CAPITULO 13











—No me importa lo que digas, —gritó Jaejoong mientras alejaba el brazo del interno que sostenía su brazo— me voy y se acabó. Haz el papeleo que sea necesario y lo firmaré, pero voy a salir por esa puerta en cinco minutos.
—Detective kim, por favor, —dijo el joven interno—. Tienes dos contusiones en las costillas y una posible conmoción cerebral. Necesitas estar en el hospital al menos esta  noche para observación.
—Lo que tengo es a un joven desaparecido que seguramente está siendo torturado a cada minuto que pasa por un hombre loco, —contestó Jaejoong—. Lo que necesito hacer es salir de aquí y encontrarlo antes de que desee estar muerto.
—Detective kim, estoy seguro de que un poco de tiempo no marcará diferencia de una u otra forma. Además, no vas a ser de mucha ayuda para nadie si empeoras.
—Un poco más de tiempo podría marcar la diferencia en el mundo. —Jaejoong se quitó la camisa por la cabeza y se giró, mostrando su espalda al interno. Le escuchó inhalar ásperamente por las cicatrices en su espalda—. Esto es lo que ese hombre loco me hizo solo en unas horas. ¿Qué crees que podría hacerle a un indefenso joven si le doy un poco más de tiempo?
El interno suspiró. —Muy bien, Detective, te daré el alta, pero debes tener cuidado al menos durante las siguientes dos semanas. Y quiero que alguien te vigile las siguientes veinticuatro horas, ¿entendido?
Jaejoong asintió mientras Yunho daba un paso adelante. —Mantendré un ojo en él, doctor.
—Ahora, espera un minuto —dijo el interno, alzando su mano—. Estoy de acuerdo en que el Detective Thomas se vaya, no tú. Estás más herido que el detective, Sr. Jung. Tengo que insistir en que te quedes en observación en el hospital.
—Eso no va a pasar, Doc. —Sonrió Yunho, cruzándose de brazos.
El interno se giró hacia Jaejoong. —Detective kim, seguramente puedes...
—Lo siento, Doc, —dijo Jaejoong mientras se volvía a poner la camisa y cogía su chaqueta—. Él va donde yo vaya.
El interno alzó sus manos en el aire. —Oh, me rindo. Os merecéis el uno al otro.
Jaejoong le lanzó a Yunho una rápida sonrisa. —No podría estar más de acuerdo.
—Bien, bien, —dijo el interno. Había mucha resignación en su voz—. Firma los papeles de camino afuera. Te ofrecería algo para el dolor antes de que te vayas, pero dudo que lo aceptes. Sugiero que te pases por tu farmacia. Tu cabeza va a explotar tan pronto como te baje la adrenalina.
Jaejoong asintió. También lo pensaba. Su cabeza ya estaba empezando a dolerle un poco. —Hey, Doc, apreciamos lo que ha hecho. Probablemente no somos los pacientes más fáciles. Pero, como tú, tenemos trabajo que hacer. La vida de un hombre está en juego, un hombre que conocemos desde hace mucho. Tenemos que encontrarlo antes de que este psicótico pueda hacerle demasiado daño.
—Lo entiendo, —contestó el interno—. Aunque todavía creo que deberías quedarte en el hospital en observación.
—Puedo apreciar eso, Doc, créeme. —Jaejoong rió mientras se ponía la chaqueta y se dirigía a la puerta. Apartando la cortina, se sobresaltó al encontrar a Leeteuk  de pie allí—. Oh, hey, Leeteuk, ¿qué pasa?
—¿Estáis listos para iros? —preguntó Leeteuk  —. Tengo el coche esperando fuera para llevarnos a casa de Yoochun y Junsu.
Jaejoong empezó a caminar. Miró a Leeteuk  con curiosidad. —¿Por qué la casa de Yoochun y Junsu?
Leeteuk se encogió de hombros. —El apartamento de Yunho está tostado. El tuyo es demasiado pequeño. Parece el siguiente mejor lugar. Necesitamos reagruparnos, juntar nuestras cabezas, y descubrir donde coño está Heo Young Saeng.
Jaejoong no discutió eso. Sin ni siquiera mirar, extendió la mano hacia atrás, esperando a que Yunho cogiera su mano. Escuchó una suave risa, entonces los cálidos dedos de Yunho se entrelazaron con los suyos. Jaejoong le dio a Yunho un pequeño tirón hasta que el hombre caminó a su lado. Se negaba a soltar la mano de Yunho mientras caminaban hacia el coche.
Jaejoong se sorprendió al encontrar a  Heechul sentado en el coche de Leeteuk  cuando alcanzaron el aparcamiento. Leeteuk  no parecía estar en la misma situación. Solo rodeó el coche hasta el lado del conductor y entró. Jaejoong se encogió y se metió en el asiento trasero, Yunho junto a él.
Tan pronto como Leeteuk  tuvo el vehículo en marcha, Jaejoong se acercó más a Yunho, agarrando su mano de nuevo. Las últimas horas habían pasado demasiado rápido. Era difícil para Jaejoong creer que solo ayer él y Yunho habían vuelto a estar juntos. Parecía que hacía toda una vida de ello.
Jaejoong no sabía si era la bomba o solo tener a Yunho de vuelta en su vida, pero sabía que las cosas habían cambiado mucho. Por un lado, ya no iba a preocuparse por el pasado. Era, esencialmente, pasado. Tenía un brillante futuro por delante con Yunho, e iba a coger ese futuro con ambas manos y no soltarlo.
—Necesitas un baño, nene.
Jaejoong se giró para mirar a Yunho. —Tú tampoco hueles fantásticamente, Romeo.
La ceja de Yunho se arqueó. —¿Estás diciendo que apesto? —preguntó con su voz más arrogante.
—¡Dios no lo quiera! —dijo Jaejoong—. Quizá huelas, desprendes un extraño olor, hace que las mujeres  lloren, pero nunca diría que apestas.
—Oh, eres tan romántico. —Yunho rió—. ¿Es mi aroma tan malo que no puedes acercarte un poco más?
Jaejoong sonrió, y se acercó más y apoyó su cabeza en el hombro de Yunho. —¡Dios no lo quiera!
—Aquí estamos, caballeros.
Jaejoong se despertó y miró a Leeteuk de pie con la puerta abierta. Le dio un codazo a Yunho. —Hey, amor, es hora de despertar. Estamos en casa de Junsu.
Los ojos de Yunho parpadearon y miró alrededor confuso. Jaejoong no se había dado cuenta de que se habían dormido. Ambos estaban más cansados de lo que habían pensado. Supuso que las bombas le hacían eso a la gente.
—Vamos, Yunho, —dijo Jaejoong mientras se movía hacia la puerta—. Estoy seguro de que Junsu tiene una ducha y algo caliente esperándonos.
Yunho gruñó pero salió del coche tras él. Jaejoong agarró su mano y se dirigió a la casa. Justo como Jaejoong pensaba, Junsu y Yoochun estaban esperando en la puerta delantera. Junsu se veía nervioso, Jaejoong pensaba que Junsu explotaría justo ahí. El hombre prácticamente estaba rebotando.
—Hey, Junsu, —dijo Jaejoong tan pronto como alcanzaron los escalones.
—Hey, Jae, —Junsu chilló antes de tirarse a los brazos de Jaejoong. Jaejoong gruñó, cogiendo al hombre más pequeño con un brazo y dándole un abrazo.
—Estoy bien, cariño, no te preocupes, —le aseguró Jaejoong a su amigo—. Solo unos pequeños golpes y magulladuras, nada permanente.
—Oh, Dios, Jae, —gritó Junsu—. Estaba tan preocupado. Sam llamó y dijo que alguien había colocado una bomba en el apartamento de Yunho y que ambos habíais sido trasladados al hospital. —Junsu se giró para mirar al hombre detrás de él—. Yoochun no me dejaría ir al hospital. Dijo que no era seguro.
—Tenía razón. —Jaejoong soltó a Junsu y miró al hombre tras él—. Hey, Yoochun.
—Jae.
—¿Tienes hambre? Hice comida, —dijo Junsu.
Jaejoong rió y envolvió su brazo libre alrededor de los hombros de Junsu. El otro estaba todavía pegado a Yunho. —Estoy hambriento, y ambos, Yunho y yo realmente podríamos usar un baño. Estoy bastante seguro de que  Heechul y Leeteuk  también.
—No estoy seguro de que tengamos suficiente agua para que os duchéis los cuatro, —dijo Junsu mientras entraban a la casa.
—Está bien, Junsu. Yunho y yo nos ducharemos juntos, para ahorrar agua.
—¿Oh?
Jaejoong solo sonrió.
—Oh, tú y yo tenemos que hablar, —dijo Junsu.
—Después de mi ducha, cariño, —contestó Jaejoong—. Me siento tan mugriento ahora.
Junsu movió la nariz. —Apestas.
—Gracias.
Junsu sonrió, señalando a Jaejoong y Yunho que entraran en la casa. —Vamos, vamos a conseguiros algo de agua caliente y comida. Entonces podremos hablar.
Jaejoong asintió y siguió a Junsu dentro de la casa, Yunho justo tras él, que era justo donde Jaejoong lo quería. No tenía planes para apartar al hombre de su vista por mucho tiempo.
Jaejoong fue directamente al baño, arrastrando a Yunho con él. Cerró la puerta tan pronto como Yunho la atravesó y se inclinó contra él. Miró a Yunho, impresionado por su pura masculinidad que el hombre exudaba a pesar de la suciedad, los cortes, y las magulladuras de su cuerpo.
—Estás muy sexy para un hombre que acaba de estar en una explosión.
Yunho lo miró mientras se quitaba la bata de hospital por los brazos. —¿Eso crees?
Jaejoong sonrió y se acercó más. —Lo sé, —dijo—. Lo que pasa es que soy el que más sabe de hombres sexy que han estado en una explosión. Puedo reconocer a uno cuando lo veo.
Yunho arqueó una ceja. —¿Oh? ¿Y cuales son las señales de un hombre sexy que ha estado en una explosión?
Jaejoong rió, complacido por que Yunho quisiera jugar a su juego. Agarró el borde de la camisa de Yunho y le ayudó a quitársela por la cabeza. Rápidamente la tiró al suelo, sus ojos ya estaban viajando por el musculoso pecho y el abdomen que había estado cubierto.
—Siempre son hombres fuertes, —dijo Jaejoong, pasando su mano por el pecho y los hombros de Yunho—. Intenta cargar con el peso del mundo en sus anchos hombros... —Jaejoong miró a Yunho a los ojos—. Incluso cuando no debería.
—Jaejoong...
Jaejoong presionó sus dedos en la boca de Yunho. Sus manos se movieron para bajar por los hombros de Yunho. — Tiene brazos lo suficiente fuertes para sostener a alguien cerca o empujarlos por puertas para mantenerlos seguros.
—Jaejoong...
De nuevo, Jaejoong colocó su dedo en la boca de Yunho, evitando que hablara. Jaejoong pasó su dedo por el rostro de Yunho hacia sus ojos y nariz, luego de vuelta a sus labios.
—Tiene gruesos labios seductores que suplican por ser besados, labios que pueden decir las palabras más dulces o romperle el corazón a un hombre, incluso aunque no quiera.
—Jaejoong...
Antes de que Jaejoong pudiera parar a Yunho esta vez, Yunho agarró su dedo y le frunció el ceño. —¿Podrías parar esto? Es muy molesto.
Jaejoong sonrió. Se soltó y siguió bajando por el cuerpo de Yunho, empezando con la barbilla de Yunho, luego su cuello. Yunho era tan guapo, los músculos de su cuello se endurecían bajo las caricias de Jaejoong.
—Su cuerpo es duro y poderoso, todo lo que un hombre sueña cuando piensa en su amante, —susurró Jaejoong mientras bajaba la bata de hospital por las piernas de Yunho.
Jaejoong podía sentir la reacción a sus palabras y caricias en el cuerpo de Yunho. El pecho de Yunho se alzaba y caía con cada rápida respiración. Sus músculos se apretaban con cada ligera caricia de los dedos de Jaejoong. Su polla se hacía más grande, endureciéndose hasta sedoso hierro.
Jaejoong gimió por la pura masculinidad del hombre en sus brazos. Yunho era el hombre más sexy que Jaejoong había visto después de todos esos años. Ningún hombre se le podía comparar. Quizá era por eso que no había desarrollado fuertes sentimientos por alguien. Había estado esperando a Yunho.
—Yunho, —susurró Jaejoong mientras su mano envolvía la dura polla de Yunho. Quería sentir su polla dentro de él. Necesitaba reafirmar que estaban vivos y juntos—. Yunho, te necesito.
Los ojos  de Yunho parpadearon hacia Jaejoong luego bajaron por su cuerpo. Jaejoong observó la lenta sonrisa que cruzó el rostro de Yunho. Jaejoong sabía que Yunho podía ver su dura polla empujándose contra sus pantalones, impaciente por sentir el dulce toque de Yunho.
Cuando Yunho alcanzó sus pantalones, Jaejoong estaba demasiado listo para hacer lo que el hombre deseara. Jaejoong se quitó la camisa mientras Yunho hacía lo mismo con el resto de su ropa hasta que Jaejoong estuvo desnudo. Se giró y miró el lavabo, inclinándose para colocar su cuerpo sobre sus brazos y separar sus piernas.
Jaejoong lloriqueó por la sensación de la mano de Yunho entre sus piernas, el ligero toque como una pluma contra la parte de atrás de sus bolas haciendo que le doliera de necesidad. Temblores de deseo se dispararon a través de él como una bala, haciendo que todo el cuerpo de Jaejoong temblara. No estaba seguro de si sus piernas lo sostendrían.
—Yunho. —Suplicó Jaejoong, separando más sus piernas. Yunho no lo decepcionó. Ahuecó las bolas de Jaejoong en su mano, dándole un gentil apretón antes de llevar su dedo a la grieta del culo de Jaejoong.
Jaejoong se arqueó sobre los dedos de sus pies, intentando llevar el dedo de Yunho donde quería. Quería sentirlos hundirse dentro de su cuerpo. Quería el dolor, el calor que venía con ser empalado por algo largo y duro. Jaejoong quería la polla de Yunho, pero sus dedos bastarían por ahora.
Cuando los dedos de Yunho se empujaron dentro de él, Jaejoong gimió, sintiendo demasiada necesidad. Podía sentir la quemazón, el pequeño dolor al ser estirado. Más importante, podía sentir los dedos de Yunho entrando y saliendo, alcanzando su lugar dulce y enviando choques por su cuerpo.
Jaejoong se empujó hacia atrás, doblando más la cintura y empujando su culo hacia Yunho. No pudo contener sus gemidos de deleite cuando sintió la lengua de Yunho en su agujero. La sensación era tan intensa, Jaejoong sintió sus rodillas temblar, amenazando con colapsar.
Yunho agarró las nalgas de Jaejoong, separándolas con sus manos, y empezó a follar a Jaejoong con su lengua y sus dedos. Jaejoong se sintió expuesto, abierto como estaba. No le importó, especialmente cuando Yunho metió la mano entre las piernas de Jaejoong y agarró su polla, acariciándola.
—Al... Yunho, —gimió Jaejoong. Apretó sus ojos cuando el placer intenso radió por su cuerpo. Los pelos de su nuca se pusieron de punta, su corazón golpeando en su pecho, sus manos apretadas en la encimera.
No estaba seguro de cuanto iba a poder aguantar. Las sensaciones que pasaban por el cuerpo de Jaejoong se sentían tan bien. Yunho parecía estar haciendo todo lo que podía para volver loco a Jaejoong, y estaba funcionando.
—Yunho, te necesito, —masculló Jaejoong—. No voy a durar... no voy a durar mucho más. —Gimió en protesta cuando los dedos y la lengua de Yunho dejaron su cuerpo.
—Necesitamos lubricante, baby, —dijo Yunho. El profundo y rudo sonido de la voz de Yunho hizo que el corazón de Jaejoong latiera más rápido.
Jaejoong se alzó y buscó alrededor frenéticamente. No podía ver nada que pudieran usar como lubricante, nada de nada. ¡Joder! Necesitaba a Yunho y lo necesitaba ya.
—Déjalo, Yunho —dijo Jaejoong—. Ya me has lubricado suficiente.
—¿Y el condón, Jaejoong? —contestó Yunho—. ¿También quieres que pase de eso? A menos que tengas uno en tu bolsillo vamos a tener que restregarnos rápidamente.
Jaejoong quería gritar. Normalmente no llevaba condones a menos que estuviera buscando algo, ciertamente no mientras estaba trabajando. Habiendo pasado la noche con Yunho, se acaban de acabar. La cabeza de Jaejoong cayó en la encimera. ¿Qué iban a hacer?
Yunho agarró a Jaejoong y lo giró, cayendo de rodillas delante de él. Jaejoong siseó a través de sus dientes apretados cuando Yunho se inclinó y engulló la polla de Jaejoong hasta la base, luego tragó.
Jaejoong agarró el cabello de Yunho. Sus rodillas temblando, tenía que apoyarse contra la encimera para evitar caerse. La boca de Yunho y su lengua estaban haciendo cosas que probablemente fueran ilegales en varios estados. ¡Era extraordinario!
Jaejoong no tenía duda de que podría correrse en la boca de Yunho en cuestión de momentos. Estaba casi ahí. Pero eso no era lo que quería, no esta vez. Necesitaba una conexión más cercana con Yunho, algo que le reasegurara que estaban vivos y juntos.
Esperó un momento más, tomando el placer por la sensación de la boca y lengua de Yunho en su gruesa polla, luego tiró de los rizos en su mano. La boca de Yunho dejó su polla, y unos ojos marrones oascuros profundo llenos de confusión lo miraron.
Jaejoong tiró de los cabellos de Yunho de nuevo, levantando al hombre. Jaejoong ladeó sus manos para ahuecar el rostro de Yunho. —Necesito más, Yunho, —susurró Jaejoong—. Necesito sentirte en mí, saber que ambos estamos vivos.
Yunho parpadeó, su boca cayó abierta. —Jae, no tenemos...
Jaejoong sacudió la cabeza. —No me importa. Sé que estoy limpio. Me hago pruebas regularmente por el trabajo. Sé que tú estás limpio.
Yunho ladeó su cabeza, su cejo fruncido. —¿Cómo sabes eso?
Jaejoong sonrió. —Porque siempre me estás protegiendo. Nunca me pondrías en peligro teniendo sexo conmigo, Yunho, si no estuvieras limpio. Además, —Jaejoong se encogió de hombros— si vamos a hacer esto entre nosotros, no va a haber nadie más. Eso nos deja solo a ti y a mí.
Jaejoong podía ver la respuesta a sus palabras en el calor que de repente llenó los ojos de Yunho. Pero había también gozo y felicidad. Jaejoong sabía que hacerlo sin condón podría no ser una buena elección, pero era la correcta.
Se giró hacia el lavabo y se dobló, empujando su culo hacia Yunho, mirando por encima de su hombro. —Ahora, ¿no tienes un culo que follar?
Yunho miró abajo por un momento antes de sonreír. Ahuecó las nalgas de Jaejoong, separándolas lentamente. Jaejoong sintió la cabeza de la polla de Yunho contra él, presionándose un poco.
—Creo que tienes razón, baby, —acordó Yunho— y es un buen culo. —Apretó cada nalga redonda en su mano—. Tan bonito y redondo, tan apretado. Vas a sentirte tan bien conmigo profundamente dentro.
Jaejoong rió. —¿Podrías follarme y dejar de hablar? Juro que si eres más lento que... ¡Oh! ¡Oh! Yunho, eres... —las palabras de Jaejoong se ensombrecieron convirtiéndose en profundos gemidos cuando la cabeza de la gruesa polla de Yunho lentamente se hundía más.
Los ojos de Jaejoong empezaron a girar hacia atrás en su cabeza, pero algo azul llamó su atención. Miró más de cerca. Sonrió cuando se dio cuenta de que escondido tras una caja de Kleenex había un pequeño tubo cerrado de lubricante. ¡Amaba a Junsu!
Agarró el lubricante y rápidamente lo abrió antes de pasárselo a Yunho por encima de su hombro. —¡Mira lo que encontré!
Jaejoong sonrió cuando el lubricante le fue rápidamente arrebatado. Un momento después, frío gel estaba en el lugar donde Yunho todavía se sostenía en el culo de Jaejoong. Yunho se salió hasta que solo la cabeza de su polla permaneció y añadió más líquido.
Cuando Yunho empujó adentro por segunda vez, se deslizó dentro hasta que se encontró la carne con la carne, la cadera con las nalgas. No había quemazón o dolor, no había seca fricción. Yunho era capaz de entrar y salir a su placer, causándole un abrumador placer a Jaejoong.
Jaejoong apoyó la cabeza contra la encimera y alcanzó su culo, separando sus nalgas. Jaejoong quería a Yunho tan profundamente como pudiera llegar. Quería sentir a Yunho por el resto del día y mañana. No quería sentirse vacío de nuevo.
—Jódeme, Yunho, jódeme duro, —ordenó Yunho—. Quiero sentirte cada vez que me siente, cada vez que me mueva. ¡Jode mi culo, Yunho!
Una mano de repente aterrizó en el culo de Jaejoong con bastante fuerza para hacer que saltara y se girara para mirar a Yunho. —¿Qu...
Yunho le sonrió. —Ahora es mi culo.
La boca de Jaejoong cayó abierta. Empezó a decir algo pero se olvidó de qué cuando Yunho agarró sus caderas con ambas manos y empujó. Todas las palabras dejaron el cerebro de Jaejoong, todos los pensamientos. Todo su mundo se centró en las intensas sensaciones de la polla golpeándolo.
Yunho jugaba como un maestro, empujando con la fuerza justa para golpear su lugar dulce, saliendo con la suficiente fricción para hacer que Jaejoong apretara sus dientes para evitar suplicar por más. Jaejoong podía sentir la presión construirse en su cuerpo, centrándose donde estaba conectado a Yunho.
Yunho de repente empezó con una serie de cortas embestidas intensas, nunca dejando el cuerpo de Jaejoong más que una o dos pulgadas. La cabeza de la polla de Yunho rápidamente golpeaba contra la próstata de Jaejoong.
Llamas lamieron el interior de su cuerpo. Jaejoong gimió. Su respiración quedó atrapada en su garganta mientras intentaba respirar a través de la ardiente necesidad de correrse. Soltó sus nalgas y presionó sus manos contra la pared frente a él.
—¡Yunho! —gimió Jaejoong cuando otra palmada dura aterrizó en su culo, luego otra. Jaejoong sentía su culo en llamas. Cada embestida de las caderas de Yunho presionaba contra su ardiente carne, incrementando la sensación. Jaejoong habría detenido a Yunho, pero su polla estaba más dura que nunca antes, soltando grandes gotas de presemen por sus piernas.
—Es mi culo ahora, —gruñó Yunho—. Este es mi culo para follar, mi culo para azotar.
Yunho palmeó a Jaejoong de nuevo. —¿No es así, baby? Jaejoong asintió.
Yunho lo azotó de nuevo. —No puedo escucharte, —dijo Yunho—. ¿Este es mi culo?
—¡Sí! —gimió Jaejoong. No entendía porque las palabras de Yunho, la mano de Yunho, lo encendía tanto, pero no le importaba. Las sensaciones disparándose por su cuerpo se habían juntado en la base de su polla y estaba listo para explotar por la punta.
—Yunho, por favor, —suplicó Jaejoong.
Yunho agarró sus caderas más fuertes y empujó dentro de Jaejoong con toda la fuerza que tenía, golpeando el culo de Jaejoong al mismo tiempo. Su cuerpo se tensó. Su corazón parecía que había dejado de latir. No podía escuchar nada aparte del oído de la respiración de Yunho en su oreja.
Entonces el mundo explotó. Jaejoong gimió tan fuerte que estaba seguro de que las paredes temblaron. El calor en su polla se disparó por la punta en chorros perla de semen que se esparcieron por todo el lavabo, el suelo y Jaejoong. El cuerpo de Jaejoong temblaba por la intensidad de su orgasmo, abrumado.
Un brazo de repente fue empujado delante de su rostro. Jaejoong se sobresaltó, empezó a girare hacia Yunho y preguntarle que coño hacía cuando sus palabras gruñidas penetraron en el cerebro de Jaejoong.
—¡Muérdeme!
Jaejoong mordió. Se inclinó y hundió sus dientes en la suave piel del antebrazo de Yunho. Gimió mientras su polla en su culo temblaba, luego lo llenó de un líquido caliente, los gritos de liberación de Yunho era lo único que podía escuchar.
Luego reinó el silencio. Los únicos sonidos en el baño eran los de los dos hombres respirando pesadamente. Jaejoong alzó su cabeza, sacando sus dientes del brazo de Yunho. Gentilmente lamió la herida, sintiendo la reacción de Yunho en el movimiento de su polla que todavía estaba dentro de su culo. Esa era una faceta interesante de Yunho que tendría que explorar en el futuro.
Jaejoong sintió la cabeza de Yunho contra su hombro. Envolvió un brazo alrededor del cuello del hombre y giró su cabeza para besar la mejilla de Yunho. —Te amo, mi Yuni—susurró.
Yunho alzó su cabeza y le sonrió. Era una sonrisa débil y cansada, pero era feliz. —También te amo, Jae.
Jaejoong gimió un momento después cuando Yunho se salió. No tenía duda de que iba a sentir a Yunho durante horas quizá hasta mañana. Era exactamente lo que quería, y Yunho se lo había dado.
—Vamos, hermoso, es el momento de ducharnos. — Jaejoong encendió la ducha y ajustó la temperatura. Agarró a Yunho del brazo y lo guió dentro de la ducha, entrando tras él. Agarró el jabón, se giró para mirar a Yunho, que estaba contra la pared.
Jaejoong se acercó a él. —¿Cansado, amor?
Yunho asintió.
—Quédate de pie. Yo haré todo el trabajo. —Jaejoong rápidamente enjabonó a Yunho, lavándole el pelo, luego aclarándolo antes de seguir con su cuerpo. Fue lavado, y aclarado en cuestión de momentos.
Jaejoong apagó el agua y agarró algunas toallas. Guió a Yunho al asiento del váter y lo secó, envolviendo una toalla en su cintura. Agarró otra toalla y se secó. Miró sus ropas. No se volverían a poner la ropa de hospital si podía evitarlo.
Jaejoong se agachó delante de Yunho. —Hey, amor, ¿puedes quedarte aquí un momento? Voy a pedirle a Yoochun si tiene algo para que nos cambiemos.
Yunho asintió. Jaejoong pensó que Yunho se veía un poco mareado. Jaejoong se preocupó por dejar solo a Yunho, pero no iba a dejar al hombre ir por ahí delante de un montón de tíos vestido solo con una toalla. Eso no iba a pasar.
—Volveré enseguida, —dijo Jaejoong dijo mientras se levantaba y dejaba el baño. Rápidamente fue por el pasillo hacia la cocina, donde sabía que encontraría al resto de su pandilla. Tenía razón. Yoochun estaba sentado en una silla, Junsu en su regazo. Leeteuk , Hangeng, y  Heechul sentados delante de ellos.
—Hey, Yoochun, —dijo Jaejoong mientras entraba en la cocina— ¿tienes algo para prestarnos a Yunho y a mí? Nuestras ropas están para tirar y no queremos llevar la ropa de hospital.
—Sí, estoy seguro de que tengo algo, —dijo Yoochun, palmeando a Junsu—. Levanta, baby.
Junsu se levantó. Jaejoong sonrió a Junsu, luego siguió a Yoochun fuera de la cocina y por el pasillo. Esperó en la puerta a que Yoochun le pasara la ropa, luego volvió al baño. Estaba aliviado de encontrar a Yunho sentado en el váter.
—Hey amor, —dijo Jaejoong mientras entraba—. Yoochun nos ha dejado algo. Por suerte, es más o menos de nuestra talla, por lo que debería cabernos.
Jaejoong extendió una camisa de algodón blanca y un par de jeans a Yunho. Se puso otra camisa blanca por la cabeza y se puso un par de jeans desteñidos. Para cuando había acabado, Yunho se estaba bajando la camisa por el torso.
Jaejoong agarró los jeans y ayudó a Yunho a ponérselos, admirando el modo en que se moldeaban en los  muslos de Yunho. Había pasado un tiempo desde que había visto a Yunho con algo tan sexy. Tendría que asegurarse de que Yunho llevara más ropa casual a menudo. Se veía muy bien.
—Vamos, cariño, —dijo Jaejoong mientras alcanzaba a Yunho y lo llevaba a la puerta del baño— vamos a conseguir algo de comida y café. Creo que te sentirás mucho mejor.
Yunho asintió. Jaejoong envolvió un brazo alrededor de su cintura y llevó al cansado hombre por el pasillo hacia la cocina. En el momento en que aparecieron, la gente saltó y les ofreció sus sillas. Jaejoong ayudó a Yunho con la suya luego se sentó, haciendo una mueca cuando su escocido culo se encontró con el asiento. Oh, sí, iba a sentir a Yunho durante un tiempo.



Continuara.......................................................................................





Quise poner antes de ayer pero se me dificulto ponerla por el trabajo, espero que le den mucho amor a este capitulo.

pasando otro tema;

mi siguiente historia posiblemente sea el velo del Sireno y sera un yoosu y yunjae.

4 comentarios:

  1. estuvo muy bueno este capitulo mucha pación d yunho y jae
    que bueno que jae y yunho se encuentren bien y después de la sección que tuvieron en el baño pobre yunho si que jae lo dejo para el arrastre creí que lo encontraría desmayado que poco le falto
    y sigue sin aparecer el amigo espero y no lo este torturando y puedan encontrarlo pronto
    GRACIAS por el capitulo espero el siguiente hasta pronto bye

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  2. Si mucha pasión y amor, en verdad como quedo Yunho pero ha de ser también por lo de la explosión ya que le dijo el doctor que el estaba mas delicado y Jae lo sentirá cada vez que se siente, jajaja.

    Gracias por la actualización, esperando el próximo capítulo.

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  3. Oh por dios, ellos juntos son una bomba jajajaja. Gracias y saludos.

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  4. Quiero detalles de lo que le hizo el malvado KHJ a Jae, Junsu y Young Saeng y saber si todavia está vivo u_u

    amé el sexo pre ducha del YunJae de verdad son tan especiales <3

    Gracias por compartir.

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