, bien, Jaejoong. Ahora, Yunho dice que tu nombre verdadero
es Jejung Kim Jejung. ¿Esto es cierto?
—Sí, señor —fue la respuesta apenas susurrada.
—Muy bien. —La amplia  sonrisa de Changmin  pareció tranquilizar a Jaejoong—. Te buscamos en el sistema de familias de adopción. Allí dicen que escapaste de la familia Lee cuando tenías once años. ¿Es cierto?
Yunho miró a Jaejoong con atención.
Con la frente ligeramente fruncida, sacudió su cabeza.
—No, señor, yo... yo... —Se dio vuelta para mirar a Yunho—. Yo
no haría eso. Yo no me escaparía. —Su jadeó se sentía caliente contra la cara de Yunho.
—Shhh... —Yunho se inclinó sobre él, dejando que su frente tocara a Jaejoong—. Sé que no lo harías. Solo tenemos que entender por
qué pensaron que lo hiciste.
Los ojos de Jaejoong se cerraron y su respiración se tranquilizó otra vez.
—Jaejoong. —Changmin  extendió la mano y le tocó el brazo—. Si no escapaste de los Lee, ¿cómo te fuiste?
—Me llevaron a mi siguiente familia adoptiva, los Song.
Changmin  encontró la mirada fija de Yunho.
—Song. ¿Recuerdas la escuela donde fuiste? Jaejoong sacudió su cabeza.
—No fui a la escuela cuando viví allí. Dijeron que había terminado. No lo entendí, pero estaba bien. No eran malos conmigo.
—¿Fueron los que te vendieron? ¿A  Hyun Joong?
—No... —Jaejoong hundió la barbilla en su pecho—. Mi... fue...
después de ellos. La siguiente familia.
Yunho cerró los ojos contra el doloroso escozor de las lágrimas.
Como una persona que quería el completo control sobre su vida, Yunho no podía imaginarse el horror que Jaejoong había vivido, desde su niñez hasta ahora. Esto lo enfermaba del estómago, pero mucho más, hacía doler su corazón por el perdido joven, que agarraba su mano con ferocidad.
Yunho metió a su agotado amante en la cama. La entrevista duró hasta bien tarde y no recogió mucha información. Pasando su mano
por el pelo mediano negro , Yunho sonrió a los ojos soñolientos que lo miraban.
—Lo hiciste muy bien, Jaejoong, muy bien. Estoy orgulloso de ti.
—Las lágrimas brotaron, volviendo sus ojos más oscuras que la noche después de una lluvia de verano—. Duerme ahora. Regresaré más tarde. Tengo que hablar con Yoochun y el detective Changmin . 
—Se inclinó para darle un beso rápido, pero la mano de Jaejoong se deslizó alrededor de su cuello, manteniéndolo brevemente allí. Yunho profundizó el beso, su lengua se deslizó entre los labios separados. La lengua de Jaejoong persiguió la suya cuando se separó. El simple acto animó a Yunho. Con un suave mordisco final a los labios de Jaejoong, le susurró—: Regresaré en un ratito.
Con un suspiro largo, los ojos de Jaejoong se cerraron y su respiración se estabilizó.
Yunho lamentó abandonarlo. Estaba determinado a despedir a sus invitados tan rápido como le fuera posible y volver. Tenía miedo
de que la entrevista acrecentara las pesadillas de Jaejoong. Moviéndose hacia la puerta abierta, salió de puntillas.
Yoochun y Changmin  hablaban en susurros en la sala de estar.
Alzaron la vista cuando volvió al cuarto.
—Tenemos bastante como para detener a  Hyun Joong por agresión con lesiones, pero tenemos que saber más sobre el asesinato
—dijo Yoochun.
Jaejoong no había sido capaz de decirles qué había pasado con Soo Hyun después de la paliza. Yunho se estremeció con el recuerdo de la voz desconsolada de Jaejoong mientras relataba la sangrienta escena.
 Hyun Joong literalmente había despellejado a su esclavo con una fusta de nueve colas. Jaejoong pensaba que Soo Hyun todavía estaba vivo cuando él y otros tres esclavos fueron introducidos en el cuarto como una advertencia. Les habían obligado a mirar el castigo. No era asombroso que  Hyun Joong aterrorizara a Jaejoong. Luego, cuando recibió un castigo similar el invierno pasado, estaba seguro de que moriría.
—Bien, sin un cuerpo no hay ninguna evidencia de asesinato. — Yunho quería deshacerse del abogado que había en él y enfrentar a  Hyun Joong como un hombre con la venganza en mente.
—Lo sé —suspiró Yoochun—. Si sólo... Yunho podía leer sus pensamientos. Sabían que hacía meses que
Jaejoong sufría. Los informes del hospital serían parte de la evidencia.
Jaejoong le había dado permiso para consultarlos un rato antes.
Lamentablemente, desconocían cuántos más habrían sufrido o muerto en esos tres meses pasados.
—Bien, la declaración de Jaejoong debería permitirnos conseguir
una orden de registro. Tal vez encontremos evidencia del destino de
Soo Hyun. Mientras tanto, hablaré con Jaejoong un poco más. Tal vez recuerde más cuando se calme.
Jaejoong había soportado el interrogatorio bastante bien. Al final
estaba cubierto de sudor y lágrimas, agotado. Cuando el estado lo
ingresó en la lista de fugitivos, se había marchado con otra familia,
con la que vivió durante un año y medio. Ellos no le habían hecho
daño. Había sido tratado como un criado, un mero sirviente: limpieza y cocina; pero sin abuso sexual. Y claramente intimidado en la seguridad en sí mismo y su amor propio.
—De alguna manera, las familia adoptivas lo preparaban para
ser un esclavo en el futuro —dijo Yunho mientras caminaba hacia el minibar. Sosteniendo una botella de whisky, miró a Yoochun y a Changmin . Ambos hombres sacudieron su cabeza—. ¿De servicio, eh? Bien, yo no. —Se sirvió una copa y la devolvió al bar. El líquido ardiente quemó en sus venas, tan caliente como su cólera hacia  Hyun Joong. 
—Sí —suspiró Yoochun y frotó sus ojos con sus dedos—, la
primera familia enturbiaría el rastro. Si alguien encontraba a Jaejoong, ellos, en realidad, no le habrían hecho nada, excepto sacarlo de la escuela. Desde el momento en que nadie vino a por él, fueron capaces de pasarlo a la siguiente familia, para seguir su
entrenamiento.
Changmin  tomó un largo aliento y se puso de pie.
—Tenemos un problema más grande que Jaejoong y algunos
otros. Esto llevará mucho tiempo, demasiado. Odio la idea, pero
tenemos una operación de comercio de esclavos muy organizada que continúa funcionando. Nadie sabe cuántos niños han sido derivados del sistema, y solo Dios sabe qué pasó con ellos. Tengo que regresar a la oficina. —Una arruga plegaba su frente—. Vamos a tener que comprobar a cada fugitivo que hay en la lista de Servicios Infantiles, por quién sabe desde hace cuánto tiempo. El calvario de Jaejoong comenzó hace catorce años. Con miles de niños en el sistema, podríamos estar hablando de cientos de víctimas.
Yunho ya había pensado en ello, pero el horror en la cara de Yoochun demostrada que él no.
—Dios mío... —La cara de Yoochun palideció bajo su tez oscura
. Yo… Changmin  le dio una palmada cuando se dirigió a la puerta.
—Ves, por eso eres detective de homicidios. Tu visión es demasiado estrecha. Vamos. Tenemos que salir de aquí. —Él siguió hacia la puerta.
Yunho los siguió detrás.
—Gracias por ser tan amable con Jaejoong.
—No es la primera vez que veo un caso como éste. Necesita
ayuda profesional y una oportunidad de vivir una vida normal.
Changmin  no tenía que decirlo.
Yunho cabeceó.
—Lo sé. Pediré una cita con un psiquiatra cuanto antes. Y
tendrá una opción. Sé que no entiende mi modo de vida, pero créame cuando le digo que quiero un compañero dispuesto, no un esclavo estúpido.
Changmin  cabeceó y ofreció su mano.
—Haré todo que pueda para ser discreto.
Yunho sacudió la mano estrechándosela.
—Gracias. —Los observó marcharse mientras bajaban por las escaleras y salia del edificio.
Más que nada Yunho quería una relación dispuesta, consensual. Y
le sorprendió comprender cuánto la quería con su esclavo pelinegro.
Jaejoong luchó contra las manos que lo sujetaban mientras el
miedo lo paralizaba. El cálido capullo que formaban las mantas se
había convertido en una correa de áspero cuero, que lo mantenía
atado. Las suaves sábanas se sentían como azotes del gato  contra
su espalda.
—¡No, por favor, no! —los gritos no habían servido entonces.
Rogar por su vida sólo volvió al Amo más loco. El olor agudo de la
sangre se mezclaba con el acre del sudor—. ¡No!
—¡Jaejoong, despierta! Vuelve en ti. Estás a salvo. Nadie te hará
daño aquí. ¿Puedes oírme, Jaejoong?
—Amo. —El alivio cayó en él mientras unos fuertes brazos lo
atraían más cerca. Su cabeza descansaba sobre un pecho musculoso.
Una capa delgada de tela lo separaba de los rápidos sonidos del corazón del Amo Yunho.
—Estás bien. No dejaré que te pase nada. —Los brazos de su
Amo lo apretaban mientras lo mecía—. Has sido muy bueno hoy.
La alabanza causó un dulce nudo en la garganta de Jaejoong y un
flujo de calor corrió por él.
—Tenían que saber sobre tu vida, por eso el interrogatorio. Esto cambia muchas cosas... el modo en que has sido tratado... Su felicidad se disolvió en una inundación de pánico.
—¿Cambios? Pero dijo que había sido bueno.
—Y es cierto. Hiciste y haces lo correcto asegurando que  Hyun Joong y tus padres adoptivos nunca hagan daño a nadie más. — Su Amo hizo una pausa para plantar un beso suave sobre su cabeza
— . Pero tú no escogiste esta vida, Jaejoong. Ser un sumiso debería ser tu
decisión, no algo forzado. Te robaron la infancia, sufriste abusos y
violaciones. Todas estas cosas están mal y la gente que lo hizo debe ir a la cárcel. —Otro suave beso acompañado de un apacible suspiro—. ¿Quién sabe si hubieras escogido a un hombre como amante si te hubieran dado alguna opción?
—Quiero quedarme con usted... —Jaejoong no podía detener el
pánico que oprimía su garganta—. Yo solo...
—Shhhh... te quedarás conmigo por ahora; hasta que puedas
tomar una decisión sobre lo que quieres.
—Le quiero a usted.
—Lo dices ahora, pero tienes que esperar hasta que hayas
tenido alguna posibilidad de aprender la diferencia entre una opción y algo que te es impuesto.
—Quiero quedarme con usted, Amo. —No se marcharía. Si su
Amo le decía que tenía una opción, su decisión ya estaba tomada.
Quería quedarse con su nuevo Amo. El terror comenzó a retroceder.
Se quedaría. Pasara lo que pasara, costara lo que costara, mientras su Amo lo quisiera, se quedaría.
Yunho se relajó cuando la respiración de Jaejoong se tranquilizó en
el sueño. Estaba seguro de que el joven todavía no entendía lo que
decía. La idea de que se marchara, hacía que su corazón se sintiese
atravesado por el dolor. ¿Cómo podía haber caído con tanta fuerza y tan rápido? Aunque sus sentimientos no importaban. Mañana, ellos comenzarían de nuevo. En vez de ayudar a Jaejoong a ser un verdadero sumiso, le ayudaría primero a convertirse en una persona
independiente.
Una mano caliente rodeaba su polla. Golpes largos y perezosos,
apartaron a Yunho del sueño. La luz de la mañana se mostraba por las cortinas. Una rápida respiración sacudía el duro cuerpo adherido al suyo, no sabía si de miedo o de deseo.
—¿Jaejoong?
—Sí, Amo. —Un temblor de miedo tiñó la tranquila respuesta.
—Te sientes tan bien. —Apretó su brazo alrededor del cuerpo
delgado—. Realmente bueno. —Yunho quería rodar sobre Jaejoong y abrirse camino a través de su cuerpo hasta que olas de placer lo
atravesaran. Pero la decisión tomada la noche anterior lo detuvo
—.Jaejoong, ¿por qué me acaricias?
—¿Debería parar? —la turbación coloreó su voz.
Yunho no estaba seguro de por dónde comenzar y el placer de
las caricias de Jaejoong, fundiendo sus neuronas, no ayudaba.
Comenzaría por lo básico.
—¿Disfrutas al estar con un hombre?
—Yo... lo hago con usted. —La caliente mano vaciló.
Yunho deslizó su mano bajo las mantas y la envolvió alrededor
de la de Jaejoong.
—No siempre supe que era gay. —La mantuvo apretada,
deteniendo los sensuales movimientos—. Hasta que cumplí veintidós años, intenté convencerme de que deseaba a las mujeres, hasta mi primer amante masculino. La revelación fue mucho más explosiva que el mismo sexo. —Yunho tembló con los recuerdos—. Eso no fue dulce ni sensible, fue duro y áspero y no podía conseguir suficiente. La relación no duró mucho tiempo, pero supe que ninguna mujer jamás me satisfaría, del modo en que un hombre lo hacía. Antes de que separáramos  nuestros caminos, había descubierto mi necesidad de controlar a mi compañero y el deseo de que ese compañero fuera un hombre. Pero ambas fueron mis propias opciones.
Deslizando sus dedos alrededor de la muñeca de Jaejoong, separó
la mano del hombre de su polla. Rodando hacia él, Yunho acarició la incipiente barba que había aparecido en su cara.
—Tú nunca tuviste la posibilidad de hacer esa elección. ¿Cómo
podrías saber si te mueve hacia mí el deseo o la gratitud, por darte un lugar seguro donde quedarte? ¿O si solo obedeces porque nunca has conocido otro modo de vida?
—Le quiero. Quiero quedarme con usted —el pánico hizo que la
voz de Jaejoong sonara tensa y sus ojos parecieran salvajes.
—¿Por qué? —susurró Yunho—. Si tuvieras la posibilidad de
marcharte de aquí, a un lugar donde vivir sin sentirte obligado con
nadie, ¿la tomarías?
—Yo... —Un sollozo medio ahogado se tragó el resto de sus
palabras.
—No digo que tengas que marcharte. Si te quedas, debería ser
porque quieres esta vida y no porque no tienes otra opción. —Yunho pasó su pulgar por su tembloroso labio inferior. Se inclinó y colocó un beso contra la línea dolorosa de la boca de Jaejoong
—. Tienes que decirme qué quieres.
El cuello de Jaejoong se estiró hacia adelante, persiguiendo la boca
de Yunho hasta que la atrapó.
—Por favor... —masculló contra los labios de Yunho.
Yunho se derritió en un beso apacible. Dolia por la necesidad,
pero su deseo tenía que ser atenuado. Y los sentimientos de ternura
tenían que ser reprimidos, antes que se convirtieran en algo más
profundo. Si Jaejoong no aceptaba la vida de un sumiso de buen grado, Yunho lo perdería. Esa idea congeló el aliento en su garganta. Mientras los tentadores labios se apretaban contra su boca abierta, Yunho no pudo evitar sucumbir.
Sus dedos se extendieron sobre la cara de Jaejoong, en tanto su cuerpo se acercaba. El calor de su boca no podía compararse con el caliente miembro que se apretaba contra Yunho, a través de la delgada capa de las sábanas de algodón. El que Jaejoong lo deseara no era la cuestión, sino por qué. ¿Porque Yunho era suave donde los otros habían sido crueles? ¿Alguna vez Yunho conocería sus verdaderos sentimientos?
El deseo apartó a un lado las preguntas fastidiosas. Chupando la
tímida lengua que jugaba con su boca, Yunho atrajo a Jaejoong más
cerca. El cuerpo delgado se derritió contra él. Los dedos de Yunho
rastrillaron el pelo negro . El dolor en su ingle se intensificó bajo el
calor que quemaba.
—Te deseo... —gimió Jaejoong. Jadeaba en busca de aire.
El deseo desesperado de empujar en el calor aterciopelado del apretado culo de Jaejoong casi lo abrumó.
—Jaejoong... —Yunho quería decirle que no, pero las manos
desesperadas que lo atraían, acallaban sus protestas y disolvían sus
pensamientos.
Sosteniéndolo cerca, Yunho hizo rodar sus cuerpos hasta que Jaejoong quedó sujeto, debajo de él. El toque frenético de sus besos se tranquilizó. Yunho acarició el  pelo, alejándose de la boca de
Jaejoong.
Los intensos ojos negros sostenían tal confianza, tal inocencia.
¿Cómo podía, después de todo lo que había pasado, dar su confianza
a alguien?
¿Acaso Yunho podría dejar a un lado esa parte suya que ansiaba
el control de su compañero? ¿Olvidaría el placer del dolor para
mantener esa confianza e inocencia que encendía los ojos de Jaejoong?
Con un suspiro, bajó la cabeza para acariciar la oreja de Jaejoong.
Un gemido suave cosquilleaba en su mandíbula. Como recompensa
por su lóbulo mordisqueado, las caderas de Jaejoong se levantaron hacia arriba. Sus piernas se separaron para restregarse contra Yunho, apretándose juntos. La exquisita presión de una polla contra la otra hizo que Yunho gimiera.
Dejando un rastro mojado hacia los labios de Jaejoong, Yunho
inhaló su quejido de deseo mientras su lengua buscaba la húmeda
caverna. Los dientes chocaron cuando buscó un contacto más
profundo.
La boca de Jaejoong respondió a su hambre y sus manos
desesperadas se agarraron a su cuello, manteniéndolos unidos.
—Dios, te deseo tanto. —Yunho gimió cuando se detuvo
buscando aire—. Necesito...
—Tómeme, Amo... —el aliento de Jaejoong jadeaba sobre su
rostro—. Por favor, tómeme...
Yunho se estremeció ante el sonido suplicante de su voz.
Necesitaba eso, alguien pidiéndole alivio y liberación. Separándose,
alcanzó de la mesita de noche un condón y el lubricante y los dejó
caer al lado de Jaejoong. Con movimientos tranquilos y lentos, dejó que
su deseo lo gobernara, mientras se arrodillaba entre las largas piernas
de Jaejoong y alcanzaba sus boxers.
Jaejoong levantó sus caderas y empujó el material hacia abajo
mientras Yunho tiraba de él. Los calzoncillos volaron sobre el hombro
de Yunho con prisa. La goteante polla de Jaejoong era pura tentación. Se inclinó hacia adelante y tragó la caliente carne con su avariciosa boca, empujando la cabeza hasta alcanzar las profundidades de su garganta. El cuerpo de Jaejoong se arqueó, casi haciendo que Yunho se atragantara con el repentino movimiento.
—¡Amo! —su grito estaba teñido tanto de miedo como de deseo.
Yunho usó su boca para tranquilizar a Jaejoong. Separándose hasta
solo chupar la cabeza, levantó los ojos y dio un vistazo al tenso
cuerpo. El miedo se había marchado y la confianza resucitó cuando
Yunho pasó su lengua alrededor del duro borde de la corona. Sus
dedos hicieron rodar el saco suave de las pelotas de Jaejoong antes de buscar hacia abajo la grieta de su culo para jugar con el fruncido
objeto de sus necesidades.
Con una última lamida de su lengua, Yunho se arrancó de la
carne engrosada de su amante.
—Date la vuelta.
Jaejoong no vaciló, trepando sobre sus manos y rodillas, expuesto
para al capricho de Yunho. Enmarcado por sus muslos abiertos, su
dura polla colgaba, pesada, entre sus pelotas apretadas con la necesidad.
Mirando su dulce y firme culo, Yunho luchó contra el impaciente
deseo. Tanto como quería tomarlo con fuerza y rápido, no lo haría. No debería estar aprovechandose de Jaejoong en primer lugar, pero la necesidad de su dolorido cuerpo de clavarse en él era inmensa. Yunho se inclinó hacia Jaejoong y lamió un rastro deslizándose bajo su arqueada espalda. Su garganta se apretó cuando besó las gruesas cicatrices que cruzaban la espalda de Jaejoong. Sus manos acariciaron
sus costillas y el estómago mientras se deslizaban hacia la dura carne.
Largas y lentas caricias al eje de Jaejoong, lo hicieron gemir, pero nunca expresó sus deseos.
—Dime qué quieres, Jaejoong. —Yunho rozó con su propia y
dolorida polla la hendidura del culo de Jaejoong—. ¿Qué quieres?
—A usted... —Jaejoong empujó su culo contra Yunho cuando gimió
las palabras.
—Dime qué quieres y lo haré. —Yunho se inclinó hasta que su
pecho descansó sobre la espalda de Jaejoong. Besando su cuello, le
susurró—. Dime qué quieres que te haga. —Había tantos significados
en sus palabras.
—Oh... Amo... fólle... me... —sus palabras seguían el ritmo de
los largos y duros golpes de Yunho sobre la polla de Jaejoong.
Yunho se separó, para dejar suaves besos sobre la espalda de
Jaejoong hasta que alcanzó su tentador culo. Su lengua atormentó el
hoyuelo en la hendidura entre sus nalgas. Al liberar la polla de Jaejoong,
Yunho usó ambas manos para separar los blancos montículos. La
fruncida rosa oscura casi pulsaba con necesidad. Pasó la lengua por el
valle y hacia abajo, atormentando el apretado agujero. Rodeándolo
primero con la punta de su lengua, después lavó su agujero.
Jaejoong gimió, levantando la cabeza de la cama y apretando las
mantas entre sus dedos.
—¡Amo!
Yunho deslizó la mano entre los muslos de Jaejoong y acarició el
acalorado eje de carne. Su lengua empujó y se introdujo en el
apretado frunce mientras éste comenzaba a relajarse y abrirse.
Lubricado por un flujo casi constante de pre-eyaculación, la caliente polla de Jaejoong se deslizaba fácilmente en su mano. Yunho hizo rodar su lengua y empujó contra el relajado agujero de Jaejoong.
Un lloriqueante gemido y un empuje contra la cara de Yunho precedió la explosión del orgasmo de Jaejoong. Yunho tiró de la polla que goteaba y amamantó la caliente carne en su boca. Jaejoong enterró su cara bajo las mantas, gimiendo, al tiempo que Yunho lo chupaba y dejaba seco. En cuanto lo liberó, el cuerpo de Jaejoong se deslizó hacia abajo sobre el colchón.
Yunho sufría con la necesidad mientras tomaba el lubricante. Con
dedos cremosos, rápidamente preparó el culo de Jaejoong, empujando el lubricante profundamente en el agujero ya relajado. Rasgando un
condón, lo hizo rodar sobre su carne dolorida y extendió el lubricante
sobre él, con unos rápidos golpes. Con Jaejoong extendido sobre la
cama, se empujó en el calor aterciopelado.
—Suave... Debe... —Un empuje leve de Jaejoong y Yunho estuvo
metido profundamente, hasta las pelotas, en su calor líquido.
—Oh, sí... Jaejoong... —Yunho se inclinó hacia adelante, bajando su cuerpo y cubriendo a su amante. Los lentos movimientos circulares de su cuerpo lo mantuvieron casi al límite. Una ráfaga de besos y mordiscos regaron el cuello y el hombro de Jaejoong. Chupando el lóbulo de su oreja, Yunho murmuró—: Tan bueno... Tan apretado... —Sus brazos apretaban a Jaejoong contra su pecho mientras su cuerpo se ondulaba sobre él, su polla estaba envuelta en un calor intenso. El nudo en su ingle se apretó hasta que no pudo contenerse más. Con un duro golpe de sus caderas y un grito ininteligible, cayó al borde y se vació en su amante.
Con sus miembros pesados y los latidos del corazón tan rápidos,
que pensó que taladrarían su pecho, los temblores del clímax
siguieron estremeciéndolo. Pasaron varios segundos antes de que
comprendiera que no era el único que se sacudía. Los suaves sollozos ahogados de Jaejoong lo despertaron de su lánguida dicha.
—¿Jaejoong?
Se apartó del blando cuerpo. Quitando el condón de su polla, lo
tiró en el recipiente antes de acercarse a Jaejoong.
—¿Te hice daño? —Jaejoong sacudió su cabeza, pero las lágrimas
que se derramaban por su cara no ayudaron a convencer a Yunho que decía la verdad. Yunho no se molestó en preguntarle otra vez. En cambio, tiró de él para acercarlo más, los cubrió a ambos con las
mantas y lo sostuvo, besando las lágrimas que caían.
Jaejoong despertó solo e, inmediatamente, extrañó el calor del
cuerpo de su Amo. Un temblor lo atravesó, al recordar la pasada
noche. Su antiguo Amo lo había usado a menudo, había dejado que
sus amigos lo usaran, pero nadie nunca lo había tocado como el Amo Yunho. Su cerebro no podía racionalizar la experiencia. Todas las veces que le habían exigido que satisficiera a alguien, jamás lo había cuestionado. Eso debía hacer un esclavo, obedecer. El recuerdo de la caliente lengua de su Amo, penetrando su culo, hizo que su polla se endureciera. ¿Por qué su Amo haría algo que sólo le tocaba a un esclavo?
El sonido de movimientos en el otro cuarto le recordó su lugar.
Un esclavo no debería holgazanear, en la cama de su Amo. Pero el
Amo Yunho le había dicho que las cosas serían diferentes aquí. Las
reglas de su anterior Amo no se aplicaban. El placer que el hombre le había dado se lo confirmaban, pero aun así… Salió rodando de la cama, más feliz de lo que alguna vez recordara. Una ola de pánico se extendió por él. No debía acostumbrarse a esto. Sólo treinta días y dos de ellos ya se habían ido.



Continuara



4 comentarios:

  1. hglfhfklsfklhshsfkjghsfkjghskjskhgfhhfghsfk yunho y jae se aman solo q yunho aun no lo acepta xq no cree q pueda olvidar a karam u.u Diossssss q cap..

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  2. relájate jae no serán 30 días serán mas si es que no se queda toda la vida con tigo no creo que lo deje des pues de ese tiempo

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  3. Jae se angustia pensando que sólo serán 30 días los que estará con Yunho, no creo porque aunque este no lo ha aceptado, ya esta enamorado de Jae. Espero si logren descubrir esa mafia que hace a niños inocentes en esclavos.
    Gracias

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  4. creo que algo se esta formado entre los dos pero como dice Yunho Jaejoong debe de tener su propia elección que dejar todo lo que a vivido anteriormente salir de ese trauma y ser el mismo ..pero el pobre esta feliz tambien pero en su mente esta que solo se quedará 30 días y bueno espero que pueda salir de todo ese o esas ideas que tienen

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