CAPITULO 11



Había sido un día largo e incluso una noche más larga. Yunho podía escuchar a Jaejoong abajo, hablando con  Heechul, diciéndole buenas noches.  Heechul había decidido quedarse esa noche, los tres estaban determinados a proteger a   Heo Young Saeng con todo lo que pudieran hacer. Para  Heechul, eso significaba quedarse por la noche y proteger a   Heo Young Saeng personalmente.
Yunho sabía que llamar al hombre antes había sido una buena decisión.  Heechul tenía debilidad por   Heo Young Saeng , y ahora,   Heo Young Saeng lo necesitaba. Necesitaba saber que había gentileza en un mundo que solo le había mostrado dureza y abuso. Yunho estaba seguro de que  Heechul podía darle eso a Heo Young Saeng.
Jaejoong, por otro lado, era otra cosa. Yunho seguía esperando que los recientes acontecimientos con el caso trajeran malos recuerdos para Jaejoong, pero el hombre seguía bien. Yunho respetaba eso de Jaejoong. Era un luchador.
Yunho también se sentía como si lo dejara aparte. Jaejoong no parecía necesitarlo. Por un lado, eso era algo bueno. Jaejoong era un hombre fuerte. Eso había ayudado a Jaejoong a recuperarse de las cosas que Kim hyun joong le había hecho.
Por otro lado, Yunho estaba empezando a preguntarse si Jaejoong había tratado alguna vez con las cosas que Kim hyun joong le había hecho. Si Jaejoong no lo había hecho, habría un punto en el que el hombre se quebraría. Yunho solo esperaba estar allí para recoger los pedazos cuando pasara.
Yunho miró cuando escuchó a Jaejoong subir las escaleras. Escuchando voces desde abajo, se preguntó si tener un loft era una buena idea. Lo pareció cuando lo consiguió. Ahora no estaba seguro. No había privacidad.
(Un loft es un gran espacio con pocas divisiones, grandes ventanas y muy luminoso.)
—Hey, nene, ¿cómo estás? —preguntó Yunho mientras Jaejoong se sentaba en el lado de la cama para quitarse los zapatos—. ¿Estás bien?
Jaejoong sonrió a Yunho por encima de su hombro. — Estoy bien. Cansado, pero bien. ¿Y tú?
Yunho rodó hacia su sitio. Apoyó un codo en la cama, su cabeza en su mano mientras observaba a Jaejoong desnudarse. Se sorprendió de que, cansado como estaba, pudiera estar tan excitado por la vista del cuerpo desnudo de Jaejoong.
—Estoy bien, —contestó Yunho—. Un poco preocupado, como tú.
Yunho escuchó una pequeña risa de Jaejoong mientras se metía en la cama. Jaejoong rodó y se acercó a Yunho, su cabeza apoyada en el brazo de Yunho, su brazo envuelto alrededor de la cintura de Yunho.
—Sí, ha habido mucho que asimilar hoy. —La voz de Jaejoong bajó hasta casi un susurro—. Tenías razón sobre  Heechul, creo. Si puede tomárselo con calma, creo que tiene muchas probabilidades de ganarse a Heo Young Saeng. Nunca he visto a un hombre tan pillado con alguien como él lo está por Heo Young Saeng.
—Yo sí. —Rió Yunho—. Yo.
Un momento después, Yunho se estremeció. —¿Jaejoong? Será mejor que eso sea tu mano entre mis piernas.
—Bueno, será mejor que no sea la mano de otra persona, —contestó Jaejoong.
Yunho se estremeció de nuevo cuando los dedos de Jaejoong envolvieron su dura polla. Gimió. Jaejoong estaba acariciándolo lentamente, no lo bastante para apartarlo pero lo bastante para mantenerlo interesado.
—Dios, Jae, —susurró Yunho. Jaejoong se había deslizado bajo las sábanas y se movió hacia abajo por su cuerpo. Yunho no podía ver lo que Jaejoong estaba haciendo, pero seguro que podía sentirlo, especialmente los cálidos labios que remplazaron la mano que sostenía su polla.
Yunho rápidamente se dio cuenta de que Jaejoong había aprendido mucho en el tiempo que habían estado separados. Yunho agarró las sábanas a cada lado de su cuerpo mientras el fuego lamía su cuerpo con cada lamida de la lengua de Jaejoong.
Iba a explotar, quemarse en el sitio. Yunho lo sabía. Jaejoong estaba haciendo cosas con su boca que Yunho no había creído posibles si no las hubiera sentido él mismo. Las suaves lamidas de la lengua de Jaejoong, la caricia de su respiración, incluso el apretado agarre de los labios de Jaejoong, cada uno diseñado para volver loco a Yunho.
Yunho se mordió el labio intentando sostener sus gemidos. Mientras estuvieran arriba, no había más que una barandilla y unos pocos pies que separaran la habitación del loft de los hombres de abajo. Sería muy vergonzoso para ellos ser escuchados.
Justo cuando Yunho pensó que no podría aguantar el orgasmo un segundo más, Jaejoong lo soltó. Jaejoong subió y montó a horcajadas el cuerpo de Yunho. Yunho tenía dudas de la traviesa sonrisa en el rostro de Jaejoong.
—¿Qué? —preguntó Yunho vacilante.
Jaejoong solo siguió sonriendo, sin decir una palabra mientras se inclinaba en la cama y alcanzaba la mesilla de noche. Un momento después, estaba de vuelta, condón y lubricante en mano. Yunho alzó una ceja en pregunta cuando Jaejoong se empujó hasta montar los muslos de Yunho. La anhelante polla de Yunho levantada orgullosamente delante de él.
—Esta vez, —dijo Jaejoong mientras enrollaba el condón en la polla de Yunho— voy a montarte, chico grande. ¿Crees que puedes manejarlo?
Yunho gimió. Oh, podía manejar eso y algo más. Había pasado mucho tiempo desde que había sentido la dicha de estar dentro de Jaejoong. Tanto como disfrutaba la sensación de Jaejoong follándolo, había algo en enterrar su dura polla en el hombre que hacía arder todo el mundo de Yunho.
—Oh, creo que puedo manejarlo bastante bien, Detective, —dijo suavemente Yunho—. ¿Puedes tú?
—Descubrámoslo. —Jaejoong se lubricó los dedos. Yunho observó fascinado como Jaejoong se inclinaba hacia delante en un brazo y alcanzaba la parte de atrás con el otro. Yunho no podía ver exactamente lo que estaba haciendo Jaejoong, pero tenía una fabulosa imaginación y estaba haciendo horas extra.
No queriendo ser el único hombre en la habitación volviéndose loco, Yunho agarró la polla de Jaejoong. Yunho sonrió cuando el cuerpo de Jaejoong de repente se tensó y el hombre miró abajo, su rostro enrojecido de deseo.
Yunho empezó a acariciar a Jaejoong lentamente, tan lentamente como el hombre lo había acariciado. No demasiado rápido, no demasiado lento, solo lo bastante para tener a Jaejoong en el borde. Los movimientos de Jaejoong después de eso eran temblorosos y sin coordinación.
Yunho rió cuando Jaejoong de repente sacó sus dedos y empujó a Yunho a la cama, montando las caderas de Yunho. Yunho agarró las caderas de Jaejoong mientras el hombre lentamente se bajaba sobre su polla.
La sensación era increíble. Yunho tenía serias dudas sobre cuando sería capaz de durar sin rendirse a la necesidad de culminar. Jaejoong eran tan caliente y apretado, Yunho podía sentir cada respiración que el hombre tomaba.
Las manos de Jaejoong se agarraron al pecho de Yunho, los dedos de Jaejoong arañando los pezones de Yunho. Yunho siseó, sus caderas moviéndose contra Jaejoong. Agarró las caderas de Jaejoong y bajó al otro hombre sobre su polla, gimiendo con cada intenso contacto.
Yunho sostuvo las caderas de Jaejoong mientras el hombre empezó a bailar como en los viejos tiempos, su cuerpo subiendo y bajando en Yunho, dándole la bienvenida a cada embestida de la polla de Yunho. El placer era abrumador. Yunho sabía que estaba a momentos de caer por el borde en un orgasmo dichoso. Quería a Jaejoong con él cuando se corriera.
Con esa idea en mente, Yunho agarró la tensa polla de Jaejoong. Su mano temblaba mientras acariciaba la polla de Jaejoong, su pulgar esparciendo las diminutas perlas de semilla que salían de la punta. Podía sentir todo el cuerpo de Jaejoong estremecerse encima de él.
—Jae, —susurró Yunho, mirando a Jaejoong. Su respiración atrapada en su garganta mientras miraba con total adoración y devoción el brillo de los ojos color negro intenso de Jaejoong. Hacía sentir a Yunho como la persona más importante en el mundo de Jaejoong, el centro de su universo.
También envió un rayo sin igual de lujuria a través de Yunho como nada que hubiera sentido antes, incluso hacía diez años. Yunho sintió que empezaba en los dedos de sus pies y se movía hacia arriba por su cuerpo lentamente hasta que se disparó en su polla.
—Oh joder, Jae, —Yunho gritó mientras llenaba el condón, sin preocuparse de si el hombre en la luna escuchaba sus gritos de placer. La euforia pasó por la bruma que rodeaba a Yunho mientras escuchaba los gemidos de Jaejoong sobre él. El cálido chorro de liberación de Jaejoong cubrió su mano y abdomen.
Yunho le dio la bienvenida a Jaejoong a sus brazos cuando el hombre colapsó sobre él, el rostro de Jaejoong enterrado en su cuello. Yunho podía sentir la rápida respiración de Jaejoong en su garganta, el movimiento del pecho de Jaejoong contra él suyo.
Yunho envolvió un brazo alrededor de la espalda de Jaejoong, acariciándolo suavemente. Jaejoong finalmente alzó su cabeza para mirar a Yunho. Yunho alzó la otra mano y lamió la semilla de Jaejoong. Sus ojos nunca rompieron el contacto con los de Jaejoong.
—¡Mierda! —gimió Jaejoong—. ¡Eso es tan jodidamente caliente!
Yunho sonrió y agarró a Jaejoong por la nuca. Besó a Jaejoong, compartiendo su sabor con el hombre que amaba. Empujó su lengua dentro de la boca de Jaejoong, explorando, tocando, saboreando. Yunho devoró a Jaejoong, queriendo dejar huella en el hombre hasta que Jaejoong donde acababa él y donde empezaba Yunho.
—Te amo, Jae, —susurró Yunho contra sus labios.
Jaejoong alzó la cabeza y lo miró. Yunho sintió la mano de Jaejoong acariciar su rostro. La sonrisa de Jaejoong era juguetona, hermosa. Llenó a Yunho de esperanza, de que todo en sus vidas se resolvería si se quedaban juntos.
—Eso espero, —dijo Jaejoong—. O tendré que hacerte daño.
Yunho alzó una ceja por las palabras de Jaejoong. —¿Oh? ¿Tú y qué ejército?
Jaejoong movió sus caderas, recordándole a Yunho que todavía estaban conectados. —¿Quién dice que necesito un ejército? —preguntó.
—Yo. —Yunho sonrió. Rápidamente puso a Jaejoong sobre su espalda, empujando las piernas de Jaejoong hasta su pecho. Sostuvo las manos de Jaejoong contra el colchón. Jaejoong se movió e intentó liberarse. Yunho solo lo sostuvo allí. A Yunho le encantó la sorprendida mirada de Jaejoong cuando se dio cuenta de que no podía alejarse tan fácilmente.
—¿Qué estabas diciendo? —rió Yunho.
Jaejoong rodó sus ojos antes de darle a Yunho una mirada que rápidamente se convirtió en una sonrisa. —Eres un listillo.
Yunho se inclinó y besó a Jaejoong luego miró los hermosos ojos avellana de Jaejoong. —Sí, pero soy tu listillo7.
Los ojos de Jaejoong estaban pensativos mientras miraban a Yunho. —Sí, supongo que sí.
7 N de T: Aquí hay un juego de palabras, Jaejoong le dice “You're such an ass” que se traduciría como que es un listillo en el contexto, pero ass literalmente significa culo, por lo que Yunho le dice que es su listillo, pero también se pondría entender como que es su culo. Quería aclararlo para que se entienda el juego de palabras que no se puede traducir bien al español.
Yunho podía escuchar movimiento abajo incluso antes de abrir sus ojos. Voces hablaban tan bajito que sabía que alguien estaba hablando, pero no podía escuchar las palabras. Jaejoong estaba roncando suavemente en su oreja. El ruido que venía de la gente de abajo solo añadido al ruido de fondo.
No quería moverse. Estaba acurrucado junto al cálido cuerpo de Jaejoong, un brazo tirado sobre su esbelta cintura. Yunho no podía pensar realmente en un lugar donde quisiera estar más que justo ahí y en ese momento.
La fuerte y masculina esencia de Jaejoong llenaba sus sentidos, ensombreciendo cualquier otra esencia en la habitación. Yunho se acercó, enterrando su nariz en el cuello de Jaejoong, e inhaló profundamente. Estaba abrumado por la dulce esencia de su amante.
Yunho cerró sus ojos mientras pensaba en cuan afortunado había sido. Jaejoong le estaba dando una segunda oportunidad, una que Yunho probablemente no merecía, pero una que aceptaba encantado y que nunca daría por sentada.
Las cosas podrían haber ido en la otra dirección. Le probaba a Yunho que Jaejoong tenía realmente un gran corazón por escuchar la explicación de Yunho cuando creía que era algo que había hecho él lo que había alejado a Yunho.
Yunho envolvió su brazo alrededor del cuerpo de Jaejoong mientras se daba cuenta de que fácilmente podría no haber acabado con Jaejoong y estaría hundido. Yunho sabía que tenía que hacer todo lo que estuviera en su poder para demostrarle a Jaejoong que había tomado la decisión correcta.
—Mmmm, buenos días, yuni, —susurró Jaejoong, agarrando el brazo de Yunho y apretándolo—. ¿Cómo has dormido?
—Muy bien, —contestó Yunho—. ¿Tú bebe?
Jaejoong rodó sobre su espalda y miró a Yunho. —Mejor que en mucho tiempo.
Yunho no pudo evitar sonreír. Esperaba que eso significara que Jaejoong quería pasar la noche y dormir con él más, o permanentemente. No eran tan lejanos como para volver a conocerse de nuevo para que Yunho sugiriera que Jaejoong se mudara, pero era todo lo que podía hacer para no hacer la oferta.
—Estoy contento, —dijo Yunho en su lugar. Se prometió que en cuanto acabara el caso, iba a pedirlo, o suplicar, lo que fuera necesario. Yunho quería a Jaejoong con él a tiempo completo. Quería despertarse con Jaejoong en sus brazos cada día, no solo ocasionalmente.
—¿Hambriento? —Yunho preguntó cuando Jaejoong no dijo nada, siguió mirándolo.
—Sí, —dijo Jaejoong, sonriendo—. Lo estoy.
La respiración de Yunho quedó atrapada en su garganta cuando la mano de Jaejoong se metió entre sus cuerpos y agarró su polla, acariciándolo. De repente estaba hambriento y no de comida. Yunho estaba sorprendido del gruñido que salió de su garganta cuando se inclinó para capturar los labios de Jaejoong en los suyos. Aparentemente, estaba más hambriento de lo que pensaba.
Sus labios violaron la boca de Jaejoong, su lengua explorando, demandando entrar en Jaejoong. Yunho rodó sobre Jaejoong, colocándose entre las piernas de Jaejoong hasta que sus pollas se empujaron juntas. Los pequeños gemidos saliendo de Jaejoong encendían su sangre.
—Jae, —Yunho gimió contra sus labios—. Eres tan jodidamente sexy.
Yunho se echó para atrás cuando Jaejoong se rió tontamente. No estaba seguro de haber escuchado ese sonido salir de la boca de Jaejoong antes. Le sorprendió. La sexy sonrisa en el rostro de Jaejoong que había visto antes. Yunho no se dio cuenta, hasta que la vio, cuanto la había echado de menos.
—Eso se ve bien en ti, —dijo Yunho.
Jaejoong frunció el ceño. —¿El qué se ve bien en mí?
Yunho sonrió. —Yo. —Antes de que Jaejoong pudiera reaccionar, Yunho bajó y capturó sus labios de nuevo. Puso todo lo que tenía en el beso, mordiendo los labios de Jaejoong antes de empujar su lengua dentro de la boca de Jaejoong y explorar.
Un largo y profundo gemido salió de Yunho cuando Jaejoong respondió. Sus lenguas lucharon por la dominación, ninguno queriendo rendirse. Era una lucha de voluntades que Yunho tenía toda la intención de ganar hasta que sintió la mano de Jaejoong envolverse alrededor de sus pollas, no solo de la suya.
—Joder, ¡Jaejoong! —Yunho colocó su frente contra la de Jaejoong antes de alzarse para mirar a Jaejoong a los ojos. Sus rostros estaban a una respiración de distancia. Yunho podía ver cada emoción que sentía Jaejoong y todas volaron a su corazón.
Yunho acarició con su mano la curva de la mejilla de Jaejoong. —Te amo, nene, —susurró. No importa cuantas veces lo hubiera dicho en los últimos días, la sensación de asombro en los ojos de Jaejoong siempre lo sorprendía.
Yunho sabía que lo había dicho, hacer que Jaejoong estuviera inseguro de lo que Yunho realmente sentía por él. Se prometió que lo diría tanto que Jaejoong se cansaría de escucharlo decir te amo.
—Siempre te he amado, Jae, siempre lo haré, —Yunho reafirmó—. Nunca ha habido nadie más.
Los ojos de Jaejoong se agrandaron, luego rodaron antes de cerrarse. Jaejoong gimió, y Yunho sintió un cálido líquido entre ellos. La mano de Jaejoong temblaba alrededor de sus pollas. Yunho se acarició tan rápido como pudo.
Mantuvo sus ojos pegados al rostro de Jaejoong incluso mientras sentía su propia liberación acercándose. —Jaejoong, mírame, —susurró. En el momento en que los ojos de Jaejoong se abrieron Yunho vio una luz brillando en ellos, sintió que empezaba a llegar al orgasmo—. Mírame, nene, mira lo que me haces.
Otro movimiento de su mano y luego otro y Yunho llegó al orgasmo. Gimió. Su polla latiendo con cada chorro de crema que se disparaba entre ellos, mezclándose con la semilla de Jaejoong. El corazón de Yunho latió y sus pupilas se volvieron un poco grises con la intensidad de las sensaciones que atravesaron su cuerpo.
Se recostó y apoyó su frente contra la de Jaejoong mientras esperaba que su respiración volviera a la normalidad. Yunho no estaba seguro de que pudiera acostumbrarse al éxtasis que Jaejoong creaba en su cuerpo. Siempre podía tener esperanza.
Cuando sintió que podía respirar sin desmayarse, Yunho se recostó y sonrió a Jaejoong. Usó su mano para mezclar sus semillas, luego llevó su mano a la boca y la lamió. Los ojos de Jaejoong se oscurecieron, volviéndose casi negro  intenso.
—Me encanta cuando haces eso, —gruñó Jaejoong.
—Supongo que tendré que hacerlo más a menudo.
Jaejoong alzó una ceja, ladeando la cabeza. —¿Es eso un reto?
Yunho rió. —Definitivamente.
—Entonces acepto.
Yunho estaba encantado. —Significa que tendrás que pasar muchas más mañanas despertándote en mi cama, —insinuó. Intentó no aguantar la respiración mientras esperaba la respuesta de Jaejoong, pero era realmente difícil. Quería tanto a Jaejoong con él.
—Podría manejar eso, —contestó Jaejoong— pero solo si compartes tus trajes.
Yunho sonrió. —¿También necesitas gemelos?
Jaejoong abrió su boca para contestar cuando un grito de abajo lo detuvo. —¿Vais a dejar de enrollaros y bajar aquí? —gritó  Heechul—. No estáis de vacaciones, ¿sabéis?
Yunho estalló en risas cuando el rostro de Jaejoong se puso rojo. Gimió un momento después y agarró su brazo después de que Jaejoong lo golpeara ligeramente. Yunho se salió de encima de Jaejoong y observó mientras se levantaba de la cama.
—Oh, entonces ahora que la luna de miel ha acabado, el abuso empieza, —dijo Yunho. Rió y alzó su voz para que los de abajo pudieran escucharle—. Está abusando de mí,  Heechul.
—No me importa lo que te haga, —gritó  Heechul, divertido—. No quiero saber nada de vuestra extravagante vida sexual.
El rostro de Jaejoong ardió incluso más cuando miró por encima de su hombro a Yunho. —¡Ssshhh!
Yunho se sentía mareado. Jaejoong había estado de acuerdo en quedarse en su casa más a menudo. Era el principio para conseguir que Jaejoong se mudara con él. Solo era cuestión de tiempo. Yunho se movió para sentarse junto a Jaejoong, luego empujó el cuerpo de Jaejoong de nuevo en la cama.
Antes de que Jaejoong pudiera decir algo, Yunho cubrió la boca de Jaejoong con la suya. Cualquier protesta que Jaejoong pudiera haber dicho se suavizó bajó los labios de Yunho. En momentos, Yunho sintió los labios de Jaejoong suavizarse. Las manos de Jaejoong se envolvieron en el pelo de su nuca.
Para cuando Yunho alzó su cabeza, Jaejoong había dejado de luchar. Los labios del hombre estaban tan rojos como su rostro lo había estado hacía unos momentos. Yunho se levantó y se movió hacia el baño. Necesitaba una ducha, como Jaejoong.
Yunho escuchó a Jaejoong entrar en el baño justo cuando entraba a la ducha y cerraba la puerta de cristal. Un momento después, Jaejoong abrió la puerta y entró junto a él. Jaejoong agarró el jabón y miró a Yunho.
—No peleas limpio.
Yunho rió. —Todo es justo en el amor y la guerra, nene.
—¿Esto es una guerra? —preguntó Jaejoong, su mano moviéndose entre sus cuerpos.
—Infiernos, sí —contestó Yunho mientras derramaba champú en su mano y se lo ponía en la cabeza. Cerró sus ojos para evitar que le entrara jabón mientras se lavaba el pelo—. Tengo diez años echados a perder por los que luchar.
—Yunho...
—También tengo muchas armas en mi arsenal, y pretendo usar cada una de ellas para ganarte.
Cuando Jaejoong no dijo nada, Yunho empezó a preocuparse. Rápidamente se aclaró el cabello y su cara. Sin saber que encontraría, con cuidado giró el rostro de Jaejoong. Yunho se sorprendió por el sonrojado rostro y la chispa de humor en los ojos que lo encontraron.
—¿Jaejoong?
—¿Eso incluye esos azotes que mencionaste ayer?
—Uh... ¿sí? —contestó Yunho. No estaba seguro de como contestar sin asustar a Jaejoong o ponerlo incómodo.

La sonrisa de Jaejoong era traviesa. Hacía que la polla de Yunho se llenara. —¿Quieres discutir los términos de la rendición?


continuara...................................................................


3 comentarios:

  1. encantadores pero por que heechul tenia que echar a perder su luna de miel tan contentos que estaban en ello
    pero claro están trabajando y no queda de otra
    yunho y jae si que saben aprovechar el momento o yunho trata de relajar a jae para que no este preocupado por el loco mata chicos
    espero el siguiente por fa no tardes GRACIAS por la historia muy buena me encanta

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  2. Ni modo a trabajar, ya habrá recreo mas tarde...
    tienen un asesino que atrapar para tranquilidad de todos.

    Gracias...

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