CAPITULO 15





Jaejoong miró a Yunho cuando rió. —¿Lo has pillado? —preguntó Yunho.
Jaejoong se encogió de hombros. —Sé que puedes ser un verdadero idiota, pero no creo que ataques a la gente sin una buena razón.
Se había sorprendido un poco cuando Yunho se había lanzado hacia Siwon. Realmente no lo había pillado hasta que Yunho le pidió las esposas. Considerando que ellos habían discutido usar fuerza excesiva si era necesario antes de que entraran al edificio, parecía raro para Jaejoong que Yunho esposara a Siwon
Yunho resopló. —Tenía razones incluso antes de que Siwon me lo pidiera.
Jaejoong alzó una ceja. —¿Oh?
Yunho lo miró. —No me gustaba lo que estaba diciendo.
—¿Sobre mí? —preguntó Jaejoong, sorprendido—. ¿Lo atacaste porque estabas celoso?
—Creo que nos estamos desviando un poco, chicos, —dijo  Heechul desde el asiento trasero donde estaba sentado junto a Siwon—. Obviamente, el Sr. Siwon quería estar a solas con nosotros. ¿No será mejor que descubramos por qué?
Yunho sintió que su rostro enrojecía. Miró por el espejo retrovisor para ver a Siwon sonriéndole. Frunció el ceño. —Entonces, ¿qué pasa, Siwon?
—Te lo dije, mi oficina está pinchada, —dijo Siwon, perdiendo la sonrisa—. También sospecho que hay un video de vigilancia que no es mío.
—¿Por qué? —preguntó Jaejoong, girando la cabeza para mirar a Siwon.
Siwon se encogió de hombros. —Ellos, quien quiera que sean, evidentemente piensan que sé algo.
—¿Cómo sabes que tu oficina está pinchada? —preguntó Yunho.
—Después de que dejarais mi oficina, decidí investigar un poco más. Mientras buscaba, descubrí un enlace remoto en mi ordenador hacia fuera del edificio. Alguien ha estado jaqueando los archivos de mi ordenador, todos mis datos, todo. Lo tienen todo.
—¿Qué conexión hay entre eso y la vigilancia? — preguntó Jaejoong.
—Empecé a notar la correlación entre las llamadas telefónicas que recibía, las reuniones que tenía, y todas encajaban con mis archivos jaqueados. Cada vez que entrevistaba a un nuevo sumiso, mis archivos eran jaqueados. Esto data desde hace tres años. Pero no lo noté hasta hace poco.
—Eso explicaría las fotos que vio Heo Young Saeng, —exclamó Jaejoong.
—¿Fotos? —preguntó Siwon—. ¿Qué fotos?
—  Heo Young Saeng , una de las víctimas de Kim hyun joong que sobrevivió, dijo que las fotos que nos diste eran las mismas que tenía Kim hyun joong, —explicó Jaejoong—. No hice la conexión de que eran exactamente las mismas fotos hasta ahora. Son copias de las mismas fotos que tienes de tus sub.
—¿Está seguro de que son las mismas fotos? — preguntó Siwon.
—A mí me pareció bastante seguro, —contestó Jaejoong, asintiendo.
—Bueno, ¡mierda!
Jaejoong rió. Había pensado lo mismo. Si las fotos de   Heo Young Saeng y las de Siwon eran las mismas, eso significaba que alguien estaba usando a Siwon para hacer un perfil de las víctimas. Eso no era nada bueno.
—¿Entonces, por qué los videos de vigilancia, Siwon? —preguntó Jaejoong.
—A parte de querer ver quien pinchó mi oficina, no podría preocuparme menos de los videos de mi oficina. Era el otro video el que quería que cogierais.
Jaejoong miró a Yunho con curiosidad. —¿Qué otro video?
Yunho sacó el disco de su bolsillo. —Este.
Jaejoong lo cogió, girándolo en sus manos como si pudiera leer lo que había en él solo mirándolo. Cuando no pudo, miró a Siwon. —¿Qué hay?
Siwon sonrió. —Kim Kyujong.
Todo lo que Jaejoong podía hacer era quedarse sentado tranquilo hasta que llegaran a la casa. Quería mirar el video, podía saborearlo. Sabía que el avance del caso que estaban buscando estaba en ese disco.
Había algo más, algo en sus entrañas le decía que a Jaejoong no le iba a gustar lo que veía en el disco. Su estómago se revolvía cada vez que pensaba en ellos. En el momento en que llegaron a casa de Junsu y entraron todos, Jaejoong atrajo a Yunho a su lado.
—¿Puedo hablar contigo un momento? —preguntó.
Yunho se veía confuso pero asintió de todas formas. — ¿Por qué no se lo das a Hangeng y le dices que lo lleve al ordenador mientras hablo con Jaejoong? —preguntó, mientras le pasaba el disco a  Heechul.
Jaejoong se dirigió a la habitación de invitados, sabiendo que Yunho estaba cerca tras él. El momento en que la puerta de la habitación se cerró, se giró y presionó su cuerpo contra el de Yunho, sus labios buscando los del otro hombre.
Jaejoong no podía explicar la repentina, hambre fiera que se disparó a través de su cuerpo. Se moría por él. Tenía una desesperada necesidad de sentir los labios de Yunho. Nunca había experimentado este nivel de pura lujuria antes. Le asustaba, pero no podía parar.
—Yunho, —gimió Jaejoong— bésame, Yunho.
—Jae, —contestó Yunho sin aliento.
Jaejoong lo sabía, si no besaba a Yunho justo ahora, nunca besaría al hombre de nuevo. Había alguna fuerza que lo impulsaba a reclamar a Yunho antes de que fuera demasiado tarde, antes de perder al hombre para siempre. Jaejoong no podía dejar que eso pasara. No podía dejar que Yunho se alejara de él, no ahora.
—¡Cristo! —exclamó Yunho—. Vas a matarme.
Ese no era el plan de Jaejoong, no.
Yunho alejó sus labios de Jaejoong y cogió aire. Apartó el cabello negro de la cabeza de Jaejoong.
Jaejoong se veía exhausto y satisfecho. Sus ojos estaban cerrados, su rostro sonrojado, pero había una sonrisa muy feliz en sus labios. Yunho estaba un poco sorprendido por cuan fieramente le había besado Jaejoong. No podía recordar haber visto al hombre así.
Por no decir que lo encendía mucho, porque lo hacía. Todo sobre Jaejoong lo encendía. El hombre respiraba y Yunho se excitaba. Besaría a Jaejoong cada segundo del día si pudiera.
Esto, pensó, esto había sido diferente. Jaejoong había estado desesperado. Se veía en sus ojos, su necesidad. Yunho incapaz de negarse al hombre, no podría. Cualquier amor de Jaejoong era bueno para Yunho. Estaba confuso de por que Jaejoong había estado tan desesperado.
—¿Estás bien, nene? —preguntó Yunho.
Sonrió Jaejoong, abriendo sus ojos para sonreír-le. —Lo estoy ahora.
—¿Quieres hablar de ello?
Jaejoong frunció el ceño. —¿Hablar sobre qué?
—Jae, sabes que te besaré en cualquier momento, en cualquier lugar, pero hay algo diferente en esto. No es que me queje, porque no lo hago. Pero algo obviamente te tiene enfadado. ¿Qué es?
Los ojos de Jaejoong bajaron mientras el hombre se encogía de hombros. —No lo sé.
—Te lo dije que no me iría.
Jaejoong sacudió la cabeza. —No, no era eso. Solo... hay algo en esos discos, algo en mis intestinos que dice se resolverá el caso.
—Eso es algo bueno, ¿no? —preguntó Yunho—. Eso nos ayudará a encontrar a Heo Young Saeng.
—También creo que no nos va a gustar lo que encontremos.
—¿Heo Young Saeng?
—No, algo peor. —Yunho se inclinó en la mano con la que Jaejoong le acariciaba el rostro—. No puedo explicarlo. Mis entrañas me dicen que lo que sea que haya en estos discos va a ser realmente malo.
—¿Y tienes que besarme hasta quitarme el aliento por ello? —Yunho no podía evitar la punzada de diversión en su voz.
Jaejoong se sonrojó. —Te necesito. ¿Está bien? —gruñó.
Yunho frunció el ceño. —Jae, cariño, siempre está bien. Lo sabes. Y no me importa cual sea la razón. Te amo. Estoy aquí para quedarme, y si me necesitas, bien, necesítame.
—¡Dios! Debo parecerte un idiota. Solo sé que hay algo en esos videos que va a ser realmente horrible. Puedo sentirlo. Necesitaba... necesitaba estar contigo antes de verlos. Sentía que si no lo hacía, nunca te tendría de nuevo.
—Jaejoong, —dijo Yunho— no me voy a ningún sitio.
Jaejoong se pasó la mano por el rostro. —Lo sé, suena loco.
—Nada nuevo, —bromeó Yunho.
Jaejoong le golpeó ligeramente en el brazo, riendo. — Eres un tonto.
—Pero muy sexy. —Sonrió Yunho.
—Sí.
—Y me amas de todas formas.
—Sí.
La sonrisa de Yunho se ensombreció. —Entonces dilo, Jaejoong.
Jaejoong ahuecó con su mano el rostro de Yunho. —Te amo.
Yunho tragó duro por las palabras de Jaejoong. No importaba cuantas veces las escuchara, nunca se cansaría. Sus ojos se cerraron. —Somos un buen par, ¿no?
—¿Por qué? —preguntó Jaejoong.
—Pasamos más tiempo preocupándonos por otro tipo de cosas que diciendo lo que realmente sentimos. Si ambos fuéramos honestos, y quizá un poco más valientes, esto no sería un problema entre nosotros.
Jaejoong empujó su mano más allá de la mejilla de Yunho para envolverla en el cuello de Yunho, atrayendo al hombre hasta que su cabeza estuvo contra la de Jaejoong. Se inclinó hacia delante y le dio un pequeño beso a Yunho en los labios.
—Creo que tenemos razones para ser vacilantes —dijo Jaejoong—. Ambos hemos pasado por mucho, y no solo hablo de   Heo Young Saeng siendo secuestrado. Los últimos diez años han sido duros para ambos. Solo tenemos que estar agradecidos por lo que tenemos ahora y olvidar el resto.
—¿Realmente crees que podemos? —Yunho se sentía dubitativo.
—Vale, quizá olvidar sea la palabra equivocada. Quizá deberíamos usarlo como lección para trabajar más duro en mantener lo que tenemos y apreciarlo como el regalo que es.
—Sí, quizá.
—Sabes que tengo razón, Yunho. Lo que tenemos es demasiado especial para dejar que nos lo arrebaten por segunda vez.
La mano de Yunho se alzó. —¿Poniéndote sentimental conmigo, Jae?
Jaejoong rodó sus ojos. Yunho rió y agarró su brazo con fingido dolor cuando Jaejoong le pegó de nuevo. —Eres un tonto.
—Pero soy tu tonto. —Sonrió Yunho.
—Y no lo olvides, —dijo Jaejoong—. Ahora, vamos. Tenemos que echarle un vistazo a esos videos antes de que pierda lo que queda de mi mente.
Yunho refunfuñó para sí mismo. Hubiera preferido quedarse ahí y estar con Jaejoong, pero Yunho supuso que el hombre tenía razón. Tenían que mirar esos videos. Cuanto más tiempo estuviera desaparecido Heo Young Saeng, más herido podría estar.
Pero se preocupaba por las acciones de Jaejoong. El hombre estaba verdaderamente mal por esos videos. Yunho confiaba en Jaejoong con su vida. Tenía que confiar en que los instintos de Jaejoong le advertirían de algo malo. Envió temblores por la espalda de Yunho solo de pensar en ello.
Yunho siguió a Jaejoong fuera a la sala principal. Hangeng tenía su ordenador conectado a la tele de pantalla plana de Yoochun, y el grupo de hombres estaba sentado alrededor viendo los videos.
Jaejoong se detuvo detrás del sofá, sus manos en la parte de arriba. Yunho estaba junto a él, envolviendo una mano en la cintura de Jaejoong y atrayendo al otro hombre al hueco de su brazo. Si iban a ver algo malo, Yunho quería a Jaejoong cerca.
Yunho cambió su atención a la pantalla de la tele y observó a la gente que entraba y salía de la oficina de Choi Si-won. La mayoría no parecía extraña, aunque Yunho estaba un poco sorprendido por las identidades de algunas personas que entraban y salían de la sala.
Varias de ellas eran de la alta sociedad. Se sorprendió de verlos en un club de BDSM, aunque supuso que no debería estarlo. En su línea de trabajo, había aprendido que todos tenían algún tipo de secreto que no querían que el público general supiera, especialmente la gente rica.
—Ese hijo de puta, —gritó Siwon, levantándose. Empezó a pasear por la sala, mirando la pantalla de la tele varias veces.
Yunho miraba la pantalla, sorprendido de ver a Yesung entrar en la vacía oficina de Siwon. El hombre miraba alrededor nervioso. Rápidamente cruzó hacia el ordenador. Yunho observó como lo encendía y metía un USB. El hombre parecía mirar algunos archivos, luego sacó el USB y apagó el ordenador.
Antes de dejar la sala, caminó hacia la estantería y agarró una maceta. Yunho pudo ver un pequeño dispositivo escondido entre las hojas de la planta. Yesung lo tocó antes de salir de la sala.
Yunho se giró para mirar a Siwon. —¿Cuán bien conoces a tu mayordomo?
Siwon, con sus manos en las caderas, frunció el ceño. —Aparentemente, no tan bien como pensaba.
—¿Qué puedes decir sobre él? —preguntó Yunho.
Siwon caminó y se sentó en una silla. Se restregó la cara, luego se inclinó poniendo los codos en sus piernas. —Lo contraté hace unos tres años.
—¿Más o menos cuando alguien empezó a jaquear tu ordenador? —preguntó Jaejoong.
Siwon se vio sorprendido, su rostro enrojeció. —Sí, sobre ese tiempo. —Alzó su mano y se golpeó la pierna—. Maldición, ¿por qué no me di cuenta antes?
—Supongo que se suponía que nunca lo sabrías, —dijo Yunho—. Tengo que recordarte que quien sea que está haciendo esto lo ha estado haciendo desde hace tiempo, y son muy buenos en ello.
—Debería haberme dado cuenta, ¿no crees?
Yunho se encogió de hombros. —Posiblemente, pero ¿habrías sabido que buscar si no lo hubieras visto?
Siwon estuvo un momento en silencio, luego sacudió la cabeza. —No, supongo que no.
—Tengo una pregunta. —Dijo Junsu, hablando por primera vez desde que Yunho entraba en la sala—. ¿Por qué contrataste a un mayordomo?
—Fue cuando redecoré el club, —empezó Siwon—alguien mencionó que necesitaba añadir algo de calidad al lugar, que quizá un portero le daría una sensación de mayor clase.
—¿Quién lo sugirió? —preguntó Yunho, aguantando la respiración.
Siwon se vio confuso por un momento. — Shindong.
—¿ Shindong ? —preguntó Yunho—. ¿El mismo Shindong con el que estabas hablando por teléfono esta noche? ¿El tipo que tiene uno de los otros clubs?
Siwon asintió. —Sí, pero realmente no creo que Shindong tenga algo que ver con esto. El hombre grita sumiso.
—¿Un sumiso que tiene un club BDSM? —Yunho se rascó la mandíbula—. ¿No te parece un poco sospechoso?
—Es un poco raro, pero veo cosas extrañas en mi línea de trabajo, —dijo Siwon. Frunció el ceño— creía que quizá Shindong tenía un compañero, alguien que trabajaba detrás de la escena, pero he conocido al hombre durante años y nunca ha mencionado a alguien.
Yunho le tiró el móvil a Siwon. —Llámalo. Descubre donde está y concierta una cita con él.
Siwon atrapó el móvil y lo miró antes de volver a mirar a Yunho. —¿No parecerá un poco raro? Si Yesung realmente está trabajando para Shindong estoy seguro de que lo llamó y le dijo que he sido arrestado. ¿Cómo explicas que lo llame?
Yunho sonrió. —Estoy seguro de que pensarás en algo.
Siwon sacudió la cabeza y marcó el número. Puso el móvil en altavoz, lo colocó en la mesa de la cocina, luego esperó unos momentos. —Shindong, aquí Choi Si-won. Necesito un pequeño favor.
—Choi Si-won, pensé que habías sido arrestado, — contestó Shindong.
Siwon frunció el ceño a Yunho. —¿Cómo sabes eso, Shindong? Fui arrestado hace solo una hora.
—Oh, yo, uh, bueno, —dijo Shindong—. Yesung estaba preocupado por el club, por lo que me llamó.
—Oh, eso probablemente fue una buena idea. No me gusta la idea de tener que cerrar el club por la noche. Pero eso no es por lo que llamaba, Shindong. Necesito a uno de tus subs para esta noche, uno al que no le importe llevar vestido, preferiblemente tacones y una falda corta.
—¿Estás en la estación de policía?
—No, voy a casa, al club.
—¿No te cuestionaron? —sondeó Shindong sospechando.
Siwon rió y cruzó sus dedos para que todos lo vieran. —Fui llevado a la estación, pero tuve la oportunidad de hablar con uno de los oficiales que me arrestaron antes de llegar. Parece que está interesado en, uh, aliviarse una pequeña tensión, para lo cual necesito a uno de tus sub.
Shindong rió. —¿Uno con una corta falda y altos tacones? ¿Estás seguro de que no preferiría una mujer?
—Digamos que tengo sospechas sobre los apetitos de este hombre y dejémoslo ahí.
Yunho rodó sus ojos. Lo próximo sería que empezarían a jadear por el otro en la parte de atrás o alguna mierda así. Miró a Siwon y rodó sus ojos señalando que se diera prisa.
—Mira, Shindong, este cliente va a merecer mucho dinero si puedo enganchar-lo. ¿Tienes el tipo de sub que necesito?
—Oh, sí, vino recientemente, —contestó Shindong—. El sub más dulce que hayas visto nunca.
—¿Cuán nuevo es? —preguntó Siwon—. Sabe donde se mete, ¿no?
—Es nuevo en el club, pero me han dicho que ha estado en la escena durante varios meses. Debería ser lo que estás buscando.
—Bien, confío en tu juicio. Debería ir a buscarlo, ¿o puedes enviarlo a la casa?
—¿Por qué no lo llevo a la casa? —contestó Shindong—. Nos dará la oportunidad de ponernos al día. Además, tengo una propuesta de negocios de la que quiero hablar contigo.
Siwon alzó las cejas. —Oh ¿Sí? ¿Qué tipo de negocio?
—Preferiría discutirlo en persona, Choi Si-won, —contestó Shindong—. También tengo un amigo al que me gustaría que conocieras. Lo llevaré conmigo si no te importa.
Los ojos de Siwon miraron a Yunho. —¿Un amigo?
—Mira, —dijo Shindong— me tengo que ir. Tengo a alguien esperándome. Discutiremos más de esto cuando te vea. ¿Sobre las once?
—Sí, a las once está bien. Le diré a Yesung que te lleve directamente.
—Bien, bien, —contestó Shindong—. Entonces, hasta luego, Choi Si-won.
Siwon acabó la llamada, colgando a Shindong. —Bueno, eso fue esclarecedor. ¿Tienes alguna brillante idea más?
—¿Un sub chico? —rió Yunho—. ¿A quien tienes en mente para que sea tu señuelo?
—Si Shindong esta involucrado con todo esto, sabe de ti y del Detective Jaejoong. Supongo que usaremos a uno de los otros chicos, quizá Yoochun o Leeteuk .
—¡No! —exclamó Junsu—. Quien sea que esté haciendo esto conoce a Yoochun. Kim hyun joong odiaba a Yoochun con pasión. Si este hombre trabajaba con Kim hyun joong, sabrá de Yoochun.
—Por lo mismo, probablemente sepa de Leeteuk  y Hangeng, también, —añadió Yunho—. Ambos trabajaron en el caso con Kim hyun joong. Si este tipo es un cómplice de Kim hyun joong, los conocerá también. Eso nos deja a  Heechul.
Yunho vio cada ojo en la sala girarse hacia  Heechul. El hombre se movió en su asiento un poco, viéndose un poco sonrojado. — Heechul, eres el mejor candidato. Si el propietario del club BDSM te engancha, tendrá mucho material con el que chantajear.
 Heechul parecía gruñir bajo antes de mirar a Jaejoong. — ¿Sabes que conseguirás turnos de tráfico por esto, verdad?
Jaejoong rió. —Sí, lo suponía.
 Heechul miró a Yunho, luego a Siwon. —Entonces, ¿qué tengo que hacer?
Jaejoong se sentó en una furgoneta especial de vigilancia que pertenecía a Triad Security. Estaba aparcada en la esquina del club de Siwon. El pie de Jaejoong golpeaba sin descanso mientras esperaba a que algo pasara, nada.
Había estado impresionado cuando vio el interior de la furgoneta. Se parecía mucho al centro de vigilancia de Siwon. Monitores, ordenadores, y equipo de vigilancia que Jaejoong no estaba seguro de que fuera legal dentro de la furgoneta.
Yunho juraría que Hangeng podía hacer magia con el equipo de la furgoneta. Jaejoong creía en él. Yunho le había dado a Siwon un micrófono inalámbrico para que todo lo que dijera el hombre, o todo lo que dijera cualquiera, fuera dirigido directamente a la furgoneta. Estaba camuflado como un botón del traje que Siwon llevaría.
Yunho también le dio a Siwon una cámara inalámbrica que se suponía que el hombre colocaría en la oficina disimuladamente para que la gente en la furgoneta pudiera ver lo que pasaba. Jaejoong estaba observando el vídeo que llegaba en ese momento.
Hasta ahora, nada raro había pasado. Como fue acordado, Siwon había ido directamente al club. Yesung parecía realmente aliviado cuando Siwon volvió a casa. Vaciló, luego volvió a su trabajo. Siwon estaba en la oficina con  Heechul. Shindong y su sub, y otro invitado, iban a llegar en treinta minutos.
—¿Quieres ver esto? —preguntó Hangeng, apuntando a uno de los monitores. Jaejoong se acercó. Hangeng estaba pasando el resto de los videos que habían confiscado del centro de vigilancia de Siwon.
—Pasa esos de la oficina de Siwon, —dijo Jaejoong—. Quiero ver ese último, el que Siwon hizo que Yunho cogiera.
Hangeng asintió y puso el otro disco. Pulsó algunos botones y puso el vídeo. Jaejoong observó con fascinación mientras se reproducía. No veía nada extraño... bueno, nada extraño en lo que asumía que era para un club de BDSM.
La gente entraba, sub eran disciplinados y mostrados. Amos hablando y bebiendo. Gente comiendo, bailaban, se mezclaban con los demás. Jaejoong estaba empezando a pensar que todo eso había sido una colosal pérdida de tiempo hasta que captó a un hombre mayor caminando por el club hacia una de los cuartos oscuros.
—Espera, retrocede —exclamó Jaejoong, moviendo su silla más cerca—. Ese hombre, ese hombre de allí, —dijo apuntando al hombre mayor en la pantalla—. Quiero ver su rostro. ¿Tienes algún otro ángulo?
—Dame un minuto, —dijo Hangeng mientras empezaba a teclear. Alzó la mirada varias veces mientras trabajaba. Jaejoong estaba intrigado por el modo en que Hangeng manipulaba el vídeo. Era como magia.
—Aquí vamos, —dijo Hangeng finalmente mientras volvía a mirar a la pantalla—. El hombre nunca mira directamente a la cámara, casi como si supiera donde están, pero creo que puedo conseguir su reflejo en algunos de esos cristales. Unos retoques y creo que podré tener una imagen.
Jaejoong aguantó la respiración mientras el ordenador hacía lo que Hangeng le dijo. Era muy confuso para él. Solo sabía que una imagen pixelada del hombre estaba empezando a tomar forma. La respiración se le empezó a atascar cuando vio el rostro. Su corazón se saltó un latido.
—¡Oh dios mío! —susurró Jaejoong, casi asustado de ponerle voz a las horribles ideas que pasaron por su cabeza—. Ese es el padre de Yunho.



continuara.................................................................................



                                     
 

espero no haber tardado mucho, estos días no e tenido mucho tiempo que digamos es por ello que se me hace difícil actualizar mas rápido de lo que quisiera, espero me comprenda.





 a todas las que se toman el tiempo para comentar y también todas las que pasan a leer.




6 comentarios:

  1. Que tendrá que ver el padre de Yunho en todo este asunto, que reacción tendra
    Yunho cuando se entere, aishhh!!!, cada vez mas interesante y emocionante.

    Gracias.

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    1. gracias ati por comentar, te aseguro que te daré una sorpresita muy prontito.

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  2. Oh por dios, oh por dios, que meda................El padre de Yunho

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    1. gracias por tomarte el tiempo por comentar y una sorpresita vendraaaaaa

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  3. El papá de Yunho era mas gay que todos los gays juntos, pobrecitos >___<

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  4. hay por dios no se quizás no sera el padre de yunho el loco que esta matando a todos esos hombres digo sino que hace ahí y ocultándose de las cámaras puede ser no

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