Jaejoong se encogió de hombros. —Sé
que puedes ser un verdadero idiota, pero no creo que ataques a la gente sin una
buena razón.
Se había sorprendido un poco cuando Yunho
se había lanzado hacia Siwon. Realmente no lo había pillado hasta que Yunho le
pidió las esposas. Considerando que ellos habían discutido usar fuerza excesiva
si era necesario antes de que entraran al edificio, parecía raro para Jaejoong
que Yunho esposara a Siwon
Yunho resopló. —Tenía razones
incluso antes de que Siwon me lo pidiera.
Jaejoong alzó una ceja. —¿Oh?
Yunho lo miró. —No me gustaba lo que
estaba diciendo.
—¿Sobre mí? —preguntó Jaejoong,
sorprendido—. ¿Lo atacaste porque estabas celoso?
—Creo que nos estamos desviando un poco, chicos, —dijo Heechul desde el asiento trasero donde estaba
sentado junto a Siwon—. Obviamente, el Sr. Siwon quería estar a solas con
nosotros. ¿No será mejor que descubramos por qué?
Yunho sintió que su rostro enrojecía. Miró por el espejo
retrovisor para ver a Siwon sonriéndole. Frunció el ceño. —Entonces, ¿qué pasa,
Siwon?
—Te lo dije, mi oficina está pinchada, —dijo Siwon,
perdiendo la sonrisa—. También sospecho que hay un video de vigilancia que no
es mío.
—¿Por qué? —preguntó Jaejoong, girando la cabeza para mirar
a Siwon.
Siwon se encogió de hombros. —Ellos, quien quiera que sean,
evidentemente piensan que sé algo.
—¿Cómo sabes que tu oficina está pinchada? —preguntó Yunho.
—Después de que dejarais mi oficina, decidí investigar un
poco más. Mientras buscaba, descubrí un enlace remoto en mi ordenador hacia
fuera del edificio. Alguien ha estado jaqueando los archivos de mi ordenador,
todos mis datos, todo. Lo tienen todo.
—¿Qué conexión hay entre eso y la vigilancia? — preguntó Jaejoong.
—Empecé a notar la correlación entre las llamadas telefónicas
que recibía, las reuniones que tenía, y todas encajaban con mis archivos
jaqueados. Cada vez que entrevistaba a un nuevo sumiso, mis archivos eran
jaqueados. Esto data desde hace tres años. Pero no lo noté hasta hace poco.
—Eso explicaría las fotos que vio Heo Young Saeng, —exclamó Jaejoong.
—¿Fotos? —preguntó Siwon—. ¿Qué fotos?
— Heo Young Saeng ,
una de las víctimas de Kim hyun joong que sobrevivió, dijo que las fotos que
nos diste eran las mismas que tenía Kim hyun joong, —explicó Jaejoong—. No hice
la conexión de que eran exactamente las mismas fotos hasta ahora. Son copias de
las mismas fotos que tienes de tus sub.
—¿Está seguro de que son las mismas fotos? — preguntó Siwon.
—A mí me pareció bastante seguro, —contestó Jaejoong,
asintiendo.
—Bueno, ¡mierda!
Jaejoong rió. Había pensado lo mismo. Si las fotos de Heo
Young Saeng y las de Siwon eran las mismas, eso significaba que alguien estaba
usando a Siwon para hacer un perfil de las víctimas. Eso no era nada bueno.
—¿Entonces, por qué los videos de vigilancia, Siwon?
—preguntó Jaejoong.
—A parte de querer ver quien pinchó mi oficina, no podría
preocuparme menos de los videos de mi oficina. Era el otro video el que quería
que cogierais.
Jaejoong miró a Yunho con curiosidad. —¿Qué otro video?
Yunho sacó el disco de su bolsillo. —Este.
Jaejoong lo cogió, girándolo en sus manos como si pudiera
leer lo que había en él solo mirándolo. Cuando no pudo, miró a Siwon. —¿Qué
hay?
Siwon sonrió.
—Kim Kyu‑jong.
Todo lo que Jaejoong
podía hacer era quedarse sentado tranquilo hasta que llegaran a la casa. Quería
mirar el video, podía saborearlo. Sabía que el avance del caso que estaban
buscando estaba en ese disco.
Había algo
más, algo en sus entrañas le decía que a Jaejoong no le iba a gustar lo que
veía en el disco. Su estómago se revolvía cada vez que pensaba en ellos. En el momento
en que llegaron a casa de Junsu y entraron todos, Jaejoong atrajo a Yunho a su
lado.
—¿Puedo
hablar contigo un momento? —preguntó.
Yunho se veía
confuso pero asintió de todas formas. — ¿Por qué no se lo das a Hangeng y le
dices que lo lleve al ordenador mientras hablo con Jaejoong? —preguntó,
mientras le pasaba el disco a Heechul.
Jaejoong se
dirigió a la habitación de invitados, sabiendo que Yunho estaba cerca tras él.
El momento en que la puerta de la habitación se cerró, se giró y
presionó su cuerpo contra el de Yunho, sus labios buscando los del otro hombre.
Jaejoong no podía explicar la repentina, hambre fiera que se
disparó a través de su cuerpo. Se moría por él. Tenía una desesperada necesidad
de sentir los labios de Yunho. Nunca había experimentado este nivel de pura
lujuria antes. Le asustaba, pero no podía parar.
—Yunho,
—gimió Jaejoong— bésame, Yunho.
—Jae, —contestó Yunho sin aliento.
Jaejoong lo sabía, si no besaba a Yunho justo ahora, nunca
besaría al hombre de nuevo. Había alguna fuerza que lo impulsaba a reclamar a Yunho
antes de que fuera demasiado tarde, antes de perder al hombre para siempre. Jaejoong
no podía dejar que eso pasara. No podía dejar que Yunho se alejara de él, no
ahora.
—¡Cristo! —exclamó Yunho—. Vas a matarme.
Ese no era el plan de Jaejoong, no.
Yunho alejó sus labios de Jaejoong y cogió aire. Apartó el
cabello negro de la cabeza de Jaejoong.
Jaejoong se veía exhausto y satisfecho. Sus ojos estaban
cerrados, su rostro sonrojado, pero había una sonrisa muy feliz en sus labios. Yunho
estaba un poco sorprendido por cuan fieramente le había besado Jaejoong. No
podía recordar haber visto al hombre así.
Por no decir que lo encendía mucho, porque lo hacía. Todo
sobre Jaejoong lo encendía. El hombre respiraba y Yunho se excitaba. Besaría a Jaejoong
cada segundo del día si pudiera.
Esto, pensó, esto había sido diferente. Jaejoong había
estado desesperado. Se veía en sus ojos, su necesidad. Yunho incapaz de negarse
al hombre, no podría. Cualquier amor de Jaejoong era bueno para Yunho. Estaba
confuso de por que Jaejoong había estado tan desesperado.
—¿Estás bien, nene? —preguntó Yunho.
Sonrió Jaejoong, abriendo sus ojos para sonreír-le. —Lo estoy
ahora.
—¿Quieres hablar de ello?
Jaejoong frunció el ceño. —¿Hablar sobre qué?
—Jae, sabes que te besaré en cualquier momento, en cualquier
lugar, pero hay algo diferente en esto. No es que me queje, porque no lo hago.
Pero algo obviamente te tiene enfadado. ¿Qué es?
Los ojos de Jaejoong bajaron mientras el hombre se encogía
de hombros. —No lo sé.
—Te lo dije que no me iría.
Jaejoong sacudió la cabeza. —No, no era eso. Solo... hay
algo en esos discos, algo en mis intestinos que dice se resolverá el caso.
—Eso es algo bueno, ¿no? —preguntó Yunho—. Eso nos ayudará a
encontrar a Heo Young Saeng.
—También creo que no nos va a gustar lo que encontremos.
—¿Heo Young Saeng?
—No, algo peor. —Yunho se inclinó en la mano con la que Jaejoong
le acariciaba el rostro—. No puedo explicarlo. Mis entrañas me dicen que lo que
sea que haya en estos discos va a ser realmente malo.
—¿Y tienes que besarme hasta quitarme el aliento por ello? —Yunho
no podía evitar la punzada de diversión en su voz.
Jaejoong se sonrojó. —Te necesito. ¿Está bien? —gruñó.
Yunho frunció el ceño. —Jae, cariño, siempre está bien. Lo
sabes. Y no me importa cual sea la razón. Te amo. Estoy aquí para quedarme, y
si me necesitas, bien, necesítame.
—¡Dios! Debo parecerte un idiota. Solo sé que hay algo en
esos videos que va a ser realmente horrible. Puedo sentirlo. Necesitaba...
necesitaba estar contigo antes de verlos. Sentía que si no lo hacía, nunca te
tendría de nuevo.
—Jaejoong, —dijo Yunho— no me voy a ningún sitio.
Jaejoong se pasó la mano por el rostro. —Lo sé, suena loco.
—Nada nuevo, —bromeó Yunho.
Jaejoong le golpeó ligeramente en el brazo, riendo. — Eres
un tonto.
—Pero muy sexy. —Sonrió Yunho.
—Sí.
—Y me amas de todas formas.
—Sí.
La sonrisa de Yunho se ensombreció. —Entonces dilo, Jaejoong.
Jaejoong ahuecó con su mano el rostro de Yunho. —Te amo.
Yunho tragó duro por las palabras de Jaejoong. No importaba
cuantas veces las escuchara, nunca se cansaría. Sus ojos se cerraron. —Somos un
buen par, ¿no?
—¿Por qué? —preguntó Jaejoong.
—Pasamos más tiempo preocupándonos por otro tipo de cosas
que diciendo lo que realmente sentimos. Si ambos fuéramos honestos, y quizá un
poco más valientes, esto no sería un problema entre nosotros.
Jaejoong empujó su mano más allá de la mejilla de Yunho para
envolverla en el cuello de Yunho, atrayendo al hombre hasta que su cabeza
estuvo contra la de Jaejoong. Se inclinó hacia delante y le dio un pequeño beso
a Yunho en los labios.
—Creo que tenemos razones para ser vacilantes —dijo Jaejoong—.
Ambos hemos pasado por mucho, y no solo hablo de Heo
Young Saeng siendo secuestrado. Los últimos diez años han sido duros para
ambos. Solo tenemos que estar agradecidos por lo que tenemos ahora y olvidar el
resto.
—¿Realmente crees que podemos? —Yunho se sentía dubitativo.
—Vale, quizá olvidar sea la palabra equivocada. Quizá
deberíamos usarlo como lección para trabajar más duro en mantener lo que
tenemos y apreciarlo como el regalo que es.
—Sí, quizá.
—Sabes que tengo razón, Yunho. Lo que tenemos es demasiado
especial para dejar que nos lo arrebaten por segunda vez.
La mano de Yunho se alzó. —¿Poniéndote sentimental conmigo, Jae?
Jaejoong rodó sus ojos. Yunho rió y agarró su brazo con
fingido dolor cuando Jaejoong le pegó de nuevo. —Eres un tonto.
—Pero soy tu tonto. —Sonrió Yunho.
—Y no lo olvides, —dijo Jaejoong—. Ahora, vamos. Tenemos que
echarle un vistazo a esos videos antes de que pierda lo que queda de mi mente.
Yunho refunfuñó para sí mismo. Hubiera preferido quedarse
ahí y estar con Jaejoong, pero Yunho supuso que el hombre tenía razón. Tenían
que mirar esos videos. Cuanto más tiempo estuviera desaparecido Heo Young Saeng,
más herido podría estar.
Pero se preocupaba por las acciones de Jaejoong. El hombre
estaba verdaderamente mal por esos videos. Yunho confiaba en Jaejoong con su
vida. Tenía que confiar en que los instintos de Jaejoong le advertirían de algo
malo. Envió temblores por la espalda de Yunho solo de pensar en ello.
Yunho siguió a Jaejoong fuera a la sala principal. Hangeng
tenía su ordenador conectado a la tele de pantalla plana de Yoochun, y el grupo
de hombres estaba sentado alrededor viendo los videos.
Jaejoong se detuvo detrás del sofá, sus manos en la parte de
arriba. Yunho estaba junto a él, envolviendo una mano en la cintura de Jaejoong
y atrayendo al otro hombre al hueco de su brazo. Si iban a ver algo malo, Yunho
quería a Jaejoong cerca.
Yunho cambió su atención a la pantalla de la tele y observó
a la gente que entraba y salía de la oficina de Choi Si-won. La mayoría no
parecía extraña, aunque Yunho estaba un poco sorprendido por las identidades de
algunas personas que entraban y salían de la sala.
Varias de ellas eran de la alta sociedad. Se sorprendió de
verlos en un club de BDSM, aunque supuso que no debería estarlo. En su línea de
trabajo, había aprendido que todos tenían algún tipo de secreto que no querían
que el público general supiera, especialmente la gente rica.
—Ese hijo de puta, —gritó Siwon, levantándose. Empezó a
pasear por la sala, mirando la pantalla de la tele varias veces.
Yunho miraba la pantalla, sorprendido de ver a Yesung entrar
en la vacía oficina de Siwon. El hombre miraba alrededor nervioso. Rápidamente
cruzó hacia el ordenador. Yunho observó como lo encendía y metía un USB. El
hombre parecía mirar algunos archivos, luego sacó el USB y apagó el ordenador.
Antes de dejar la sala, caminó hacia la estantería y agarró
una maceta. Yunho pudo ver un pequeño dispositivo escondido entre las hojas de
la planta. Yesung lo tocó antes de salir de la sala.
Yunho se giró para mirar a Siwon. —¿Cuán bien conoces a tu
mayordomo?
Siwon, con sus manos en las caderas, frunció el ceño.
—Aparentemente, no tan bien como pensaba.
—¿Qué puedes decir sobre él? —preguntó Yunho.
Siwon caminó y se sentó en una silla. Se restregó la cara,
luego se inclinó poniendo los codos en sus piernas. —Lo contraté hace unos tres
años.
—¿Más o menos cuando alguien empezó a jaquear tu ordenador?
—preguntó Jaejoong.
Siwon se vio sorprendido, su rostro enrojeció. —Sí, sobre
ese tiempo. —Alzó su mano y se golpeó la pierna—. Maldición, ¿por qué no me di
cuenta antes?
—Supongo que se suponía que nunca lo sabrías, —dijo Yunho—.
Tengo que recordarte que quien sea que está haciendo esto lo ha estado haciendo
desde hace tiempo, y son muy buenos en ello.
—Debería haberme dado cuenta, ¿no crees?
Yunho se encogió de hombros. —Posiblemente, pero ¿habrías
sabido que buscar si no lo hubieras visto?
Siwon estuvo un momento en silencio, luego sacudió la
cabeza. —No, supongo que no.
—Tengo una pregunta. —Dijo Junsu, hablando por primera vez
desde que Yunho entraba en la sala—. ¿Por qué contrataste a un mayordomo?
—Fue cuando redecoré el club, —empezó Siwon—alguien mencionó
que necesitaba añadir algo de calidad al lugar, que quizá un portero le daría
una sensación de mayor clase.
—¿Quién lo sugirió? —preguntó Yunho, aguantando la
respiración.
Siwon se vio confuso por un momento. — Shindong.
—¿ Shindong ? —preguntó Yunho—. ¿El mismo Shindong con el
que estabas hablando por teléfono esta noche? ¿El tipo que tiene uno de los
otros clubs?
Siwon asintió. —Sí, pero realmente no creo que Shindong tenga
algo que ver con esto. El hombre grita sumiso.
—¿Un sumiso que tiene un club BDSM? —Yunho se rascó la
mandíbula—. ¿No te parece un poco sospechoso?
—Es un poco raro, pero veo cosas extrañas en mi línea de
trabajo, —dijo Siwon. Frunció el ceño— creía que quizá Shindong tenía un
compañero, alguien que trabajaba detrás de la escena, pero he conocido al
hombre durante años y nunca ha mencionado a alguien.
Yunho le tiró el móvil a Siwon. —Llámalo. Descubre donde
está y concierta una cita con él.
Siwon atrapó el móvil y lo miró antes de volver a mirar a Yunho.
—¿No parecerá un poco raro? Si Yesung realmente está trabajando para Shindong estoy
seguro de que lo llamó y le dijo que he sido arrestado. ¿Cómo explicas que lo
llame?
Yunho sonrió. —Estoy seguro de que pensarás en algo.
Siwon sacudió la cabeza y marcó el número. Puso el móvil en
altavoz, lo colocó en la mesa de la cocina, luego esperó unos momentos. —Shindong,
aquí Choi Si-won. Necesito un pequeño favor.
—Choi Si-won, pensé que habías sido arrestado, — contestó Shindong.
Siwon frunció el ceño a Yunho. —¿Cómo sabes eso, Shindong?
Fui arrestado hace solo una hora.
—Oh, yo, uh, bueno, —dijo Shindong—. Yesung estaba
preocupado por el club, por lo que me llamó.
—Oh, eso probablemente fue una buena idea. No me gusta la
idea de tener que cerrar el club por la noche. Pero eso no es por lo que
llamaba, Shindong. Necesito a uno de tus subs para esta noche, uno al que no le
importe llevar vestido, preferiblemente tacones y una falda corta.
—¿Estás en la estación de policía?
—No, voy a casa, al club.
—¿No te cuestionaron? —sondeó Shindong sospechando.
Siwon rió y cruzó sus dedos para que todos lo vieran. —Fui
llevado a la estación, pero tuve la oportunidad de hablar con uno de los
oficiales que me arrestaron antes de llegar. Parece que está interesado en, uh,
aliviarse una pequeña tensión, para lo cual necesito a uno de tus sub.
Shindong rió. —¿Uno con una corta falda y altos tacones?
¿Estás seguro de que no preferiría una mujer?
—Digamos que tengo sospechas sobre los apetitos de este
hombre y dejémoslo ahí.
Yunho rodó sus ojos. Lo próximo sería que empezarían a
jadear por el otro en la parte de atrás o alguna mierda así. Miró a Siwon y
rodó sus ojos señalando que se diera prisa.
—Mira, Shindong, este cliente va a merecer mucho dinero si
puedo enganchar-lo. ¿Tienes el tipo de sub que necesito?
—Oh, sí, vino recientemente, —contestó Shindong—. El sub más
dulce que hayas visto nunca.
—¿Cuán nuevo es? —preguntó Siwon—. Sabe donde se mete, ¿no?
—Es nuevo en el club, pero me han dicho que ha estado en la
escena durante varios meses. Debería ser lo que estás buscando.
—Bien, confío en tu juicio. Debería ir a buscarlo, ¿o puedes
enviarlo a la casa?
—¿Por qué no lo llevo a la casa? —contestó Shindong—. Nos
dará la oportunidad de ponernos al día. Además, tengo una propuesta de negocios
de la que quiero hablar contigo.
Siwon alzó las cejas. —Oh ¿Sí? ¿Qué tipo de negocio?
—Preferiría discutirlo en persona, Choi Si-won, —contestó Shindong—.
También tengo un amigo al que me gustaría que conocieras. Lo llevaré conmigo si
no te importa.
Los ojos de Siwon miraron a Yunho. —¿Un amigo?
—Mira, —dijo Shindong— me tengo que ir. Tengo a alguien
esperándome. Discutiremos más de esto cuando te vea. ¿Sobre las once?
—Sí, a las once está bien. Le diré a Yesung que te lleve
directamente.
—Bien, bien, —contestó Shindong—. Entonces, hasta luego, Choi
Si-won.
Siwon acabó la llamada, colgando a Shindong. —Bueno, eso fue
esclarecedor. ¿Tienes alguna brillante idea más?
—¿Un sub chico? —rió Yunho—. ¿A quien tienes en mente para
que sea tu señuelo?
—Si Shindong esta involucrado con todo esto, sabe de ti y
del Detective Jaejoong. Supongo que usaremos a uno de los otros chicos, quizá Yoochun
o Leeteuk .
—¡No! —exclamó Junsu—. Quien sea que esté haciendo esto
conoce a Yoochun. Kim hyun joong odiaba a Yoochun con pasión. Si este hombre
trabajaba con Kim hyun joong, sabrá de Yoochun.
—Por lo mismo, probablemente sepa de Leeteuk y Hangeng, también, —añadió Yunho—. Ambos
trabajaron en el caso con Kim hyun joong. Si este tipo es un cómplice de Kim
hyun joong, los conocerá también. Eso nos deja a Heechul.
Yunho vio cada ojo en la sala girarse hacia Heechul. El hombre se movió en su asiento un
poco, viéndose un poco sonrojado. — Heechul, eres el mejor candidato. Si el
propietario del club BDSM te engancha, tendrá mucho material con el que
chantajear.
Heechul parecía
gruñir bajo antes de mirar a Jaejoong. — ¿Sabes que conseguirás turnos de
tráfico por esto, verdad?
Jaejoong rió. —Sí, lo suponía.
Heechul miró a Yunho,
luego a Siwon. —Entonces, ¿qué tengo que hacer?
Jaejoong se sentó en una furgoneta especial de vigilancia
que pertenecía a Triad Security. Estaba aparcada en la esquina del club de Siwon.
El pie de Jaejoong golpeaba sin descanso mientras esperaba a que algo pasara,
nada.
Había estado impresionado cuando vio el interior de la
furgoneta. Se parecía mucho al centro de vigilancia de Siwon. Monitores,
ordenadores, y equipo de vigilancia que Jaejoong no estaba seguro de que fuera
legal dentro de la furgoneta.
Yunho juraría que Hangeng podía hacer magia con el equipo de
la furgoneta. Jaejoong creía en él. Yunho le había dado a Siwon un micrófono
inalámbrico para que todo lo que dijera el hombre, o todo lo que dijera
cualquiera, fuera dirigido directamente a la furgoneta. Estaba camuflado como
un botón del traje que Siwon llevaría.
Yunho también le dio a Siwon una cámara inalámbrica que se
suponía que el hombre colocaría en la oficina disimuladamente para que la gente
en la furgoneta pudiera ver lo que pasaba. Jaejoong estaba observando el vídeo
que llegaba en ese momento.
Hasta ahora, nada raro había pasado. Como fue acordado, Siwon
había ido directamente al club. Yesung parecía realmente aliviado cuando Siwon
volvió a casa. Vaciló, luego volvió a su trabajo. Siwon estaba en la oficina
con Heechul. Shindong y su sub, y otro
invitado, iban a llegar en treinta minutos.
—¿Quieres ver esto? —preguntó Hangeng, apuntando a uno de
los monitores. Jaejoong se acercó. Hangeng estaba pasando el resto de los
videos que habían confiscado del centro de vigilancia de Siwon.
—Pasa esos de la oficina de Siwon, —dijo Jaejoong—. Quiero
ver ese último, el que Siwon hizo que Yunho cogiera.
Hangeng asintió y puso el otro disco. Pulsó algunos botones
y puso el vídeo. Jaejoong observó con fascinación mientras se reproducía. No
veía nada extraño... bueno, nada extraño en lo que asumía que era para un club
de BDSM.
La gente entraba, sub eran disciplinados y mostrados. Amos
hablando y bebiendo. Gente comiendo, bailaban, se mezclaban con los demás. Jaejoong
estaba empezando a pensar que todo eso había sido una colosal pérdida de tiempo
hasta que captó a un hombre mayor caminando por el club hacia una de los
cuartos oscuros.
—Espera, retrocede —exclamó Jaejoong, moviendo su silla más
cerca—. Ese hombre, ese hombre de allí, —dijo apuntando al hombre mayor en la
pantalla—. Quiero ver su rostro. ¿Tienes algún otro ángulo?
—Dame un minuto, —dijo Hangeng mientras empezaba a teclear.
Alzó la mirada varias veces mientras trabajaba. Jaejoong estaba intrigado por
el modo en que Hangeng manipulaba el vídeo. Era como magia.
—Aquí vamos, —dijo Hangeng finalmente mientras volvía a
mirar a la pantalla—. El hombre nunca mira directamente a la cámara, casi como
si supiera donde están, pero creo que puedo conseguir su reflejo en algunos de
esos cristales. Unos retoques y creo que podré tener una imagen.
Jaejoong aguantó la respiración mientras el ordenador hacía
lo que Hangeng le dijo. Era muy confuso para él. Solo sabía que una imagen
pixelada del hombre estaba empezando a tomar forma. La respiración se le empezó
a atascar cuando vio el rostro. Su corazón se saltó un latido.
—¡Oh dios mío! —susurró Jaejoong, casi asustado de ponerle
voz a las horribles ideas que pasaron por su cabeza—. Ese es el padre de Yunho.
continuara.................................................................................
espero no haber tardado mucho, estos días no e tenido mucho tiempo que digamos es por ello que se me hace difícil actualizar mas rápido de lo que quisiera, espero me comprenda.



Que tendrá que ver el padre de Yunho en todo este asunto, que reacción tendra
ResponderEliminarYunho cuando se entere, aishhh!!!, cada vez mas interesante y emocionante.
Gracias.
gracias ati por comentar, te aseguro que te daré una sorpresita muy prontito.
EliminarOh por dios, oh por dios, que meda................El padre de Yunho
ResponderEliminargracias por tomarte el tiempo por comentar y una sorpresita vendraaaaaa
EliminarEl papá de Yunho era mas gay que todos los gays juntos, pobrecitos >___<
ResponderEliminarhay por dios no se quizás no sera el padre de yunho el loco que esta matando a todos esos hombres digo sino que hace ahí y ocultándose de las cámaras puede ser no
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