―Hemos tenido otro incidente con un solitario. ―Las palabras
golpearon en su cerebro a través de la línea telefónica mientras Yoochun se reclinaba en su silla, cerrando sus ojos.
Él podía recordar todo muy vívidamente, su propia transición y los
acontecimientos que lo condujeron a ello.
―¿Cuántos fueron heridos?― Consiente del hecho de que
alguien pudiera estar escuchando a escondidas la conversación, escogió sus
palabras cuidadosamente, evitando decir la frase que bramaba desde algún lugar
de su mente―cuántos transformados.
―Tres ―lo dijo soltando un largo suspiro quien estaba del
otro lado de la línea. La gruesa voz se profundizó hasta que Yoochun casi no podía oírla con sus sentidos humanos
normales—. Necesitamos de tu ayuda. Uno debe ser enviado a ti. No tenemos
suficientes lugares seguros para que todos ellos vayan ahora mismo. Ya que
vives en medio de la nada, eres su mejor opción.
Refunfuñando silenciosamente para sí mismo, Yoochun sabía que eso no había sido una petición. Le
estaba cortésmente ordenando que hospedara al hombre recientemente
transformado, que le mostrara cómo luchar contra el impulso de convertirse en
lobo, y de cómo existir con su mundo cambiado para siempre.
—¿Cuándo llegará?
—Estará allí alrededor de las cinco. Debes entender algo,
Yoochun . Si él no puede manejarlo, debes dejárnoslo saber. No podemos
arriesgarnos a que las personas descubran lo que somos, incluso si eso
significa tomar la vida de un inocente.
Sin decir nada, Yoochun
colgó el teléfono en su lugar, sabiendo que la conversación estaba
terminada y que no requería de una respuesta de parte suya. Había escuchado las
mismas palabras antes, una vez, hace ya varios años. El mismo hombre se las
había dicho, pero esa vez era su vida la que pendía de un hilo. Había sido
advertido muy claramente que si no controlaba a la bestia latiendo en su
interior a cada momento del día, exigiendo que cambiara todo el tiempo, él
sería sacrificado por el bien de la raza. A pesar de que fue uno de ellos, que
al volverse loco, lo había convertido en primer lugar.
No estaba seguro qué esperar, pero cuando un vacilante golpe
sonó en la puerta puntualmente a las cinco esa tarde, abrió la puerta y le dio
una buena mirada al hombre parado ante él. Por un breve momento, pudo sentir
algo dentro de él reaccionando por causa del hombre más joven.
Había algo apartando la desesperación y el miedo en la
mirada del hombre más joven, un breve destello de aprecio por el cuerpo
tonificado de Yoochun , su piel bronceada y sus ojos azul cristal. Sus fosas
nasales se ensancharon con cada aliento, el aroma de feromonas que salían de él
era inconfundible.
Con shock, Yoochun
reconoció lo que su bestia interior había comprendido y aceptado, casi
instantáneamente, el hombre parado ante él era gay. No en una forma
estereotipada, pero no se podía negar. Tampoco se podía negar la electrica
atracción corriendo entre ellos, cuando sus miradas se cruzaron.
Hombres lobo nacidos de hombres lobo, simplemente no eran
gays. Su biología no lo permitía. Sin embargo, aquellos que eran convertidos
existían como lo hacían antes de la mordida, gays, heterosexuales, bisexuales y
transexuales. Era algo que Yoochun había
llegado a aceptar, la probabilidad de que alguna vez encontrara a un compañero
era extremadamente rara.
No pudo evitar pensar que eso probablemente era otra de las
razones por las cuales este hombre joven había sido enviado a él, por la
posibilidad de que hubiese una atracción entre ellos. Estaba seguro que los
ancianos pensaron que ellos podrían ser potenciales compañeros. No le habían
dicho qué otra cosa habían tenido en cuenta para tomar la decisión. Sólo el
tiempo lo diría. Hasta entonces, tenía que conseguir que el hombre más joven se
acomodara, se alimentara, y así comenzar a probarlo y enseñarle.
―Um, hola. Soy Junsu. El tipo viejo, eh, Seung Hun dijo que me ayudarías a entender lo
que me está pasando.
Yoochun estrechó la
mano que le estaba ofreciendo, tratando de ignorar el rayo de lujuria que
atravesó todo su cuerpo. Tenía una palpable sensación de que Junsu iba a ser un
problema, tanto al enseñarle a cómo controlar a la bestia interior, como para
su corazón.
Tres días más tarde, Yoochun
estaba cerca de perder la cabeza, su anterior suposición de que Junsu
iba a ser un problema, desde hace tiempo había sido confirmada, en ambos casos.
Junsu solo no lo estaba consiguiendo. Había intentado con todo lo que Seung Hun había usado con él—lanzarle carne
cruda, hacía que el hombre más joven cambiara a su lobo. Igual sucedía cuando
lo insultaba para buscarle pelea. Cada vez que Junsu perdía el control
impulsaba a su lobo a asumir el rol dominante. Yoochun estaba seriamente preocupado, tendría que
ocultar al hombre más joven de Seung Hun
para salvar su vida, pero dudaba que funcionara a largo plazo y podría
costarles a ambos sus vidas. El tiempo se estaba acabando, y cuanto más tiempo
pasaba con Junsu más le gustaba. Las necesidades y los deseos largamente
dormidos habían sido despertados. El hombre más joven tenía maneras delicadas y
una dulzura que estaba totalmente en desacuerdo con su nueva vida como un
hombre lobo, pero esta dicotomía era infinitamente atractiva para el hombre
mayor.
―Lo siento, Yoochun , no sé lo que estoy haciendo mal.
―Junsu se desplomó en el suelo, sus rodillas contra su pecho, sus ojos llorosos
por la miseria. Yoochun podía entender
muy bien todo lo que estaba sintiendo. Había sufrido lo mismo unos cuantos años
antes. Él había salido de excursión cuando un lobo salió de la nada. Lo había
atacado ferozmente mordiéndolo en sus brazos y piernas mientras luchaba por
liberarse. Luego, mientras yacía allí, demasiado
débil como para seguir luchando, y aterrorizado de que se estaba muriendo, el
lobo se había transformado en un hombre. De pie, sobre él, estaba un hombre con
ojos fríos, muertos y una cruel sonrisa. Estando tirado en el suelo, sangrando
por las múltiples heridas, no había podido hacer nada más que yacer allí
mientras que el hombre se giraba y se alejaba, dejándolo allí para que muriera.
Afortunadamente para él,
Seung Hun, uno de los ancianos, había estado cazando animales salvajes y
lo encontró antes de que se hubiera desangrado.
Seung Hun lo había alojado, y él y su compañera lo cuidaron, hasta que
Yoochun pudo hacerlo por sí mismo. No
tenía ninguna memoria real del tiempo entre los dos eventos, sólo una nube de
dolor y miedo de que le arrancaran el pelo de su cuerpo mientras se esforzaba
por comprender lo que estaba sucediendo, y el terror era tan profundo que
todavía lo abrumaba con tan sólo pensarlo.
Luego el entrenamiento comenzó, cuatro aterradores días
donde luchó para controlar a la bestia, sabiendo lo que le esperaba si no lo
hacía. Finalmente, su miedo a la muerte ganó, la ira por la forma en que el
destino lo había tratado disminuyó, y se las arregló para ponerle una correa a
su lobo interior.
―No es que estés haciendo algo mal, Junsu. Es que
simplemente crees que tu lobo es más fuerte. Estás derrotado incluso antes de
haber empezado.
En cuclillas, miró a Junsu directamente a los ojos mientras
continuó. ―Sabes que lo que está en juego aquí es tu vida. Tienes que combatir
contra el lobo. Tiene que aprender su lugar. Si continúa ganando, vas a morir.
Los hermosos ojos marrones de Junsu se cerraron por sus
palabras. Ahuecando el mentón del hombre en su mano Yoochun lo apretó. ―Mírame.
Cuando los ojos de Junsu se abrieron, Yoochun lo consoló. ―No quiero que eso pase, pero si
no puedes aprender a controlar al lobo ellos te matarán. Y no habrá ninguna
maldita cosa que pueda hacer para detenerlos.
Una ola de dolor se estrelló contra él al comprender que en
unos pocos días más, si Junsu aún no tenía bajo control al lobo, lo perdería.
Había estado solo tanto tiempo, por lo que ahora cuando conoció al único hombre
lobo que anhelaba el toque de otro hombre, sintió una chispa de esperanza. Los
humanos estaban fuera de los límites para los de su tipo, eran demasiados
frágiles para soportar la intensidad de la pasión de un hombre lobo.
Ni siquiera estaba seguro si, durante el calor de la pasión,
pudiese controlar a su propio lobo. No podía exponer a un potencial compañero
humano al riesgo de lastimarlo o convertirlo, sin importar cuánto añoraba tener
a alguien con quien compartir su vida.
Había comenzado a crecer una cercanía entre él y Junsu,
sentía una afinidad que iba más allá de la primera chispa de atracción hacia un
sincero cariño, y la esperanza de que Junsu fuera su compañero quedó grabada en
el fondo de su mente. No estaba seguro de cómo decirle, pero sabía que
cuando Seung Hun llegara a revisar las cosas
podría preguntarle entonces, si Junsu sobrevivía.
continuara
Que interesante y emocionante esta, ojala Junsu pronto pueda controlar a su
ResponderEliminarlobo interno, si no el anciano decidira la muerte para él y no, no, no, no.no...
Gracias.
siiiiii ojala yoochun pueda ayudarle como sea si no quiere quedarse sin posibilidad de tener pareja.
Eliminarpronto de daré una sorpresa Laura campos.
muy interesante y es pero que junsu pueda controlar a su lobo y yoochun lo pueda ayudar ya que el sabe que son pareja y asi pobran estar juntos - gracias por el capitulo
ResponderEliminargracias a ti. siii que se d cuenta que no queremos que el ratonsito quede sin nadie.
EliminarVamos susu yo te apoyo No te dejes vencer por eso. Vamos chun ayuda a tu bebe ADRILOVEYOU
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