CAPITULO 2

                                                               CAPITULO 2


CAPITULO 2

La cabeza de Yunho giró bruscamente para mirar a Jaejoong cuando sintió la alarma en la voz del hombre. Hacía mucho tiempo que Yunho no había oído ese tono especial de voz. Y nunca en la medida en que se oía ahora.
—¿Qué quieres decir con un asesino imitador?
Yunho dio unos pasos más cerca de Jaejoong. Podía ver temblar las manos de Jaejoong. El rostro del hombre palideció, toda su sangre drenada. Jaejoong estaba aterrorizado. Bueno, no le permitiría eso. No serviría de nada en absoluto.
Yunho estaba harto de ver a Jaejoong aterrorizado desde hacia seis meses. Después de que Jaejoong fuera secuestrado por Kim hyun joong, Yunho fue con  ChangMin para rescatar al hombre sólo para descubrirlo desnudo, atado y golpeado. Esa había sido la primera vista de Yunho de su amante en diez años.
A día de hoy, Jaejoong se negaba a decirle a Yunho qué es exactamente lo que hizo con él Kim hyun joong. Yunho utilizó su conexión con la policía y su empresa de seguridad privada para obtener el informe policial sobre el secuestro de Jaejoong y el asalto, tanto la oficial como la no oficial. Lo había leído, pero siempre sospechó que faltaban algunas partes. Jaejoong no hablaba de ello, sin embargo, dejo a Yunho la imagen de todo tipo de escenarios horribles.
Alcanzando a Jaejoong, Yunho envolvió sus brazos alrededor de él. Alivio llenó a Yunho cuando Jaejoong no lo alejó. En su lugar, Jaejoong se inclinó hacia el abrazo de Yunho. Su mano libre cogió el brazo de Yunho con tal fuerza, que los nudillos de Jaejoong se pusieron blancos.
—Un cuerpo muerto fue descubierto en un almacén abandonado, en la Primera Avenida, a unas tres manzanas2 de la bodega en donde se encontró a Junsu, —escuchó Yunho decir a  ChangMin
—. La víctima tiene todas las trazas de Kim hyun joong, hasta las marcas del maldito látigo.
Yunho podía sentir a Jaejoong ceder en su contra. —¿Marcas de látigo? ¿La víctima fue azotada? —Jaejoong le preguntó. Su voz sonaba ahogada y poco natural.
—Sí, y es bastante malo, también, incluso peor que las tuyas.
Yunho no estaba seguro de que eso fuera posible. Kim hyun joong había azotado a Jaejoong tan mal que había tomado semanas para que las marcas se desvanecieran. Algunas de ellas nunca lo harían y siempre estarían con Jaejoong.
—¿La víctima coincide con el perfil? —le preguntó Jaejoong.
—Joven, de 1’82 y unos secenta kilos, —dijo  ChangMin—. Infierno, Jae, incluso tenía el pelo castaño, ojos azules, y gafas.
—Él fue... —La voz de Jaejoong se desvaneció como si fuera demasiado duro para él terminar su pregunta. Yunho apretó el brazo alrededor de Jaejoong. Yunho deseaba poder darle la fuerza que sabía que era una parte inherente del carácter del hombre. Simplemente parecía estar un poco hundido actualmente.
—Ahora bien, esa es la parte extraña, Jae —dijo  ChangMin—. No lo fue. Oh, fue golpeado bastante, tanto que estoy seguro de que deseaba estar muerto, pero no fue asaltado sexualmente. El que mató a este hombre le hizo un favor, sin embargo. Con el daño que el médico forense dice que se llevó a cabo, el hombre se habría desangrado antes de que los paramédicos pudieran haber llegado hasta él.
—¿Cómo murió? —le preguntó Jaejoong.
—Apuñalado en la medida de lo que podemos decir. El médico forense contó por lo menos quince heridas de arma blanca en el pecho del hombre. Sin embargo, sabrá más una vez se lleve el cuerpo a la morgue y haga una autopsia.
Yunho sintió a Jaejoong tomar una respiración profunda y dejarla escapar lentamente. —Entonces, ¿qué te hace pensar que se trata de un asesino imitador? —le preguntó Jaejoong.
—¿Quieres decir además de la descripción física y ubicación de la víctima?
Jaejoong dejó escapar una risita forzada. —Sí.
—¡Oh, diablos, Jae! No es nada en lo que yo pueda poner mi dedo exactamente, pero sé que hay una conexión —dijo  ChangMin—. Lo siento.
Jaejoong asintió con la cabeza. —Siempre has tenido unas corazonadas bastante buenas,  ChangMin.
—Si aparece otro asesino en serie con el mismo modus operandi, que Kim hyun joong, y justo cuando Kim hyun joong se está preparando para ir a juicio, ¿qué crees que va a pasar con el caso del fiscal, Jae? —preguntó  ChangMin. El tono de su voz le dijo a Yunho que  ChangMin ya sabía la respuesta a su pregunta.
Yunho sintió temblar a Jaejoong. Quería hacer lo mismo. Si había otra serie de asesinatos como los que Kim hyun joong habían perpetrado, podría poner la duda en las mentes del jurado al oír el caso de Kim hyun joong. Él no podría librarse, pero no conseguiría lo que se merecía, tampoco.
—Oye —protestó Jaejoong cuando Yunho alejó el teléfono móvil de él.
—¿ ChangMin? —preguntó Yunho.
—¿Yunho?
—Sí, —dijo Yunho mientras esquivaba las manos de Jaejoong.  Jaejoong estaba tratando de conseguir el teléfono de él. Yunho no lo dejaría. Tenía que hablar con  ChangMin. No iba a dejar a Jaejoong pasar por esto solo, no como la última vez.
—¿Qué estás haciendo en la casa de Jaejoong? —preguntó  ChangMin.
—No importa lo que haga,  ChangMin —contestó Yunho—. ¿Me puedes conseguir una copia del informe del forense y el informe de la policía? Me gustaría trabajar este caso contigo y Jae. Puedo ser capaz de mirar en algunos lugares que vosotros no podeis.
—Hombre, vas a hacerme hablar con el jefe, ¿no? — se quejó  ChangMin.
—No, yo lo llamo. Estoy seguro de que no quiere informar a los medios de comunicación que tiene otro asesino en serie en sus manos inmediatamente después de la captura de Kim hyun joong. Sería mejor si resolvemos esto antes de que nadie más lo sepa.
—Sí, te entiendo. Veré lo que puedo hacer.
—Gracias,  ChangMin. —Yunho comenzó a entregarle el teléfono a Jaejoong cuando la voz de  ChangMin se lo impidió.
—Oye, Yunho, —comenzó  ChangMin— no estoy seguro de lo que está pasando entre tú y Jae, pero es mejor que no le hagas daño otra vez. No creo que él puede tomarlo ahora mismo.
Yunho miró a Jaejoong. No tenía ninguna intención de lastimar a Jaejoong de nuevo. Si tuviera la posibilidad, bueno, Jaejoong sería un hombre muy feliz. Sólo tenía que convencer a Jaejoong, de lo mismo. Eso podría ser más difícil que encontrar a un asesino en serie.
—Te escucho —dijo Yunho—. Hazte cargo de las cosas en tu extremo. Yo me ocupo de las cosas aquí.
—¿Mantendrás un ojo en él, verdad? —preguntó  ChangMin—. No me importa lo que él diga, esto va a golpearlo duro.
—Dalo por hecho —dijo Yunho. Le devolvió el teléfono a Jaejoong, y luego tiró del cuerpo de Jaejoong más cerca del suyo. Estaba un poco aturdido cuando Jaejoong pareció que se apoyaba en su contra, incluso envolviendo un brazo alrededor de la cintura de Yunho.
Escuchó como Jaejoong y  ChangMin hablaron por unos momentos más, esperando a Jaejoong para poder tenerlo más cerca. Había un montón de otras cosas Yunho quería hacer con Jaejoong, además de retenerlo.
Por desgracia, esos sueños tendrían que esperar por un tiempo. Jaejoong no parecía en condiciones de cumplir sus  fantasías . Siempre había un mañana. Y Yunho tenía previsto para ellos un montón de mañanas juntos.
Por el momento, tenía que ser el de apoyo de Jaejoong. Yunho sabía que escuchar que había otro asesino en serie fue un golpe bajo para Jaejoong. No había forma de que no lo fuera. Kim hyun joong había aterrorizado a Jaejoong. Parecía que alguien estaba tratando de hacerlo de nuevo.
Jaejoong apagó su teléfono y lo puso sobre la mesa cercana. Se volvió hacia Yunho y apoyó la cabeza sobre el hombro de Yunho. Yunho retuvo a Jaejoong, frotando su mano hacia arriba y hacia abajo por la espalda de Jaejoong.
Yunho quería tranquilizar a Jaejoong diciéndole que él no dejaría que nadie le hiciera daño, que él estaría allí para proteger a Jaejoong. Pero Yunho sabía que si decía eso, lo más probable es que Jaejoong le diera un puñetazo en la cara. Jaejoong era fuerte y seguro, además de muy masculino.
Razón por la cual Yunho estaba tan sorprendido de que Jaejoong se hubiera vuelto hacia él para buscar confort. Jaejoong debía estar realmente molesto. Yunho sabía que Jae nunca buscaba consuelo si el hombre estaba pensando con claridad. Yunho deseaba poder hacer algo para que Jaejoong se sintiera mejor, pero ¿qué podía decir? Casi cualquier cosa que dijera podría sonar como una obviedad.
Yunho mantuvo la boca cerrada. Le parecía mejor de esa manera. Además, si Yunho decía algo, Jaejoong podría darse cuenta de que Yunho lo sostenía y eso sería malo. Yunho no quería dejar ir a Jaejoong. El hombre se sentía demasiado bien en los brazos de Yunho.
Yunho encontró difícil dejar ir a Jaejoong cuando levantó su cabeza y se apartó. Con una gran decepción, Yunho dejó caer los brazos a su lado cuando Jaejoong dio un paso atrás. Se quedó allí mirando atentamente a Jaejoong, esperando que dijera algo.
Jaejoong parecía nervioso. Le temblaba la mano mientras la empujaba a través de su cabello  oscuro, y luego la frotaba hacia abajo por su cara. Sus expresivos ojos se habían oscurecido hasta casi un negro puro.
—Jae ¿Quieres que me quede a pasar la noche? —preguntó Yunho. Ante la mirada ansiosa de Jaejoong, Yunho trató de tranquilizarlo—. Puedo dormir aquí en el sofá. De esta forma no estarás solo esta noche. Por la mañana, los dos podríamos bajar juntos y hablar con el jefe.
Jaejoong asintió con la cabeza. Yunho estaba muy emocionado, aunque Jaejoong se veía reacio. —Sí, supongo que estaría bien —dijo Jaejoong.
Yunho asintió con la cabeza. Esto era bueno. Yunho podría mantener un ojo en Jaejoong y, con suerte, Jaejoong podría dormir bien por la noche sabiendo que alguien más estaba en el apartamento para ayudar a mantenerlo a salvo.
El timbre sonó. El cuerpo de Jaejoong se sacudió con el rostro enrojecido. Yunho se volvió y fue hacia la puerta. Hizo caso omiso de la vergüenza de Jaejoong como si nunca hubiera ocurrido. Yunho miró por la mirilla y abrió la puerta.
Él pagó al repartidor de pizza, tomó la pizza, y luego cerró la puerta con llave. Llevó la pizza a la pequeña cocina-comedor y la colocó sobre la mesa. Se volvió a Jaejoong, levantando una ceja.
—¿Platos? ¿Servilletas? —preguntó Yunho—. ¿Baberos?
Jaejoong rodó los ojos y dejó escapar una risita mientras se dirigía a la cocina. Esa era la reacción que Yunho quería de Jaejoong. Tenían que levantar el ánimo. Jaejoong lo necesitaba para relajarse. Jaejoong necesitaba un buen orgasmo, pero Yunho no creía que fuera a ir a por esa idea.
Yunho se sentó a la mesa y abrió la caja blanca de gran tamaño. El olor era abrumador: pizza caliente, pepperoni, salchicha, cebolla, aceitunas, y un montón de queso. Yunho podía oír el rugido de su estómago.
Jaejoong se acercó y se sentó. Puso otra cerveza frente a Yunho y una enfrente de sí mismo. Tan pronto como Jaejoong tomó un trozo, Yunho también lo hizo. El primer bocado era siempre el mejor. Simplemente se hundía en Yunho y le hacía saber que estaba comiendo algo delicioso. El silencio reinó en la sala durante varios minutos mientras que ambos hombres comían.
Por último, Jaejoong se echó hacia atrás. Yunho podía sentir que Jaejoong lo miraba y levantó la vista, con una ceja arqueada en interrogación. —¿Qué? —preguntó Yunho.
—Yoochun dice que los dos fueron juntos a la escuela, que obtuviste una licenciatura en criminología. —No era una pregunta. Yunho esperó más—. ¿Por qué criminología? —le preguntó Jaejoong.
Yunho se encogió de hombros. ¿Cómo podía decirle que entró en la criminología, porque Jaejoong lo hizo? Había fantaseado con que se convertirían en el gran dúo de detectives privados.
Trabajarían juntos, vivirían juntos, y se amarían juntos. Todo parecía estúpido, pero era joven y soñaba con cosas que nunca llegó a tener.
—Me gustan los rompecabezas. Me gusta resolverlos —dijo Yunho. Sonrió—. Soy bueno en eso.
—¿Y la empresa de seguridad? —le preguntó Jaejoong—. ¿Cómo surgió eso?
—De la forma más habitual, supongo.
—¿La forma habitual? —Bromeó Jaejoong—. ¿Hay una forma habitual de llegar a la seguridad privada?
Yunho se echó a reír. —Sí, bastante. Después de graduarme de la universidad solicite un despacho. Iba a ser un agente del FBI, salvar al mundo.
—¿Por qué no lo hiciste?
—Demasiadas reglas.
—Nunca me gustó que seguir las reglas —se rió Jaejoong—. Algo acerca de idiotas que te dicen qué hacer.
Yunho rió entre dientes. No, no le gustaban las sucesivas reglas. Si las cosa no se hacían a su manera, él hacía que se hicieran a su manera. El trabajo duro no era un problema. Le gustaba trabajar. Era alguien diciéndole que no podía hacer algo, lo que le irritaba.
— Leeteuk  y Hangeng, mis socios en la empresa de seguridad, siguen tratando de averiguar lo que quería ser cuando fuera grande. Compartimos un apartamento, por lo que, una cosa llevó a otra y la tríada de Seguridad nació. —Yunho sonrió cuando Jaejoong asintió con la cabeza—. ¿Y tú? ¿Por qué te convertirse en un detective de la policía?
Jaejoong se encogió de hombros. —Supongo que quería salvar al mundo, también.
—¿Lo hiciste? Salvar al mundo, que quiero decir.
Jaejoong se inclinó hacia delante, apoyando los codos sobre la mesa, juntando las manos. Se quedó pensativo. —No sé. A veces pienso que estamos haciendo una diferencia. Otras... —Jaejoong hizo un gesto vago con la mano—. Otras veces siento como si los chicos malos estuvieran ganando.
—No puedes salvar al mundo entero, Jae, pero puedes ayudar una persona a la vez —dijo Yunho
—. Salvaste a Junsu de Kim hyun joong, cuando lo secuestró. Tú lo salvaste. Has salvado a muchos otros que habrían pasado por el infierno si Kim hyun joong no estuviera encerrado.
Jaejoong hizo una mueca. Sus ojos se cayeron sobre la mesa. —No supe exactamente salvarme a mí mismo.
Kim hyun joong todavía me tendría, si tú y  ChangMin no hubieran venido en mi ayuda cuando lo hicieron, bueno, no creo que estuviera sentado aquí ahora mismo. No estoy seguro de que hubiera hecho.
—Habrías encontrado una manera de escapar.
Jaejoong lanzó un bufido. Era un sonido amargo. —¿Antes o después de que él me violara?
—¿Lo hizo? ¿Te violó, quiero decir? —preguntó Yunho vacilante. No estaba seguro de querer saber la respuesta. Yunho miró los dedos envueltos alrededor de su botella de cerveza—. Sé lo que dice el informe policial. Lo he leído. No sé lo que esta fuera de eso.
Jaejoong estaba en silencio. Yunho se preguntó si había ido demasiado lejos y demasiado pronto. Jaejoong no podría estar listo para responder a preguntas como la que él había hecho. No era fácil para un hombre admitir que alguien le había vencido, asaltado, sobre todo un hombre como Jaejoong.
—¿Técnicamente? No, no me violó, —finalmente respondió. Su voz era fría y distante.
—¿Técnicamente? —El corazón de Yunho latía con fuerza. Se preparó porque sabía que había algo más. Vio a Jaejoong tragar, su prominente nuez de Adán moviéndose arriba y abajo. Las manos entrelazadas de Jaejoong.
—A veces todavía puedo sentir sus manos tocándome, —susurró Jaejoong—. Me despierto en medio de la noche y puedo sentirlo en la habitación y... y no puedo alejarme de él. No puedo hacer que me deje.
—Él está encerrado, Jae. No va a salir, nunca. —Yunho comenzó a llegar a través de la mesa para darle a la mano de Jaejoong una palmada tranquilizadora cuando Jaejoong de repente levantó la vista. La angustia en los ojos de Jaejoong era casi más de lo que el corazón de Yunho podía tomar.
—Entonces, ¿por qué tenemos un nuevo asesino en serie en nuestras manos? ¿Quién va por ahí matando a los jóvenes de nuevo? ¿Quién va a ser el próximo? —Jaejoong estaba casi gritando en el momento en que terminó de hablar.
—¡Jaejoong! —Gritó Yunho—. Él no va a llegar a ti. Lo mataría primero, y no creas que no puedo salirme con la mía, porque puedo. Vamos a atrapar a ese hijo de puta y ponerlo en una celda, junto con Kim hyun joong.
—¿Y si no lo hacemos? ¿Qué, entonces, Yunho? — Jaejoong se puso en pie y empezó a caminar por el espacio entre la mesa y el sofá. Parecía que estaba a punto de perderse. Su rostro aún estaba pálido, pero había tomado una mirada de desesperación.
Yunho se puso en pie y cruzó el espacio entre ellos. Agarró a Jaejoong por los brazos y le dio una pequeña sacudida. —Jaejoong, Kim hyun joong no llegara a ti de nuevo. —Era obvio para Yunho que Jaejoong nunca trató con el trauma que experimentó a manos de Kim hyun joong.
La cara de Jaejoong de repente se calmó. Lo siguiente que sintió Yunho fue el cuerpo de Jaejoong presionando contra él, los labios de Jaejoong cubriendo los suyos. Los dedos de Jaejoong temblaban mientras sacaba los botones de la camisa de Yunho.
—Jódeme, Yunho —declaró Jaejoong—. Llévame a la cama y fóllame. Déjame sentir tus manos en mi cuerpo en vez de las suyas.
Yunho se quejó. Quería hacer exactamente eso. La sola idea de sentir a Jaejoong envuelto alrededor de su dolorida polla hizo debilitar las rodillas de Yunho. Sin embargo, Yunho no quería estar con Jaejoong para borrar un maníaco. Él quería estar con Jaejoong, porque eso era lo que quería de Jaejoong.
—Pregúntame de nuevo en una semana y voy a decirte que sí. Infiernos, voy a gritar desde los tejados — dijo Yunho—. En este momento, sin embargo, el sexo es lo último que necesitas.
Jaejoong pronto se apartó. —¿Crees que no sé lo que necesito?
Yunho sacudió la cabeza. —No, estoy seguro de que sabes exactamente lo que necesitas, creo que ahora mismo estás molesto y...
—Que te jodan, Yunho. Si no me quieres, sólo tenías que decirlo —dijo Jaejoong antes de darse la vuelta y pisotear hacia su dormitorio.
Yunho iba un paso por detrás de Jaejoong. Tomó a Jaejoong por los hombros, lo hizo girar, y empujó su cuerpo contra la pared. Se inclinó hacia él, presionando contra Jaejoong, atrapando al hombre contra la pared.
—Nunca pienses que no te quiero, Jaejoong, —gruñó Yunho, bajo en su garganta—. Te he querido desde el momento en que te vi hace quince años, y nunca se ha ido. Y por mucho que te quiero joder en este mismo momento, no voy a tomar ventaja de ti cuando eres vulnerable. ¿Quieres joder? Bien, vamos a joder... en una semana.
Yunho podía sentir un pequeño tic en su mandíbula mientras apretaba los dientes, esperando la respuesta de Jaejoong. Vio cómo los ojos de Jaejoong se ensancharon, el avellana oscureciéndose a marrón. Bocanadas de aire rápidamente salieron de la boca de Jaejoong.
—¿Una semana?
—Siete días, Jae —dijo Yunho.
Jaejoong miró a Yunho otro momento. Sus manos flexionadas contra el pecho de Yunho. Jaejoong asintió con la cabeza. Yunho dio un paso atrás, liberando a Jaejoong. No sabía exactamente qué quería decir el guiño de Jaejoong, pero siempre podía esperar, soñar.
—Te voy a conseguir una manta y una almohada —dijo Jaejoong en silencio mientras caminaba a su habitación. Un momento después estaba de regreso, entregándole una manta azul y una almohada a Yunho—. Voy a, eh, te veré en la mañana.
Yunho asintió con la cabeza. —Voy a estar en el sofá si me necesitas, Jae.
La única respuesta que obtuvo Yunho fue la del suave clic del cierre de la puerta del dormitorio. Yunho respiró hondo y soltó el aire lentamente. Dio media vuelta y se dirigió al sofá. No aspiraba a estar aquí en el sofá cuando realmente quería estar en la otra habitación, con Jaejoong.
Yunho sabía que esto era lo mejor. Quería a Jaejoong. Lo quería de la peor manera. Había soñado con encontrar a Jae desde hace años, de los dos volviendo a estar juntos y crear una vida en común que deberían haber tenido años atrás.
Diez años no le quitaban a Yunho la culpa que sentía por haber dejado a Jaejoong sin ninguna palabra o explicación. Pero, a veces, un hombre tenía que hacer lo que tenía que hacer para proteger a la gente que le importaba. Yunho esperaba que, una vez que Jaejoong se enterara de las razones para dejarle, Jaejoong pudiera perdonarlo o comprenderlo por lo menos.
Yunho tenía que aferrarse a esa esperanza. Había sido su fuerza principal, la dirección que lo mantuvo durante los últimos diez años. Sabía que él y Jaejoong aún se pertenecían mutuamente. Ellos siempre se tendrían. Eran perfectos juntos. Diez años de diferencia que no podía borrar.
Esa había sido una de las razones por las Yunho había convencido a Leeteuk y Hangeng para transferir su negocio a Portland. Este era el lugar donde vivía Jaejoong. En el momento en que Yunho se enteró de este hecho hace tres años, había hecho los planes.
Le había costado a Yunho seis meses para mudarse, otros dos años para obtener el valor de acercarse a Jaejoong. No tenía idea de que cuando Yoochun le había pedido su ayuda que Jaejoong estaría involucrado. Pero había resuelto el problema de acercarse a Jaejoong.
Sin embargo, Yunho lamentaba no haber sido sólo capaz de caminar hacia Jaejoong en la calle y decir hola. Nunca se olvidaría de la imagen de Jaejoong atado con las piernas abiertas, desnudo sobre una cama, y golpeado hasta estar fuera de su mente. Era algo que le perseguiría por el resto de su vida.
Yunho se desabrochó la camisa y la puso sobre una de las sillas de cuero negro de Jaejoong. Se desabrochó el pantalón y se quitó los zapatos y los calcetines. Puso todo en la silla y se sentó en el sofá.
Se recostó en el sofá y tiró de la manta sobre su cuerpo. Dudaba que pudiese dormir esta noche. Su mente, y varias partes duras de su cuerpo, no podían dejar de pensar en el hecho de que el hombre de sus sueños estaba tan sólo a unos metros de distancia.
Iba a ser una noche larga.
Algo despertó a Yunho. Abrió los ojos y miró a su alrededor. Nada parecía fuera de lugar, no hasta donde podía ver. No era su casa. Por lo que sabía, era todo lo que podría estar fuera de lugar.
Al oír un ruido, Yunho se sentó, con los ojos yendo a la puerta que conducía al cuarto de Jaejoong. Allí estaba otra vez. ¿Qué era? ¿Un grito? ¿Un gemido? Yunho se puso de pie y se acercó inclinando la oreja contra la puerta, escuchando.
Al oír el leve gemido de nuevo, Yunho abrió silenciosamente la puerta del dormitorio. Un rayo de luz de luna brillaba a través de una pequeña abertura en las cortinas, bañando el cuerpo inquieto de Jaejoong. Yunho le vio tirar y girar en la cama.
Yunho se acercó. Su aliento atrapado en su garganta; Jaejoong estaba desnudo, la sábana de color crema había sido empujada hacia abajo a la parte inferior de la cama. Las largas piernas de Jaejoong, enredadas en la sábana.
Otro gemido salió de Jaejoong. Yunho se dio cuenta de que Jaejoong estaba en medio de una pesadilla. La forma de Jaejoong parecía querer luchar, Yunho estaba bastante seguro que sabía de lo que trataba la pesadilla.
Yunho se sentó en el lado de la cama y se acercó para sacudir los hombros de Jaejoong. Yunho no estaba preparado para la respuesta a su contacto. Jaejoong comenzó a agitarse, con los brazos balanceándose en el aire mientras luchaba contra un oponente invisible.
Gruñendo por el impacto, Yunho se acercó y trató de sostener la mano de Jaejoong abajo. —Jae —dijo en voz alta. Cuando Jaejoong continuó a peleando con él, Yunho se subió a horcajadas sobre el cuerpo de Jaejoong. Yunho sostuvo las muñecas de Jaejoong al lado de su cabeza y se acercó a su cara.
—¡Jaejoong, despierta de una puta vez! —dijo Yunho, esta vez más fuerte. Todavía sin obtener la respuesta que quería. Jaejoong dejó de luchar contra él, pero sus gemidos aumentaron, su corazón bombeo más fuerte, más desgarrador.
Frustrado, Yunho dejo de lado las muñecas de Jaejoong y tomó el rostro del hombre. Se apoyó en sus labios y mantuvo a Jaejoong, exigiendo una respuesta de él. Por un momento, el cuerpo de Jaejoong se calmó entonces las manos fuertes se enrollaron alrededor del cuello de Yunho y tiraron de él más de cerca.
Yunho gruñó cuando Jaejoong le tiró cerca y la lengua del hombre rozó la suya. Yunho le acarició la espalda. Podía sentir su polla endurecerse contra el abdomen de Jaejoong. Una dureza en respuesta creció y se empujó entre las piernas de Yunho.
Quería apretar sus piernas juntas, para sentir la polla de Jaejoong apretada contra sus bolas. Yunho comenzó a mover sus caderas. Se presionó contra el cuerpo de Jaejoong. Excepto por el fino algodón de los calzoncillos de Yunho, nada los separaba, y Yunho podía sentir cada contorno de la polla de Jaejoong contra de su cuerpo.
—Yunho —se quejó Jaejoong.
Yunho experimentó un alivio tal con las palabras de Jaejoong que se sintió aturdido por un momento. Jaejoong le dio un beso a Yunho de vuelta y se frotó contra él como si ya no estuviera en una pesadilla. Yunho estaba muy contento.
—Jae —susurró Yunho enseguida cuando sus labios se movieron lejos de Jaejoong y bajaron por el cuello del hombre. Yunho lamió, mordió, y saboreo la carne de Jaejoong en sus labios. Sus manos le rozaban, acariciaban y frotaban.
El placer irradiaba de Yunho. Los sentidos de Yunho se tambalearon, como si hicieran cortocircuito cuando las manos de Jaejoong se deslizaron bajo el elástico en la cintura de sus calzoncillos y cogió su culo. Jaejoong separó las piernas, luego se envolvió alrededor de las caderas de Yunho, con lo que sus pollas quedaron juntas.
Reclamando los labios de Jaejoong, Yunho aplastó a Jaejoong contra él. Las grandes manos de Yunho tomaron la cara de Jaejoong y la sostuvieron con suavidad. Su lengua exploró los recovecos de la boca de Jaejoong. Jaejoong le devolvió el beso a Yunho, enviándole escalofríos de placer quemando a través de él.
Yunho podía sentir la presión acumulándose dentro de él. Un cosquilleo tibio lanzado por su espalda y que se instaló en la base de su pene. Sus bolas se apretaron contra su cuerpo. Yunho sabía que estaba a pocos minutos de venirse.
Quería que Jaejoong se viniera con él, para sentir la liberación de Jaejoong contra su cuerpo. Llegando entre ellos, Yunho empujó sus boxers abajo y agarró sus dos pollas con una mano. Su mente girando, mientras Yunho oía gemir a Jaejoong por debajo de él.
—Yunho, pronto —susurró Jaejoong.
—Sí, pronto, Jae —murmuró Yunho de vuelta. Acarició las dos pollas con la mano, su pulgar moviéndose sobre cada cabeza, por cada pequeña raja. Podía sentir los dedos de Jaejoong clavándose en sus caderas. Sabía que iba a tener marcas de él, pero no le importaba. El placer que experimentaba con Jaejoong valía la pena.
—Ahora, Yunho —se quejó Jaejoong.
—Sí, sí, ahora, Jae. —Yunho acarició más rápido. Sus labios se pegaron a Jaejoong de nuevo. Yunho abrió los ojos y vio a Jaejoong cuando dejó escapar un gemido. ¡Oh, maldita sea! Jaejoong era impresionante. Los ojos de Jaejoong estaban muy abiertos, su respiración era rápida y tenía el rostro enrojecido.
Podía sentir a Jaejoong escupiendo su liberación sobre él. Acarició con mayor rapidez. Un momento después, Yunho dejó escapar un fuerte grito, mientras seguía a Jaejoong sobre el borde. Un rayo le atravesó el cuerpo, golpeando cada terminación nerviosa hasta que todo su cuerpo temblaba.
Dejando caer la cabeza en la parte interior del cuello de Jaejoong, Yunho trató de recobrar el aliento. Podía sentir el pecho de Jaejoong subiendo y bajando rápidamente bajo él. El único sonido en la habitación de Jae era su respiración.
Por último, Yunho levantó la cabeza y miró a Jaejoong. Se tomó un momento para mirar hacia arriba, a Jaejoong. Cuando lo hizo, sus ojos estaban llenos de incertidumbre. Yunho no lo estaba. Yunho sabía exactamente dónde estaba y lo que quería.
Llevando su mano hacia arriba, Yunho pasó la lengua por su semilla combinada. Los ojos de Jaejoong se agrandaron y su lengua salió para mojar sus labios mientras observaba. Yunho terminó de limpiarse la mano y sonrió a Jaejoong antes de inclinarse para besarlo, compartiendo su gusto combinado.
Jaejoong sonrió cuando Yunho levantó la cabeza. —¿Pensé que habías dicho que no podíamos joder por una semana?
—Esto no es joder, —se rió entre dientes Yunho—. Eso fue sólo un roce amortiguado. Hay una gran diferencia.

Jaejoong se echó a reír. —Está bien, sigue con eso.

continuara................................................................................


Déjenme un comentario aunque sea dándome ideas para seguir con este proyecto tan hermoso del yunjae y del yoosu.

5 comentarios:

  1. wooo me cuesta creer que mi amado lider (HyunJoong) sea un hombre tan despiadado que viola.. y mata u.u ok se q es un FF pero igual me cuesta creer... yunho realmente ama a jae.. y como le dice que no abusara de la situacion para estar con el sin embargo no se aguanto.. o perdon o como dijo yunho "Eso fue sólo un roce amortiguado. Hay una gran diferencia." xD

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  2. Vive en el terror Jae mientras no juzguen a KHJ, por eso Yunho lo cuidara y protegerá y sólo le hará roces amortiguados durante 7 días, después le ara el amor, jajajaja.

    Gracias.

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  3. pobre jae vivir así a de ser muy feo con temor siempre pero puede estar un poco mas tranquilo pues ya tiene a su lado a yunho que cuidara de el y de todas sus necesidades y lo tendrá tranquilo y desahogado
    me gusta la historia y GRACIAS por compartirla

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  4. gracias por comentar chicas proximamente les tendremos una gran sorpresa de regalooooooooooooooooooooooooo.

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  5. Parece que Jae ya a perdonado a Yunho o la verdad es que nunca lo odio porque lo quiere demaciado.
    Es muy interesante gracias por compartir <3

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