CAPITULO 10



—¿Quieres beber algo, Heo Young Saeng? —preguntó Jaejoong al pequeño hombre acurrucado en el sofá, sus piernas encima contra su pecho, los brazos envueltos apretadamente a su alrededor—. ¿Quizá algo de té o chocolate caliente, o algo para entrar en calor?
—Estoy bien, gracias, —contestó   Heo Young Saeng suavemente.
Jaejoong podía decir que no lo estaba. El hombre prácticamente temblaba ante sus ojos. Jaejoong no podía culpar a Heo Young Saeng. La carta que   Heo Young Saeng había recibido que le decía que viniera a Portland no había sido enviada por Jaejoong. Habría llamado a Heo Young Saeng, no enviado una carta. Supuso que   Heo Young Saeng no había pensado en ello.
Por supuesto, Jaejoong no había hablado con   Heo Young Saeng en un par de meses, no desde la última vez que llamó a la casa de los padres de   Heo Young Saeng para ver como estaba. Después de que Heo Young Saeng, Junsu y él hubieran pasado por las manos de Kim hyun joong, Jaejoong sintió la necesidad de seguirle el rastro a Heo Young Saeng, aunque estuviera seguro en casa con sus padres. Por lo que esta carta enviada allí asustaba tanto a Jaejoong.
Los forenses recogieron la carta hacía poco, pero hasta que el técnico se pusiera con ella, Jaejoong iba a asumir que el asesino imitador envió la carta. Y eso significaba que   Heo Young Saeng había sido arrastrado al juego que se estaba jugando. Jaejoong solo tenía que descubrir por qué.
  Heo Young Saeng era un inocente, un alma gentil que nunca debería haber sufrido el abuso al que Kim hyun joong le sometió. Jaejoong estaba sorprendido de que   Heo Young Saeng hubiera salido con su mente intacta. Había veces en las que Jaejoong pensaba que él no podría ser .
Jaejoong caminó y se sentó en la mesa de café delante de Heo Young Saeng. Intentó darle una sonrisa tranquilizadora. —Heo Young Saeng, ¿cuándo recibiste la carta?
—Hace unos tres días. Intenté llamarte, pero te mudaste. Llamé a tu oficina, pero nadie me decía donde estabas. Pensé que era una tontería dejarte un mensaje, por lo que finalmente decidí conducir hasta aquí y ver a Junsu si no podía encontrarte en tu oficina.
—Bueno, estoy feliz de que decidieras venir, Heo Young Saeng.
—¿En serio? —preguntó Heo Young Saeng, una pequeña sonrisa cruzó sus labios.
Jaejoong empezó a sonreír, pero un bajo gruñido que venía desde el otro lado de la sala hizo que mirara a Yunho sorprendido. El brillo en el rostro de Yunho hizo que los pelos de la nuca de Jaejoong se pusieran de punta.
Jaejoong palmeó a   Heo Young Saeng en el hombro, luego se levantó. —Perdóname un momento, Heo Young Saeng. Necesito hablar con Yunho sobre algo luego te traeré algo de chocolate caliente.
Jaejoong continuó mirando a Yunho mientras cruzaba la sala. Apuntó a la cocina. —Necesito hablar contigo. ¡Ahora! —Sin esperar a que Yunho contestara, Jaejoong entró. Se giró, mirando a Yunho entrar y cerrar la puerta tras él.
—¿Qué problema tienes? —preguntó Jaejoong, cruzándose de brazos.
Yunho parecía evitar su mirada. —No sé de que estás hablando.
—No me digas esas mierdas, Yunho, —contestó Jaejoong—. Prácticamente nos gruñiste a   Heo Young Saeng y a mí cuando estábamos hablando.
Las cejas de Jaejoong se levantaron cuando el rostro de Yunho enrojeció. Yunho todavía no miraba los ojos de Jaejoong, pero Jaejoong captó un rastro de dolor en ellos cuando Yunho miró alrededor de la sala. Jaejoong dejó caer sus brazos y caminó hasta que estuvo justo delante de Yunho.
—¿Qué va mal, Yunho? —preguntó Jaejoong. Alcanzó y ahuecó el rostro de Yunho—. Por favor dímelo. Se supone que no tenemos que ocultarnos nada, ¿recuerdas?
Yunho finalmente miró a Jaejoong a los ojos. Jaejoong se sorprendió por la angustia que brillaba en ellos. —Yunho, ¿qué es?
—  Heo Young Saeng es tan... bueno, necesita... qué si... y eres tan... —Yunho tartamudeó.
—Yunho, respira profundamente y solo dímelo, —lo animó Jaejoong. Estaba sorprendido por cuan inseguro y vacilante parecía Yunho. No estaba seguro de haber visto a Yunho alguna vez de otra manera que no fuera seguro de sí mismo.
Los ojos de Yunho se cerraron y su pecho subió y bajó mientras tomaba una profunda respiración y lentamente la soltaba. Cuando abrió sus ojos de nuevo, estaban un poco más claros, pero Jaejoong podía ver restos de dolor en ellos.
—  Heo Young Saeng es tan gentil. Está pidiendo a gritos a un protector con cada respiración que da. Tú eres como un caballero blanco, listo para rescatar a alguien. Vosotros dos tenéis una historia juntos, —dijo Yunho. Se pasó una mano por su castaño cabello—. ¿Qué pasa si decides que quieres estar con él más de lo que quieres estar conmigo?
Jaejoong sonrió. Casi rió, pero la miseria irradiando de los ojos de Yunho evitó que lo hiciera. Era una situación muy seria, no una para reír. Jaejoong se dio cuenta de que Yunho tenía muchas de las mismas inseguridades sobre su relación que él. De alguna manera hizo que sus propias dudas sobre Yunho parecieran más pequeñas y menos importantes.
—Eso no va a pasar, Yunho. Tengo una historia más fuerte contigo que con Heo Young Saeng. Si añades a eso el hecho de que, aunque   Heo Young Saeng sea mono y necesita seriamente un protector, no estoy enamorado de él. Estoy enamorado de ti.
Jaejoong se inclinó y besó a Yunho en los labios. Era la primera vez que ponía sus sentimientos en palabras. — Además, no quiero a alguien a quien cuidar, Yunho. Quiero un compañero, alguien que pueda estar junto a mí, no detrás de mí.
—¿En serio? —susurró Yunho. Las esquinas de la boca de Yunho empezaron a alzarse en una sonrisa cuando Jaejoong asintió. Los ojos de Yunho de repente se agrandaron—. ¡Mierda! Ahora tendré que ir y disculparme con el pequeño renacuajo. Estoy seguro de que piensa que soy un monstruo.
Jaejoong rió. —Solo haz que se sienta bienvenido y me aseguraré de que vea lo buen tío que eres. Ahora, está asustado e inseguro de qué está pasando. Necesita apoyo, la protección que podemos darle, la que ambos podemos darle.
Yunho sonrió. —Puedo pensar en alguien más que puede ayudar a protegerlo, pero tendría que quedar entre tú y yo. Ni siquiera  ChangMin podría saberlo. Si sale una palabra sobre quien es, podría terminar su carrera.
Jaejoong frunció el ceño. – No estoy seguro de que me guste ocultarle cosas a  ChangMin, Yunho. Es mi compañero.
Las cejas de Yunho se alzaron. —Pensé que yo era tu compañero.
Jaejoong rodó sus ojos. —Sabes lo que quiero decir, Yunho.
Yunho rió. —Sí, lo sé. Mira, te propongo algo. Le llamaré y le invitaré a venir. Si dice que está bien, podrás decírselo a  ChangMin. Ya le he asegurado que tú y  ChangMin podrías mantener vuestras bocas cerradas y que confío en ambos.
—¿Y por qué crees que este misterioso hombre puede ayudarnos a proteger a Heo Young Saeng?
—Por qué él es más un reflejo del caballero blanco que tú, y pasa que no solo sé que ahora está soltero sino que siente debilidad por Heo Young Saeng.
—¿Conoce a Heo Young Saeng? —preguntó Jaejoong—. ¿Quién es?
Yunho sacudió la cabeza, riendo. —No lo diré. Ahora ve a hacerle a   Heo Young Saeng algo de beber mientras llamo por teléfono.
Jaejoong miró a Yunho un momento luego se inclinó para darle otro beso. Se apartó y pasó los dedos por el pecho de Yunho. —Recuerda que   Heo Young Saeng está en esta situación como nosotros, y no tiene a nadie que lo cuide. Está asustado y solo. Se amable.
Jaejoong observó a Yunho sonreír luego salió de la cocina. Pasó varios minutos haciendo chocolate caliente antes de volver al salón con tres tazas. Le dio una a Heo Young Saeng, colocó las otras dos en la mesa de café y se sentó junto a Heo Young Saeng.
—¿Cómo estás, Heo Young Saeng? —preguntó Jaejoong—. ¿Estás bien?
—No creo que le guste a tu novio, —susurró Heo Young Saeng.
Jaejoong miró a   Heo Young Saeng sorprendido. —¿Cómo sabes que Yunho era mi novio? Lo decidimos hoy.
  Heo Young Saeng rió entre dientes. —¿Has visto la forma en que te mira? Sus ojos te comen cada vez que te mira. Está obsesionado contigo. Sabía que si no era tu novio, no pasaría mucho tiempo hasta que lo fuera.
Jaejoong rió. —Supongo que no lo ha escondido muy bien.
—¿Estaba intentando esconderlo? —preguntó Heo Young Saeng, frunciendo el ceño confundido—. ¿Por qué?
Jaejoong se encogió de hombros. —Tenemos algunos problemas que tenemos que arreglar. Nos llevará un tiempo. —Sí, como diez años.
—¿Es por eso por lo que no le gusto?
—Me gustas, Heo Young Saeng, —dijo Yunho mientras entraba en la sala. Se sentó en el sofá junto a Jaejoong y envolvió su brazo alrededor de su cintura—. Solo soy un poco posesivo con Jaejoong, especialmente con un chico bonito como tú alrededor.
Jaejoong rió cuando   Heo Young Saeng se puso rojo. —¿Yo? ¿Bonito?
—Sí, tú, Heo Young Saeng, —aseguró Yunho.   Heo Young Saeng se puso más rojo.
—No soy bonito.
Yunho rió. —Heo Young Saeng, eres tan bonito que casi es duro mirarte.
—Hey, ahora, —gruñó Jaejoong. Atrajo el brazo de Yunho— no halagues a otros hombres.
  Heo Young Saeng extendió la mano. —Oh, no, él no... él no...
Jaejoong rió y alcanzó la mano de Heo Young Saeng, apretándola ligeramente. —Solo bromeaba con él,   Heo Young Saeng no te preocupes.
—Yo nunca... —empezó Heo Young Saeng.
—Relájate, Heo Young Saeng, —dijo Yunho—. No me preocupa, y tampoco a Jaejoong. Sabemos que nunca harías nada malo. No estoy diciendo que no seas bonito, porque lo eres, pero Jaejoong es el único hombre en mi vida.
  Heo Young Saeng lentamente empezó a relajarse, apoyándose en los cojines del sofá. Agarró un cojín y lo sostuvo contra su cuerpo, sus brazos envueltos a su alrededor mientras miraba a Jaejoong y a Yunho.
—Entonces, ¿quieres decirme qué pasa?
Jaejoong sonrió. No realmente. Preferiría sentarse ahí y seguir bromeando con   Heo Young Saeng y Yunho. Realmente no quería pensar en la carta que había sido enviada a   Heo Young Saeng y en lo que significaba. Sin embargo, supuso que no podía evitarlo.
Jaejoong miró a   Heo Young Saeng a los ojos. —No envié la carta, Heo Young Saeng.
  Heo Young Saeng se puso tenso un momento, luego asintió. —Sí, eso lo imaginaba. Pero si no la enviaste tú, ¿quién? ¿Y por qué quería que viniera a Portland? ¿Por qué dijeron que eras tú y me pidieron que viniera de visita?
—No lo sé, Heo Young Saeng, pero tengo mis sospechas.
Jaejoong podía sentir el peso de los ojos de   Heo Young Saeng en él. No estaba seguro de como empezar la conversación, especialmente cuando sabía cuan aterrorizado estaría Heo Young Saeng. Abrió su boca para decir algo, cualquier cosa, cuando el timbre de abajo sonó.
Mientras Yunho se levantaba para contestar a la puerta, Jaejoong sonrió. El dicho salvado por la campana realmente era cierto. Sabía que iba a tener que hablar con   Heo Young Saeng sobre lo que estaba pasando y su posible implicación en el caso, pero necesitaba unos minutos más para organizar sus pensamientos. No quería asustar a   Heo Young Saeng más de lo necesario.
Jaejoong alzó la mirada cuando Yunho abrió la puerta. Su boca cayó abierta cuando vio a su jefe,  Heechul  , entrar por la puerta. ¿Este era el hombre que Yunho quería que ayudara a proteger a Heo Young Saeng?
Ese pensamiento desembocó en más cuando Jaejoong repitió la conversación que había tenido con Yunho. Sus ojos se ampliaron mientras comprendía las implicaciones de lo que Yunho había dicho. No le extrañaba que Yunho hubiera estado preocupado por que Jaejoong dijera algo a alguien. Heechul era gay.
—Jefe, —dijo Jaejoong cuando el hombre lo miró, precaución en sus ojos.
—Kim, —contestó el jefe, asintiendo en su dirección, una mirada preocupada en su rostro.
Jaejoong sonrió cuando el jefe notó a   Heo Young Saeng y sus ojos se ampliaron. Si Jaejoong no estaba equivocado, había un brillo de interés en los ojos de  Heechul mientras su mirada devoraba a Heo Young Saeng. Hmmm, esto podía hacer las cosas interesantes. Yunho podría tener razón.
—Por favor, Jefe, siéntate, —dijo Jaejoong. Señaló al asiento junto a   Heo Young Saeng mientras se levantaba y se movía al sofá de dos plazas. Sonrió cuando Yunho se sentó a su lado, colocando su brazo detrás de los hombros de Jaejoong. Yunho tenía una traviesa sonrisa en su rostro cuando observaron a  Heechul sentarse junto a Heo Young Saeng.
—Deja de llamarme jefe, Jaejoong, —dijo el hombre—. No estamos en el trabajo ahora. Sólo llámame  Heechul.
—Anotado, Jefe, er,  Heechul. —Sonrió a Yunho, sus ojos ampliándose dramáticamente mientras asentía a  Heechul. Yunho rió y sacudió la cabeza.
Jaejoong volvió a mirar a su jefe. No estaba sorprendido de descubrir que el jefe  y   Heo Young Saeng se miraran el uno al otro. Tosió para llamar su atención. Cuando  Heechul apartó su mirada de   Heo Young Saeng para mirarlo, Jaejoong sonrió.
—Estábamos contándole a   Heo Young Saeng lo que está pasando, — dijo Jaejoong—.   Heo Young Saeng recibió una carta, supuestamente mía que le decía que viniera a Portland. Cuando no pudo localizarme, vino. —Jaejoong se detuvo un momento, frunciendo el ceño—. No envié la carta.
 Heechul frunció el ceño, su mirada iba de Jaejoong a Heo Young Saeng. —¿Carta? ¿Qué carta?
—Ya he hecho que la recogieran para llevarla al laboratorio forense en busca de huellas dactilares, — Jaejoong le aseguró a su jefe—. Creemos que la carta está conectada con nuestro caso.
—¿Cómo? —preguntó  Heechul cautelosamente.
Jaejoong se inclinó hacia delante, colocando sus codos en sus piernas. Miró a   Heo Young Saeng cuidadosamente, luego de nuevo a su jefe. —Creemos que este caso involucra más que solo a Heo Young Saeng, Junsu y a los otros hombres desaparecidos. Creemos que es mucho más grande que eso.
—¿Y eso?
—Hoy, Yunho y yo hablamos con un hombre que tiene un club privado de BDSM en el centro. Nos dijo que algunos de sus miembros han desaparecido en los últimos meses. También fue capaz de contactar con los propietarios de otros dos clubs que han perdido miembros.
—¿Cómo sabes que han desaparecido en lugar de dejar de ir al club por un tiempo? —preguntó  Heechul.
—Sus miembros son bastante regulares. No es extraño para ellos irse unas semanas aquí y allá, pero no tanto tiempo. —Jaejoong alcanzó una pila de papeles de su maletín y se los pasó a su jefe—. Nos dio una lista de los miembros desaparecidos junto a los miembros desaparecidos de los otros dos clubs.
—Quiere que investiguemos a un hombre llamado Kim Kyujong, —añadió Yunho— opera en los clubs bajos de BDSM.
—¿Kim Kyujong? —dijo  Heechul—. ¿Dónde he escuchado antes ese nombre?
—¿Has oído hablar de Kim Kyujong antes? — preguntó Jaejoong sorprendido—. ¿Cuándo? ¿Dónde?
El jefe sacudió la cabeza. —No estoy seguro, pero he escuchado de él en algún sitio. —Miró a Jaejoong—. ¿Qué más has descubierto?
—Por lo que podemos decir, todos los hombres desaparecidos son gay y conocidos sumisos, —dijo Jaejoong—. Heo Young Saeng, sé que esto es un poco personal, y me disculpo, pero necesito saber si alguna vez has tenido algo que ver con el estilo de vida BDSM.
  Heo Young Saeng pensó un momento. —No estoy seguro de lo que estás preguntando exactamente, Jae.
—¿Alguna vez has estado en un club BDSM o participado en ese tipo de estilo de vida?
Por el ceño confuso de Heo Young Saeng, Jaejoong miró a Yunho en busca de ayuda. No tenía ni idea de como hacer las preguntas que necesitaba porque no estaba seguro de lo que pasaba en esos clubs realmente. Solo tenía ideas, y rápidamente estaba aprendiendo que podían estar equivocadas.
—Heo Young Saeng, cuando estás con alguien, y no hablo de Kim hyun joong sino de alguien a quien escoges, ¿tomas un rol sumiso o dominante? —preguntó Yunho.
  Heo Young Saeng ladeó la cabeza a un lado y miró a Yunho como si le hubiera preguntado si podía volar. —¿En serio? —preguntó Heo Young Saeng.
Jaejoong rió. No pudo evitarlo. Cualquiera que mirara a   Heo Young Saeng podía decir que era un alma gentil solo por su timidez. Jaejoong no podía imaginarlo tomando el control en una relación. No estaba en Heo Young Saeng.
—Vale, —Yunho rió ligeramente— entonces voy a asumir que tomas el rol sumiso. ¿Cierto?
  Heo Young Saeng asintió. —No quería lo que Kim hyun joong me hizo. Yo...
—Heo Young Saeng, ninguno de nosotros ha pensado nunca eso, — le aseguró Jaejoong al hombre de inmediato—. Todos sabemos que lo que hizo Kim hyun joong está mal. Una cosa no tiene nada que ver con la otra. Sólo estoy intentando ver si hay una conexión entre tú y los otros hombres desaparecidos.
Los labios de   Heo Young Saeng se juntaron por un momento. — Entonces, sí, podrías decir que prefiero más el rol de sumiso. Me gusta cuando tengo a alguien que me cuida y me protege. No me gusta ser abusado, pero me gustan los hombres más fuertes.
—¿Alguna vez has estado en un club BDSM? — preguntó Yunho.
—No sé si podrías llamarlo así, —contestó Heo Young Saeng—. Era más como el bar de moteros del infierno.
—¿Dónde está ese club? —preguntó Jaejoong rápidamente. De repente tenía muchas preguntas para Heo Young Saeng—. ¿Cómo lo encontraste? ¿Fuiste con alguien? ¿Te fuiste con alguien? ¿Qué hiciste allí? ¿Te...
—Whoa, Jaejoong, espera —dijo Yunho, riendo mientras agarraba el brazo de Jaejoong y lo atraía. Jaejoong rodó sus ojos. Vale, se había pasado un poco con las preguntas. Necesitaba disminuir el ritmo y darle a   Heo Young Saeng la oportunidad de contestar.
—Lo siento, Heo Young Saeng, —dijo Jaejoong.
  Heo Young Saeng rió entre dientes. —No es problema, Jae. Sé que solo estás intentando descubrir las cosas. Pero, para que lo sepas el club estaba por el Lloyd Center. No recuerdo la dirección exacta. Era un poco tarde. Estaba en un edificio tipo almacén, como un taller mecánico que había sido despejado y limpiado.
—¿Lo reconocerías si lo volvieras a ver? —preguntó Jaejoong.
  Heo Young Saeng sacudió la cabeza. —No lo creo. Estaba bastante borracho. Salí con varios amigos e íbamos de bar en bar. Alguien dijo que conocía ese club donde podías pasar un buen rato y fuimos.
—¿Alguien? —preguntó  Heechul. No parecía feliz para Jaejoong. Su voz estaba llena de preocupación y enfado—. ¿Uno de tus amigos?
  Heo Young Saeng miró a  Heechul y sacudió la cabeza. —No, era algún tipo que conocimos en uno de los otros bares.
Jaejoong se adelantó en el asiento. Era todo lo que podía hacer para permanecer en calma. —¿Recuerdas como era?
  Heo Young Saeng frunció el ceño y se miró las manos, girándolas juntas. Estuvo en silencio unos momentos mientras buscaba en sus recuerdos. Finalmente, alzó la cabeza y miró a Jaejoong, sacudiendo la cabeza.
—Lo siento, Jae, como dije, no recuerdo mucho de esa noche. Sé que era blanco, unos años mayor que yo, y más o menos de mi altura. También tenía pelo oscuro.
Jaejoong miró a Yunho mientras apuntaba la información. El hombre que   Heo Young Saeng describía casi encajaba con el perfil de víctima. —Heo Young Saeng, esto es realmente importante. ¿Recuerdas si el hombre llevaba gafas?
  Heo Young Saeng sacudió la cabeza. —Lo siento. Podría haber estado llevando una señal de neón y no lo habría notado. Como dije, no estaba muy consciente. No recuerdo haber estado nunca tan borracho en toda mi vida. Si Stan no me hubiera ayudado a llegar a casa, no creo que lo hubiera conseguido.
—¿ Kangin? —preguntó  Heechul. Jaejoong se mordió sus labios para ocultar la sonrisa por el gruñido posesivo de la voz de  Heechul.
  Heo Young Saeng miró a  Heechul. —Un amigo de la universidad, Kangin , —explicó—. Era uno de los chicos con los que salí esa noche.
—Vale, Heo Young Saeng, intenta recordar, —dijo Jaejoong—. ¿Dijiste que no recuerdas haber estado tan borracho? ¿Cómo te sentías? ¿Qué bebiste? ¿Alguien te compró bebida? ¿O intentaron que te fueras con ellos?
—¿Cómo hizo Kim hyun joong?
—No, de una forma más pacífica. ¿Alguien intentó irse contigo o te compró algo que ya estabas bebiendo?
—No que recuerde, —dijo Heo Young Saeng—. Quiero decir, claro, algunos chicos se acercaron, pero realmente no estaba interesado en un lío de una noche, ¿sabes? Sólo quería salir y divertirme. ¿Por qué?
—Sospecho que fuiste drogado, —dijo Jaejoong— qué es por lo que no recordarías mucho de esa noche.
—¿Drogado? —tres personas gritaron al mismo tiempo. Jaejoong alzó sus manos para detenerlo.
—¿Recuerdas lo que le pasó a la última víctima? Estaba drogado con flunotrazepam. Provoca amnesia anterógrada, alucinaciones, y confusión. —Jaejoong hizo una mueca—. Creo que eso podría explicar los brumosos recuerdos de Heo Young Saeng. También creo que ese fue el principio del plan de secuestrarlo.
La sala estaba en silencio. Yunho estaba frunciendo el ceño.  Heechul se veía enfadado, sus manos apretadas en puños.   Heo Young Saeng parecía horrorizado. Su rostro estaba pálido, sus ojos amplios.
—Es solo una teoría, pero creo que alguien estaba drogando a jóvenes hombres y secuestrándolos. Creo que ese Kim hyun joong lo estaba haciendo antes de ser atrapado, y creo que su cómplice lo está haciendo ahora. Es por eso que la última víctima no fue sexualmente asaltada, porque Kim hyun joong está tras las rejas.
—¿Última víctima? —gritó Heo Young Saeng—. ¿Hay otra?
—Lo siento, Heo Young Saeng, debería habértelo dicho. Descubrimos otro cuerpo a un par de bloques del almacén donde os rescatamos a ti y a Junsu. Encaja en la misma descripción que tú y Junsu, y fue abusado como nosotros, pero no asaltado sexualmente.
—Entonces, ¿no ha acabado ahora que Kim hyun joong está tras las rejas? —preguntó Heo Young Saeng.
Jaejoong sacudió la cabeza. —No, Heo Young Saeng, no ha acabado.
—¿Y la carta? ¿Va detrás de mí, verdad?
Jaejoong no podía mentirle a Heo Young Saeng. Desearía poder. Jaejoong se dio cuenta de que podía estar equivocado, pero no creía que lo estuviera. Esa carta había sido enviada a propósito. Podría haber sido porque   Heo Young Saeng había escapado y fue quien se alejó, o quizá porque el asesino no había acabado aún.
—Eso creo, Heo Young Saeng, sí —admitió Jaejoong. Se apresuró a asegurarle a   Heo Young Saeng que lo mantendrían a salvo—. Hay mucha gente que va a protegerte, Heo Young Saeng. No quiero que te preocupes por eso. Entre  Heechul, Yunho y todos nuestros amigos, nadie te pondrá una mano encima.
—No puedes estar seguro de eso, Jae, —dijo   Heo Young Saeng silenciosamente—. Junsu tenía protección, y Kim hyun joong lo consiguió de todas formas.
—Cierto, pero quien sea que lo esté haciendo no es Kim hyun joong, —estuvo de acuerdo Jaejoong—. Y tenemos mucha más información esta vez. La última vez, no sabíamos que estábamos tratando con un asesino en serie. Esta vez, sí. Ahora, necesito que hagas algo por mí.
Jaejoong alcanzó su maletín y sacó otra carpeta. La abrió, sacando algunas fotos y colocándolas en la mesa. — ¿Puedes identificar a alguno de estos hombres?
  Heo Young Saeng miró las fotos de una en una. Jaejoong las había dejado allí, porque no quería influenciar a Heo Young Saeng. Observó a   Heo Young Saeng pasarlas, separando unas pocas aquí y allá antes de que   Heo Young Saeng lo mirara.
—Estos cuatro hombres eran los que estaban con Kim hyun joong, —dijo Heo Young Saeng, indicando cuatro fotos—. ¿Estos tipos? Los he visto por ahí, pero nunca los conocí.
—¿Dónde los has visto, Heo Young Saeng? —preguntó Jaejoong, intentando ocultar su excitación en su voz.
La frente de   Heo Young Saeng se arrugó. —No estoy del todo seguro. Sólo sé que los he visto.
—¿Kim hyun joong los tenía? ¿Estaban con Kim hyun joong? — preguntó Jaejoong.
  Heo Young Saeng parecía que estaba pensando mucho. —No puedo estar seguro, pero creo que Kim hyun joong tenía fotos de ellos, fotos como esas.
—¿Qué quieres decir con fotos como esas? ¿Fotos en blanco y negro? —preguntó el jefe.
  Heo Young Saeng sacudió la cabeza. —No, quiero decir como esas, como copias de esas fotos.
La boca de Jaejoong cayó abierta mientras los pelos de su nuca se ponían de punta. Sintió un frío estremecimiento por su columna. Lo que   Heo Young Saeng estaba diciendo no pintaba bien para los hombres de las fotos o para su caso.
—¿Estás seguro, Heo Young Saeng? —preguntó tranquilamente Jaejoong.
  Heo Young Saeng sacudió la cabeza. —No, no realmente, quiero decir, recuerdo ver a Kim hyun joong con un montón de fotos como esas, y algunos de los hombres parecían familiares, pero no podría jurarlo. —Miró a Jaejoong, preocupado—. ¿Eso es malo?
—No, Heo Young Saeng, no del todo —le aseguró Jaejoong a Heo Young Saeng—. De hecho, ayuda bastante. Nos da algo que con lo que seguir. Quiero que nos digas todo lo que puedas recordar de esas fotos y donde las viste, lo que sea sobre Kim hyun joong, ¿vale?
—Tienes que contárnoslo todo, Heo Young Saeng, —añadió Yunho— no importa cuan oscuro o raro creas que es. Empieza hablándonos de la noche en que Kim hyun joong te cogió.
  Heo Young Saeng asintió. Sus manos juntas en su regazo hasta que  Heechul las alcanzó y las agarró, dándole un pequeño apretón.   Heo Young Saeng le lanzó una pequeña y agradecida sonrisa. Jaejoong no podría jurarlo, pero   Heo Young Saeng parecía relajarse un poco y apoyarse en el gran cuerpo de  Heechul. Pensó que Yunho había encontrado la horma del zapato de su jefe.  Heechul estaba interesado. Parecía que   Heo Young Saeng también podría estarlo.
—Estaba fuera con algunos amigos, —empezó Heo Young Saeng—. Solo estábamos pasando un buen rato, pensando en nuestras cosas. Estaba en la pista de baile. Supongo que ya me había bebido unas cuantas copas para entonces cuando sentí a alguien que agarraba mi brazo y empezaba a sacarme de la pista de baile.
  Heo Young Saeng miró a Jaejoong, sus ojos heridos por los duros recuerdos. —Intenté resistirme, pero era como si mi cuerpo hiciera lo que quisiera. Antes de que me diera cuenta, me había sacado por la puerta trasera y metido en su coche. Debí desmayarme, porque cuando me desperté, estábamos en algún tipo de edificio y me tenía atado.
—Está bien,   Heo Young Saeng —dijo  Heechul suavemente—. No había nada que pudieras hacer. Tienes que saberlo. Kim hyun joong tenía experiencia en secuestrar gente. Sabía lo que estaba haciendo. Nada de lo que hubieras hecho lo habría detenido.
—Quizá si hubiera gritado más fuerte o...
—No,   Heo Young Saeng —dijo  Heechul, sacudiendo la cabeza. Agarró a   Heo Young Saeng y atrajo al pequeño hombre a sus brazos.  Heechul sostuvo a   Heo Young Saeng cerca y le acarició la espalda—. He sido policía durante mucho tiempo y sé de lo que hablo. No hay nada que pudieras haber hecho.
—Tiene razón,   Heo Young Saeng —dijo Jaejoong—. Tú y yo, ambos, sabemos como era Kim hyun joong, las cosas horribles de las que era capaz. Si podía coger a un hombre tan grande como yo, uno entrenado en defensa personal, ¿qué te hace pensar que hubieras tenido una oportunidad contra él?
  Heo Young Saeng se estremeció, silenciosas lágrimas cayendo por su pálido rostro. —¿Si pudo cogerme en aquel momento, — susurró Heo Young Saeng— qué te hace pensar que no podrá hacerlo ahora?

Jaejoong palmeó la pierna de Heo Young Saeng. —Antes, no nos tenías a nosotros.


continuara.........................................................................


2 comentarios:

  1. tiene razón jae ahora están ellos para protegerlos y no creo que les pase nada a junsu y a Heo Young Saeng aparte de ellos a jae lo cuida yunho a junsu yoochun y a Heo Young Saeng lo cuidara heechl personal mente y todos cuidan de todos

    ResponderEliminar
  2. pobre chico tener que recordar lo que le hizo KHJ al igual que Jae, es malo pero a la vez bueno puesto que mientras mas lo digas o platique menos difícil sera para ellos el recordar todo. Lo bueno de todos es que los tres tienen quien lo proteja, antes era con lo que no contaban, espero agarren al asesino pronto.

    Gracias...

    ResponderEliminar